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G. Alternative Solutions

2. Serialize Contending Operations

Un hombre fue a pescar con su mujer. Trepó a un árbol para atrapar loros, que lanzaba entonces a su compañera. Pero ésta se los comía. “¿Por qué te comes los loros?” — preguntó él. En cuanto volvió al suelo ella lo desnucó de una dentellada. Cuando volvió ella al pueblo sus hijos acudieron para ver qué traía. Les mostró la cabeza de su padre y

14 “Brevemente, el universo de diversos mundos es una cosmología contenida en sí misma, descrita como una inimaginable superpuesta y compleja función de onda *<+ El colapso proviene desde el interior. Reconsidere, por ejemplo, el gato de Schrödinger. Mientras que la caja está cerrada, el gato está representado por la superposición de dos ondas: vivo-muerto *<+ la interpretación de diversos mundos implica que a cada instante, cada partícula se está

pretendió que era una cabeza de armadillo. Durante la noche se comió a sus hijos y escapó a la floresta. Se había convertido en jaguar. Los jaguares son mujeres.

Mito matako: origen del jaguar. Lévi-Strauss, 1968, p.102

El mito etiológico matako, región del Chaco, acerca de El origen del jaguar, muestra cómo el quebranto de la ley canibalística causa el giro en el texto de figuración. Un

pliegue caníbal da vida a los jaguares; ya Borges (2005, p.639), en “La escritura de dios” (El aleph, 1949), ha pensado la concatenación entre presas y fieras.

El giro exhibe el inicio como mujer y el fin como jaguar; el pliegue es el trabajo de dobladura que revela el proceso de conexiones fundacionales para estudiar la figuración organizativa, pues precisamente este carácter, como organización, es el que estabiliza la estructura; aunque el mito permita la transformación de mujer en jaguar, el cambio no es aleatorio, depende de variables, como el caso presente: la ruptura de un

tabú. El funcionamiento de una ley sistémica conduce a una: “organización como

sistema de variables mutuamente dependientes” (Bertalanffy, 1976, p.7), esto es: en un pliegue algo se eleva y un resto se esconde.

La escritura y el lenguaje, en su intento de lanzarse hacia el infinito, van dejando huellas, y como Foucault (1996, p.145) bien lo marca, la posibilidad de acontecer del lenguaje procede de la duplicación, el pliegue, el redoble: “la escritura alfabética es ya en sí misma una forma de duplicación, puesto que representa no el significado sino los

elementos fonéticos que lo significan” (Foucault, 1996, p.145). Esta reduplicación, lo múltiple, cual virus, se integra a otras superficies e inicia su reproducción simulada.

En el diseño gráfico se aclara que un cuerpo nace a través del proceso de la impresión: “hace del resultado obtenido una <<copia>> que es el <<fruto carnal>>, t{ctil, y no el reflejo atenuado de su <<modelo>>” (Soler y Castro, 2004, p.97). La forma cóncava de base opera como matriz, es una conexión fiel entre el pasado y presente. La forma es un

patrón, molde, matriz de posteriores reproducciones; por ejemplo, las máscaras mortuorias

tienen este funcionamiento. Entonces, si bien la forma creada guarda semejanza con la matriz de la forma originaria, las condiciones del entorno pueden ir produciendo variaciones con el paso de las generaciones de nuevas formas.

La incubación gráfica inicial deja huellas que se asemejan a su referente, pero cada una de ellas inscribe un orden de diferencia: son simulacros, que al estar en otro lugar, revelan, al menos ligeramente, una marca distinta respecto de la original. Las “huellas genéticas” que cubren la piel del jaguar no son las mismas con respecto a las de otro jaguar. El dibujo que inscribe el jaguar del mito matako es el de una mujer quebrantadora de tabú; el dibujo subyace a la escritura gráfica, está doblado bajo la

escritura.

Los pliegues dejan huellas, las cuales registran el trabajo de dobladura; esta es la lógica del origami. Cuando se suceden pliegues entre sí, el azar podría conducir a que la figuración en un plano se doble y genere de este modo una nueva dimensión, y por consiguiente: una potencial figura distinta al caso de una hoja cuadrada de la que se inicia para formar una pieza de origami. Asimismo, los pliegues del proceso de ruptura

del tabú en el mito matako conducen a que la mujer se transforme en jaguar, o sea, el jaguar estaba escondido en la corporalidad femenina; en los pliegues siempre queda un resto escondido, que puede resurgir posteriormente: algo se eleva y un resto subyace.

Los pliegues abren la vía a múltiples conexiones, y en una de estas es posible efectuar menos movimientos de un punto a otro para llegar a cierto destino; todo esto al plegar una superficie. Cuando se tuerce 180º uno de los extremos, de una banda plana de dos caras, y luego se pega al otro extremo, se obtiene una banda de Möebius. Este pliegue permite crear un sistema con una sola red de conectividad; un ejemplo que representa tal utilidad es distribuir agua, gas y luz a tres casas (ver fotografía 2), como enseña el conocido ejercicio topológico; esto no podría ocurrir sin el pliegue. La banda de Möebius revela que no hay arriba-abajo, derecha-izquierda, sino que todo es un sistema dinámico de referencias cambiantes. En esta estructura, una sola cuerda puede conectar seis puntos, mientras que en un plano bien se pudo haber necesitado al menos quince cuerdas.

Fotografía 2.Banda de Möebius: conectividad.

El pliegue posibilita la existencia posterior de otra banda. Obsérvese el trazado de las dos líneas paralelas en la banda de Möebius, si estas se cortan se formará una nueva banda de Möebius y una banda con anillo de Jordan (imagen 1). Así, el pliegue no es solo un conector dentro de la banda, sino que su fragmentación genera la implicación entre distintas bandas.

Imagen 1. Banda de Möebius cortada en tres secciones.

Elaboración propia

En la Teoría de la Conectividad, la función de pliegue se funda desde la misma escritura, que se pliega para articular reglas, las cuales se decodifican en un trabajo de lectura. Las reglas son efecto de generalizaciones inductivas. Por ejemplo, una de las conocidas reglas ortográficas que se aprenden en cursos de redacción: “Se escriben con

b los verbos terminados en –bir, excepto: hervir, servir, vivir y sus compuestos o

derivados”. Un aprendizaje podría ser: aplicar reglas de formación y memorizar múltiples excepciones de la regla, lo cual haría posible el supuesto de un ordenamiento determinista de cómo acontecen distintos hechos. Una reflexión oportuna de la Real

Academia Española precisa que: “No son reglas ortogr{ficas generales, sino generalizaciones inductivas hechas con fines didácticos a partir de las reglas particulares que dictaminan cómo se escribe cada palabra” (Ortografía de la lengua

española, RAE, 2010, p.12). Esto permite tomar la escritura como sustrato de un texto repleto de variables y mutable, vivo, cuales huellas sobre la piel del jaguar.

En el prólogo al libro The Connectivity Hypothesis de Laszlo, Ralph Abraham resalta cómo desde Pitágoras, y luego a través de Descartes, Galileo, Schrödinger, Einstein, entre otros, ha existido un interés por establecer conexiones entre todo lo existente: “the theory of the quantum vacuum field, attempts to model the wholeness and

connectedness of the physical univers, from quantum to cosmos”15 (Abraham, en

Laszlo, 2003, p.viii). Estos desarrollos en Física pasaron a formar parte como preguntas biológicas (Nicholas Rashevsky) y psicológicas (Kurt Lewin).

En los ejercicios de lectura en la dispersión y el vacío vale referir a Sheila Hicks, una artista textil, quien recomienda asirse al hilo originario:

Empieza con un hilo, un elemento lineal flexible y estructura con él alguna forma, todas las formas, en cualquier forma. Pero, hagas lo que hagas, no olvides el hilo o perderás el camino y quizás incluso a ti mismo a lo largo de él.

Contenida en Beljon, 1993, p.230

15 “La teoría del campo de vacío cu{ntico intenta modelar la totalidad y la conectividad del universo físico, del cuanto al cosmos” T.L.

Para efectos de lectura, dentro de un mundo caótico, lo considerado originario: pronto será un simulacro, pero: ¿es igual el hilo del que se partió al que termina en nudo? El sistema dinámico donde se disemina la escritura es escenario de la idea pascaliana de

centros en tantas partes y su circunferencia en ninguna. Esto mismo construye un lector en

continuo exilio movible.

La pérdida es propia de la estructura barroca: ¿dónde está su centro? Y vale pensar el Barroco porque en esta investigación, el Manierismo se constituye en un soporte para la organización textual de J.L. Borges.

El Barroco, tal como Deleuze lo sugiere, lleva el pliegue hasta el infinito, y esto

precisamente tiene mucha relación con la banda de Möebius, en cuyo movimiento, su caminante (lector) se ubica sobre una banda sin fin. Entonces, podemos referir esta banda como juego barroco, en tanto: “El Barroco no remite a una esencia, sino m{s bien a una función operatoria, a un rasgo. No cesa de hacer pliegues *<+ El rasgo del Barroco es el pliegue que va hasta el infinito” (Deleuze, 1988, p.11).

Una lectura en continuo exilio movible plantea dificultades para desarrollarse, y podría creerse que se debe mucho a que en su constitución hay un germen de pulsares de conexión que tienden a desorientar los paradigmas de lectura conocidos. El lector promedio ansía ser orientado; serán menos aquellos lectores que gozan del extravío propuesto por el narrador, que remite a otros textos y exige así un bagaje de lecturas:

A literatura hipertextual ten detractores e defensores mais hoxe é un fenómeno incuestionábel, potenciado polas novas tecnoloxías e polo estudo da teoría da literatura. A proliferación de bibliotecas dixitais fai posíbel dispor de infinidade de texto da

literatura universal, permitindo crear e explorar relacións entre eles; os poemas infinitos ou as narracións axiomáticas, combinatorias ou recursivas, pasaron da pura potencialidade a poder ser elaboradas con eficacia<

García, 2008, p.78

El encadenamiento del lenguaje organiza distintas lenguas, cuyos hablantes encontrarán, en el código empleado, todo lo necesario para comunicarse (batería del significante), aunque de partida debe considerarse que toda lengua incluye estructuralmente una falta (tesoro del significante)16, y es tesoro porque está escondido en algún lugar inalcanzable.

El orden de lo inalcanzable lo situamos en el laberinto: “Se dice que un laberinto es múltiple, etimológicamente, porque tiene muchos pliegues. Lo múltiple no sólo es lo que tiene muchas partes, sino lo que est{ plegado de muchas maneras” (Deleuze, 1988, p.11). Así, hablar de pliegues, mundos posibles y laberintos, es enlazar una noción del texto de

la complejidad.

El Barroco también nos remite a las teorizaciones de Leibniz, ya tratadas, y precisamente, todo lo que se construye en este apartado conceptual, podría iniciarse en cualquier lugar, pues finalmente cada apartado teórico será base, canto o techo de otro en un pliegue; pero en otro pliegue, su lugar cambiará en constante juego móvil.

16Batería del significante y tesoro del significante: conceptos desarrollados en la teoría psicoanalítica lacaniana.

En Leibniz, la curvatura del universo se prolonga según otras tres nociones fundamentales, la fluidez de la materia, la elasticidad de los cuerpos, el resorte como mecanismo. En primer lugar, es cierto que la materia no iría de por sí en línea curva: seguiría la tangente. Pero el universo está como comprimido por una fuerza activa que da a la materia un movimiento curvilíneo o turbulento, según una curva sin tangente en el límite. Y la división infinita de la materia hace que la fuerza compresiva relacione cualquier porción de materia con los ambientes, con las partes circundantes que bañan y penetran el cuerpo considerado, y determinan en él la curva. Al dividirse sin cesar, las partes de la materia forman pequeños torbellinos en un torbellino *<+ La materia presenta, pues, una textura infinitamente porosa, esponjosa o cavernosa sin vacío, siempre hay una caverna en la caverna: cada cuerpo, por pequeño que sea, contiene un mundo<

Deleuze, 1988, p.13

El extracto, de la cita anterior, subrayada por nosotros, puede leerse a partir de los planteamientos de Albaladejo (1998, pp.70-71), en cuanto: mundos como estructuras referenciales que contienen submundos.

Es necesario señalar que Deleuze reconoce en el resorte: el mecanismo de la naturaleza. Esto precisamente se retomará en el análisis para construir la estructura de banda de Möebius, a la que le he agregado este elemento trascendental para aludir al movimiento, al devenir infinito donde coexisten mundos posibles.

Tal como se ha logrado detallar, el pliegue remite a interconexiones con mundos posibles; la división productiva de esta función se rastrea a partir de generaciones

inductivas, y así el objeto en estudio queda marcado en diferentes niveles por una lectura movible: un juego pragmático.