• No results found

La investigación biográfico-narrativa en educación es un fenómeno que aparece en las últimas décadas y, más allá de establecer su importancia frente a la posibilidad interpretativa de acontecimientos personales y sociales que nos brinda este tipo de investigación, el recorrido realizado en este trabajo de grado permite postular la narrativa, no sólo como método investigativo, sino como una estrategia de aprendizaje en las aulas. Aunque este ejercicio no fue realizado en un aula de clase, sino que fue propuesto como una actividad extracurricular, la idea de que el estudiante posee una historia de vida que puede ser narrada es un gran punto de partida para generar una formación que apuesta por el autoconocimiento y, no sólo eso, también puede convertirse en la posibilidad que tiene el maestro para comprender las necesidades, problemáticas, sueños y deseos del estudiante.

Para la aplicación de una metodología narrativa en el aula, debe partirse del hecho de que una clase es narrativa en sí misma. Edith Litwin (1999) habla de la necesidad de ocuparse de la estructura narrativa de la enseñanza y, en sus trabajos, ha mostrado cómo aún en las clases expositivas, las variaciones narrativas de los docentes determinan el modo en que los alumnos comprenden los sentidos de los conceptos, problemas, teorías, etc., que son enseñados en la clase. Teniendo en cuenta esta concepción, el uso de una metodología biográfico-narrativa en el aula puede facilitar la comprensión que tiene el docente del proceso de enseñanza-aprendizaje de sus estudiantes.

Para entender un poco más el uso de la metodología biográfico-narrativa en el aula, puede citarse al pedagogo italiano Antonio Valleriani y su propuesta de una “cultura formativa del ambiente sustentada en una pedagogía narrativo-hermenéutica” (Valleriani, 1999:74). Este pedagogo retoma a

Paul Ricoeur para insistir en una concepción divergente y abierta sobre el sentido del ser-en-el- mundo, pretendiendo reflexionar pedagógicamente sobre las posibilidades de una dialéctica narrativa de la experiencia misma del comprender, del interpretar, del leer y concibe este habitar nuestro mundo-ambiente como identidad narrativa que siempre está abierta a lo otro y en una constante reapropiación de la propia cultura.

Valleriani (1999:73) considera que “relatar y historias y escucharlas es un momento central en la educación escolar y familiar en la medida en que no es un hecho meramente técnico de instrucción, sino un momento del complejo proceso de humanización del ser humano: educación del sentimiento, del deseo, de la imaginación y de la razón”. Es decir, la narratividad de la experiencia humana es su condición antropogénica y, desde allí, se plantea que el narrar debe ser entendido tanto como un modo de habitar nuestro mundo y su tiempo, como también un “principio epistemológico de la elaboración pedagógica” (Valleriani, 1999: 78).

En el plano de la metódica, Valleriani usa la narrativa como eje de su propuesta para concebir el aprendizaje del alumno y las actividades de enseñanza en relación con su entorno vital y sus relaciones con los otros. En el contexto de las metodologías que privilegian la interacción y el aprendizaje significativo, Valleriani propone una estructura “basada en el desarrollo de arco hermenéutico que se concreta en los tres momentos de la comprensión, la explicación y la interpretación”. (Esteban, 2002: 153).

Los tres momentos son:

1. La comprensión: Parte de la construcción colectiva de un relato a partir de una entrevista, una película significativa; alguna narración o texto literario, entre otros. A partir de ese relato,

se incide en el modo de producción del relato, la manifestación de impresiones y sentimientos, la invención de situaciones sugeridas o posibles sobre la historia, la representación icónica de personajes y acontecimientos, la identificación empática y la puesta es común.

2. La explicación: busca la contextualización histórica, geográfica, económica, cultural y ambiental del relato.

3. La interpretación: pretende una lectura crítica y dialógica de lo relatado, de lo representado, de las identificaciones emotivas con los acontecimientos, de la verdad compartida y puesta en común, etc. Al mismo tiempo que se cierra metodológicamente el arco hermenéutico se abre la posibilidad de introducir nuevas distancias efectuales de significado. (Esteban, 2002 154).

Si se tienen en cuenta los tres momentos anteriores, pensar la narrativa, o mejor, lo biográfico- narrativo, como una estrategia de enseñanza en el aula puede llevar a la creación de aprendizaje significativo que es uno de los grandes objetivos de la educación. Siguiendo estos pasos, una metodología biográfico-narrativa podría tener los siguientes elementos:

1. La comprensión: en esta primera etapa, se debe realizar una motivación en la que los estudiantes, a partir de un estímulo dado, puedan comenzar a realizar su relato. En el caso de este trabajo, se propuso en un comienzo la lectura de fragmentos de diversos autores como factor motivacional, poco a poco se fueron explorando algunos aspectos más íntimos de cada participante al pedir que llevaran objetos relacionados con su vida escolar que tenían como objetivo provocar la recordación de esas experiencias escolares significativas. De modo que en este punto, hay un primer momento en que se motiva o se provoca el relato y,

por ende, luego viene el momento de la escritura o de la configuración del relato como tal. 2. La explicación: la explicación puede pensarse también como una socialización en la medida

que, cuando se da a conocer le relato, es posible ponerlo en contexto, contrastarlo con otras historias, e incluso, con la Historia que se escribe de determinado momento y lugar. De forma particular, el aplicar este tipo de metodología en el aula debe, tal como lo expone Delory-Momberger, trascender el plano personal e ir hacia el plano colectivo en el que, a partir de experiencias personales, pueden conocerse la forma en que son vividos por una persona particular ciertos acontecimientos sociales.

3. La interpretación: este momento tienen dos aplicaciones: de un lado, permite a quien lo escribe, una comprensión de lo que él mismo ha relatado, es decir, le permite reconocerse a él mismo como personaje en una historia y desde ese punto de vista llegar a hacer reflexiones profundas acerca de su pasado, su presente y su futuro; de otro lado, permite a quien lee o escucha el relato, la comprensión o interpretación desde lo más profundo del ser humano de un momento o momentos determinados de sus vidas. En el caso particular de los docentes, nos permitiría la comprensión de la visión que nuestros estudiantes tienen de la escuela.

La apreciación de Valleriani de la narrativa como un eje vital del proceso enseñanza-aprendizaje, no sólo nos lleva a repensar los tres momentos de la Identidad Narrativa propuesta por Ricoeur y entender un poco más el significado de este proceso, sino que abre la posibilidad de que los docentes puedan llevar a las aulas algo más que la elaboración de una autobiografía, que permitan a sus estudiantes la construcción de conocimiento acerca de sí mismos que posibilite su comprensión como seres en el mundo y, a su vez, permita al docente una mejor actividad formativa en la medida que parte de las necesidades que tienen los estudiantes en cuanto a su educación. De esta manera, tanto la memoria como la historia personal se convierten en factores formativos fundamentales a

nivel individual y colectivo.

6.2. Identidad Narrativa, Biografización y Espacio biográfico: una posible conclusión