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El presidente Frondizi realizó una visita oficial a Estados Unidos a comienzos de 1959. En la escala técnica de su avión en Lima, conversó con el presidente peruano Manuel Prado, quien manifestó la total adhesión de su país a la posición mantenida por la Argentina en el orden americano. Prado interesó a Frondizi para que interviniera en la búsqueda de una solución al problema de límites todavía pendiente entre su país y Ecuador. Frondizi comprometió su acción en ese sentido.18

El conflicto limítrofe peruano-ecuatoriano surgió como tema en las entrevistas del presidente argentino con el secretario de Estado John Foster Dulles y el presidente Dwight Eisenhower. En la reunión con Dulles, el secretario de Estado adjunto Rubottom hizo referencia a su conversación previa con el ministro Florit, en la que éste había mencionado la excelente actitud mostrada por Perú en esos momentos y las

autorizaría el artículo 9º del Protocolo de Río de Janeiro de 1942. Cfr. Memorándum informativo acerca de la visita oficial realizada por el presidente de la Nación a los Estados Unidos de América, Buenos Aires, 6-II-1959, firmado Carlos A. Florit, Fondo CEN, caja 541. Podría tratarse de un memorándum presentado previamente a la reunión. Este documento no aparece en los archivos.

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Memorándum, entregado por el embajador de Ecuador en Buenos Aires, el 28-X-1958, junto con un ejemplar del mapa de la zona, AMRE, caja AH/0323. La nueva demarcación tendría que comprender toda la zona entre la quebrada de San Francisco y el hito 20 de noviembre.

17 Racedo al ministro Florit, Quito, 27-I-1959, AMRE, caja AH/0323. Perú creía que las

incursiones obedecían al propósito de tomar fotografías del dispositivo de sus fuerzas armadas en la zona en litigio.

18 Memorándum informativo acerca de la visita oficial…, Buenos Aires, 6-II-1959, cit.; “El

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recientes declaraciones belicosas de Ecuador. Rubottom advirtió que, sin embargo, en el pasado se había dado la situación inversa, por lo que era conveniente escuchar a ambas partes. Sugirió instruir al embajador norteamericano en Río para trabajar en favor de un acuerdo junto con sus colegas de los países Garantes.19

Frondizi mencionó asimismo la cuestión en su encuentro con Eisenhower, señalando la conveniencia del trabajo conjunto de los Garantes para darle fin rápidamente al conflicto. El presidente norteamericano expresó su voluntad de colaborar. El presidente argentino comentó entonces que Perú había insistido hasta ese momento en que cualquier solución debía alcanzarse aplicando estrictamente el tratado, pero ahora deseaba considerar otros caminos posibles.20

En su viaje de regreso Frondizi se detuvo en Ecuador, donde fue recibido en el aeropuerto de Guayaquil por el presidente Camilo Ponce Enríquez, el canciller Carlos Tobar Zaldumbide y otros miembros del gobierno, quienes viajaron desde Quito para la reunión. La visita intentaba reparar la cancelación de una anterior de Frondizi como presidente electo por motivos de salud.21

Durante la entrevista ninguno de los presidentes mencionó el conflicto de límites; sorprendió a Ponce Enríquez que Frondizi no hubiera hecho referencia al tema. El embajador ecuatoriano en Washington, José Chiriboga Villagómez, informó a su colega argentino Barros Hurtado que el presidente Ponce se había trasladado a Guayaquil entendiendo que tratar la cuestión de límites era el motivo del viaje del presidente argentino. Además, noticias recibidas del Departamento de Estado habían indicado que Frondizi había manifestado gran interés en el diferendo y que tenía una solución más conciliadora ofrecida a él por el presidente Prado.

El embajador argentino expresó a Rubottom su sorpresa por la afirmación del embajador ecuatoriano. El secretario adjunto, sin negar ni aceptar como cierto el origen de la información, instó a que la Argentina trabajara ante Ecuador en procura de un clima favorable.22

Florit explicó posteriormente que, ante la posibilidad de un fracaso, el director de América del Sur, José R. Saravia, había aconsejado en Guayaquil al presidente

19

Memorandum of a Conversation, Washington, 21-I-1959, FRUS, op. cit., p. 531.

20 Memorandum of a Conversation, Washington, 22-I-1959, FRUS, op. cit., pp. 533-535.

21

Memorándum informativo acerca de la visita oficial…, Buenos Aires, 6-II-1959, cit.;

“Aguardan esta noche a Frondizi en Guayaquil”, Crítica, 1-II-1959; “La visita a Quito”, LN, 30-

I-1959; “Frondizi llegó a Guayaquil. Conversó con Camilo Ponce, Democracia, 2-II-1959;

Jacobo Timerman, “Culmina en el Pacífico la gira presidencial”, Clarín (Cl), 2-II-1959. Este

periodista especulaba que posiblemente el tema principal sería el conflicto entre Ecuador y Perú.

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Frondizi no dirigir él personalmente un pedido a Ponce Enríquez, dejando la cuestión para los cancilleres Tobar y Florit.23

La Comisión de Garantes se reunió, en febrero de 1959, para tomar conocimiento de nuevas argumentaciones de los representantes de Ecuador y Perú, que en lo esencial mantuvieron sus posiciones de manera inflexible. El embajador de Ecuador sostuvo que, como entre los ríos Zamora y Santiago había dos divisorias de aguas, no podía cumplirse el Protocolo, existiendo en consecuencia espacio para negociaciones a fin de resolver por cuál de las dos debía pasar la línea.

El gobierno de Perú rechazaba cualquier tentativa de mediación por parte de los Garantes, por considerarla un intento de revisión del Protocolo. Con acento conminatorio solicitó a los Garantes que “cumpliendo sus altas atribuciones, están en el deber de no permitir que continúe por más tiempo la renuencia del Ecuador a que se cumplan los acuerdos de la Comisión Demarcadora”. La política abstencionista de los Garantes respecto del cumplimiento del Protocolo alentaba a Ecuador a desconocer el Tratado. Ante la situación, Perú había decidido no concurrir a la XI Conferencia Interamericana, a celebrarse en Quito en enero de 1960.24

Frente a estas posiciones irreductibles, la Cancillería argentina llegó a la conclusión de que se habían agotado los recursos de los Garantes en su papel de gestores oficiosos para lograr un entendimiento. Quedaba sólo la posibilidad de una gestión directa de uno de los Garantes ante las cancillerías de Perú y Ecuador, percibiendo que la Argentina estaba en condiciones de realizarla. Las nuevas tratativas,

encaminadas a impedir que Perú cumpliera la determinación de no asistir a la Conferencia de Quito, contribuirían a evitar una fisura en la hermandad latinoamericana.25

23

Florit a Yofre, Buenos Aires, 3-III-1959, Fondo CEN, caja 636.

24 Memorándum (con la exposición del representante de Perú ante la Comisión de Garantes), 11-

II-1959; Espil al ministro Florit, Río de Janeiro, 17-II-1959, AMRE, AH/0323; Espil al ministro Florit, Río de Janeiro, 9-II-1959, AMRE, América del Sur, 1959, Brasil, AH/0324. El embajador en Brasil, Felipe A. Espil, señalaba que, a la luz del desarrollo de los acontecimientos, parecía imponerse una solución arbitral, tal como la que el ministro Florit había sugerido al secretario de Estado adjunto Rubottom en 1958. Consideraba cada vez más injustificable el silencio o la inacción de los Garantes frente a la creciente tensión entre los países litigantes. Véase Espil al ministro Florit, 9-II-1959, cit.

25

Memorándum n.º 5, Dirección América del Sur al ministro Florit, Buenos Aires, 17-II-1959, AMRE, caja AH/0323. El canciller Florit consideraba conveniente no repetir el memorándum presentado por la Argentina en septiembre anterior ante el Departamento de Estado dado que las gestiones no habían tomado el camino deseado. De cualquier manera, antes de asumir una derrota –como sería una renuncia colectiva de los Garantes a sus funciones ante la imposibilidad de obligar colectivamente al cumplimiento del Protocolo-, Florit prefería hablar con el embajador peruano ante los países Garantes, Guilllermo Hoyos Osores. Véase Florit a Yofre,

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Mientras tanto, el gobierno de Ecuador propuso al gobierno argentino que, en su calidad de Garante, sugiriera a Ecuador y Perú que designaran de común acuerdo tres o más eminentes juristas, para emitir dictamen sobre el punto de derecho relativo a si la inexistencia de un accidente geográfico esencial señalado en un tratado de fronteras tornaba o no inejecutable la cláusula respectiva del último. Una vez conocidos los dictámenes jurídicos, se procedería a la verificación de la realidad geográfica de la zona Zamora-Santiago, por medio de una comisión de cuatro técnicos designados uno por cada estado Garante y con la concurrencia de peritos de las partes. Este procedimiento serviría para orientar las posteriores gestiones a fin de solucionar la controversia.26

El gobierno de Perú juzgó la propuesta de Ecuador contraria al espíritu y la letra del Protocolo de 1942. El artículo 7º del tratado no podía ser sustituido por la arbitraria formación de un grupo de juristas ajenos al asunto. La comisión de juristas era incompatible con el texto del tratado. La formación de una nueva comisión para verificar la realidad geográfica de la zona Zamora-Santiago implicaba además la ampliación del tramo preciso no demarcado, que era el comprendido entre los hitos Cunhuime Sur y 20 de Noviembre, extendiéndolo a todo el sector Zamora-Santiago, ya demarcado definitivamente en su casi totalidad por actos irreversibles de la Comisión Mixta.

El gobierno de Perú instaba a los países Garantes a que declararan inaceptable todo procedimiento que implicara un desconocimiento del Protocolo y la derogación de actos realizados en ejecución de éste, y que propugnaran la reanudación inmediata de los trabajos demarcatorios que faltaban realizar en el sector comprendido entre los hitos mencionados, para dejar concluida la ejecución del Protocolo.27

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