Al redactar una tesis se plantea como cuestión importante ofrecer al lector una visión coherente y de conjunto tanto de la lógica que ha presidido su elaboración como del proceso y los resultados obtenidos. De manera que el relato, en un ejercicio de transparencia y honestidad, ha de reflejar lo más fielmente posible el proceso de investigación. Pero en la escritura, necesariamente, se da forma lineal, a través de la sucesión ordenada de capítulos a un proceso que en la práctica se ha ido produciendo de forma no lineal, con dudas, contradicciones, conexiones, encuentros, descubrimientos…un proceso vivo, apasionado y apasionante. Un viaje en el que el sujeto se transforma y la percepción del paisaje va cambiando en la medida en que cambia el sujeto. Un viaje en el que circunstancias personales van marcando paradas, bajadas, subidas y vueltas al inicio. Un viaje en el que la emoción y la razón van de la mano; en el que la experiencia personal se interpreta y es marco de interpretaciones. Un viaje en el que el respeto y el cuidado por aquellos a los que buscas o vas encontrando se vuelve una exigencia. Un viaje con idas y venidas, con vueltas y revueltas. Un viaje marcado por la exigencia de honestidad y rigor que ha de presidir cualquier actividad científica. Un viaje en el que la reflexión incide y construye el camino al ir eligiendo los itinerarios y las formas de recorrerlos.
La escritura transforma, estilizándolo, un proceso en relato. Pero las relaciones son más complejas porque el propio relato se reintroduce en el proceso y contribuye a darle forma. Es la relación entre la vida vivida y la vida contada de la que habla la perspectiva biográfica. Y la vida contada, la narración, se proyecta y modifica la vida vivida. De manera que de forma simultánea e interactiva han ido tomando forma el diseño y la estructura de la tesis.
Dónde incluir la referencia al diseño metodológico en la escritura de la tesis ha sido una de las cuestiones que más dudas ha suscitado durante su redacción. Porque situarlo al inicio, tal como se ha optado por hacer, puede dar la idea de algo previo, pre-definido y rígido y nada más lejos del verdadero proceso. Si se ha incluido como primer capítulo es por unirlo a los supuestos, objetivos y estructura ofreciendo así al lector una primera perspectiva de lo que quiere ser la investigación. De ahí la insistencia en diferenciar el proceso del relato.
En el proceso, el diseño ha ido surgiendo poco a poco, ya que a partir de unos primeros objetivos y de las lecturas y reflexiones de la primera parte se retoma la reflexión metodológica y epistemológica que partiendo de la reflexión teórica y del contacto con el objeto de estudio a través de las investigaciones, ya en curso, de la segunda parte, desembocan en el diseño de la investigación principal (tercera parte) en el que se articulan las aportaciones y reflexiones que se presentan previamente como visiones independientes y parciales. Investigación empírica, la de la tercera parte, que a su vez, se ha ido construyendo y modificando durante la propia práctica investigadora.
La figura 1 trata de reflejar a un tiempo la forma que toma el relato (estructura de la tesis) y el proceso, poniendo de relieve las conexiones entre unos y otros capítulos y su incidencia en la génesis del diseño de investigación. Se ha estructurado la tesis en tres grandes bloques. En los dos primeros se reflexiona acerca de cuatro cuestiones, dos más generales en el primero y más concretas en el segundo. Estos cuatro capítulos (2, 3, 4 y 5), aunque relacionados entre sí, se han trabajado de forma independiente, de manera que cada uno de ellos
Figura'nº'1:'Estructura'y'proceso'de'la'tesis CAP.4:'La'elección'de'estudios' universitarios'como'objeto'de'estudio'de' diversas'disciplinas'('con'especial'atención' a'la'sociología'y'la'perspectiva'de'género):' elaboración'de'un'cuadro'comparativo'de' la'bibliografía'publicada'en'España'y' análisis'comparativo'en'función'de'la' fundamentación'teórica,'la'metodología'y' los'resultados. CAP.'5:'El'trabajo'social'como'profesión'y' disciplina:'análisis'histórico''y'situación' del'Trabajo'Social'en'el'campo' profesional'y'universitario'desde'una' perspectiva'de'género.'La'elección'de' trabajo'social.' Revisión'de'la'bibliografía'sobre'trabajo' social'y'en'especial'sobre'la'elección'de' estudios'de'trabajo'social. 1ª'parte:' FUNDAMENTACIÓN 2ª'parte':' CONSTRUCCIÓN' DEL'OBJETO 3ª'parte:' ESPACIO'SOCIAL'DE' ELECCIÓN'DE' ESTUDIOS'DE' TRABAJO'SOCIAL CAP.1:'Diseño CAP.6.:'La'elección'de'estudios' universitarios'en'España'desde'una' perspectiva'de'género:'análisis'histórico'y' situación'actual;'con'especial'atención'a' la'situación'de'los'estudios'de'trabajo' social.' (Análisis'estadístico'de'datos'secundarios' del'INE'y'el'Consejo'de'Universidades.) CAP.8.(Los'que'eligen'Trabajo'Social:' análisis'comparativo'de' trayectorias,sentidos,'justificaciones'y' expectativas'en'función'del'género,'la' situación'en'el'espacio'social'y'la' trayectoria'escolar.' (Cuestionario'pasado'a'alumnos' matriculados'en'1º'de'Trabajo'Social'de'la' U.'Complutense'de'Madrid'en'el'curso' 2016_2017'realizado'en'noviembre'de' 2016,'realizado'a'partir'de'una'prueba' previa'en'noviembre'de'2015)' (Grupos'de'discusión'con'alumnos' matriculados'en'1º'de'Trabajo'Social'de'la' U.'Complutense'de'Madrid'en'el'curso' 2017_2018'realizados'en'Noviembre'de' 2017)' CAP.7:(La'perspectiva'de'los'posibles' electores:'situación'del'Trabajo'Social'en' los'mapas'de'preferencias.'(Cuestionario' pasado'a'alumnos'de'2º'de'bachillerato' de'Humanidades'y'Ciencias'Sociales'en' abril'/mayo'2017) CAP.2:'La'perspectiva'de'género'('revisión'y' reflexión'sobre'el'género'y'la'perspectiva'de' género):'conclusiones'e'implicaciones'para'la' investigación. CAP.3:(La'elección'en'la'teoría'sociológica'(revisión'y' reflexión'sobre'diferentes'propuestas'teórico/' metodológicas'sobre'la'elección):'conclusiones'e' implicaciones'para'la'investigación.
se ha planteado como una linea de investigación diferente y completa en sí misma. Estas cuatro lineas de reflexión-investigación han ido enmarcando y perfilando lo que puede llamarse ”investigación principal” que se aborda en la tercera parte.
Se exponen en este capítulo conjuntamente los objetivos, el diseño y la estructura de la tesis. Pero antes de exponerlo considero oportuno abordar dos cuestiones importantes. Por una parte los supuestos de los que se parte y, por otra, unas breves reflexiones metodológicas, epistemológicas y éticas que están en la base del diseño.
1.2. Supuestos
1.2.1. Primer supuesto: sobre la igualdad
El supuesto principal del que se parte es que, a pesar de los avances y los logros hacia la igualdad entre hombres y mujeres, todavía persisten importantes desigualdades de género. Y, por tanto, uno de los principales objetivos de la investigación es mostrar la persistencia de dichas desigualdades en un ámbito concreto y, contribuir, en la medida de lo posible, a su disminución. En este sentido la perspectiva de género conecta con la sociología crítica en la que no solo se trata de conocer sino también contribuir al cambio tanto a través de la propia investigación (reactividad a la observación) como de su difusión (reactividad al conocimiento-reflexividad).
La persistencia de importantes desigualdades de género es muy evidente si se mira fuera de los países occidentales o si se fija la vista en fenómenos como la violencia de género. Pero, en general, se suele asociar un mayor nivel educativo con un menor nivel de desigualdad de género tanto en las poblaciones como en los individuos. De hecho, son los países que tienen un mayor Indice de Desarrollo Humano -en el que uno de los principales componentes es el nivel educativo-, los que, salvo excepciones, tienen un menor Índice de Desigualdad de Género (PNUD, 2015). Pues bien, incluso en los países con un menor Índice de Desigualdad de Género y dentro de ellos en la población con un mayor nivel educativo, se siguen produciendo importantes diferencias en las prácticas de hombres y mujeres. Por ello fijaremos nuestra atención en la población más educada dentro de los países más educados y con un menor nivel de desigualdad de género. Es decir, aquella en la que la igualdad es mayor por lo que desigualdades pasan más desapercibidas o tienden a confundirse con meras diferencias individuales. Y esto enlaza con el segundo supuesto.
1.2.2. Segundo supuesto: sobre la libertad
Abordar la elección desde una perspectiva sociológica significa considerar los aspectos sociales que inciden en el proceso de elección y esta reflexión solo puede hacerse en el contexto de un proceso concreto de elección, porque, desde un punto de vista sociológico no se puede hablar de libertad más que en situaciones concretas. Y en esas circunstancias concretas se trata de analizar lo queGiner (1980) llama estructura social de la libertad. Es decir, los condicionamientos externos e internos que mediatizan las elecciones así como los variaciones de las mismas en los diferentes grupos sociales, es decir, la forma en la que varía el espacio social de elección. Así mismo, interesan no solo los condicionamientos en sí, sino la percepción que los sujetos tienen acerca de ellos. Pues, como señalaElster, no son las oportunidades y los deseos los que determinan el curso de la acción, sino los deseos junto con la percepción de las oportunidades (2003) y ambas entran de lleno en el mundo del significado, de la interpretación del actor. Y esa interpretación, de manera creciente, está influida por un discurso sobre el individuo y el mundo social en el que las tesis individualistas toman fuerza por lo que se dificulta la percepción de los condicionamientos y las barreras que afectan a la elección en un mundo social en el que,
supuestamente, los individuos se han “liberado” de las antiguas estructuras sociales. De manera que no solo se oponen de nuevo individuo y sociedad sino que se refuerza la creencia en un individuo que, lejos de coerciones sociales, se mueve de acuerdo con unas preferencias generadas en su interior.
Las contradicciones se ponen especialmente de manifiesto en los puntos de fricción entre las nuevas posibilidades de mujeres y hombres, por una parte, y los viejos moldes de una sociedad pensada y estructurada en base a una asimetría de valor y de funciones entre hombres y mujeres. Las nuevas prácticas y sentidos chocan con los viejos moldes presentes tanto en la organización social como en el interior socializado de cada individuo.
La realidad ofrece noticias que van más allá de cualquier metáfora que podamos inventar. Es el caso reciente de la mujer que habiendo optado por entrar en el ejército es castigada por no usar el equipamiento reglamentario, pensado exclusivamente para varones y que, para las mujeres ni permite determinados movimientos ni cumple correctamente la función de protección para la que está diseñado. La “misma” libertad de elección, la “misma” igualdad en el punto de partida y el encuentro en la práctica con unos moldes diseñados y adaptados a una sola parte de la población, lo que, poco a poco, va minando las posibilidades de esa otra parte no pensada de la población y, lo que es más importante, si cabe, va modificando su autopercepción y su manera de ser y estar en el mundo a través de lo que, desde la ética, se han llamado elecciones adaptativas.
…el ideal de las oportunidades, en su intento de armonizar la igualdad y la responsabilidad individual, se acaba convirtiendo en un pez que se muerde la cola. La razón es que muchas de las preferencias, los deseos, los
gustos y las elecciones de los individuos, de los que se espera que estos se hagan responsables, se forman en contextos de desigualdad, contextos que, paradójicamente, la igualdad de oportunidades no solo no puede eliminar, sino que contribuye a crear. La igualdad de oportunidades iguala las circunstancias
iniciales de los individuos para legitimar resultados desiguales a través de las elecciones personales. Sin embargo, cada resultado desigual que legitima se transforma en una desigualdad inicial para las siguientes elecciones. El
resultado más injustamente llamativo es que se responsabiliza a los individuos, para el resto de sus vidas,
de elecciones y decisiones tomadas en la juventud y hasta en la adolescencia.(…)
El problema se agrava todavía más con la formación de las preferencias adaptativas, aquellas que los individuos desarrollan racionalmente para acomodar sus deseos a las circunstancias que les toca vivir, por muy precarias que sean.
La nueva paradoja se forma porque la igualdad de oportunidades no puede garantizar la igualdad de circunstancias tras las primeras elecciones de los individuos.”(Puyol, 2010: 20-21)
El problema es que esos moldes que, poco a poco, condicionan el comportamiento diferencial de unos y otras no siempre son tan explícitos y, por tanto, tan fáciles de detectar como en el caso de un equipamiento que toma claramente la forma física de un hombre y, por tanto, no sirve para una mujer. De manera que gran parte de la población, tanto hombres como mujeres, creen firmemente en que el punto de partida de mujeres y hombres es el mismo (supuesto de igualdad) y que el grado de libertad de unos y otros a la hora de elegir es el mismo también. Por eso, cuando se observan diferencias, se niega en muchos casos que tengan un origen social, cultural o económico y se atribuyen las diferentes elecciones y las diferentes situaciones a diferencias individuales y/o biológicas. Es por ello que otro de los objetivos principales de la investigación es conocer hasta que punto son conscientes los hombres y las mujeres en la actualidad de los condicionamientos de género en sus diferentes elecciones vitales, centrándonos en una de ellas y una de las más determinantes para su futuro profesional y vital: la elección de estudios universitarios. Que además presenta la ventaja para el investigador de ser un proceso ampliamente estudiado, un proceso que realizan paralelamente miles de personas año tras año para el que existen datos secundarios que permiten analizar las tendencias.
1.2.3. Tercer supuesto: sobre el género como “objeto” privilegiado para el estudio de lo social
Tal como ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones Bourdieu, entre otros muchos autores, uno de los principales problemas que arrastra la sociología -problema que enlaza con la percepción de los propios actores sociales-, es la persistencia de numerosas dicotomías: individual/social; natural/cultural; individuo/estructura; subjetivo/objetivo.En numerosos estudios que analizan las prácticas sociales en general y los procesos de elección en particular, se oponen las preferencias individuales o psicológicas a los factores socioeconómicos que condicionan dichas elecciones. Esta dicotomía oculta la relación entre lo uno y lo otro y olvida que los individuos llegan a serlo solo en el seno de una sociedad particular. Una persona puede sentir que actúa según sus gustos, preferencias o sentimientos más íntimos, más personales, más individuales y realmente lo está haciendo. Solo que cuando lo hace no es consciente, en muchos casos, de que su “yo” más íntimo, ese desde el cual elige, es un yo construido socialmente, en relación a otros, en un momento concreto del espacio y el tiempo. Y que tanto su visión del mundo como la de sí mismo están construidas socialmente. De ahí la importancia del concepto de habitus de Bourdieu: principio no elegido de todas las elecciones que encaja y concreta esa visión relacional de lo social. Tanto en cuanto a que relaciona dialécticamente a cada individuo con su propio espacio y tiempo social como por la idea de incorporación que lleva consigo: el habitus es, por decirlo de algún modo, lo social hecho cuerpo que se percibe por el sujeto como parte esencial y constitutiva de sí mismo y que únicamente se puede separar de lo biológico o lo psicológico como categoría de análisis. Lo que enlaza con la dicotomía natural/ cultural, biológico/social, nature/nurture, que remite a la clásica pregunta ¿qué parte del comportamiento se debe a factores genéticos y cuál a factores sociales? Pues bien, todas estas cuestiones tienen en el género un campo excepcional de observación, pues en las relaciones de género como en ninguna otra categoría social (clase, estatus, etc) se pone de manifiesto la vigencia y la persistencia de una forma de pensamiento que, por una parte, privilegia la dicotomía individual-social y tiende de este modo a transformar desigualdades sociales en el producto de meras diferencias individuales y, por otra, tiende a naturalizar las desigualdades y diferencias que se observan entre hombres y mujeres. Y esta tendencia a justificar por la biología la mayor parte de las diferencias entre unos y otros no es algo solo del pasado. Es un discurso que permanece vigente y que se puede observar tanto en la calle como en la academia.7
Desde nuestra perspectiva se trata de poner de manifiesto que tanto el cuerpo como la percepción del mismo - y dentro del cuerpo se incluyen deseos, tendencias y emociones- se construyen en una actualización de lo biológico a través de la experiencia social, de tal modo que, muchas veces, solo la comparación histórica o espacial, permite descubrir lo social allí donde aparentemente está lo biológico.