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3.5 Domain-Specific Evaluation: Biomedical Data

3.5.1 Datasets

Tanto en la UMT como en el Dominio Esquistos aparecen rocas filonianas, hidrotermalitas y tectonitas, algunas de las cuales han sido ya citadas en los apartados anteriores, como las “milonitas y ultramilonitas indiferenciadas”, cuya abundancia y potencia es muy variable, desde métrica a milimétrica. No aparecen filones de grandes dimensiones (excepto en la cizalla anexa de Vila) y son frecuentes los pequeños rellenos fisurales o vetillas (de dimensiones desde centimétricas hasta microscópicas) que interrumpen el bandeado milonítico.

Todas estas rocas se han agrupado en un único apartado, por la estrecha relación que existe entre ellas, y se han clasificado como “Rocas filonianas, hidrotermalitas y tectonitas”. En muchos casos, una misma roca se podría encuadrar en uno u otro de estos tipos, por lo que esta agrupación se ha realizado en función de la forma más frecuente de presentarse.

Así, rocas de composición similar pueden aparecer o bien constituyendo filones (o rellenos fisurales, en general poco delimitados, de distinta entidad), o bien invadiendo las rocas

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deformadas, sometidas a un proceso importante de alteración que llega a borrar la mineralogía original de la roca. Este es el caso de las brechas silíceas (cataclasitas y ultraclasitas que no pueden denominarse como filones), turmalinitas, que se presentan tanto como pequeños filones con bordes definidos, como rocas invadidas por turmalina sin límites precisos, consecuencia de una alteración de una roca anterior, etc.

Del mismo modo, distintos tipos de “tectonitas”, como son las milonitas y las ultramilonitas indiferenciadas, también podrían enmarcarse en “hidrotermalitas” ya que actualmente, por su composición, son asociaciones mineralógicas de este origen y no responden a ningún tipo establecido de rocas. Por ello, se han agrupado bajo esta denominación, y se describen conjuntamente, las rocas en las que no es posible reconocer claramente el protolito original, debido a su intensa deformación e hidrotermalísmo

Rocas Filonianas

- Pegmoaplitas, aplitas y albititas

Suelen aparecer como pequeños filoncillos, encajados tanto en las UMT como en el DEGC. La textura de las pegmoaplitas es alotriomórfica, y pueden ser de grano fino a grueso residual, y cataclástica, mientras que las aplitas y albititas son de grano medio a fino.

Se pueden diferenciar dos tipos de rocas albíticas, en uno de ellos, la albita es el único componente principal, y su tamaño de grano es fino. En el otro, además de albita, aparece feldespato como componente principal, si bien en cantidades subordinadas al anterior; y su tamaño de grano es grueso. En el primer caso, el protolito es una albitita, mientras que en el segundo, su protolito es dudoso, podrían derivar o bien de una albitita, o bien de una pegmatita.

Los componentes accesorios de ambos tipos de rocas, pueden ser: clorita, mica verde, hidróxidos de hierro, rutilo, minerales opacos, sericita, cuarzo, calcita, apatito, circón. De estos minerales destaca la presencia de agregados de mica verde, como componente de la roca original.

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En todas estas rocas se observan fracturas tardías, que le confieren su textura cataclástica. Algunas de ls cuales están constituidas por clorita y minerales opacos. En otras vetas aparecen hidróxidos de Fe, calcita y minerales opacos.

- Metabasitas

Han sido ya citadas en los apartados precedentes y aunque existen en distintos niveles y aflorando en ocasiones, se observan con mayor detalle en los testigos de sondeos de Monte Piñor. Se trata de una roca de composición básica, hidrotermalizada, con textura esquistosa fino granular y sus componentes principales son: carbonatos, albita, clorita y biotita. Los componentes accesorios son minerales opacos, rutilo y apatito Los fenómenos de alteración han borrado la mineralogía original de la roca, pero por el carácter textural y la paragénesis secundaria, parecen derivar de rocas subvolcánicas (diabasa o diorita)

Los carbonatos se encuentran dispersos en la roca (calcita, dolomita) y en vetas tardías y pequeños lentejones, constituidos por cristales de calcita de buen tamaño.

- Turmalinitas.

Se han observado pequeños filones de esa composición, con potencias decimétricas, encajantes en materiales del Dominio Esquistoso y los sondeos cortan niveles de turmalinitas de distinta potencia, en general inferiores a un milímetro (como los presentes en la litología anterior) y puntualmente centimétricos. El mineral principal de estas rocas es la turmalina que puede estar acompañada, en cantidades subordinadas, por cuarzo, minerales opacos, calcita y sericita.

La turmalina y el cuarzo están subgranulados y junto con los minerales opacos, están afectados por una deformación dúctil en distintos grados, presentando textura o bien milonítica o bien ultramilonítica.

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- Filones de Cuarzo

A lo largo de la ZCBL se aprecia una silicificación heterogénea y en pocas ocasiones existen filones de cuarzo de importancia, si se exceptúan los de la zona de la cizalla de Vila.

Si se excluye el cuarzo original de las rocas y el cuarzo de posible origen metamórfico, se puede diferenciar al menos tres generaciones de este mineral, en ocasiones presentes en una misma muestra. Se ha denominado como Q1 la silicificación simultánea con los procesos de deformación dúctil (en milonitas y ultramilonitas), como Q2, el cuarzo presente en vetillas pequeños filones que cortan el bandeado milonítico y correspondiente a los procesos de deformación frágil, y como Q3, el cuarzo que acompaña a los procesos más tardíos, como son los rellenos filonianos de la Falla de Fervenza.

La diferenciación de estas generaciones no es siempre clara, el mismo proceso de deformación, de carácter dúctil – frágil, causa en algunas zonas superiores (a techo de la ZCBL) una deformación frágil, como sucede en gran parte del granito Sellador, dando lugar a brechas silíceas, mientras que en zonas más profundas, se produce una subgranulación del cuarzo, con texturas miloníticas y la concentración en “ojos” que marcan el propio bandeado milonítico.

Por otra parte, los rellenos de cuarzo de las estructuras de tensión, tienen este mismo origen. Son filoncillos de escasa potencia, generalmente centimétricos. La textura de estos filones es protomilonítica. El cuarzo con una distribución y abundancia irregular, componente principal de estas vetas, puede estar acompañado, además de por la mineralización, por turmalina, adularía, plagioclasa, minerales opacos, calcita, y scheelita. En menor proporción, como minerales escasos, pueden aparecer, clorita, fluorita, apatito, circón y rutilo. (Figura 4.9)

Desde el punto de vista textural, el cuarzo se encuentra en su mayor parte, como cristales xenomórfos, generalmente de tamaños gruesos y medio, con signos de deformación, como es extinción ondulante y textura en mortero. En menor proporción

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aparece subgranulado y, puntualmente, en rellenos de fracturillas, como pequeños cristales tendentes al ideomorfismo.

Todos los minerales citados, corresponden a una alteración hidrotermal, con la que está asociada la mineralización, con importantes contenidos en arsénico y oro (se describe en el apartado 5.4). Los cristales de cuarzo son gruesos, sin mostrar signos de deformación milonítica.

En algunas zonas silicificadas, la turmalina es muy abundante. Aparece con diferentes tamaños de grano, desde gruesos cristales idiomorfos, hasta constituir agregados criptocristalinos, fundamentalmente en vetas tardías y planos de discontinuidad. La adularía generalmente se encuentra como relleno de fracturillas tardías y como gruesos cristales. La plagioclasa aparece como pequeños cristales ideomórficos intersticiales del cuarzo y de los minerales opacos.

Se pueden diferenciar dos asociaciones mineralógicas más frecuentes: una de ellas constituida esencialmente por cuarzo y carbonatos, y otra, formada por cuarzo, turmalina, y minerales opacos.

En todos estos filones, ocasionalmente, se observan relictos de rocas cuarzo – feldespáticas, constituidas por feldespato potásico, albita y en menor proporción cuarzo y moscovita.

Tectonitas e hidrotermalitas

- Milonitas y Ultramilonitas indiferenciadas

Las rocas con deformación dúctil, se pueden diferenciar, por su composición petrogáfica, en dos tipos de rocas: “milonitas y ultramilonitas cuarzo – feldespáticas” y “ultramilonitas silíceas con turmalina y sericita”,

Las milonitas y ultramilonitas cuarzo – feldespáticas, están constituidas por los minerales principales: feldespato potásico, cuarzo, plagioclasa (albita), sulfuros, turmalina, sericita,

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minerales opacos. Los minerales accesorios pueden ser carbonatos (calcita), apatito y circón.

De acuerdo con esta composición, estas rocas podrían derivar de rocas graníticas o gneises que han sufrido una intensa deformación. Los minerales opacos aparecen diseminados, con sombras de presión, mostrando así su carácter sintectónico.

En estas litología, aparecen microfisuras y vetas tardías de carbonatos, cuarzo y adularia, que cortan el bandeado milonítico y afectan también a los minerales opacos, que se removilizan a través de estas vetillas.

Las ultramilonitas silíceas con turmalina y sericita, difieren de las anteriores en su composición. Sus componentes principales son: cuarzo, moscovita – sericita, turmalina, fluorita (mineral accesorio, presente en algunas de las muestras), minerales opacos y feldespato potásico. Los componentes accesorios son: scheelita, apatito, carbonatos (calcita, siderita).

El origen de estas rocas puede ser diferente. En algunos casos el protolito puede ser un plagioneis, cuya paragénesis original de plagioclasa (localmente se conservan microglándulas relictas), biotita y cuarzo, ha sido sustituida por una paragénesis de alteración de moscovita, sericita, turmalina y minerales opacos. Sin embargo, otras muestras de composición similar, deben clasificarse como asociaciones mineralógicas de carácter hidrotermal. En estas rocas la alteración hidrotermal es muy intensa y el protolito ha quedado totalmente borrado. La turmalina constituye bandas de agregados fino a criptocristalinas, paralelas al bandeado milonítico, alternando con otras bandas formadas por fluorita (que llega a ser un mineral abundante en algunas ocasiones) y minerales opacos. La scheelita tiene una distribución irregular, está presente en algunas láminas, mientras que en otras está ausente. Cuando existe, ocurre como grandes cristales, diseminados en la roca.

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- Asociaciones cuarzo – feldespática milonitizadas y mineralizadas

La textura de estas rocas es milonítica bandeada, alternando niveles predominantemente feldespáticos con otros sericíticos o silíceos o niveles mineralizados, en los que los sulfuros marcan el bandeado. Algunas de estas muestras son muy similares a las rocas antes descritas como “ultramilonitas cuarzo-feldespáticas”, de las que sólo difieren por la mayor presencia de mineralización.

- Milonitas carbonatado - anfibólicas.

Presentan textura esquistosa, bandeada, milonítica, cuyos componentes principales son calcita, mica blanca, anfíbol, caolinita. Esfena y minerales opacos son componentes accesorios. Son rocas calcáreas esquistosas, en las que no se observan porfidoclastos feldespáticos, sino bandas de composición anfibólica; los sulfuros son idiomórficos, aparecen diseminados, con tamaños hasta de 2mm.

- Brechas de milonitas y ultramilonitas

Las rocas anteriores pueden presentan, además de la textura milonítica o ultramilonítica, una cataclasis superpuesta que interrumpe el bandeado milonítico y confiere a la roca textura brechoide, por lo que se han denominado como “Brechas miloníticas”.

Sus componentes principales son: feldespato potásico, cuarzo, sericita, minerales opacos, moscovita y como componentes accesorios: calcita, esfena, biotita, albita, turmalina, apatito. En esta litología la paragénesis es por completo hidrotermal. El feldespato potásico, es en general, adularia que se encuentra en bandas alternantes con otras silíceas y otros con minerales opacos. Existen también porfidoclastos de feldespato potásico rodeados de una matriz cuarzo sericítica micacea-carbonatada.

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Figura 4.9. a) Grieta de tensión tardía con cuarzo, turmalina y arsenopirita, que corta la esquistosidad principal turmalinizada; también se observa arsenopirita diseminada y deformada. (NII, 75x). b) Sombras de presión en un cristal de arsenopirita en ganga de cuarzo, (N X, 200x). c) Milonita silícea mineralizada (NII, 75x). d) Fracturación frágil tardía cortando el bandeado de cuarzo-turmalina- feldespato (NII, 75x).

La proporción relativa de cuarzo y feldespato potásico varía de unas muestras a otras. Los minerales, la albita, y la calcita aparecen en unas muestras como componentes accesorios y en otras como principales. Estas rocas suelen estar muy mineralizadas, con importantes contenidos en oro, como se expondrá posteriormente, en el apartado de metalogenia del capítulo 5.

Las rocas feldespáticas con textura cataclástica, presentan un menor contenido en minerales opacos. Están constituidas casi en su totalidad por feldespato potásico, y por cantidades menores de calcita, albita y cuarzo. El feldespato potásico se presenta en grandes cristales, atravesados por vetas de albita fino granular, de origen hidrotermal