Tras abordar el boletín a través de cuatro horizontes de lectura, es necesario mostrar con mayor detenimiento las tendencias por las que atravesó el boletín encargado de comunicar los hallazgos de la sociedad. Hacia febrero de 1913, se publicó el primer número del órgano mediante el cual los hermanos cristianos divulgaron sus innovaciones científicas en el campo de las ciencias naturales, especialmente en las áreas de ornitología, zoología y botánica. Bajo el triple lema, Magna et mirabilia sunt opera tua, Domine Deus Omnipotens.-
Labor improbus omnia vincit. Si da plurima unum, robur,los Hermanos Cristianos guiaron su
78Santiago Castro Gómez, La hybris del punto cero, 205-207.
79 Apolinar María, “Ciencias naturales colombianas”, Boletín de la Sociedad colombiana de ciencias naturales 14,
práctica científica centrada en la contemplación, clasificación y ordenamiento de la obra de Dios, situada a disposición de los industriales nacionales. En virtud de tal misión nacionalista, el entonces secretario de la sociedad Roberto Morales Olaya definió la finalidad del boletín de la siguiente manera: ¨ [el boletín se encargara de] la difusión de conocimientos esencialmente científicos y prácticos para agricultores y comerciantes del país y con la extensa información a los industriales y capitalistas extranjeros acerca de nuestras riquezas naturales”80.
El boletín contó con regularidad editorial relativa, durante los primeros siete años (que van desde 1913 hasta 1920) se publicaron, en inicio, números trimestrales que luego se ampliaron a ejemplares mensuales. Los artículos escritos por el Hermano Apolinar María ocuparon gran parte de los boletines pues, al ser socio fundador, tenía la posibilidad de actuar como filtro editorial que permitía la censura o publicación de los textos enviados desde diversas regiones del país. Así, el criterio del Hermano Apolinar funcionó como un régimen de luz capaz de evaluar el sentido de las afirmaciones de los naturalistas que remitían sus trabajos al centro de operaciones de la sociedad. Tal protagonismo fue posible hasta 1916 cuando el Hermano Cayetano intensificó su producción de artículos y con ello logró mayor liderazgo en la sociedad. Las funciones de ambos personajes radicaron en ofrecer conferencias durante las sesiones de la sociedad, de modo que los demás socios contaran con una "correcta" instrucción respecto a las formas estandarizadas de hacer ciencias naturales establecidas por Europa.Esta movilidad en la jerarquía de la sociedad se interpreta por Diana Obregón como una tendencia propia de las sociedades de comienzo del siglo XX que, tras percibir la necesidad de contar con una organización propia, acogieron a profesionales expertos por lo que el carácter jerárquico se hizo menos estático, sin que por ello dejaran de existir líderes visibles del proyecto81.
Durante este período de regularidad editorial los temas abordados en los artículos giraron en torno a entomología, botánica, mineralogía, miscelánea científica, ornitología, zoología y antropología (sección que tuvo lugar hasta mayo de 1914). Estas secciones tuvieron un eje común que procuró mostrar tanto las funciones industriales de minerales, plantas y
80 Roberto Morales Olaya, “Sección oficial”, Boletín de Ciencias Naturales del Instituto de La Salle 1, no. 1 (1913):
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compuestos químicos, descubiertas en su mayoría en Estados Unidos, como informar respecto a los descubrimientos de nuevas especies llevados a cabo por colegas de otros países (en España y Estados Unidos) y socios activos.
Tal estabilidad se vio interrumpida hacia 1920 cuando, de manera sorpresiva, se publicó sólo un ejemplar anual debido a la mala administración de los recursos económicos con los que contaba la sociedad por parte del tesorero, lo que impidió que se publicara bimensualmente el boletín. Hacia el 3 de julio de 1921, debido a la insolvencia económica, los socios decidieron nombrar un nuevo tesorero por la "grave morosidad del tesorero actual para desempeñar sus funciones"82. Razón por la que este año también publicaron un ejemplar anual que incluía apartados de los estudios de Longino Navas y E. Eigenmann sobre nuevas especies de neurópteros y peces colombianos. El panorama financiero no mejoró al año siguiente debido a que en 1922 se publicó un sólo boletín, en éste la sección oficial menciona la discusión de asuntos internos, por ejemplo, en la sesión de 5 de Noviembre de 1922 se afirma:
el señor presidente informa a la sociedad sobre algunos asuntos de la administración interna de ésta, especialmente en lo relacionado con el contrato celebrado con el doctor José Villegas, mediante el cual la sociedad le reconoce a éste el 10 por 100 de lo que se recaude en el juicio ejecutivo que se adelanta contra el antiguo tesorero de la sociedad83.
Una vez tuvo el lugar el juicio ejecutivo, la sociedad volvió a publicar en 1923 de forma bimensual los ejemplares del boletín, esta regularidad permitió la emergencia de nuevas secciones de estudio y la aparición en escena de los Hermanos Nicéforo y Ariste quienes, aunque publicaron en algunos números anteriores, asumieron mayor centralidad en la actividad científica de la sociedad. El primero de ellos se define como voz de autoridad en temas de zoología, mientras el segundo en el área de botánica.
82Antonio Peña Echavarría, “Sección oficial”, Boletín de la Sociedad Colombiana de Ciencias Naturales 8, no. 67
(1921): 183.
83Antonio Peña Echavarría, “Sección oficial”, Boletín de la sociedad colombiana de ciencias naturales 9, no. 69
Después de la crisis económica, los artículos, además de trabajar las secciones tradicionales, abordaron nuevas cuestiones de biografías, ciencias aplicadas y geología, esta última tuvo lugar gracias a la colaboración de Ricardo Lleras Codazzi. Todas ellas enfocadas en las aplicaciones industriales que la ciencia experimental había logrado descubrir. En este punto, aunque el interés de catalogar las nuevas especies sigue marcando el derrotero de la práctica científica de la sociedad, hace aparición la química como ciencia aplicada por excelencia. Así, el laboratorio al igual que el museo se erigen como espacios legítimos de práctica científica. Además del interés por nuevas experiencias científicas, el momento posterior al declive financiero estuvo marcado por un espíritu de expansión por parte de la sociedad, es así que por iniciativa de los socios Mílciades Quintero, Luis Murillo y Eduardo Aparicio se propuso la creación de sociedades departamentales controladas desde el centro del Instituto de la Salle ubicado en Bogotá. Ahora bien, más que difundir el amor por la ciencia, tales sedes departamentales cumplirían la función de hacer una estadística nacional de las riquezas minerales, animales y vegetales con las que contaba cada región, con el fin de optimizar su explotación. Esta iniciativa fue definida como la oportunidad de dar continuidad al sueño ilustrado europeo, razón por la que los socios afirman que tal proyecto podría completar las expediciones de Mutis en el país. Así se discutió el proyecto en la sesión de mayo 20 de 1928:
[Las sociedades departamentales deberán] Estudiar la manera de crear en las capitales de los Departamentos, sociedades de ciencias naturales, anexas y dependientes de la Sociedad Colombiana de Ciencias Naturales residente en Bogotá, y sociedad madre de todas las demás en este carácter […] Se preocupará principalmente del estudio de la agricultura; de regiones aptas para determinado cultivo, esterilidad del suelo; irrigación; climas; lluvias frecuentes o escasas; plagas que azotan los plantíos; maneras de combatirlas; abonos, etc.84
Las reacciones que a nivel nacional suscitó el proyecto fue moderada, ciudades como Medellín, Cali y Manizales se mostraron prestas a recibir capacitación para contribuir en la estadística de las riquezas nacionales.Años más tarde, hacia 1937, el Hermano Daniel de la
84Milcíades Quintero, “Sección oficial”, Boletín de la sociedad colombiana de ciencias naturales 15, no. 96 (1928):
Inmaculada decidió difundir el proyecto científico lasallista de la disuelta sociedad y fundó un centro de estudios científicos en el colegio San José de Medellín y la anexa Sociedad de Ciencias Naturales de Caldas. La misión de esta sociedad fue continuar con la práctica científica expuesta en el Boletín de la Sociedad Colombiana de Ciencias Naturales centrada en la observación y la experimentación química, de ahí que promoviera ejercicios de observación y recolección de muestras naturales, para formar colecciones privadas que permitieran la comprensión de las particularidades de la fauna y flora antioqueña. Según López López, quien se encarga de rastrear la emergencia de la sociedad antioqueña, “las condiciones se presentaron propicias para que los socios estudiantes ampliaran sus campos de investigación en la región de Antioquia, en el laboratorio, en la biblioteca y el museo, donde debían poner en práctica los conocimientos adquiridos en el aula”85. Al igual que ocurrió en el caso bogotano, la sociedad Caldas creó un museo para exponer las colecciones formadas y las muestras obtenidas a lo largo de sus excursiones e incentivó el uso de laboratorio para obtener elementos químicos que pudieran usarse en los ferrocarriles y en la industria en general. También sostuvo intercambio con publicaciones científicas nacionales y extranjeras, así como el continuo intercambio de especies. El aspecto que puede señalarse como innovador fue la creación de un programa radial llamado La hora de la cienciatransmitido por la emisora de la Universidad de Antioquia y luego por la Voz de la Independencia. Tal como lo afirma López, el programa se trasmitía los domingos en la noche y sus programas daban a conocer las biografías de autoridades científicas e informes sobre las excursiones realizadas por los socios.
Sin embargo, no puede rastrearse plenamente el desarrollo de tal iniciativa debido a que en 1931 la publicación del boletín se interrumpió de forma intempestiva. Según es posible notar en la correspondencia del Hermano Apolinar, el cambio de gobierno nacional perjudicó la financiación del boletín sin que por ello dejaran de tener lugar las reuniones de la sociedad o la consolidación del Museo del Instituto de la Salle en el que se encontraban. Según se evidencia en los catálogos explicativos expuestos en las contra portadas del boletín publicados hasta 1931, el museo contaba con el mayor número de ejemplares de coleópteros,
neurópteros y fósiles en el país. Acervo que quedó reducido en las llamas incendiarias de 1948.
El presente acápite buscó hacer un recorrido por las apuesta del Boletín de Ciencias Naturales, el propósito fue trazar una mirada general de los temas y la vida editorial del mismo. En lo que sigue será necesario mostrar algunas voces de aliento suscitadas tras la publicación y las redes de actores que, durante su publicación y ejercicio, logró establecer la sociedad. Tales apartados tendrán el propósito de evidenciar, hasta donde sea posible, el impacto que tuvo en ciertos lectores la publicación del boletín, así como la importancia adquirida por la creación de relaciones en la consolidación de una práctica científica estandarizada.