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Creating New Employees using the POS Control Module

Cabe destacar que, si bien el diagnóstico debe poder realizarse con precisión a partir de una edad en la que se deban haber desarrollado presumiblemente muchas de las habilidades cognitivas, emocionales y sociales propias de esa edad, algunos autores como Barbaro y Dissanayake (2009) o Wing, Gould y Gillberg (2011) han apuntado a que se debería observar a algunos indicadores en el caso de los bebés que puedan actuar como signos de alarma ante estos síntomas:

a) Patrones extraños de comportamiento, como por ejemplo, llanto y grito excesivo o lo contrario: excesivamente bueno, tranquilo y pasivo.

b) Falta o desagrado ante la interacción social, como por ejemplo, no mirar a los ojos de otras personas, no levantar los brazos para ser recogido, no apunta hacia las cosas para compartir el interés.

c) Problemas de desarrollo de la comunicación pre-discurso, como por ejemplo, la falta de respuesta cuando se le habla, falta de respuesta a su nombre, falta de balbuceo.

d) Los intereses son limitados y específicos como mostrarse excesivamente fascinado por las luces y ciertos sonidos, hiper o mínima reacción ante estímulos visuales o auditivos

Sea como sea, diversos autores como Araújo y colaboradores (2012), Gadow, De Vicent y Schneider (2008) o Haskins & Silva (2006), recomiendan un esfuerzo por realizar un diagnóstico temprano para poder ayudar a un mejor diseño de programa de intervención. A continuación se presenta un cuadro resumen (Figura 4) con los principales aspectos observables en las diferentes fases evolutivas:

40 Figura 4. Tabla resumen sobre aspectos evolutivos de relevancia (adaptado de Asociación Asperger España, 2007)

Infancia Adolescencia Edad adulta

Dificultades • Dificultad de relación con sus iguales.

• Dificultad para percibir las sutilezas sociales

• Dificultad para interpretar las normas de modo flexible • Dificultades para

interpretar emociones ajenas • Dificultades motrices siendo poco ágil

• Dificultad para tomar la iniciativa en las

interacciones sociales • Dificultad para compartir emociones sociales (Competitividad, triunfo, etc.)

• Frecuentes problemas de conducta en

casa como en escuela • Juegos e intereses limitados y poco afines a los de sus compañeros. • Vocabulario extremadamente pedante • Preguntas repetitivas. • Hipersensibilidad a algunos estímulos • Trastornos de alimentación derivados de la restricción de muchos alimentos.

• Trastornos del sueño. • Intolerancia con los hermanos • Presencia de inmadurez en el plano emocional. • Presencia de reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a la situación. • Intereses inmaduros y poco acordes con la edad.

• Mayor conciencia de diferencia y de soledad. • Sentimientos de incomprensión y soledad. • Mayor vulnerabilidad a alteraciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y el estrés.

• Descuido de la higiene y el cuidado personal (a no ser que coincida con rituales de higiene de tipo compulsivo) • Desinterés hacia las modas y la imagen personal.

• Aumento de las obsesiones y los rituales de pensamiento. • Dificultades académicas. El rendimiento escolar en los cursos superiores se ve dificultado (lentitud al coger apuntes, dificultades para adaptarse a los frecuentes cambios de profesores, aulas, horarios, etc., desmotivación hacia determinadas

asignaturas

• Dificultades de relación social. Incapacidad o dificultad de profundizar en las

relaciones.

• Dificultades para comprender el mundo mental de los otros y el propio, e incapacidad para entender claves sociales que le ayuden a regular su conducta. • Dificultades para interpretar emociones ajenas

• En ocasiones presencia de rituales o estereotipias motoras que se desencadenan en situaciones concretas y que se escapan de su control. • Autoestima y autoconcepto ambiguos que pueden ir acompañados de sentimientos de superioridad en

algunos aspectos, o ideas excesivamente negativas • Incapacidad para planificar y organizar su futuro en base a proyectos realistas. Suelen presentar ansiedad y episodios de depresión.

• Problemas en la toma de decisiones..

• Dificultades para manejar relaciones de pareja.

• Dificultades atencionales que se pueden reflejar en el entorno laboral.

Cualidades • Intenso afán de conocimiento. Gran motivación por recopilar información (u objetos) que versan sobre sus intereses particulares.

• Excelente memoria para recordar la información que les interesa.

• Gran capacidad para mantener la atención sobre un centro de interés. • Hiperlexia (en algunos casos), precocidad en la adquisición de la lectura (entre otras).

• Sobresaliente destreza y/o conocimiento en alguna parcela concreta.

Junto a las dificultades anteriormente descritas, • Presencia de fuertes valores morales (lealtad, sinceridad, compañerismo y bondad). • Gran deseo de superación. • Personalidad sencilla, ingenua y “transparente”. • Ausencia de malicia y de “dobles intenciones”. • Mejor dominio de las reglas sociales básicas (por

aprendizaje)

• Suelen ser personas muy nobles y decir en cada momento lo que piensan. • Éxito en empleos que se ajustan a sus intereses y con una baja demanda social • Reclaman independencia económica y social. • Suelen ser perfeccionistas • Capacidad de almacenar grandes cantidades de información, sobre todo de sus intereses.

• Suelen ser más eficientes en trabajos técnicos

• Cuando las metas están claramente definidas suelen ser persistentes en la consecución de los objetivos.

41 2.7. Teorías Explicativas

Cabe destacar que, de las teorías explicativas analizadas, tres son las que ampliamente aparecen en los recursos bibliográficos analizados y en las opiniones de los expertos. No obstante, podemos valorar que muchos elementos son coincidentes asumiendo que como en tantas otras esferas del conocimiento, no tiene por qué darse una causa explicativa, sino que la solución puede hallarse en una visión más holística de la causalidad.

2.7.1. La Teoría de la Mente

La Teoría de la Mente defiende que poseemos una capacidad humana que permite que podamos representar mentalmente los estados mentales de otros, intentando entender sus pensamientos y sentimientos (Atwood, 2003). De hecho, según Baron- Cohen (2010), poseemos esta habilidad cuando somos capaces de intuir y deducir las creencias, deseos, intenciones, etc. de los otros.

Esta capacidad cognitiva es visible y gestionable para las personas a partir de una edad en la que pueden hacer uso del resto de capacidades cognitivas, usualmente alrededor de los 3 años de edad (Leslie, 1987) en forma de juego imaginativo, creatividad y capacidad de relacionar elementos externos para los niños.

No hay que entender que es una capacidad que se adquiere o aprende como tal, sino que se “activa” en el momento de que el individuo desarrolla sus potencialidades de carácter cognitivo. Además, requerirá que el sujeto sea capaz de reflexionar sobre su propia cognición (metacognición) así como que sea capaz de interpretar las cogniciones que intuye en los demás. En este sentido, es fácilmente asociable o se puede confundir con el concepto más puro de empatía, aunque cabe destacar que difieren enormemente en la connotación emocional que posee la empatía, entendida como la capacidad emocional de ponerse en el lugar del otro y comprender su estado emocional. La teoría de la mente haría referencia a la capacidad deductiva de carácter mental o cognitivo y como dicen Tirapu-Ustárroz, Pérez-Sayes, Erekatxo- Bilbao y Pelegrín-Valero (2007), este concepto se refiere a una habilidad heterometacognitiva, ya que hacemos referencia a cómo un sistema cognitivo logra conocer los contenidos de otro sistema cognitivo diferente de aquel con el que se lleva a cabo dicho conocimiento.

42 Así, la Teoría del Déficit de la Teoría de la Mente se basa en la asunción de que los afectados por trastornos del espectro autista, y en nuestro caso, por Síndrome de Asperger, presentan dificultades en esta capacidad cognitiva, a partir de la comparación de la aparición de esta habilidad en afectados por autismo y comparándolo con la evolución de niños sin afectación en el desarrollo de su comprensión de otros. El propio Baron-Cohen inició sus estudios en los años 80, habiendo desarrollado muchas publicaciones en este sentido habiendo reflexionado sobre sus publicaciones durante más de veinte años (2000).

Así, finalmente se ha estimado que los afectados por autismo no presentan desarrollada de forma óptima la capacidad de Teoría de la Mente, presentando un desarrollo desigual a la evolución que de esta habilidad presentan los menores sin afectación de forma evolutiva, apareciendo una importante incapacidad de los autistas para atribuir estados mentales independientes a uno mismo y a los demás con el fin de predecir y explicar los comportamientos (Baron-Cohen, Leslie, & Frith, 1985). Asimismo, estos autores promulgaban que al ser una capacidad cognitiva independiente de otras, podría no verse necesariamente afectadas otras áreas cognitivas pudiendo mostrar una óptima habilidad cognitiva en otras áreas.

Esta deficiencia en las habilidades de la Teoría de la Mente, necesariamente genera una dificultad de relacionarse con los otros, al no poder entender ni interpretar sus pensamientos, intenciones ni creencias, impidiendo una correcta interpretación del contexto y muchísimas dificultades para anticiparte a las acciones (Riviere, 2001). Así, al existir diferentes grados de afectación en el espectro del autismo, cabe esperar que las personas con Síndrome de Asperger puedan enfrentarse de forma más o menos exitosa a tareas diversas de carácter cognitivo pero mostrar severos problemas para entender las intenciones de los demás en situaciones sociales cotidianas. Así, y en aquello que más se aproxima al ámbito forense, cabe reflexionar sobre dos elementos esenciales:

- Las severas dificultades para un afectado por Síndrome de Asperger de confeccionar una mentira elaborada (Happé, 1995), elemento que requeriría un elevado nivel de Teoría de la Mente así como de otras habilidades cognitivas asociadas al tipo de mentira que se pretendiera elaborar.

- Las dificultades para interpretar de forma subjetiva las intenciones de otros que suelen acompañar a la comisión delictiva o la victimización del individuo, pudiéndose poner en riesgo sin ser conocedor de ello.

43 2.7.2. Teoría del Déficit de la Función Ejecutiva

Como concepto, la función ejecutiva puede considerarse un conjunto de habilidades de carácter cognitivo que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, planes, inicio de actividades, la autorregulación del comportamiento con fines de consecución de objetivos, la selección de conductas y la organización en el tiempo y en el espacio. En otras palabras, la función ejecutiva sería una serie de factores organizadores y ordenadores subyacentes a todas las demás actividades cognoscitivas (Denckla, 1996). Así, desde esta teoría, las personas con Síndrome Asperger, presentarían un déficit generalizado en las funciones ejecutivas ya que sus conductas y sus procesos de pensamiento son generalmente rígidos, inflexibles, repetitivos y perseverantes. Suelen ser personas impulsivas, que muestran problemas para inhibir una respuesta inadecuada, pueden tener almacenada una gran cantidad de información y sin embargo no saber utilizarla de manera significativa, presentan dificultades a la hora de tomar decisiones importantes y suelen tener serios problemas para organizar y secuenciar los pasos necesarios para solucionar un problema (Ozonoff, 1994)

Según Pineda et al. (1996), estas son algunas de las implicaciones prácticas del déficit en la función ejecutiva, que se observan en el comportamiento diario de las personas con Asperger:

- Dificultades en organización. Las personas con Síndrome Asperger muestran dificultades a la hora de organizar los pasos que permitan solucionar un problema.

- Dificultades para hacer planes y luego seguir los planes para guiar el comportamiento.

- Dificultades para comenzar y finalizar una actividad.

- Serias limitaciones a la hora de tomar decisiones. Suelen ser muy frecuentes la duda y la delegación en los demás para tomar decisiones.

- Carencia de flexibilidad para adoptar diferentes perspectivas sobre la misma situación en diferentes momentos (rigidez mental).

- Pobre resistencia a la distracción y la interferencia. - Pobre habilidad para organizar y manejar el tiempo.

44 2.7.3. Teoría de la Disfunción del Hemisferio Derecho

Las funciones del hemisferio derecho cerebral están muy relacionadas con el procesamiento de la información visoespacial (Asociación Asperger España, 2007), con el hecho de integrar la globalidad de la información y dotarle de un sentido específico, así como según diversos autores, entre ellos Klin, Pauls, Schultz, y Volkmar (2005), está relacionado con la expresión y la interpretación de la información emocional incluyendo aspectos de comunicación verbal (entonación, discurso y tonalidad, etc.) y no verbal (comprensión de gestos y expresiones faciales).

En este sentido, según Artigas (2007), Shtayermman (2007) y Klin et al. (2005) entre otros, muchos elementos que sintomatológicamente presentan los afectados por Síndrome Asperger podrían estar asociados a una disfunción en el hemisferio derecho:

- Dificultad para captar el significado de la información emocional expresada a través de canales no verbales (entonación, volumen del habla, y gestos y ademanes faciales y corporales).

- Presencia de respuestas emocionales exageradas o poco coherentes con el contexto.

- Dificultad para adaptarse a situaciones nuevas. - Limitadas habilidades de organización visuoespacial.

- Pobre rendimiento en tareas que requieren integración de la información viso- motora.

- Marcada limitación en las habilidades de relación social.