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tein en su segunda época —la de las «Philosophische Untersuchungen»— exige que justifiquemos por qué nos alejamos de sus posturas teóricas.

En su primera época Wittgenstein defiende que el significado de una palabra es idéntico al objeto en cuyo lugar está o sustituye.

Dice en el «Tractatus logico-philosophicus»:

«3.2. En la proposición, el pensamiento puede expresarse de tal forma que los elementos de la proposición correspondan a los objetos del pensamiento.

3.2.0.1. A estos elementos les llamo ”signos simples” y analizan completamente a la pro- posición.

3.2.0.2. Los signos simples empleados en la proposición son llamados nombres. 3.2.0.3. El nombre significa el objeto. El objeto es la significación del nombre...»58.

Se concibe al lenguaje como espejo de la existencia, en el sentido de que la articu- lación del discurso adecuado —no cualquier discurso— debe tener una estructura idéntica a la del orden y la conexión de las cosas.

La lengua es una imagen (Bild) que representa (bildet) al mundo según una de- terminada ley de proyección.

Con respecto a esta primera interpretación wittgensteiniana del significado nada tenemos que añadir a lo dicho, cuando hablamos de la identificación del significado con su referencia.

Para abordar correctamente la interpretación del significado del Wittgenstein de la segunda época —Philosophische Untersuchungen— tendremos que detenernos antes, previa y brevemente, en la noción de «juegos del lenguaje» —Sprachspiele—. Wittgenstein entiende por juegos del lenguaje: formas primitivas del uso del len- guaje, como por ejemplo las formas de lenguaje de los niños cuando aprenden a hablar; formas de la lengua vulgar conectadas con las acciones y quehaceres cotidia- no; determinados sistemas parciales de la lengua o conjuntos aislados del uso de la lengua; finalmente, la totalidad de la lengua con la actuación a ella conexa59.

En los juegos de lenguaje los individuos que intervienen están de acuerdo con respecto a los términos y los usan en relación a una determinada actividad.

En el juego del lenguaje debe incluirse el conjunto de actividades que correspon- den al sistema de signos que constituyen el determinado juego del lenguaje.

Para Wittgenstein la lengua es una actividad que está intrínsecamente conexa con la forma de vida de los hablantes (Lebensform der Sprechpartner). Los signos de la lengua se usan según unas determinadas reglas y en conexión con actividades no lingüísticas.

La lengua es una actividad indisolublemente conexa con todas las formas de vida y con las actividades humanas. No puede ni debe pensarse la lengua como una cons- trucción aislada y separada de esas formas de vida y actividades humanas.

«Hablar la lengua es una parte de una actividad o de una forma de vida»60.

Hay que entender la lengua, según Wittgenstein —y eso es lo que remarca la noción de juego del lenguaje— como una realidad inseparablemente unida y co- nectada con la totalidad de la forma de vida y la actuación de una comunidad lingüística.

Wittgenstein trabaja con juegos del lenguaje limitados que aísla y sobre los que reflexiona como sobre un modelo limitado de lo que es la lengua en conjunto.

Por consiguiente la noción de «juegos del lenguaje» (Sprachspiel), que le sirve a Wittgenstein como modelo para el estudio de la lengua, sólo tiene su sentido

58 Wittgenstein, 1963, p. Tract. 18-19 (3.2 - 3.2.0.3.). 59 Wittgenstein, 1963, Ph. U. n.° 5, 7, 23, pp. 291, 292, 300. 60 Wittgenstein, 1973, Ph. U. n.° 23, p. 300.

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incluyendo en ella el entorno material no lingüístico de modos de vida y acciones humanas. Hay que conocer la totalidad de la situación en la que se usan signos lingüísticos. La noción de juego del lenguaje conjunta la lengua con la praxis de la vida; apunta a la conexión de las expresiones lingüísticas con las actividades liga- das a esas expresiones. La noción de Sprachspiel remarca la conjunción de los usos determinados de lengua con determinadas actividades no lingüísticas en el seno de una comunidad lingüística y de actividad o forma de vida61.

Teniendo en cuenta la noción de Sprachspiel podrá comprenderse la teoría del significado del segundo Wittgenstein.

El uso que tiene una palabra en un juego de lenguaje es su significado62.

Por otra parte, el uso de la palabra es el único acceso a la función designativa de la misma palabra63.

Por consiguiente, el significado de la palabra en la acepción wittgensteiniana es el único camino a la designación de la palabra.

Las funciones designativas de los diversos tipos de palabras son diferentes. De- penden en todo caso de su uso en el seno del juego del lenguaje.

La función designativa y el uso de las palabras están para Wittgenstein intrínse- camente conjuntados. Lo que una palabra designa sólo se puede saber a partir del uso de esa palabra. Quiere uno saber qué y cómo designa una palabra, entonces tendrá que investigar cómo es usada esa palabra en su correspondiente juego del lenguaje. Desde el uso de una palabra podrá saberse cómo funciona semánticamen- te esa palabra y qué tipo de objeto designa.

Por consiguiente, el significado de una palabra no es el objeto en cuyo lugar está la palabra, sino su uso.

Wittgenstein afirma «qué tipo de objeto sea algo, lo dice la gramática». Para él gramática es las reglas de uso de un signo lingüístico64.

El significado de un signo se determina o se define desde las reglas de su uso. Por consiguiente, una palabra puede tener significado independientemente de la exis- tencia de aquello a lo que se refiere (Namenstragers), porque su significado viene determinado por las reglas de uso.

En resumen, el significado de un nombre no se identifica con el que lleva ese nombre —aquel a quien se refiere el nombre— sino que se determina por las reglas de uso de ese nombre.

«La significación de una palabra es su uso en la lengua»65.

El significado de un signo lingüístico no es una entidad independiente, sino una manera de expresarse con ayuda de la cual uno puede hablar sobre el uso de los signos lingüísticos.

No hay una tercera esfera, la esfera de los significados, junto a la esfera de la len- gua y la esfera de los objetos que da vida a la lengua.

Para Wittgenstein la lengua recibe su sentido y su función únicamente de la pra- xis de los hombres, de su tratar con signos lingüísticos y con objetos.

61 Specht, 1963, pp. 39-58.

62 Wittgenstein, 1963, Ph. U. n.° 30, p. 304. 63 Wittgenstein, 1963, Ph. U. n.° 10, p. 294.

64 Wittgenstein, 1963, Ph, U. n.° 371, 373, pp. 421, 422. 65 Wittgenstein, 1963, Ph. U. n.° 43, p. 311.

Análisis de significados es para él lo mismo que análisis del uso, de hecho, de la lengua en su incrustación en la actuación humana. El único acceso al significado de una palabra reside en el estudio de sus modos de uso en los concretos juegos del lenguaje de nuestra lengua66.

De modo general, y formulado rápidamente, creemos que la interpretación witt- gensteiniana del significado bloquea el estudio de los ámbitos axiológicos de la len- gua. La definición del significado de los términos lingüísticos como reglas de uso de esos términos en un concreto juego de la lengua prescinde y bloquea la considera- ción de las expresiones axiológicas en la lengua.

Desde este punto de vista, Wittgenstein continúa manteniéndose en el marco teórico de la semántica científica o filosófica. La ventaja que tiene su teoría sobre las restantes semánticas científicas es que tematiza y tiene en cuenta la función comuni- cativa entre individuos de la lengua. En esa función se sitúa la noción de significado como reglas de uso de un término en la comunicación. Con ello evita la simplifi- cación que importa la consideración, de hecho, de la lengua como una relación de expresiones lingüísticas y cosas, con ellas, referidas.

Con la noción de significado como conjunto de reglas de uso de un término o una expresión, no disponemos de un instrumento para abordar el estudio de las configuraciones axiológicas tales como los mitos, símbolos, ideologías, etc.

Sin embargo los mitos, los símbolos, ideologías, etc., son construcciones lin- güísticas que es preciso poder abordar adecuadamente. El interés por el estatuto epistemológico de la ciencia puede dejar al margen este tipo de formaciones, pero el interés por los problemas axiológicos no puede hacerlo. Tampoco puede pres- cindirse de una perspectiva lingüística al estudiar los problemas del valor porque éste se manifiesta, por lo menos preferentemente, en configuraciones significativas místico-simbólicas que son ciertamente estructuras lingüísticas.

Creemos que es evidente que la teoría del significado como reglas de uso de un término en un juego del lenguaje da exiguo acceso al análisis de construcciones lin- güísticas tales como los símbolos y los mitos o la poesía.

Por otra parte una tal definición de significado tampoco nos proporciona un instrumento teórico adecuado para el estudio de las relaciones constantes existentes entre determinados estilos de vida laborales y sociales y determinadas formas cons- tantes de configuraciones míticas y simbólicas.

Wittgenstein no sólo reivindica el factor comunicativo de la lengua, sino que co- necta la actividad lingüística con el resto de la actividad humana, con sus quehace- res prácticos. Sin embargo esta conexión teórica tan importante queda minimizada al recluirse en la formulación del significado como reglas de uso de los términos en un concreto juego de la lengua.

Wittgenstein no abre ninguna puerta, operativa teóricamente, al estudio y aná- lisis de la relatividad de las concepciones ontológicas y axiológicas de las diversas formas de vida humana de las diversas culturas.

En nuestro planteo teórico nos esforzaremos por mantener los dos grandes logros del pensamiento wittgensteiniano —el factor comunicativo de la lengua y su conexión con la vida pragmática humana— intentando remediar su falta de instrumental teóri- co para_ abordar el estudio de las configuraciones simbólico. míticas y axiológicas de las culturas concretas correspondientes a diversos estilos laboral-sociales.

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IV.-LA TEORIA SEMANTICA DE LA LINGUISTICA GENERATIVA

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