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3.3. Evaluating Visualization Design Patterns

3.3.1. Design patterns: an overview

El ideario ilustrado «progreso-felicidad», produjo en el campo de la medicina importantes transformaciones en la sociedad europea, como la necesidad de mejorar la atención médica a las clases más desprotegidas.

161LLOP VIDAL, Enric (Coord.)(1996): Guia d´arquitectura Castelló. Diputación de Castelló, p.181-182. 162MONLLEÓ PERIS, Rosa (1998): op. cit, p. 306.

Las altas tasas de mortalidad por enfermedades y epidemias, afectaban a las clases más bajas, por causas añadidas a la propia enfermedad: como las insalubres condiciones de vida y de trabajo, el hacinamiento y la nutrición, lo que propició la necesidad de realizar estudios sobre la mortalidad producida por estas causas.

Los primeros escritos en nuestro país, acerca del tratamiento de las enfermedades de los trabajadores mediante preceptos de carácter higienista, datan de mediados del siglo XVIII. En concreto, los médicos españoles: Francisco López de Arévalo, José Masdevall y Ambrosio María Ximénez de Lorite se ocupan, en sendos informes redactados a lo largo de la última mitad del siglo XVIII, de la problemática del proletariado industrial.163 Pero la publicación en 1790 de la obra del médico vienés J.P.Frank, titulada La miseria del pueblo, madre de enfermedades, y otros estudios, reabrieron la conciencia en la medicina pública.

Grabado de Doré «Over London by rail». Fuente: Sica, Paolo (1981): Historia del urbanismo.

El siglo XIX, Instituto de Estudios de la Administración Local

No obstante será, durante la compleja transición histórica, entre los años finales de la Ilustración y los primeros albores del movimiento romántico, cuando tendrá lugar, en nuestro país, el desarrollo conceptual definitivo del higienismo como doctrina de base científica. El movimiento higienista español participó directamente, desde el

163ALCAIDE GONZÁLEZ, Rafael (1999): «La introducción y el desarrollo del higienismo en España durante

el siglo XIX. Precursores, continuadores y marco legal de un proyecto científico y social», Scripta Nova.

Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona (ISSN 1138-9788) nº 50, de 15 de octubre. Universidad de Barcelona, pp.3-5.

primer momento, de los avances en dicha materia que se produjeron en Europa. De hecho, tres de las personalidades médicas más importantes en sus inicios, mantuvieron un continuo contacto con los científicos más importantes en la materia, tanto en Inglaterra -cuna del higienismo de carácter social- como en otros países herederos de una tradición más asentada en los preceptos ilustrados. El exilio protagonizado por los liberales, como el medico Mateo Seoane, a partir de la vuelta al trono de Fernando VII en 1824, explica una de las causas que favorecieron estos contactos, sin desmerecer las personalidades médicas que, desde el absolutismo, también contribuyeron a la consolidación de la doctrina higiénica en la primera mitad del siglo XIX, como Francisco Méndez Álvaro o Benito Avilés. Pedro Felipe Monlau i Roca, defensor del liberalismo, al regreso de su exilio en Francia (1839) comenzó una larga tarea de divulgación sanitaria, entre 1846 y 1855, dirigida a todos los ámbitos sociales a través de sus Elementos de higiene.164

La herencia ilustrada del XVIII y el afianzamiento de la doctrina liberal, genera en España, tras la muerte de Fernando VII, un conjunto de cambios políticos y sociales que van a permitir, a mediados del siglo XIX, después de varios intentos fallidos,165 las reformas necesarias para dotar a toda España de una organización sanitaria. Tanto los citados higienistas, que desplegaron una innegable influencia moralista en el ámbito del gobierno y otras instituciones, como la constante amenaza del cólera morbo asiático en la década de los 40, la extensa epidemia de 1854-1855 y de otras infecciones, fueron los motivos por los que el gobierno decidiera al final combatir de forma colectiva esas enfermedades, que no distinguían de clases sociales cuando se desataban. En este sentido, conscientes de que la asistencia sanitaria es un bien general, cuyo mantenimiento beneficia a todos, se desarrollan desde las instituciones públicas una serie de actuaciones con la finalidad de instaurar una organización en el ramo administrativo de la sanidad, en la que se establece una única autoridad sanitaria centralizada en el Ministerio de Gobernación y dependiendo de ella todo el ramo sanitario a nivel provincial y municipal, creándose servicios y centros de asistencia sanitaria.

164ALCAIDE GONZÁLEZ, Rafael (1999): op.cit., pp.7-13.

165 En el « trienio», Mateo Seoane intentó una fórmula de ordenación sanitaria proponiendo la creación de

una Dirección General de Sanidad a imitación de otros países de Europa. Si bien este intento no prosperó, su propuesta marcó las pautas para dictámenes posteriores.

El Real Decreto Orgánico de Sanidad de 1847 y la Real Orden sobre el Reglamento orgánico y atribuciones del Consejo y las Juntas de Sanidad, fue la antesala de la Ley Orgánica de Sanidad de 1855, que supuso la ruptura con las estructuras características del Antiguo Régimen y la constitución de un sistema sanitario acorde con el prototipo de mentalidad liberal. Planteó la asunción por el Estado de actuaciones encaminadas a combatir el fenómeno epidémico, la asistencia sanitaria y el establecimiento de un régimen de beneficencia para atender a los huérfanos pobres y menesterosos. Paralelamente empiezan a surgir sociedades de socorro.166

Este cuerpo normativo de servicios sanitarios, ha de servir para el desenvolvimiento de la sanidad en el resto del siglo, hasta la Instrucción General de Sanidad de 1904, al que debe añadirse el desarrollo normativo de inspección y salubridad urbana.

Bajo el reinado de Isabel II se inicia una organización racional de la sanidad española. Se reordenan las Juntas Provinciales y Municipales; se aprueba la Reglamentación Médica, la Ley General Sanitaria y el Reglamento de inspección de carnes. Se creó el Cuerpo de sanidad militar y la fundación de la Cruz Roja española. Además se dio impulso a las diferentes ramas de la beneficencia.

Ese proceder, junto con los descubrimientos en microbiología, el empleo de las vacunas, los continuados avances técnicos y una amplia divulgación de los contenidos médicos, determinaron una paulatina mejora en las condiciones de vida de la población (nutrición, vivienda, trabajo, etc.) y la adquisición de un conocimiento científico más amplio acerca de los remedios curativos a emplear contra enfermedades tan temidas como el cólera-morbo, la tuberculosis o la sífilis. A lo largo del siglo se suceden otra serie de disposiciones legales en materia de higiene municipal, reglamentos de la enseñanza de la medicina y la cirugía, casas de maternidad, beneficencia, farmacia,

166 «La precariedad de la cobertura social ante los riesgos de enfermedad y accidente se revestía, con

frecuencia, de evidentes rasgos de caridad y de beneficencia, de la mano de congregaciones religiosas, normalmente de monjas, que mantenían servicios creados por filántropos o, incluso, por las propias instituciones públicas (…) por otro lado, la prosperidad económica de algunas familias impulsó la creación de centros asistenciales de caridad, impulsados por el más puro filantropismo propio de la época; en tercer lugar, el obrerismo y la naciente conciencia de clase propició, entre otros logros, la creación de diversas sociedades de socorros mutuos, con la finalidad de asistir a los obreros enfermos, incapacitados o necesitados sin necesidad de acudir a la caridad de los pudientes. La primera de estas sociedades en el País Valenciano surgió en 1890 Alcoy, denominada La Unión, se nutría de aportaciones semanales de los socios, que pagaban el 1% y el 2% de su salario». En la misma ciudad, en 1892 aparece la sociedad El Trabajo; en Villena se funda El Porvenir en 1898 (…)» PONCE HERRERO, Gabino (1999):

«La modernización de los servicios», coor. MATEO MARTINEZ, Carlos, Los inicios de la modernización en

epidemias y vacunas, hospital públicos general, hospitales espaciales (manicomios) y sanidad administrativa. 167

Los textos legislativos que surgen con el nuevo siglo, plantean una importante modernización de la organización sanitaria y de la higiene pública. La Instrucción General de Sanidad de 1904, fue más que la culminación de experiencias anteriores, planteó una descentralización de la organización sanitaria, que siguió contando con la existencia de juntas provinciales y municipales, que se materializo en la segunda década del siglo XX con la publicación en 1925 de los Reglamentos de Sanidad Municipal y Provincial. El primero de ellos establecía las competencias que debían asumir los ayuntamientos en materia de higiene publica, como aprovisionamiento de agua potable, eliminación y tratamiento de excretas y aguas residuales, higiene de las viviendas, higiene de los alimentos. Además asignaba la responsabilidad del Cuerpo de Inspectores Municipales de Sanidad y de proporcionar asistencia médica gratuita a familias pobres del municipio. Lo que obligó a contratar a médicos y farmacéuticos titulados. En el ámbito provincial establecía la organización sanitaria de la demarcación territorial, con el apoyo técnico de los inspectores provinciales y la Junta Provincial de Sanidad.168

El Doctor Ferran contra el cólera. Fuente:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/ferran.htm. [consultado: 5/03/2015] Los médicos valencianos, que habían jugado un papel clave en el estudio para la mejora de la salud pública, y en el cambio de mentalidad de las formas de vida,

167

JAVIER VIÑES, José: La sanidad española en la segunda mitad del siglo XIX, (http://www. navarra.es

nr/rdonlyres/b3ad83b1-1186-4c20-a1bff3d58be8986e/146741/03lasanidad, pp.71-76 [visitado 3/06/2015].

168 BARONA VILAR, Carmen (2006): Las políticas de la salud. La sanidad valenciana 1855 y 1936,

incrementan su actividad y protagonismo a partir de la segunda mitad del XIX. La creación en 1840 del Instituto Médico Valenciano, sus campañas higienistas recogida en los Boletines (1852-77) y Crónicas Médicas (1877-96), junto con aportaciones como La Topografía Médica de Juan Bautista Peset (1878) o la de Alicante, del médico Evaristo Manero Mollá (1883), culminación de las topografías medicas valencianas, iniciadas por una Comisión Especial del Instituto y los Congresos,169 hacen de la profesión médica la más dinámica y avanzada.

Al igual que en otras poblaciones del territorio valenciano, la provincia de Castellón, durante el último cuarto de siglo, el fuerte crecimiento demográfico y las mejoras sociales, no solo en la capital, sino en otras poblaciones de la provincia, especialmente en las comarcas de la Plana, fue el momento de la gran eclosión de la profesión médica. Las demandas sociales aceleraron la creación y mejoras de los servicios sanitarios y la asistencia médica rural reglada. La asistencia a los municipios tiene una larga tradición de médicos titulares o de beneficencia, iniciada ya en el siglo XVIII, al servicio de las ciudades y pueblos para atender a menesterosos, que fue sufriendo sucesivas reglamentaciones a lo largo del siglo ( 1868, 1873, 1891). La asistencia benéfica municipal comenzó a organizarse de forma más racional a base de cuerpos de beneficencia municipales, abriéndose establecimientos para asistencia urgente, como las Casas de Socorro (1880), se estableció unas normas para la asistencia benéfica médica y farmacéutica (1884) y el reglamento de hospitalización domiciliaria (1885).

Creadas las diputaciones provinciales, los hospitales municipales pasan al gobierno y administración de la nueva institución. La normativa, dentro del contexto de la asistencia benéfica, data de mediados del siglo XIX (1848-1852) y preveía hospitales provinciales en cada una de las capitales de provincia, asignando la responsabilidad de la asistencia domiciliaria a los municipios.

169 BARONA VILAR, Carmen (2006): Las políticas de la salud. La sanidad valenciana 1855 y 1936,

Hospital General de Valencia. Fuente:

http://www.jdiezarnal.com/valenciahospitalgeneralplano01.jpg

El antiguo Hospital General de Valencia, de singular tipología hospitalaria cruciforme,170 pasa a depender de la Diputación Provincial en la primera mitad del siglo XIX. Será entonces, a partir de 1849, cuando se inician importantes obras, adaptando sus instalaciones a los cambios que iban sucediéndose en la propia actividad médica. También se producen amplias construcciones anexas en el interior de la propia manzana. Entre 1875-86, los arquitectos Sebastián Monleón y Antonio Martorell colmatan el solar del hospital con la construcción de la Facultad de Medicina, haciéndola recaer a la calle Guillen de Castro. 171

En Alicante, el Hospital Provincial se alojó en un primer momento en el antiguo Hospital de San Juan de Dios. Derribado éste, en fecha tan temprana como 1852, se construye uno nuevo en el barrio de San Antón, con dos salas de cirugía de hombres, dos para cirugía de mujeres y una para «enfermos distinguidos», con 130 camas en total

170 Fundado en 1484 el Hospital General de Valencia, comenzó su construcción en 1494 y duró hasta bien

entrado el siglo XVI. El edificio estuvo compuesto por dos enfermerías con planta de cruz, dos pisos y cimborrio octogonal en el centro, siguiendo un modelo que había surgido en el norte de Italia y que permitía separar a los enfermos según su sexo y sus dolencias, al tiempo que se permitía controlar todas las salas desde el espacio central. Es el primero en España que siguió este moderno y práctico esquema cruciforme. De similares características es el Hospital de la Santa Cruz, 1504-1514, de Toledo, en

BERCHEZ, Joaquín (1994): Arquitectura renacentista valenciana (1500-1570), Bancaixa, Obra Social, p.92. Su influjo llegó claramente a las instituciones hospitalarias creadas por la colonización española en el Nuevo Mundo, por ejemplo a los hospitales de Guadalajara en Méjico y en Santiago de Chile.

171TABERNER PASTOR, Francisco (coor.): Guía de arquitectura de Valencia (2ª edición), Icaro CTAV.,

y 13 facultativos, pero pronto quedo obsoleto.172 Hasta 1924 no se empieza a construir otro nuevo, proyectado por el arquitecto Juan Vidal. Se trata del ejemplo más paradigmático de la ya consolidada tipología hospitalaria en peine, formado por doble fila de ocho pabellones unidos por un cuerpo central. Hoy día, rehabilitado, es el Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ).173

El Hospital Provincial de Alicante a principios de los años treinta. Fuente: http://drsoler.com/blog/el-marq-y-el-hospital-provincial-de-alicante-una-nostalgia/