3 Field research
3.4 Data analysis and interpretation
En general, hubo diferencias significativas (p!0.05) en el índice de adopción tecnológica
(GAI) de los participantes en Escuelas de Campo: los PD pasaron de GAI=8.3±0.15 a GAF=70.27±0.59; los PI de GAI=8.07±0.11 a GAF=26.78±0.29. Se resalta que los PD mostraron un incremento en el índice de adopción, superior al 60%; mientras que los PI ligeramente mayor al 15%. Sin embargo los NP con GAI=8.23±0.08 a GAF=8.66±0.10; no mostraron diferencias significativas. El comparativo de los índices de adopción inicial y final, se aprecian de manera resumida en el siguiente gráfico.
Figura 14. Comparativo del índice de adopción inicial y final
8.3 8.1 8.2 70.27 26.8 8.7 0 10 20 30 40 50 60 70 80 PD PI NP ESTRATOS ÍNDI CE D E ADOP C IÓ N INICIAL FINAL
PD= Participantes directos, PI= Participantes indirectos y NP=No participantes. Fuente: Elaboración propia.
En virtud de que se partió de una situación homogénea: que las variables determinantes de la adopción tecnológica permanecieron con mínimos cambios durante el desarrollo de la investigación, y que la única variable manipulada fueron las sesiones de Escuelas de Campo, resulta razonable atribuir el incremento final en los índices de adopción al incremento en el nivel de conocimientos en los Participantes directos e indirectos; al realizar el análisis comparativo del comportamiento de la variable Nivel de conocimientos, inicial y final, de los estratos participantes, encontramos lo siguiente:
Figura 15. Nivel de conocimientos inicial y final
11.3 10.1 10.9 78.3 26.9 13.5 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 PD PI NP ESTRATOS CAL IF ICAC IÓ N
CONOCIMIENTO INICIAL CONOCIMIENTO FINAL
PD= Participantes directos, PI= Participantes indirectos y NP=No participantes. Fuente: Elaboración propia.
La Figura 15 muestra diferencias significativas con respecto al Nivel de conocimiento tecnológico en todos los estratos. Los PD pasaron de un nivel inicial de conocimientos (GCI)=11.31±0.59 a un nivel final (GCF)=78.29±1.02; en el caso de los PI estos valores
fueron GCI=10.11±0.21 y GCF=26.95±0.50 y, en los NP de GCI= 10.95±0.16 a GCF=13.52±0.23, respectivamente. El modesto incremento en los No Participantes obedece a que estos mantenían comunicación informal con los participantes en EC y hubo contagio de información. Nuestros resultados coinciden con los encontrados por Godtland et al., (2004); Ortiz et al., (2004) y Mancini et al., (2007) y contradicen a los
de Feder et al., (2004) y Rola (2002).
La Figura 16 muestra la situación inicial del Nivel de conocimientos y los Índices de adopción inicial de los estratos participantes.
Figura 16. Comparativo del Nivel de conocimientos tecnológicos inicial vs Índice de adopción inicial 11.3 10.1 10.9 8.3 8.1 8.2 0 2 4 6 8 10 12 PD PI NP ESTRATOS C A LI FI C A C IÓ N
NIVEL DE CONOCIMIENTOS ÍNDICE DE ADOPCIÓN
PD= Participantes directos, PI= Participantes indirectos y NP=No participantes. Fuente: Elaboración propia.
Finalmente, la Figura 17 muestra la relación entre el Nivel final de conocimientos, respecto al Índice de adopción final de los estratos respectivos.
Figura 17. Comparativo del Nivel de conocimientos final vs Índice de adopción final 78.3 26.9 13.5 70.3 26.8 8.7 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 PD PI NP ESTRATOS CA L IF ICA CI Ó N
NIVEL DE CONOCIMIENTOS ÍNDICE DE ADOPCIÓN
PD= Participantes directos, PI= Participantes indirectos y NP=No participantes. Fuente: Elaboración propia.
Nótese que en los tres estratos el Índice de adopción es menor que el Nivel de
conocimientos. Esto significa que los productores no están adoptando todo lo que
conocen. Gracias a este conocimiento, seguramente están adoptando los componentes
que presentan mayores ventajas para ellos. De manera complementaria, se encontró
correlación directa altamente significativa (r=0.987; p=0.01) entre Índice de adopción de
tecnología MIAF y el Nivel de conocimientos de dicha tecnología. Esto es: al
Estos hallazgos coinciden con los encontrados con Godtland et al., (2004); Ortiz et al.,
(2004) y Mancini et al., (2007) y contradicen los de Feder et al., (2003) cuando este
autor afirma que los egresados de EC no mejoran su desempeño hacia la producción por no adoptar nuevas innovaciones tecnológicas. La semejanza con los primeros autores obedece al incremento en el nivel de conocimientos; aspecto que permite al Participante en Escuelas de Campo analizar críticamente la tecnología generada y tomar la decisión más conveniente; situación que no existiría sin aumentos en conocimientos. Nuestras correlaciones encontradas, en campesinos indígenas minifundistas, contradicen el planteamiento de Zuloaga (1985) cuando afirma que los agricultores que desarrollan agricultura tradicional no son candidatos para que adopten nuevas innovaciones aunque éstas sean apropiadas y accesibles, puesto que no pueden afrontar el riesgo inherente a ellas (Zuloaga, 1985).
Se considera entonces que las EC logran el propósito de incrementar la adopción tecnológica cuando retienen a sus alumnos; de acuerdo con Brusilovsky (2005) el éxito escolar se asocia con la permanencia en ella (Brusilovsky, 2005); se desplaza así la preocupación por el aprendizaje a la preocupación por conservar la presencia del participante en EC, sin sacrificar la cantidad y calidad del conocimiento proporcionado. Los resultados encontrados en la presente investigación también coinciden con los encontrados por Lionberger (1960), quien encontró que el proceso de adopción de una práctica tecnológica, es un proceso educativo y de aprendizaje. Esto implica que las EC favorecen la adopción de tecnologías sostenibles generadas localmente, cuando éstas son altamente relevantes (Kurwijila, 1981). Nuestros hallazgos fueron posibles porque, las EC, tuvieron como objetivo proporcionar aprendizaje vivencial y/o por
descubrimiento al utilizar la parcela durante un ciclo entero de cultivo, con su medio natural como lugar de enseñanza y promover ahí el intercambio de experiencias con comunicación horizontal y participación activa. De esta forma se tuvo al campesino y su experiencia, y no al técnico, como actor principal. En consecuencia nuestros resultados coinciden con lo encontrado por Kenmore (2002) respecto a que las EC se integren con facilitadores expertos y campesinos con elevado interés por aprender-haciendo, esto les permite desarrollar sus capacidades analíticas, pensamiento crítico, creatividad y métodos para tomar mejores decisiones. De esta forma, con la capacitación se está propiciando cambios de actitud y visión en los productores que practican agricultura de laderas y se están preparando para el uso de tecnología alternativa sustentable que les permita la conservación de los recursos naturales (vegetación, suelo, agua), seguridad alimentaria y una vinculación con el mercado para la venta de excedentes.
8.2 Condiciones que debe reunir la innovación tecnológica MIAF para su