17.1 Symbolic Data Model
17.1.1 Definitions
La conjunción o sucesión de diversos procesos geomorfológicos de la morfogénesis básica, condicionados por los principales factores geomórficos (estructura geológica, clima y litología), condiciona la aparición de conjuntos de formas a escala meso y macroscópica que se denominan genéricamente tipos de relieves.
8.4.1. RELIEVES ESTRUCTURALES
La mayor parte del relieve de la CHA parte de su configuración morfoestructural, sobre todo en lo que se refiere al Sistema Central, donde la tectoestructura adquiere un papel preponderante. En general se trata de formas penioriginales (escarpes siguiendo líneas de falla), sólo en ocasiones originales o primitivas (planos de falla formando escarpes o laderas); aunque también pueden encontrarse formas derivadas, como las cuestas monoclinales (Valdemorillo) o las plataformas de Méntrida-Santa Olalla.
Entre las formas estructurales de fracturación características del Sistema Central, dentro de la morfoestructura general (ver apartado 8.2.1), se encuentran los escarpes de falla (normalmente atenuados por erosión o relleno), basculamientos, cambios de pendiente y alineaciones morfotectónicas. Desde el punto de vista configuracional se ajusta a las clásicas cadenas con estilo germánico.
Dentro de las formas de plegamiento, en general simples autóctonas iso- o monoclinales, predominan las plataformas estructurales inclinadas, cuestas y crestas (a veces asociadas en chevrons), desarrolladas en materiales mesozoicos (sector de Valdemorillo) o paleógenos (pseudocuestas de Nombela-Garciotún); algunas de ellas se benefician de la resistencia diferencial de niveles con silicificaciones secundarias dentro de las series paleógenas. Configuracionalmente se ajustan al denominado estilo sajónico. Entre las formas atectónicas o con origen tectónico muy atenuado se localizan plataformas estructurales horizontales, hombreras, mesas y cerros.
Otro conjunto de formas estructurales, o mixtas lito-estructurales, lo constituyen los diques y filones subverticales, que por su erosión diferencial respecto a la roca encajante forman crestones y cresterías denominados sierros (filones de cuarzo) y riscos (diques de granitoides porfídicos). Excelentes ejemplos de este tipo de morfologías se pueden encontrar sobre la superficie de la paramera en el macizo de La Cañada y en las culminaciones de la sierra de la Paramera. También se encuentran relieves asociados a diques que, por su composición o grado de meteorización, actúan justo al contrario, dando relieves negativos en forma de depresiones y vaguadas.
Fotografías 8.51 a 8.54. Relieves estructurales
asociados a diques y filones verticalizados: Risco del Sol (arriba-izquierda); sierros en La Cañada (abajo- izquierda y arriba-derecha) y Paredes de Escalona (abajo-derecha).
8.4.2. RELIEVES LITOLÓGICOS
Existen tres conjuntos petrológicos en la CHA que generan modelados litológicos característicos: las rocas ígneas plutónicas (modelados graníticos), las rocas sedimentarias carbonáticas (modelados cársticos), y las rocas sedimentarias detríticas arcillo-arenosas (modelados acarcavados).
* Relieves graníticos
Se trata de una asociación de formas derivadas y penioriginales, debidas a la acción de procesos de modelado (fundamentalmente meteorización, periglaciarismo y arroyada) sobre rocas plutónicas, principalmente granitoideas. En general se consideran modelados diferenciales, consecuencia de una meteorización y desmantelamiento erosivo selectivos.
Fotografías 8.55 a 8.62. Formas graníticas mayores:
domos graníticos (Cebreros y Villanueva de Ávila), lanchares (Burgohondo), pavimentos (Cadalso de los Vidrios), berrocales (Burgohondo), tors (Valsordo) y piedras caballeras (Navaluenga).
Los relieves graníticos de la CHA, al menos en su sector oriental, han sido objeto de estudios específicos (Centeno, 1988) por su singularidad e importante desarrollo. Es de reseñar la notable presencia de inselbergs graníticos, de cuya articulación se pueden inferir interesantes secuencias genético-evolutivas. Localmente existen formas asociadas a litologías graníticas particulares, residuales por su diferente textura o composición mineralógica, como la sienita de la cueva de Maragato y los granitoides porfídicos de la sierra de la Paramera.
* Relieves cársticos
Quedan restringidos a los materiales de naturaleza carbonática, en particular las dolomías, areniscas dolomíticas y calizas cretácicas que orlan los materiales del Sistema Central en su sector Perales-Quijorna; de forma anecdótica aparecen en las intercalaciones carbonáticas (mármoles) de los materiales metamórficos paraderivados del Sistema Central.
El desarrollo de la carstificación en la CHA está muy restringido por varios motivos: heterogeneidad litológica con abundantes tramos detríticos intercalados, escaso tiempo de exposición de los relieves afectados y la rápida incisión de la red fluvial que disecta las formas y las fosiliza. Las formas exocársticas se limitan a pavimentos y valles fluviocársticos (cañones); las endocársticas a pequeñas cavidades decamétricas subhorizontales constituidas por tubos freáticos actualmente inactivos en redes intrincadas controladas por los planos de estratificación y el diaclasado.
* Relieves acarcavados
Estos modelados en malpaís o badlands, son característicos de sectores en los que las litologías detríticas samítico-pelíticas presentan elevadas pendientes y se encuentran desprovistas de cubierta vegetal. En su génesis interviene la escorrentía superficial concentrada (regueros o gullies) y la acción subsuperficial (sufusión o piping).
Dentro de la CHA son característicos de los sectores arcósicos de la cuenca de Madrid (campiñas) y subcuencas marginales del Sistema Central, alcanzando un notable desarrollo en la vertiente meridional del valle del Alberche en la D.A.F.A. Puntualmente se pueden localizar micromorfologías características de estos relieves, como acanaladuras, surcos, chimeneas de hadas, microarcos y tubos de sufusión colapsados.
8.4.3. RELIEVES CLIMÁTICOS
No existe ningun sector de la CHA con modelado característico de un ambiente climático único y determinado, puesto que, como se discutirá más adelante, la cuenca es el resultado de una compleja evolución geomorfológica por la que se han sucedido diferentes climas. De ahí que no puedan reconocerse relieves climáticos propiamente dichos, aunque sí algunos elementos característicos (que no exclusivos) de los mismos, como: los restos glaciares y rasgos periglaciares de zonas climáticas de alta montaña; los pediments e inselbergs asociados a
* Las rampas del Sistema Central como relieves climáticos
Las rampas situadas en el piedemonte de las elevaciones principales del Sistema Central se conforman como glacis erosivos sobre substratos cristalinos (pediments). En principio se atribuyó su génesis a un arrasamiento (pedimentación) finiterciario en un clima árido o semiárido (Birot, 1937), ya que fueron asimiladas a las llanuras del suroeste de EE.UU. de Norteamérica. Con posterioridad se han propuesto hipótesis de "doble planación" (biclimáticas o policlimáticas), según las cuales son el resultado de un primer proceso de pedimentación en clima de sabana y formación del etchplain, y una segunda etapa en clima semiárido con morfogénesis atenuada en el que se remodela el relieve anterior.
* Los relieves residuales de tipo inselberg en la CHA
Se trata de montes de configuración dómica que clásicamente fueron atribuidos a morfogénesis bajo climas áridos/semiáridos o climas tropicales con una estación seca. Más recientemente se han asociado a la doble planación, con una primera etapa de pedimentación de sabana y formación de un relieve grabado (etch), y una segunda con el lavado del manto de meteorización (etchplanación) dejando al descubierto los relieves positivos (inselbergs).
Este tipo de relieves también han sido objeto de estudios específicos para el sector oriental de la CHA (Sanz, 1987). Respecto a su ubicación pueden diferenciarse relieves residuales de resistencia litológica, de posición (alejada de la incisión fluvial) y tecto-erosivos. Por su geometría y vinculación con modelados graníticos se distinguen:
- Cónicos, con el cambio de pendiente basal (nick) muy claro, diaclasado curvo en lanchares y ortogonal en tors.
- Troncocónicos (de cumbre plana), sin diaclasado predominante. - Culminados en cresta, con nick nítido y fuerte pendiente en la cima. - Dómicos o dorsos de ballena, diferenciados por el diaclasado curvo.
Figura 8.4. Esquema de la vista panorámica de un tramo del piedemonte
en la zona de transición entre las sierras de Gredos y Guadarrama, correspondiente a la rampa de Cadalso de los Vidrios-Cenicientos. El punto de observación está en las proximidades de la urbanización El Encinar del Alberche (PK 34 de la carretera C-507), a unos 700 m de cota absoluta, sobre la rampa de El Rincón en el nivel M2.
En el esquema pueden observarse una serie de superficies y relieves residuales que, desde las zonas más elevadas a las más deprimidas, son: Cerro de Casillas, resto de la superficie tipo penillanura definiendo las cumbres (S.C.), ligeramente escindido de la terminación oriental de la Sierra del Valle; Sierra de San Vicente y culminación de la Peña de Cenicientos, que representan niveles de paramera (M3) correspondientes a la superficie tipo penillanura ya muy degradada y aislada del macizo fundamental, resultando casi inselbergs; Berrocal y Peña de Cadalso, relieves residuales tipo inselbergs (segunda generación) de la superficie M3 sobre la base de etchplain (representado aquí por el dorso-peana de la Peña de Cadalso); superficies de piedemonte M2 y M1 (rampas de Cadalso- Cenicientos-Almorox) con sus correspondientes relieves residuales (tercera y cuarta generación), consecuencia del proceso de pedimentación seimiárida a partir del nivel de etchplanación; y vertientes de transición hacia los cauces fluviales con algunos domos de exhumación reciente (quinta generación de relieves residuales). Al fondo se observan los relieves alomados en la subfosa del Alberche, ya dentro de la fosa del Tajo (Pedraza et al., 1996a).
En función de sus etapas de generación, relacionándolos con las superficies erosivas de tipo pediment, y tras una primera generación de relieves de tipo monadnock, pueden distinguirse:
- Segunda generación de relieves residuales; inselbergs cónicos, de cumbre plana, de culminación en crestas, y dómicos; restos de una llanura heredada (pediment de sabana) formada por arroyada difusa o concentrada.
Fotografías 8.62 y 8.63. Peñas de Cadalso
(izquierda) y de Cenicientos (derecha)
- Tercera generación; inselbergs cónicos, de cumbre plana y dómicos.
Fotografías 8.65 a 8.69. Relieves residuales de
tercera generación: Chapinería, La Rinconada, El Cazador, Navaluenga y San Juan.
- Cuarta generación; inselbergs dómicos y dorsos de ballena en la superficie de sustitución del pediment, por exhumación actual tras un grabado desde el Pleistoceno superior mediante arroyada difusa o concentrada.
Fotografías 8.70 y 8.71. Domos de El Yelmo (embalse de San Juan; izquierda) y de Cadalso de los Vidrios
(derecha).
Existen otra serie de inselbergs de posición intermedia entre dos superficies o en retazos más bajos de superficie.