La localidad arqueológica Arroyo Seco está ubicada en cercanías de la ciudad de Tres Arroyos en el partido homónimo en adyacencias de las instalaciones del Tiro Federal de Tres Arroyos (38°21'38" de latitud sur y a los 60°14'39" de longitud oeste), dentro del área interserrana bonaerense y a una distancia de 50 km de la costa atlántica (Politis 1984). Esta localidad está
comprendida por tres sitios (Figura 6.1) que se encuentran próximos al primer brazo de los Tres Arroyos o Arroyo Seco (Fidalgo et al 1986).
El sitio 1 (AS1) se ubica sobre la margen izquierda del curso de agua. La excavación de este sitio fue realizada por aficionados en la década de 1970. Como resultado de estas tareas se exhumaron restos humanos y se recuperaron algunos instrumentos unifaciales de cuarcita. No existe hasta el presente ninguna estimación cronológica para esas ocupaciones (Gutierrez 2004). El sitio 2 (AS2) se localiza en una pequeña lomada con una suave pendiente hacia el este- sureste y con otra más pronunciada hacia el oeste, en donde se halla una depresión que funciona temporariamente como laguna (Figura 6.2) (Fidalgo et al 1986). Allí se llevaron a cabo excavaciones sistemáticas desde 1979 y sobre esa colección se efectuaron los estudios bioarqueológicos detallados en esta tesis. Por último, el sitio 3 (AS3) está ubicado frente al sitio 2 en la margen opuesta de la laguna. Los trabajos efectuados consistieron en recolecciones de materiales arqueológicos superficiales (Fidalgo et al 1986).
El área donde está emplazada la localidad corresponde fitogeográficamente al Distrito Austral de la Provincia Pampeana caracterizado por la presencia de estepas de gramíneas en las que dominan los matorrales de Stipa (Cabrera 1976). El relevamiento realizado por el Dr. C. Villamil (2006 ms.) sobre la vegetación actual del partido da cuenta de la existencia de gramíneas con vías fotosintéticas C3 y C4. Zoogeográficamente se incluye en el Dominio Pampásico de la Región Guayano-Brasileña (Ringuelet 1955). Desde un punto de vista climático el área se caracteriza como subhúmedo-húmedo, con un promedio de precipitaciones anuales de 650 mm. Las características propuestas para estos entornos permiten sostener la existencia de una variada oferta de recursos de origen animal y vegetal en las inmediaciones del asentamiento.
Desde el punto de vista geológico en el sitio se ha detectado la presencia de cuatro unidades estratigráficas (X, Y, S, Z) que fueron descriptas por Fidalgo et al. (1986) y Gentile (2010). La unidad estratigráfica X corresponde a la parte superior de la columna sedimentaria y está compuesta de un sedimento negro con alto contenido de material orgánico característico del suelo actual. Subyaciendo a esta unidad, está la unidad estratigráfica Y, se trata de un sedimento de limo grueso a arenas finas con poca cantidad de arcilla, en la base de la misma se detectaron pequeñas concentraciones de carbonato de calcio. Debajo de la unidad estratigráfica Y, se encuentra la capa de carbonato de calcio que caracteriza a la unidad estratigráfica S. La presencia de esta unidad es un fenómeno local que se circunscribe al área central de excavaciones. Las causas que llevaron a la formación de esta capa son actualmente discutidas, una de las hipótesis relacionó a la unidad S con las actividades de movimiento de tierra causadas por el entierro de los cuerpos, lo cual habría facilitado la lixiviación y concentración del carbonato de calcio (Politis 1984).
Finalmente, la unidad estratigráfica Z, es la base de la columna sedimentaria, las características de la misma son similares a las ya descriptas para la unidad Y. Los entierros humanos estaban localizados en esta última unidad, aunque también se recuperaron inhumaciones en la unidad estratigráfica S.
Las investigaciones arqueológicas en Arroyo Seco tienen una larga historia que comienza en la década de 1940 con el Sr. Mulazzi quien recolectó material de superficie y lo incorporó a su colección. En 1970, la localidad comienza a ser trabajada de manera sistemática por un grupo de aficionados, que identificaron dos sitios, AS1 en la margen izquierda del arroyo y AS2 en la margen derecha. En ambos sitios se llevaron a cabo excavaciones en las que recuperaron 5 entierros humanos, tres individuos en el sitio 1 y dos esqueletos en el sitio 2. Los tres esqueletos del sitio 1 pertenecen a adultos inhumados de manera primaria, en tanto que los esqueletos del sitio 2 corresponden a un subadulto inhumado de manera primaria y un adulto dispuesto en entierro secundario (AS38) (Fidalgo et al 1986; Gutierrez 2004).
Debido a la gran cantidad de material que hallaron en la localidad, incluyendo entierros humanos, en 1975 los aficionados se contactaron con el Museo de La Plata y el entonces director de la División de Arqueología de dicha institución, A.R. González visitó el lugar con el entonces estudiante G. Politis. En 1979 se conformó un grupo interdisciplinario compuesto en su mayoría por investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata que llevaron adelante, de ahí en más, las investigaciones en la localidad. A partir de entonces la cantidad de materiales arqueológicos y de esqueletos humanos hallados aumentó de manera considerable. Se realizaron varias temporadas de campo en las que se excavaron en total 250 m2, tanto en cuadriculas como en pozos de sondeo y trincheras. Como resultado de estas actividades se exhumaron los 44 esqueletos humanos analizados aquí.
En las temporadas de campo de los años 1979-1981 se recuperaron 17 esqueletos humanos depositados en 10 entierros simples y múltiples (entierro Nº 1 a entierro Nº 10). Entre estos hallazgos se destaca la excavación de tres individuos subadultos (AS11, AS12 y AS13) que se encontraban en un sector alejado 16 metros del núcleo central. Estos presentaban un abundante ajuar funerario compuesto de cuentas de valva de forma rectangular (ver descripción más adelante). Estos primeros entierros fueron analizados por Marcellino y publicados en 1986 en un trabajo conjunto de Fidalgo y colaboradores (Fidalgo et al 1986). También Marcellino realizó un informe inédito en el que efectuó un análisis métrico y morfológico de los cráneos y de los huesos largos de cinco esqueletos masculinos y femeninos (AS4, AS5, AS7, AS8 y AS14). Además hizo una evaluación de las deformaciones artificiales de los cráneos en tres individuos. Finalmente, los resultados de los análisis fueron comparados con otros ejemplares provenientes de otros sitios de la región y extraregionales (Marcellino ms).
Entre 1986 y 1988 se llevaron a cabo nuevas campañas en las que se recuperó un entierro primario simple (entierro Nº 11, AS18) con abundante ajuar funerario compuesto de colmillos de cánido. En los trabajos de campo realizados entre 1992 y 1998 se exhumaron un total de 23 individuos (entierro Nº 12 a 33, excepto entierros Nº 22, 28, 29 y 30). Estos estaban inhumados de manera primaria en variantes individual y múltiple (Figura 6.3). Uno de los hallazgos más interesantes de este lapso fue el entierro secundario múltiple recuperado a gran profundidad dentro de la unidad estratigráfica Z (ver discusión más adelante). Los restos excavados durante los años 1992 a 1998 fueron la base de la tesis doctoral de G. Barrientos, la que constituye uno de los aportes más importantes al estudio bioarqueológico de la región (Barrientos 1997).
Figura 6.3 Imagen de las cuadrículas 63 a 67 durante la campaña de 1992
En el año 2003 la colección bioarqueológica de Arroyo Seco 2 fue mudada de los depósitos del Museo de La Plata a la División de Arqueología de la Facultad de Ciencia Sociales de Olavarría (UNCPBA). Simultáneamente se procedió al traslado de los esqueletos humanos que habían quedado en el Museo Municipal de Arqueología, Historia y Ciencias Naturales “José A. Mulazzi”, en la ciudad de Tres Arroyos. Finalmente en diciembre de 2009 fueron retomadas las excavaciones en el sitio. En esta oportunidad se profundizaron varias de las cuadrículas excavadas en temporadas anteriores. Como producto de estas tareas se recuperó un entierro primario simple en las cuadrículas 69 y 71, este no será incluido dentro de los análisis y resultados de esta tesis.
También es de destacar que los trabajos en el sitio dieron como resultado la realización de varias tesis de doctorado, maestría y licenciatura abarcando una gran cantidad de temas desde la integración de la localidad en el contexto regional (Politis 1984) hasta el estudio de aspectos específicos como los tecnológicos (Leipus 2006; Leipus y Landini 2010; Peretti y Escola 2010), los arqueofaunísticos (Salemme 1987, 2010) y los análisis tafonómicos (Gómez 2000; Gutierrez 2004). Las investigaciones bioarqueológicas produjeron como resultado
una tesis de Licenciatura (L´Heureux 1998) y dos tesis de doctorado (Barrientos 1997; Pérez 2006). Además se publicaron distintos trabajos en los cuales se presentaron los resultados de estas tesis o se trataron otros temas (Politis y Barrientos 1999; Barrientos 2001, 2002; L´Heureux 2000; Pérez 2002; Scabuzzo y Politis 2007; Politis et al 2009). Las investigaciones bioarqueológicas realizadas en el sitio por otros investigadores sirvieron como bases a partir de las cuales se desarrolló el trabajo de doctorado aquí propuesto.
En la tesis doctoral, G. Barrientos (1997) investigó el estado de salud y nutrición de los cazadores recolectores regionales con el fin de contribuir al estudio de la organización de las sociedades pampeanas. Para cumplir con este objetivo además de Arroyo Seco 2, el autor analizó muestras provenientes de distintos sitios del sudeste bonaerense que han sido asignados al Holoceno tardío. Las variables relevadas fueron distintos indicadores de salud y nutrición tales como hiperostosis porótica, líneas de harris, hipoplasia del esmalte y procesos infecciosos.
Los resultados de los análisis indicaron que en el Holoceno temprano y medio hubo bajas prevalencias de lesiones óseas vinculadas con los procesos infecciosos y ausencia de infecciones o parasitosis que pudieran desencadenar algún tipo de anemia. Por su parte los indicadores inespecíficos de estrés metabólico mostraron una frecuencia moderada a alta, indicando que durante los primeros años de crecimiento y desarrollo los individuos padecieron trastornos metabólicos moderados relacionados con diversos estados de malnutrición y enfermedad.
Esta información fue integrada con aquella proveniente de los estudios paleodietarios realizados a partir de isótopos estables (C y N) y con los análisis de las prácticas mortuorias. Finalmente, formuló un modelo para explicar la evolución y adaptación de las poblaciones pampeanas en el pasado. Según esta propuesta existieron tres pulsos de poblamiento de la región en épocas prehispánicas. El primero de estos se dio hacia comienzos Holoceno temprano y no existían evidencias bioarqueológicas de este evento. El segundo pulso de ocupación se registró entre 8.000 y 6.000 años AP. El conjunto de entierros de Arroyo Seco 2 permitió a Barrientos (1997, 2001) caracterizar las poblaciones humanas de este
período como grupos con una alta redundancia de ocupación del espacio, con rangos de acción restringido, y con niveles variables de competencia intergrupal y cooperación intragrupal. Estas características según el autor son el resultado de un aumento demográfico y expansión poblacional (Barrientos 2001). Luego del óptimo climático ca. 6.000 años AP se produjo una reducción en la densidad poblacional como consecuencia de migraciones y/o extinciones locales (Barrientos y Pérez 2005). La recolonización del área, según el modelo, habría sido posible con el establecimiento de las condiciones áridas-semiáridas hacia fines del Holoceno medio. Esta recolonización habría llevado a la ocupación efectiva del territorio en un lapso de 1.500 años, lo que se traduce en un aumentó en la visibilidad de los sitios y en la cantidad de lugares con entierros humanos. La gran variabilidad de formas de disponer los cuerpos en estos momentos fueron interpretados por el autor como consecuencia de variaciones en la organización de los grupos que ocupaban el área.
Finalmente hacia fines del Holoceno tardío se produjo el ingreso de poblaciones humanas provenientes de norpatagonia. Este desplazamiento de los grupos de un área hacia la otra se habría dado como consecuencia de la saturación del espacio en las cuencas inferiores de los ríos Colorado y Negro y en la costa sur pampeana.
El trabajo de Barrientos realizó un doble aporte. Por un lado organizó la información bioarqueológica que hasta ese momento estaba dispersa. En segundo lugar fue el primer modelo regional que tomó como base el registro biológico humano, demostrando la importancia y potencialidad de este tipo de registro en las explicaciones arqueológicas.
La tesis de licenciatura de G. L´Heureux (1998) tuvo como eje el estudio de la salud bucal de las poblaciones pampeanas del Holoceno. Los análisis se centraron en evaluar los patrones de desgaste dental de la superficie oclusal, y la prevalencia de las distintas patologías bucales. Los resultados obtenidos para las poblaciones del Holoceno temprano y medio (sitio Arroyo Seco 2) mostraron una elevada tasa de desgaste de la superficie oclusal y una baja prevalencia de patologías bucales como caries, periodontitis y perdida dental antemortem.
En cuanto al desgaste la autora propuso que una combinación de diferentes agentes pudieron actuar en la formación del patrón acentuado del mismo. Entre los factores mencionados se encuentran una dieta con una proporción baja a moderada de vegetales y el consumo de proteínas animales y la incorporación de abrasivos debido al uso de artefactos de molienda y por otras actividades de procesamiento. En relación con las variables diagnósticas del estado de salud bucal se observaron bajas prevalencias de caries (0,19% por individuo y 0,99% por diente) que coincide con lo esperado para grupos cazadores recolectores. La baja frecuencia de caries fue explicada por la autora como consecuencia de una dieta con un escaso aporte de carbohidratos vegetales o como producto de las elevadas tasas de desgaste dental que actuaron sesgando la cantidad de caries.
Por otro lado, L´Heureux dio cuenta de valores bajos de prevalencia de abscesos, pérdidas de dientes antemortem y periodontitis, coincidiendo con los perfiles de patologías orales característicos de poblaciones cazadores- recolectores y/o pescadoras.
Finalmente, el trabajo de I. Pérez (2006) aportó al entendimiento de la variabilidad morfológica de los cráneos a lo largo del Holoceno. El objetivo que guió la investigación fue poner a prueba mediante los estudios de variación de la morfología craneana las expectativas de un proceso de discontinuidades poblacionales a lo largo del Holoceno en la región tal como había sido planteado por Barrientos (1997, 2001) y Barrientos y Pérez (2005). Para cumplir con este objetivo se compararon muestras provenientes del la región pampeana y de áreas adyacentes. Entre las muestras analizadas se incluyeron varios de los cráneos del sitio Arroyo Seco 2. Los resultados de esta investigación apuntaron hacia la existencia de diferencias en la morfología craneana de las poblaciones del Holoceno temprano y medio y las del Holoceno tardío. Estas diferencias fueron explicadas como producto de una disminución o extinción de las poblaciones del Holoceno medio y un posterior ingreso de nuevos grupos al área.
En síntesis, las investigaciones bioarqueológicas desarrolladas en los últimos 15 años contribuyeron al desarrollo y consolidación de esta disciplina en la región pampeana. No obstante, varias de las propuestas hechas por estos
autores deberán ser revisadas a la luz de los nuevos datos obtenidos tanto en Arroyo Seco 2 como en otros sitios de la región.