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2.11 SUMMARY

3.5.3 Data Analysis

Este país se va a transformar en una gran potencia económica en los próximos años. Y es gracias al pre-sal, es gracias a la Amazonia, es gracias a la biodiversidad.

Luiz Inacio Lula da Silva

En la tarde del 15 de marzo de 2011 una violenta discusión entre un obrero de la construcción y un conductor de autobuses derivó en el levantamien- to de una parte de los 20.000 trabajadores que construyen la represa de Jirau sobre el río Madera. Cientos de obreros comenzaron a incendiar los ómnibus que los trasladan a diario entre los barracones y las obras. Por lo menos 45 ómnibus y 15 vehículos fueron quemados en pocos minutos. Ar-

dieron también las oficinas de la empresa constructora, Camargo Correa,

la mitad de los dormitorios y por lo menos tres cajeros electrónicos de bancos. Unos 8.000 trabajadores se internaron en la selva para huir de la violencia. La policía fue desbordada y apenas pudo proteger los depósitos de explosivos que se usan para desviar el cauce del río. La calma recién lle- gó cuando el gobierno de Dilma Rousseff envió 600 efectivos de la Policía Militar para controlar la situación. Pero los trabajadores no volvieron al trabajo y retornaron a sus lugares de origen518.

De forma simultánea, a 150 kilómetros de Jirau comenzó una huelga de los 17.000 obreros que construyen la usina de Santo Antônio, sobre el mismo río Madera, muy cerca de Porto Velho, la capital del estado de Ron- dônia. En apenas una semana la oleada de huelgas en las grandes obras se extendió por varios estados: 20.000 trabajadores dejaron el trabajo en

la refinería Abreu e Lima en Pernambuco, otros 14.000 en la petroquí- mica Suape en la misma ciudad, 5.000 en Pecém, en Ceará. Lo común entre todas estas huelgas, es que se realizan en las gigantescas obras del

518 Instituto Humanitas Unisinos, “A rebeliâo de Jirau”, en Conjuntura da Semana, Sâo Leopoldo,

28 de marzo de 2011 en http://www.ihu.unisinos.br/index.php?option=com_noticias&Itemid= 18&task=detalhe&id=41771 (Consulta 24/07/2011).

Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), y que se enfrentan a las grandes empresas constructoras del país, las multinacionales brasileñas que trabajan para el gobierno.

El río Madera es el principal afluente del Amazonas. Nace en la confluen- cia de los ríos Beni y Mamoré, cerca de la ciudad de Vila Bella en la fron- tera entre Brasil y Bolivia, tiene una longitud de 4.207 kilómetros, está entre los veinte ríos más largos y es uno de los diez más caudalosos del mundo. Recoge las aguas de la cordillera andina en el sur del Perú y Boli- via y cuenta por lo tanto con grandes desniveles que lo convierten en una fuente adecuada para la generación de hidroelectricidad.

El Complejo del Río Madera contempla la construcción de cuatro repre- sas hidroeléctricas, dos de ellas ya comenzadas, las de Jirau y Santo An- tônio en el tramo brasileño entre la frontera y Porto Velho. La usina de Jirau producirá 3.350 MW y la de San Antonio 3.150 MW. Se trata de dos proyectos prioritarios dentro del PAC que busca la interconexión de los sistemas aislados de los estados de Acre (vecino de Rondonia) y Maran- hao (en el Atlántico norte) a la red nacional de distribución eléctrica519.

El objetivo es utilizar el potencial hidroeléctrico amazónico en beneficio

de las regiones Centro y Sur, las que poseen los mayores parques indus- triales, y favorecer el consumo eléctrico de sectores que utilizan energía en forma intensiva como la minería, la metalurgia y las cementeras. De ese modo se apoya también al sector agroindustrial, “principal impulsor

de la salida brasileña hacia el Pacífico”520.

La usina de Jirau fue licitada en mayo de 2008 siendo ganada por el consorcio Energía Sustentable de Brasil integrado por Suez Energy, con

50,1%, Camargo Corrêa con 9,9%; Eletrosul con 20% y Compañía Hi-

droeléctrica de San Francisco (Chesf) con 20%. Su costo inicial era de 5,5 mil millones de dólares, financiados por el BNDES. La usina estuvo

desde el comienzo involucrada en denuncias. Pone en riesgo a pueblos indígenas en aislamiento voluntario y el Ibama (Instituto de Medio Am- biente) concedió la autorización en julio de 2007 por presiones políticas

y en contra de la opinión de sus técnicos. La empresa modificó el lu- gar donde construye la obra para hacerlo 9 kilómetros más abajo para reducir costos, sin estudio de impacto ambiental. En febrero de 2009 el Ibama decidió paralizar la obra por usar un área sin autorización y

519 Efraín León Hernández, Energía amazónica. La frontera energética amazónica en el tablero

geopolítico latinoamericano, Posgrado de Estudios Latinoamericano, México, UNAM, 2007, p. 137.

aplicó una fuerte multa521. Recién en junio de 2009 se libró la licencia

ambiental definitiva en medio de protestas y manifestaciones de los am- bientalistas.

Bolivia también expresó críticas a las obras por la proximidad con la fron- tera, ya que se estima que la formación de dos grandes lagos puede alentar enfermedades como la malaria y el dengue. Según medios brasileños la malaria habría aumentado un 63% en los primeros siete meses de 2009 en relación al mismo período del año anterior522.

A la cuestión ambiental debe sumarse la social. Entre las dos usinas en construcción empleaban a comienzos de 2011 alrededor de 40.000 traba- jadores, la mayor parte llegados de otros estados, en su gran mayoría peo- nes mal remunerados (unos 600 dólares). Llegan hasta las obras, aisladas en plena selva, desde lugares remotos del Nordeste, el Norte e incluso el Sur de Brasil, muchas veces engañados por intermediarios (llamados “gatos”) que les prometen salarios y condiciones de trabajo superiores a las reales. Todos deben pagar a los “gatos” por sus “servicios”. Cuando lle- gan a la obra ya están endeudados, los alimentos y las medicinas son más caras porque deben comprarlas en los comercios de la empresa, muchos se alojan en barracones de madera, duermen en colchones en el suelo, los baños quedan lejos y son escasos, no tienen energía eléctrica, y están abarrotados. Maria Ozánia da Silva, de la Pastoral del Migrante de Ron- dônia, dice que los obreros “se sienten frustrados por los salarios y por los descuentos que les hacen sin explicación”523.

La “revuelta de los peones” no fue por salario sino por dignidad. Entre

las diez principales demandas figuraban: poner fin a la agresividad de los vigilantes y encargados, que usan cárceles privadas; tratamiento res-

petuoso a los que llegan a los alojamientos alcoholizados; fin del asedio moral de los capataces a los peones; pagar por hora de transporte cuan-

do el viaje a la obra es largo; eficiencia en los restaurantes para evitar que la fila para comer consuma el tiempo de descanso; cesta básica que

tome en cuenta los precios locales524. El perfil de los peones cambió en

medio siglo: ahora usan celular e Internet y están informados, tienen el orgullo de vestir bien, reclaman un trato respetuoso y utilizan a menudo la palabra “dignidad”. Les molesta la precariedad de las instalaciones y

521 Folha de Sâo Paulo, 19 de febrero de 2009.

522 O Globo, 13 de marzo de 2009.

523 Entrevista a Maria Ozánia da Silva, IHU Online, 14 de marzo de 2011 en http://www.ihu.

unisinos.br/index.php?option=com_noticias&Itemid=18&task=detalhe&id=40843%20 (Con- sulta 24/07/2011).

524 “A luta por respeito e dignidade”, Leonardo Sakamoto en http://www.ihu.unisinos.br/index.

los dormitorios, sufren el aislamiento lejos de sus familias y el menor maltrato crispa los ánimos. Silvio Areco, ingeniero con experiencia en grandes obras, señaló los cambios: “Antes el que mandaba en una obra era casi un coronel, tenía autoridad. Ahora eso no funciona, un peón de obra tiene más autonomía”525.

En setiembre de 2009 el ministerio de Trabajo liberó a 38 personas que trabajaban en situación de esclavitud y en junio de 2010 constató 330 infracciones en la obra de Jirau526. El principal problema es la inseguri-

dad. Los migrantes se convierten en un blanco fácil de los intermediarios y de las empresas que abusan porque están desprotegidos. El pastor de Jaci-Paraná, ciudad vecina de Jirau, Aluizio Vidal, presidente del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) de Rondonia, denuncia un aumento de la criminalidad y la prostitución. Entre 2008 y 2010 la población de Porto Velho creció 12% (tiene medio millón de habitantes) pero en el mismo tiempo los homicidios crecieron un 44% y según el juzgado de infancia los abusos a menores aumentaron un 76% en esos dos años527.

Según los movimientos sociales de la región, agrupados en Alianza de los Ríos de la Amazonia, “Jirau concentra todos los problemas posibles: con un ritmo descontrolado, trajo a la región el “desarrollo” de la prostitución, el uso de drogas entre jóvenes pescadores y de las riberas, la especulación inmobiliaria, el aumento del precio de los alimentos, enfermedades sin atención, y violencias de todos los tipos”528. Elias Dobrovolski, miembro

de la coordinación del Movimiento de Afectados por las Represas (MAB por sus siglas en portugués) que acompaña a los trabajadores desde que comenzaron las obras, asegura que los distritos alrededor de Jirau están pasando por problemas muy serios. “Eran pueblos con dos mil habitantes que ahora albergan 20 mil personas. No hay estructura para tanta gente.

No hay escuelas, puestos de salud y policías suficientes para dar soporte a

toda esta gente que vino con las usinas”529.

Habría que agregar que en las grandes obras del PAC las muertes en el tra- bajo superan el promedio internacional. La tasa de muertos por accidente es el doble que en España y Estados Unidos, aunque las grandes construc-

525 (Consulta 25/07/2011). Folha de Sâo Paulo, 20 de marzo de 2011. 526 Leonardo Sakamoto, cit.

527 Instituto Humanitas Unisinos, “A rebeliâo de Jirau”, cit.

528 La Alianza está integrada por: Movimiento Xingu Vivo para Siempre, Alianza Tapajós Vivo,

Movimiento Rio Madera Vivo y Movimiento Teles Pires Vivo.

529 “O conflito en Jirau e apenas o incio do filme”, IHU Online, Sâo Leopoldo, 24 de marzo de

2011, en http://www.ihu.unisinos.br/index.php?option=com_noticias&Itemid=18&task=detal he&id=41666 (Consulta, 30/07/2011).

toras “tienen tecnología suficiente para proteger a los trabajadores”530. A su

vez, el MAB denuncia jornadas de trabajo de hasta 12 horas con situaciones de epidemias en las obras. Peor aún: las empresas contrataron ex corone- les que estarían haciendo sabotajes para criminalizar a los sindicatos531. La

revuelta atacó los símbolos del poder: “Los hombres que destruyeron los alojamientos incendiaron primero los de los encargados e ingenieros532.

La revuelta de los peones de Jirau tomó por sorpresa a todos: tanto al gobierno como a los empresarios y los sindicatos. Víctor Paranhos, pre- sidente del consorcio empresarial, dijo: “Es preocupante porque no sabe- mos cuál es el motivo. No hay siquiera líderes”533. Curiosamente, es muy

similar a lo que dicen los sindicalistas. “En esas revueltas en Jirau perci- bimos que no existe un líder para negociar una tregua”, dijo Paulo Pereira

da Silva de Força Sindical534. La CUT no se quedó atrás y defendió al go-

bierno ante los trabajadores: “Tienen que volver a trabajar. Soy brasileño y quiero ver esa usina funcionando”535.

El crecimiento económico de Brasil pasa por convertir la Amazonia y todos sus recursos en mercancías, un proyecto que apenas tiene oponentes or- ganizados ya que lo comparten sindicatos y empresarios, izquierdas y de- rechas, gobierno y oposición. La revuelta de Jirau es una respuesta de los más pobres, los peones de Brasil, al ambicioso proyecto de modernización y de profundización del capitalismo. Gilberto Cervinski, del MAB, sinteti- za el problema: “Construir las usinas del río Madera es abrir la Amazonia a decenas de otras hidroeléctricas, sin siquiera discutir lo que creemos es la cuestión fundamental: ¿Energía para qué? ¿Y para quién?” 536.

Apenas tres meses después de la revuelta de Jirau, la población de Puno, departamento del sur del Perú, protagonizó un importante alzamiento que forzó al gobierno de Alan García a paralizar el proyecto hidroeléctrico de Inambari537. El levantamiento se inscribe en un largo proceso de creci-

miento de la resistencia a la minería en el país y la región. Pero los suce-

sos de Puno parecen estar marcando una tendencia nueva. Fue una lucha

530 “Mortes em obras do PAC estao acima dos padroes”, O Globo, 26 de marzo de 2011, en http://

oglobo.globo.com/economia/mat/2011/03/26/mortes-em-obras-do-pac-estao-acima-dos-pa- droes-924098487.asp (Consulta, 30/07/2011).

531 Nota del MAB, 18 de marzo de 2011 en http://www.ihu.unisinos.br/index.php?option=com_n

oticias&Itemid=18&task=detalhe&id=41490 (Consulta, 30/07/2011).

532 O Estado de Sâo Paulo, 19 de marzo de 2011.

533 O Estado de Sâo Paulo, 18 de marzo de 2011.

534 “Dilma quer saída para greves em obras do PAC”, Jornal Valor, 24 de marzo de 2011. 535 Instituto Humanitas Unisinos, “A rebeliao de Jirau”, cit.

536 Instituto Humanitas Unisinos, “A rebeliâo de Jirau”, cit. 537 Ver cap. II.

extensa e intensa: 45 días de paros en los cuales hubo seis muertos y 30 heridos. Por dos veces los manifestantes intentaron tomar el aeropuerto de Juliaca, la principal ciudad del departamento con 300 mil habitantes. Lo consiguieron, pero la represión se cobró cinco muertos.

En respuesta las multitudes sitiaron la ciudad, quemaron la comisaría del pueblo de Azángaro y destrozaron locales de varias transnacionales en Juliaca538. En el movimiento participaron comunidades aymaras y que-

chuas, campesinos, trabajadores urbanos, comerciantes, estudiantes y profesionales que contaron con el apoyo de autoridades locales formando

un vasto frente social. El Frente de Defensa de los Recursos Naturales del

sur de Puno fue uno de los referentes principales pero no el único, ya que se formó de una amplia convergencia en la cual participan organizaciones locales y de base y otras que integran la Conacami (Confederación Nacio- nal de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería).

En esta ocasión el movimiento superó las acciones locales focalizadas con- tra una empresa. La resistencia tuvo su centro en el proyecto hidroeléctrico Inambari, un conjunto de cinco represas para proveer de energía a Brasil, que viene siendo cuestionado desde hace varios años porque desplaza miles de campesinos y afecta los ecosistemas. Pero también contra la explotación minera Santa Ana de la canadiense Bear Creek Mining. Además, se unieron a la lucha las comunidades que quieren la limpieza del río Ramis, conta- minado por minería formal e informal, y los que rechazan otros emprendi- mientos mineros en uno de los departamentos más pobres del país.

El gobierno peruano se vio forzado a dar un paso atrás y canceló la licencia

de las obras de Inambari que fue definida por la prensa brasileña como

“pieza clave en la internacionalización del grupo Eletrobras”539. Al pare-

cer, Alan García decidió traspasar los problemas sociales más candentes a Ollanta Humala quien llegó a la presidencia, entre otras razones, gracias al ferviente apoyo del gobierno brasileño que se concretó en la presencia directa de dos asesores personales de Lula durante la campaña electo- ral540. En 2010 ambos países firmaron un convenio de integración energé-

tica para el suministro de hidroelectricidad541.

Uno de los ejes actuales de la acumulación de capital en Brasil gira en torno al avance sobre la Amazonia que se convierte en “plataforma para

538 Lucha Indígena, No. 59, Lima, julio de 2011, p. 2.

539 “Perú cancela hidrelétrica da OAS e da Eletrobrás”, en Jornal Valor, 15 de junio de 2011.

540 El Comercio, Lima, 5 de abril de 2011 en http://elcomercio.pe/politica/738151/noticia-aseso-

res-brasilenos-ayudan-ollanta-humala-su-imagen_1 (Consulta, 1/08/2011).

la exportación de commodities”542. El proceso es una reedición actualiza-

da de la expansión que impulsó el régimen militar en la década de 1970: el Estado promueve grandes obras de infraestructura para que el capital “nacional” desarrolle sus cadenas productivas volcados hacia la exporta- ción y no hacia el desarrollo endógeno de la región.

Se impulsa la producción de carne, soja, madera, caña de azúcar, alumi- nio y mineral de hierro para cuya exportación se construyen carreteras e hidrovías y se levantan hidroeléctricas para contar con electricidad abun- dante y barata. Los impactos ambientales y sociales no se integran al pre- cio de estas commodities que viajan a través de los océanos por grandes

corredores que facilitan la circulación de mercancías entre el Pacífico y

el Atlántico, conectan la Amazonia con los puertos que las despachan al continente asiático.

Gracias a esta capacidad de externalizar los costos ambientales y sociales, Brasil se convirtió en el primer exportador mundial de carne vacuna, en vanguardia en la producción de agrocombustibles, en gran exportador de soja y mineral de hierro. Las grandes represas abastecen de energía a las empresas exportadoras de commodities como Gerdau, Alcoa, Votorantim, Vale y CSN. La Vale consume el 4,5% de la energía de Brasil543. Se está pro-

duciendo una re-primarización de la pauta exportadora en un proceso en el cual ganan las multinacionales y pierden los pueblos amazónicos y el país. Este proceso depredador no conoce fronteras. Tiene un sesgo imperialis- ta, en la medida en que está diseñado por y para el empresariado paulis- ta que es la única burguesía realmente existente en América Latina. Dos tipos de emprendimientos son los que más daño producen: las grandes hidroeléctricas en Brasil sobre los ríos Madera, Xingú, Tapajós y Teles Pires, todos amazónicos, y la construcción de una decena de corredores que atraviesan, interconectan y desangran la región como parte del pro- yecto IIRSA. Resulta pertinente destacar que los modos y los resultados de este proceso de acumulación que convierte la naturaleza en mercancías es idéntico dentro de las fronteras de Brasil como fuera de ellas. Más aún: la expansión transfronteriza sigue el patrón de la expansión interna. Si existe algún tipo de imperialismo brasileño en la región sudamericana, es una extensión del imperialismo interno que está convirtiendo la selva amazónica en un gigantesco pastizal.

542 “Amazonia: a última fronteira de expansâo do capitalismo”, en Conjuntura da Semana, IHU

Online, 6 de junio de 2011, en http://www.ihu.unisinos.br/cepat/cepat-conjuntura/500017- conjuntura-da-semana-amazonia-a-ultima-fronteira-de-expansao-do-capitalismo-brasileiro (Consulta, 21/12/2011).