Una de las estrategias del desarrollo del conocimiento es proponer una conjetura que sirva para explicar algo que genere incógnita. Luego de esto, el trabajo intelectual consiste en organizar una serie de argumentos lógicos con el fin de describir una experiencia de conocimiento y convencer a la audiencia acerca de su utilidad.
En el orden de cosas móviles, hay que conjeturar las posibles posiciones futuras de los componentes del sistema. Y de este modo el analista ingresa en el dominio de la lógica. Umberto Eco, en Apostillas a El nombre de la rosa, alude al trabajo semiótico de Peirce, quien trató el concepto de abducción, o hipótesis, que para Eco también se puede llamar: conjetura.
La novela policíaca constituye una historia de conjetura, en estado puro. Pero también una detection médica, una investigación metafísica, son casos de conjetura [...] hay que conjeturar que todos los hechos tienen una lógica, la lógica que les ha impuesto el culpable [<] (¿quién es el asesino?) se ramifica en tantas otras historias, todas ellas historias de otras conjeturas, todas ellas de la estructura de la conjetura como tal.
Eco, 1998, pp.654-655
De este modo, la abducción remite al rizoma, a las implicaciones de base, o sea, de raíz, pero que solo se registran hasta que se leen en su lugar y relación. Pero además de esto, la abducción se distingue como parte de la tricotomía de argumentos, junto con la
deducción y la inducción. En palabras de Umberto Eco (2012, p.211): “Razonamos, decía Peirce, de tres modos: por Deducción, por Inducción y por Abducción”. Vale rescatar la distinción que Peirce hace de estos:
Una deducción es un argumento cuyo interpretante representa que pertenece a una clase general de posibles argumentos exactamente análogos que se caracterizan por el hecho de que, a lo largo de la experiencia, la mayor parte de aquellos cuyas premisas son verdaderas tendrán conclusiones verdaderas. Las deducciones son o bien necesarias o bien probables *<+ Una deducción necesaria es un método para producir símbolos dicentes mediante el estudio de un diagrama. Es o bien corolarial o bien teorem{tica *<+ deducciones de probabilidad, son deducciones cuyos interpretantes las representan como relacionadas con tasas de frecuencia. Son o bien deducciones estadísticas o bien deducciones probables propiamente dichas *<+
Una inducción es un método para formar símbolos dicentes relativos a una cuestión definida, método en el cual el interpretante no representa que partiendo de premisas verdaderas producirá, a la larga, resultados aproximadamente verdaderos en la mayoría de las instancias, sino que representa que, si se persiste en este método, a la larga producirá la verdad, o una aproximación indefinida a la verdad, con respecto a cada cuestión *<+
Una abducción es un método para formar una predicción general sin ninguna verdadera seguridad de que tendrá éxito, sea en un caso especial o con carácter general, teniendo como justificación que es la única esperanza posible de regular nuestra conducta futura racionalmente, y que la inducción, partiendo de experiencias pasadas, nos alienta fuertemente a esperar que tendrá éxito en el futuro.
Para Peirce (1974), el razonamiento por abducción es propio de los descubrimientos científicos revolucionarios. Eco (2012, p.213) propone una serie de ejemplos que se sintetizan a continuación:
Los antecesores de Kepler creían que las órbitas planetarias eran circulares Kepler observa el movimiento de Marte y detecta dos puntos que no
corresponden a puntos de un círculo
Kepler conjetura que el movimiento planetario muestra un tipo de curva no circular
Si Marte se desplaza en órbita elíptica, habrá un tercer punto que corresponderá a otro punto de una elipse; y así ocurre y se comprueba la hipótesis (conjetura)
La abducción es un término del lenguaje lógico, pero también semiótico (Arenas, 1998, p.39). Se toma como partida con la finalidad de aplicarle verificaciones posteriores, pero se parte del conocimiento previo que se ha adquirido respecto del mundo y su comportamiento: “<el conocimiento del mundo corriente nos permite pensar que la ley ya ha sido reconocida como válida, y se trata sólo de decidir si es adecuada para nuestro caso” (Arenas, 1998, pp.39-40). Y estas nociones del mundo se citan porque precisamente, a partir de las posibilidades hipotéticas que da la abducción, se crean mundos
posibles.
Esta condición imaginaria de la ley o regla postulada provisionalmente para fundamentar este tercer tipo de conjeturas o abducciones es con probabilidad lo que las convierte en
especialmente seductoras para Borges. Pues son precisamente las abducciones creativas las más frecuentes en los ensayos de Borges.
Arenas, 1998, p.40
Es muy oportuna la referencia planteada por Eco (2012, p.214) respecto de la palabra inglesa abduction, que refiere a rapto o robo, y esto se constituye en un ejercicio de pensamiento: la interpolación, que se plantea del modo:
Si tengo un resultado curioso en un ámbito de fenómenos aún no estudiado, no puedo buscar una Ley de dicho ámbito (si existiese y la conociera, el fenómeno no sería curioso). Debo ir a <<raptar>> o <<tomar prestada>> una ley en otro ámbito. Si se quiere, debo razonar por analogía.
Eco, 2012, p.214
Sirve en esto la reflexión que propuse en mi libro Literatura en el diván del Psicoanálisis, cuando extendí un ligamen al concepto de interpolación para los trabajos de lectura:
El trabajo, al menos se define, estará inscrito en una interpolación entre saberes, definida a partir de pares ordenados en un plano cartesiano; esos puntos constantes, y por lo tanto, degenerados, definen un origen, y así, una marca, una letra, división ordenada, un par ordenado; en medio de los dos puntos resaltados en la función se da la interpolación, ahí operan traslaciones y rotaciones, de significantes, podríamos decir, pero matemáticamente conviene llamarlos traslaciones y rotaciones de identidades, que también pueden graficarse, y por lo tanto, demostrarse (figura 2), además, decir que son graficables es reconocer su base simbólica, regida por un principio de legalidad,
ordenación, pero no solo esto, al ser elementos graficables, entonces se asume que entre estos se establecen relaciones, y con esto volvemos a la identidad, esta, expresa una relación.
En estos espacios de interpolación, algo está para ser leído, y para ello, se expresa de manera simbólica, no habría otra posibilidad; sin el recurso simbólico, estaríamos imposibilitados a trabajar clínicamente, pues lo simbólico, al menos, nos da la posibilidad de f(a, o)llar.
Figura 1. Interpolación lineal de una recta
Si se sabe que la ecuación de la recta es y = mx + k, con m como constante, entonces, a partir de la definición de la recta comprendida entre los pares ordenados (x1, y1) y (x2, y2),
se pueden establecer relaciones de identidad: a = m→ m = a = y2 - y1
b 1 b x2 - x1
En la interpolación de una función lineal ocurren identidades, expresadas con recursos simbólicos (letras). A partir del reconocimiento de los puntos de origen, puntos degenerados, se puede establecer la traslación y rotación de elementos en el interior de la cadena, léase, significantes que se trasladan metonímica y metafóricamente en la cadena significante.
Así, las abducciones (como resultados de robo) deben rastrearse desde otros mundos, que a nivel interpretativo logran conectarse (por extrapolación y luego interpolación), y de ese modo se marca un registro simbólico, en tanto hay una ecuación, cuyas variables y constantes dan lugar a operaciones de identidad; finalmente, en un ejercicio detectivesco se quiere resolver la identidad del criminal, y Borges goza al confundir a su lector. El reconocimiento del goce es la forma de valorar la función autoral.