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4.2 Initial Pilot Studies

4.2.3 Pilot Study Three

La comunicación consiste en un intercambio, en una transacción entre dos o más personas. El contenido de la transacción puede ser muy diverso, información, opiniones, valores, creencias, sentimientos, etc.

Comunicarse es una necesidad básica del ser humano que nos ayuda a resolver muchos problemas que a través de la vida se nos van presentando. Pero a su vez, si la gestión que hacemos de ella no es adecuada, nos aporta serias dificultades, conflictos y sufrimiento.

Nacemos con capacidad de comunicarnos, primero con lenguaje no verbal y después verbal. Pero no nacemos con formas de comunicación aprendidas. Todo ello depende del aprendizaje que cada persona vaya realizando a través de la vida. Invertimos en las escuelas muchísimo tiempo en comunicarnos correctamente por escrito, pero dedicamos muy poco tiempo a la comunicación oral, ya no digo no verbal o gestualmente.

Deseo, en este relato, centrar la atención en lo que entiendo por comunicación auténtica. Es decir, lograr que cuando nos comunicamos con alguna persona logremos conseguir los objetivos que nos planteamos. Si lo hacemos para resolver un problema, que lo resolvamos, si es para compartir algún tipo de emoción o sentimiento, que lo logremos, si es para aclarar un malentendido, que lo aclaremos. No siempre alcanzamos el objetivo, y en ocasiones en su lugar generamos más confusión y agrandamos la dificultad. La comunicación auténtica conlleva una serie de variables que debemos tener en cuenta. Vamos a hablar de las variables más importantes: el yo, el nosotros y el contenido por el que nos comunicamos.

El yo se refiere a todo lo relacionado contigo, tu forma de pensar, tus creencias, tus emociones, la información que ya tienes de la otra persona, tus expectativas, lo que esperas y no esperas del otro… En la comunicación influyen los miedos, el grado de confianza y de agitación emocional, la experiencia previa que hemos tenido con la otra persona, las creencias y los valores, el grado de afinidad emocional. Nos vamos a comunicar en función de todo ello, y cada una de estas variables puede conseguir que la comunicación sea auténtica y logre expresar con claridad lo que estoy sintiendo, pensando o realmente deje muchas cosas importantes por decir y la comunicación sea falsa, no auténtica.

El nosotros consiste en ser consciente de lo que ambas partes ponemos en juego, lo que cada uno esperamos, las necesidades que el otro espera satisfacer, lo que está sintiendo. El nosotros

incluye la visión empática de la comunicación. Si no tenemos en cuenta esta variable, nos quedamos en el terreno de la comunicación narcisista y egoísta, dialogamos con nosotros mismos y para nada tenemos en cuenta al otro. Nadie quiere ni se siente a gusto con una persona que solo va a satisfacer sus necesidades.

La tercera variable es el contenido o la parte operativa por la que nos comunicamos, la cual nos tiene que ayudar a seleccionar la orientación y la selección de todo lo que deseamos aportar y conseguir. Nos ayuda a centrar la atención, a no alargarla, a dejar de decir y hablar de cantidad de cosas que no vienen a cuento. Valorar lo importante y dejar de lado las cosas que no aportan ningún tipo de valor. ¿Conoces personas que hablan mucho, se dispersan, dicen cosas que es mejor no decir y que nunca llegan a ningún acuerdo? Nos desesperan.

Por último, me queda hablar de un componente de la comunicación auténtica que es importante a la hora de comunicarnos: El basurero emocional. No decimos lo mismo que estamos pensando, y en toda comunicación es muy importante saber lo que tenemos que decir y lo que no. La comunicación auténtica tiene que estar basada en la verdad y sinceridad, no en el engaño o la mentira. Entonces estaríamos hablando de manipulación.

¿Tenemos que decir todo lo que pensamos cuando nos comunicamos? Rotundamente no. Pero sí tenemos que decir, expresar y compartir todo aquello que es relevante e importante y que si no lo decimos, no nos ayuda a alcanzar el objetivo por el que hemos decidido comunicarnos. No podemos ocultar a la otra parte aquello que tiene todo el derecho a saber y está influyendo en el problema que tenemos planteado. Para ello tenemos que ser conscientes de lo que decimos y de lo que no tenemos que decir, ya que no aporta ningún valor y si lo decimos puede generar conflicto y alboroto.

A esto llamamos gestionar el basurero emocional que cada uno tenemos dentro cuando nos comunicamos con alguien. Hay personas que cuando se comunican, lo hacen para volcar en el otro su basurero emocional y no se centran para nada en lo importante, en resolver el problema que les está haciendo daño. Si deseamos o necesitamos volcar el basurero emocional, es mejor acudir a la consulta de un buen psicoterapeuta y no hacerlo de malas maneras con otras personas que suelen ser muy importantes en nuestras vidas.

La comunicación auténtica requiere madurez, respeto e inteligencia. Va más allá de lo que está ahora de moda, como es la asertividad. Requiere maestría y práctica, pero ante todo tomar conciencia de las malas y complejas comunicaciones que mantenemos y en las que participamos.

Cuando te comunicas con alguien y el contenido de los mensajes es de bastante valor e importancia, ¿preparas la comunicación teniendo en cuenta las tres dimensiones del yo, del

nosotros y del ello?

¿Sueles reconocer y gestionar el basurero emocional que tienes con la persona que te vas a comunicar, y lo haces seleccionando lo que tienes que decir (importante) y lo que no tienes que decir (basura)?

¿Qué podrías hacer a partir de ahora mismo para mejorar tu forma de comunicar con las personas que mantienes una intensa relación interpersonal?

3. La escalera de las relaciones interpersonales: Aprende a subirla y bajarla