La adultez representa un período lleno de oportunidades para seguir creciendo y desarrollándose. Se considera una etapa productiva y de transición para el individuo en la cual se mezclan la juventud y la experiencia. Siendo la etapa más extensa de la vida de la persona, donde intervienen estilo de vida en el desarrollo de la persona adulta durante su juventud y madurez. Una forma como la sociedad ordena y estructura los diversos grupos de edad para la adultez es: el adulto joven de 20 a 40 años (Ortiz, 2010).
Los adultos jóvenes toman decisiones que afectan su salud, sus carreras y relaciones interpersonales cuando apenas están madurando en muchos aspectos importantes. El adulto sabe la verdad, acerca de los buenos hábitos de salud, su personalidad, su ambiente social y su estado emocional, a menudo pesan más que el estar enterado de lo que deberían hacer y los lleva a una conducta que no es saludable, como lo son el consumo de sustancias inadecuadas tales como el uso indiscriminado de fármacos por su cuenta (Baos 2000).
En dicho Asentamiento Humano las Malvinas de Guadalupe los pobladores son de escasos recursos tanto económicamente como lo es en el aspecto de la salud, ya que aún no cuentan con una adecuada
información sobre como adoptar adecuadas actitudes sobre su salud, y el poco acceso a los servicios de salud.
A continuación se muestra los resultados de la presente investigación en relación con los Estilo de Vida y Automedicación en Adultos Jóvenes del Asentamiento Humano las Malvinas – Guadalupe 2013.
En la tabla 1, grafico 1, muestra el Estilo de Vida en adultos jóvenes del Asentamiento Humano las Malvinas de Guadalupe, observándose que el 7.8 por ciento de adultos jóvenes presentan un estilo de vida regular, el 92.2 por ciento de adultos jóvenes presentan un estilo de vida alto y ningún caso de estilo de vida bajo. Probablemente estos resultados se deben que los jóvenes de dicho Asentamiento Humano ponen en práctica acciones de estilos de vida adecuados que pueden estar relacionados: la educación, nivel de instrucción y patrones culturales adquiridos en la familia y comunidad.
La salud de las personas adultas se asocia al estilo de vida, debido a que el estilo de vida promotor de salud procura el bienestar del ser humano y los estilos de vida poco saludables se asocian a factores de riesgo que contribuyen a la presencia de las enfermedades (Choque, 2005).
Los estilos de vida son determinados por la presencia de factores de riesgo y/o factores protectores para el bienestar, por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales, sino de acciones de naturaleza social (Choque, 2005).
La probabilidad de involucrarse en conductas promotoras de salud depende de las claves para la acción, de origen interno o que emanan del medio ambiente. Por ejemplo, "el sentirse bien" como resultado de la actividad física puede servir como clave para continuar con la conducta de ejercicio, en el caso de la acción de origen interno; las conversaciones con otras personas, en cuanto a sus patrones de ejercicio, hábitos de nutrición, descanso y relajación, manejo del stress y relaciones interpersonales pueden servir como claves para la promoción de salud, en el caso de acción que emana del medio ambiente (Pender ,1982).
De tal manera sostiene que los comportamientos para la promoción de la salud, casi sin excepción son actividades continuas que deben ser parte integrante del estilo de vida de un individuo y que puedan incluir ejercicios físicos, practica de alimentación nutritiva, el desarrollo de un apoyo social y el uso de la relajación o técnicas del manejo del estrés (Pender ,1982).
También existen en las sociedades estilos de vida que no son saludables como el alcoholismo, conductas inadecuadas en la salud como la mala nutrición, el tabaquismo, etc. los cuales se tienen que ir
modificando a través de diferentes estrategias y entre las más importantes las comunicativas y educativas en salud (Choque, 2005).
Según Pérez, (1997), La Libertad, en el estudio llamado “Interrelación del autoestima y el Estilo de vida promotor de salud en mujeres adultas jóvenes trabajadoras”, encontró que las mujeres adultas jóvenes presentan un estilo de vida promotor de la salud altamente saludable con 38.4 por ciento. Además de existir una asociación altamente significativa entre autoestima y estilo de vida.
También Castillo, (2007), La Libertad, en la investigación denominada “Estilos de vida, factores situacionales y funcionamiento familiar en familias de Pacasmayo”, encontró que el 62.21 por ciento de familias del Asentamiento Humano presento un estilo de vida regularmente saludable, seguido del 27.17 por ciento no saludable y un 4.62 por ciento de estilo de vida saludable. Teniendo una relación entre estilo de vida, factores situacionales y funcionales altamente muy significativa.
Asimismo Acuña, (2012), Costa Rica, en el estudio denominado “Promoción de Estilos de Vida Saludables en la Comunidad de Esparza”, encontró que 70.6 por ciento del total de la población actualmente no padecen de ninguna enfermedad, el sedentarismo que afecta al 46 por ciento de la población estudiada, sin embargo del 54 por ciento que si realiza ejercicio físico regular la gran mayoría lo practica con la frecuencia y duración recomendada.
En La Tabla 2, gráfico 2, muestra la Automedicación en adultos jóvenes del Asentamiento Humano las Malvinas de Guadalupe, se observa que el 73.4 por ciento de adultos jóvenes su automedicación es intermitente, el 26.6 por ciento de adultos jóvenes su automedicación es constante y ninguno su automedicación nunca fue empleada.
Los adultos jóvenes son más vulnerables a las enfermedades, consumen de 2 a 3 veces más medicamentos que el promedio de la población general y por ello tienen más posibilidades de sufrir reacciones debidas a interacciones medicamentosas. Esto es así, además, porque con el paso de los años se produce una serie de cambios fisiológicos que alteran la absorción, distribución, metabolismo y excreción de esos preparados (Papalia, 2010).
Los resultados de la presente investigación son coherentes con la referencia teórica antes mencionada ya que entre la Automedicación intermitente y la Automedicación constante dan resultado del 100 por ciento, siendo esto una práctica común en esta población Adulta joven del Asentamiento Humano de Las Malvinas de Guadalupe.
Según Benítez, (1997), La Libertad, en la investigación “Características del consumo de fármacos sin prescripción médica en adultos jóvenes, Distrito de Florencia de Mora” hallo una elevada frecuencia 58 por ciento de consumo de fármacos sin prescripción médica.
Llanos, (2001), Cajamarca, realizaron investigación “Automedicación en cinco provincias de Cajamarca” donde se encontró automedicación en 36.19 por ciento de hogares.
Tenemos Angulo, (2007), La Libertad, en “Factores
Socioeconómicos y culturales que determinan la automedicación en el Distrito de La Esperanza, Trujillo 2007” la frecuencia de automedicación fue de 75 por ciento.
Además tenemos a López, (2009), Colombia, en “Estudio sobre la Automedicación en una Localidad de Bogotá”. Se encontró que La automedicación fue de 27,3 por ciento autoprescripción de 7,7 por ciento.
También Blanco, (2009), Colombia, en el estudio denominado “Automedicación y autoprescripción en pacientes que concurren a centros de salud de la ciudad de Barranqueras” encontraron los resultados que el 85 por ciento de las personas encuestadas en el centro de salud de la ciudad de Barranqueras conocen lo que es la automedicación y que el 77 por ciento se ha automedicado alguna vez en su vida a pesar de que consideran una mala conducta este hecho.
Por otro lado Angulo, (2009), España, en el “Estudio sobre la automedicación en la comunidad Valenciana” se encontró que el 80 por
ciento de esta población se automedica, lo que demuestra que esta práctica es muy común entre la población.
Las investigaciones antes mencionadas en sus resultados son similares al presente trabajo realizado.
En la tabla 3, gráfico 3, muestra que el 68.8 por ciento de adultos
jóvenes su automedicación es intermitente y su estilo de vida es alto, y 23.4 por ciento de adultos jóvenes su automedicación es constante y estilo de vida es alto. Así mismo se observa un valor chi cuadrado de 0.502 con probabilidad 0.479 no existiendo relación entre la automedicación y estilo de vida.
Según lo encontrado en la presente investigación, se deduce, que el estilo de vida no influye en el grado de automedicación en los adultos jóvenes del Asentamiento Humano Las Malvinas, sin embargo es importante que los adultos jóvenes estén debidamente informados sobre el riesgo que conlleva el automedicarse en esta etapa de su vida ya que esto pasa inadvertivo como una práctica de salud inadecuada que puede afectar en un futuro su estado de salud.
Cuando este periodo no es enfrentado exitosamente, suelen surgir conflictos familiares, uso excesivo de alcohol o de otras sustancias químicas, cuadros ansiosos o depresivos crónicos, uso de medicamentos
sin receta médica. Por tanto el análisis del estilo de vida del adulto, constituye una alternativa en la caracterización de su situación social de desarrollo (Boeree, 2002).
Los estilos de vida son determinados de la presencia de factores de riesgo y/o factores protectores para el bienestar, por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales, sino de acciones de naturaleza social. Existen en las sociedades estilos de vida que no son saludables como el alcoholismo, conductas inadecuadas en la salud como la mala nutrición, el tabaquismo, etc. los cuales se tienen que ir modificando a través de diferentes estrategias y entre las más importantes las comunicativas y educativas en salud (Choque, 2005).
La automedicación implica riesgos por los posibles problemas o eventos relacionados con los medicamentos, que van desde leves hasta graves, según la droga y el usuario. Pueden ser tóxicos en casos de sobredosis, produciendo emergencias accidentales, iatrogénicas o intencionales (Tobón, 2002).
El estilo de vida y automedicación en las enfermedades más comunes, constituye una forma de desahogo para el sistema sanitario: si no es necesario consultar al médico para todos los males que nos ocurren, éstos podrán dedicar mayor tiempo y esfuerzo al estudio, tratamiento y
prevención de las enfermedades más graves que requieren la intervención médica cualificada (Baos 2000).
Existen escasos trabajos que relacionan ambas variables y que permitan hacer un análisis comparativo con otras poblaciones.
Los resultados hallados de la relación entre el Estilo de vida y automedicación nos indican que los adultos jóvenes del Asentamiento Humano Las Malvinas a pesar de tener un estilo de vida alto se evidencia que la práctica de automedicación es llevada a cabo en forma frecuente. Probablemente existen factores pueden estar más relacionados a la automedicación tales como: no hay una definición clara de automedicación en los jóvenes, no perciben la automedicación como una acción inadecuada en relación a su salud, un escaso control sanitario de venta, accesibilidad a los productos, todo esto puede intervenir en el alto consumo de medicamentos en dicha población.
Según Benítez, (1997), La Libertad, en la investigación “Características del consumo de fármacos sin prescripción médica en adultos jóvenes, Distrito de Florencia de Mora” hallo una elevada frecuencia de consumo de fármacos sin prescripción médica, las dos principales causas fueron: el fácil acceso de los medicamentos 53.5 por ciento y caso (sintomatología) igual al anterior con 44.4 por ciento, el principal agente que recomendó su uso es el mismo adulto (decisión propia) 53.5 por ciento.
Llanos, (2001), Cajamarca, realizaron investigación “Automedicación en cinco provincias de Cajamarca” donde se encontró que adquirieron alguna medicación 66.18 por ciento de ellos en una farmacia privada. No hubo diferencia significativa en relación a los variables sexo, ocupación y grado de instrucción el jefe de hogar, así como su afiliación a un seguro familiar. Se encontró asociación entre ingreso mayor de 300 nuevos soles y automedicación. El motivo más frecuente mencionado por la población para automedicarse fue: "ya sé que recetan" con 41.72 por ciento.
Por otro lado Cáceres, (2005), La Libertad, realizo la investigación sobre “Automedicación en usuarios de farmacias y boticas del Distrito de Laredo” los resultados mostraron que a automedicación se presenta en ambos sexos, pero con más frecuencia en las mujeres con 58.9 por ciento donde el mayor porcentaje se encentra en el rango de edades entre 16-45 años de edad. El personal de las farmacias y boticas es la principal fuente de automedicación con 56.25 por ciento, segundo la iniciativa propia del usuario con 26.36 por ciento.
Tenemos Angulo, (2007), La Libertad, en “Factores
Socioeconómicos y culturales que determinan la automedicación en el Distrito de La Esperanza, Trujillo 2007” entre los factores que se asocian a la automedicación están: la edad, el grado de instrucción y el nivel de ingreso.
Además tenemos a López, (2009), Colombia, en “Estudio sobre la Automedicación en una Localidad de Bogotá”. Los principales problemas por los cuales las personas se automedican son dolor, fiebre y gripa. Las principales razones que se mencionan para no asistir al médico son falta de tiempo 40 por ciento y recursos económicos 43 por ciento, además de otros argumentos como la percepción de que el problema de salud es leve y la congestión en los servicios de urgencia.
También Blanco, (2009), Colombia, en el estudio denominado “Automedicación y autoprescripción en pacientes que concurren a centros de salud de la ciudad de Barranqueras” encontraron los resultados que el 85 por ciento de las personas encuestadas en el centro de salud de la ciudad de Barranqueras conocen lo que es la automedicación y que el 77 por ciento se ha automedicado alguna vez en su vida a pesar de que consideran una mala conducta este hecho. El 82 por ciento de las personas encuestadas han referido que el centro de salud nunca les ha informado acerca de la automedicación y los riesgos que esta contempla.
Por otro lado Gómez, (2009), México, en “Estudio de automedicación en una farmacia comunitaria de la Ciudad de Toluca” Se observó que en la población que practicó la automedicación sólo el 40 por ciento contaban con accesibilidad a asistencia sanitaria, las instituciones a las que la población estaba afiliada. Esto indica que el mayor porcentaje de la población 60 por ciento de la farmacia comunitaria analizada que se automedicó no contaba con accesibilidad a facultativos y a ningún servicio de salud ni público ni privado.