• No results found

1.4 Mammographic Interpretation Training

1.4.1 Current Training and Recent Changes

Nuestro mundo emocional también puede estar y sentirse enfermo y cuando esto ocurre si el sufrimiento perjudica tu vivir diario, conviene que un buen cirujano, en este caso emocional, te apoye e intervenga. Te invito a que cojas en tu mano un folio en blanco de manera apaisada y con un bolígrafo, dibujes en la parte del centro una línea recta horizontal. Deja un pequeño espacio en cada uno de los dos extremos. Ahora en el extremo de la parte izquierda escribe la palabra «pasado» y a continuación en el extremo derecho «futuro». Después y en función de la edad que ahora tienes, busca aproximadamente el lugar en el que estás viviendo. Es decir, haces una pequeña raya aproximándote más al extremo del pasado si eres joven o más al extremo del futuro si eres mayor. Marca con tu boli una línea pequeña en ese punto que refleja el aquí y ahora de tu vida. Aquí estás en este momento. Pon ahora la punta del boli sobre esa línea y prolóngala hacia arriba, verticalmente hacia la parte superior del papel y cuando la hayas desplazado varios centímetros, dibuja en su extremo un globo y escribe en su interior: «mi aquí y ahora». Ahora sitúa tu vista en la parte baja del papel, esa zona entre la palabra pasado y la raya del aquí y ahora. En la parte baja de esta zona escribe dos palabras: «vivencias-experiencias». Pasa ahora a la parte inferior derecha y en ella y debajo de la raya escribe: «Visualización positiva del futuro desde el aquí ahora». Te invito, amigo, a que centres tu atención en el espacio en blanco de la parte izquierda del papel y que corresponde a tu pasado. Escribe ahí los recuerdos o vivencias que hoy todavía, ahora cuando los revives, te hacen sentir el mismo sufrimiento o desgarro que cuando ocurrieron. Aún están ejerciendo un papel importante en tu vida, y es posible que a veces te distorsionen el sueño y tu organismo se sienta invadido por emociones tóxicas como el odio, el resentimiento, el rencor, la culpa y la tristeza.

Si esto te ocurre, significa que tienes heridas emocionales en tu vida que ni están curadas ni cicatrizadas. No te sientas una persona por ello distinta y enferma. Esto nos pasa a todos los seres humanos. Pero cuando esto ocurra y seamos conscientes de ello hay que buscar soluciones, no merece la pena continuar sufriendo por cosas que ya no existen y pertenecen al pasado.

¿Tiene esto solución? ¿Puedes dejar de sufrir por aquello que te pasó y reiterativamente viene a tu mente, como si nada pudieras hacer para evitarlo? Mi respuesta es afirmativa, pero para ello tienes que lograr reconvertir dichos recuerdos o vivencias en experiencias.

Una vivencia es el recuerdo doloroso de cosas que a cualquiera de nosotros le han podido ocurrir. Cuando las vivencias son muy intensas, muy potentes, se graban en nuestra memoria emocional y queda dañada. Siempre que, en cualquier momento de nuestra vida presente, algún pequeño estímulo, muchas veces inconsciente para nosotros, llegue a nuestra memoria, dicha vivencia se activa con la misma fuerza e intensidad, aunque hayan pasado muchos años. Dichos recuerdos se anclan en nuestra vida con el presente y no sabemos qué hacer con ellos. Es como si nuestra mente aún tuviese una deuda o cuenta pendiente hasta que no logre reconvertir las vivencias en experiencias.

La experiencia no se produce por el hecho de que las cosas hayan ocurrido, sino por el hecho de aprender de lo que nos ha ocurrido. Reviviendo el dolor y el sufrimiento una y otra vez, reiterativamente, nada aprendemos, al contrario, lo continuamos retroalimentando para que continúe teniendo vida y esté presente siempre. No podemos olvidar, pero sí podemos lograr no sufrir cuando recordamos algo.

Lo primero que tienes que hacer es aceptar dicha vivencia o dicho recuerdo, no rechazarlo, no querer no sentirlo. Por tanto en lugar de luchar tan ferozmente para eliminarlo, acéptalo, contémplalo como una parte de tu vida, como algo que te ocurrió y que forma parte de tu proyecto vital.

En una palabra, en lugar de luchar en contra (esto produce mucho sufrimiento) hazte amigo de dicha vivencia e invítala a que forme parte de tu experiencia.

Es el caso de una mujer que fue violada muy joven y después del suceso, continúa el resto de su vida sufriendo por aquello que le ocurrió. No lo rechaces, tú has sido una mujer violada, acéptalo, no trates de negar la realidad o de no aceptar esa dura realidad. Fue terrible y vergonzoso, ofensivo y denigrante, pero ya pertenece al mundo del pasado, eso pasó entonces, ahora no está pasando, ni tiene por qué volver a pasar. Sitúa la violación donde tiene que estar, en tu pasado.

El siguiente paso es convertir esa dura experiencia en aprendizaje para tu vida. Es decir, tienes que lograr convertir ese recuerdo doloroso en una gran oportunidad y sacarle el máximo provecho, no solo si es posible para ti sino también para otras mujeres como tú.

Siempre recordaré una conferencia que dio Irene Villa, víctima de ETA el 9 de Mayo del 2014. Era la presentación de su libro Nunca es demasiado tarde, princesa, (S.L.U. Espasa

Libros, 2013), sobre la vida de siete mujeres que habían pasado por situaciones trágicas.

Había un factor común en todas ellas, lo habían superado y sus vidas se habían transformado a mejor a partir de esas traumáticas experiencias. En Irene Villa, descubrí muy pronto que ella había hecho lo mismo. Lo que le había pasado lo contaba como una anécdota más de su vida,

sin dolor ni resentimiento, sin deseos de venganza. En su vida actual, en el aquí y ahora había cosas mucho más significativas e importantes, interesantes, que merecían la pena. Su pasado había pasado y le ocupó su tiempo entonces, era plenamente consciente de lo que le había ocurrido, pero lo dejó y lo integró en su vida sin darle más fuerza, significado e importancia. Aprendió muchas cosas de ello que compartió en la conferencia con una audiencia de mil personas. Casi, casi, se percibía que estaba agradecida de aquello que tuvo que ser tan terrible cuando ocurrió.

Es bueno, para ayudarte a convertir en experiencia cualquier recuerdo traumático, que hagas lo siguiente:

Ahora mismo vuelve a recordar y revivir una experiencia traumática de tu pasado y sobre todo toma conciencia de las emociones que en aquellos momentos, en el aquí pero allá, has sentido y tal vez sientas. Anótalas en un papel.

A continuación vas a recordar otro hecho o suceso que también ocurrió en tu vida, no doloroso y traumático, sino fascinante, placentero y agradable. Vuelve también a revivirlo y siente ahora mismo las mismas emociones de seguridad, curiosidad, alegría o admiración, que en aquella situación tuviste. Anota estas emociones, las que sean, escríbelas también en papel.

Después visualízate dentro de un cine ante una gran pantalla donde se va a reproducir la escena del recuerdo traumático y doloroso, tal y como ocurrió. Pero en una de las esquinas va apareciendo un fondo distinto que va a ir transformando toda la pantalla. La situación escénica continúa siendo la misma que ha sido, pero ahora vas a impregnar esa misma situación con las emociones que sentías en el recuerdo agradable que antes has visto.

Cuando a tu cabeza, de vez en cuando, vuelva la escena de la situación traumática, no la rechaces, no trates de borrarla, acógela e imprégnala con las emociones positivas que has sentido ante uno de tus recuerdos agradables. Muy pronto lo negativo irá perdiendo fuerza y poder y serás capaz de recordarlo y hablar de ello, sin rencor, resentimiento y sí, con serenidad, alegría y admiración.

Amigo lector te invito a que, si has pasado por situaciones turbulentas que dejaron huella en tu memoria emocional, hagas algo parecido. También es posible que haya heridas que no bastan con el autocuidado y haya que acudir al cirujano, en este caso, emocional. Hay buenos profesionales con los que puedes contar, no dudes en ponerte en sus manos. Como ves, de acuerdo a la línea impresa en tu papel, hemos centrado toda nuestra atención en el pasado, a veces lo que produce dolor y sufrimiento no está en el pasado, sino más bien en el futuro. El futuro lo podemos vivir como una amenaza, un gran riesgo y son muchos los miedos e inseguridades que nos acechan cuando pensamos en él.

Te voy a hablar de una potente técnica que los puede acallar, tranquilizar, de tal forma que puedas convivir con un grado de incertidumbre e inseguridad tolerable y aceptable. Si logras hacer esto, conseguirás poner fuera de uso una de las grandes fuentes de estrés y ansiedad que sufre un alto porcentaje de la población.

Lo primero que quiero decirte es que el futuro no ha existido nunca, ni existirá jamás, cuando llega y existe se convierte en el aquí y ahora, en el presente, en cada instante de nuestra vida.

¿Sabes el gran nivel de sufrimiento que muchas personas tienen y sienten, pensando en cosas que tienen miedo que puedan llegar a suceder y que la mayoría nunca sucede? Si quieres probar, escribe en un papel todas las cosas del futuro que te asustan, que te estremecen, que te aterran. Te hago una pregunta, lo que sientes, ese miedo, terror o pánico, ¿lo produce el futuro o tu mente y tu pensamiento cuando piensas en este? El miedo al futuro no está fuera de nosotros, es un producto de nuestra mente. Para aumentar nuestros miedos y nuestros niveles altísimos de ansiedad y estrés utilizamos los diálogos internos.

De esta forma vamos viendo las cosas cada vez en una dimensión mayor y más amenazante. Vamos agrandando su gravedad y su significado, ante cualquier situación.

¿Te pasa algo de esto, cuando piensas en el futuro? ¿Tu organismo empieza a generar emociones desagradables muy intensas que te paralizan, te bloquean y hasta te impiden pensar?

Si eso es así, te ofrezco a continuación una pequeña técnica que puede serte muy útil.

Invierte tu fuerza y energía hacia el futuro en positivo y frena, siempre que puedas los diálogos internos negativos. Piensa en algo que esperas que ocurra en tu futuro, es decir, no pienses en algo negativo que piensas que va a ocurrir. Si tienes trabajo, no pienses en que no tienes trabajo. Piensa en que lo conservas. Y si alguna vez lo pierdes, piensa en que vuelves a conseguir otro trabajo. Relájate, siéntate cómodo en una silla, cierra los ojos y dedica unos diez minutos a vitalizar el futuro positivamente, tal y como tú deseas y quieres que ocurra. Pero lo vas a hacer de la siguiente forma: visualízalo como si el futuro ya estuviese vigente ahora mismo en tu vida. Si no trabajas y deseas encontrar trabajo, visualízate trabajando en aquello en lo que deseas trabajar. Graba fuertemente esa película en tu memoria emocional. Todas las imágenes tienen que ser positivas y en tiempo presente, no verte en el futuro trabajando. Antes te he dicho que el futuro no existe y cuando existe es aquí y ahora. Por ello es importante que te visualices poseyendo lo que tanto quieres y disfrutándolo como si ya lo hubieses conseguido.

tres meses todos los días al levantarte de la cama o al acostarte dedicas diez minutos a visualizar cada día lo mismo, aquello que tan importante es para ti, antes de tres meses tendrás muchas ganas de escribirme un correo para comentarme el éxito o el casi milagro que has llevado a cabo.

Escribe en un papel los hechos más significativos de tu vida, a cualquier edad, y que eres consciente de que han dejado huella en tu memoria emocional. A continuación busca otros cuantos hechos o sucesos positivos que también te han ocurrido. Cuando lo tengas claro te vas a la sala de cine virtual y colocas hecho o suceso, uno a uno y no todos a la vez, en la pantalla grande, lo visualizas tal y como sucedió, experimentando las mismas emociones. En una esquina de la pantalla colocas lo que sentías en un hecho placentero y relajante, de los que tienes escritos y a continuación esa emoción de la esquina se va agrandando e impregnando toda la pantalla. Esto te permitirá ahora, que nada tiene que ver con el allá y entonces, disfrutar de ese hecho de otra manera muy distinta a cuando entonces ocurrió.

Durante unos tres meses, visualiza unos diez minutos como máximo en tiempo presente aquello que tanto deseas que llegue y ocurra en tu vida, vívelo y disfrútalo como si ya formase parte de tu patrimonio vital.

Es posible engañar al cerebro ya que no es capaz de distinguir entre lo que fue real y ocurrió y lo que yo visualizo e imagino que ha ocurrido, viviendo la situación virtual con muchísima fuerza. Aprovecha este punto débil del cerebro para sacarle provecho. Puedes conseguir experiencias de vivencias positivas que nunca han sucedido, pero que las has vivido con gran intensidad y también y de la misma forma se graban, positivamente, en tu memoria emocional.