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La realidad de este subsistema educativo de la Educación Especial puede analizarse a través de determinados indicadores, algunos de ellos ya vistos en los epígrafes anteriores como son el histórico y los propiamente de política educativa, y dentro de éstos últimos cabe hacerse desde la perspectiva

413 Real orden de 29 de noviembre de 1918 por la que se aprueba un crédito para el Colegio de Sordomudos y de Ciegos de Santiago de Compostela. Gaceta de 30 de noviembre de 1918. El edificio en el que se instala está diseñado y construido como el Colegio de Madrid por el arquitecto Velázquez Bosco. En el año 1927 se aprueban las bases y Reglamento que sustituyen al vigente de 1862.

414 DEL POZO, 1999, op. cit., pp. 229 y 246.

415 En 1919 el Patronato de Ciegos apoya otra real disposición que exime a los alumnos ciegos del pago de matrícula en Bachillerato y en 1921 se convalidan a los alumnos ciegos que cursan Bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid las materias de Caligrafía, Dibujo y Gimnasia cursadas en el Colegio Nacional. En 1923, los alumnos ciegos del Colegio Nacional son eximidos del pago de la matrícula de las Escuelas Normales si bien esta situación se extiende en 1925 a todas las escuelas de ciegos del país a petición de la Escuela de Ciegos de Alicante.

192 presupuestaria, que entre otras características nos aporta una fuerte dosis de realismo en su análisis y unos indicadores de cierta objetividad relativos a las partidas de crédito o a su evolución en el tiempo, y nos pueden proporcionan información precisa, contextual y directa de la aportación del Estado416. En consecuencia y con carácter complementario a otras dimensiones analizadas consideramos tanto la evolución del crédito de los presupuestos generales del Estado para las enseñanzas de sordomudos para todo el periodo de la Restauración del siglo XX, ya que sus conclusiones permiten se ajustan a toda este etapa de tiempo.

El crédito se ha dirigido fundamentalmente, ya que así los gobiernos han tomado la decisión de política educativa continuada en el tiempo, al único colegio estatal de Sordomudos y de Ciegos o el de Madrid, en el que además de estas enseñanzas también se imparten las de anormales, no optando la administración central en el periodo estudiado (1900-1931) por crear ningún otro centro estatal de las enseñanzas de sordomudos, salvo un crédito extraordinario de un cuarto de millón de pesetas para el Colegio de Sordomudos y de Ciegos de Santiago de Compostela. Con relación a las enseñanzas de anormales mentales hemos visto como su evolución se realizada de forma muy “pegada” al Colegio de Madrid y que culmina en 1924 con la creación de un centro independiente.

Si nos atenemos a los montos de las partidas, se puede comprobar que evoluciona de algo más de 172000 pesetas para gastos de personal y generales para el año 1909 al medio millón de 1930. En un periodo de 20 años se ha incrementado el presupuesto del Colegio en más de 320000 pesetas. Cantidad considerable si nos atenemos a que el presupuesto general del Ministerio de Instrucción Pública es de algo más de 195 millones (1930). Las valoraciones económicas y políticas pueden ser de diferente signo, si bien los datos objetivos nos indican que la evolución de las plazas escolares de sordomudos, ciegos y anormales en el Colegio pasan de unos 200 alumnos a finales de la primera década a unos 240 alumnos internos a finales del periodo considerado (1930). El personal docente pasa de 35 a 66 en dicho periodo. También nos dicen que los presupuestos del Colegio sostienen las nuevas

416 Del análisis de los presupuestos de estos años no pretendemos que salga una valoración del resultado obtenido por el Colegio Nacional, al modo de un enfoque ”managerial”, es decir de su rentabilidad financiera, si no más en la dirección del análisis de las políticas públicas, es decir, si esas cantidades asignadas y aplicadas se han hecho de forma eficaz, entendiendo por este término alcanzar los objetivos planteados al menor coste posible. Naturalmente esto supone definir con claridad el objetivo determinado del Colegio Nacional de Sordomudos más allá de las conceptualizaciones clásicas como escolarización del alumnado sordo, su formación o cualquiera de estos objetivos generales que el Colegio tiene. Ni la administración, ni el Colegio, en esos años formula sus planteamientos de acción en estos términos de consecución de objetivos.

193 organizaciones e instituciones del recién creado sistema educativo de la Educación Especial. Se aporta un dato más, el de inflación. La tasa media de inflación en el periodo 1915-1936 fue de 2,84%, y a juicio de los especialistas fue baja 417, es una información complementaria que para un análisis económico tiene repercusiones pero que de forma más próxima y general permite decir, que este fenómenos no perjudicó expresamente el desarrollo del presupuesto. Los datos proporcionados 418 no nos llevan a fáciles ni positivas valoraciones en cuanto al esfuerzo hecho por los gobiernos en cuanto a sus objetivos, si bien no se puede negar su deseo positivo de conseguir un incremento de la escolarización, mejorar la estructura de la formación del profesorado y la contratación de profesores en el Colegio de Sordomudos y de Ciegos, si bien todos esos esfuerzos y realizaciones se ven muy mediatizados por la estrategia política general seguida por todos los gobiernos de la Restauración y conocida que es no intervenir en la inversión directa de la red general de sordomudos. Es muy probable que los gobiernos y especialmente sus ministros de Instrucción Pública esperaban que el esfuerzo de diputaciones y ayuntamientos hubiera sido mayor, pero cuando se inauguren fórmulas mixtas de financiación o compartida entre el gobierno central y los ayuntamientos, 1923 en el caso de Madrid, no nos consta que las enseñanzas de sordomudos se beneficien de la situación.

Una segunda línea de investigación en este asunto se centra en la financiación de las instituciones de educación especial. En los Presupuestos Generales del Estado de 1915, periodo correspondiente al Patronato Nacional de Anormales, entra a formar parte por primera vez de las partidas presupuestarias una de las instituciones creadas para dichas enseñanzas, el Instituto Nacional de Anormales y Especial de Sordomudos y de Ciegos, al que se le asigna la cantidad de 394.150 pesetas, cantidad que se distribuye entre los tres Colegios, si bien el de Anormales todavía no existe, lo que nos lleva a pensar que el grueso de dicho montante va al Colegio de Sordomudos y de

Ciegos de Madrid, aunque se puede apreciar en dichos Presupuestos que el

gobierno ha asignado al mismo Colegio (partida propia) la cantidad de 1000 pesetas para gatos de oficina.

El Instituto Nacional Anormales y Especial de Sordomudo y Ciegos, institución que por lo que parece en la política educativa de los distintos gobiernos es uno de los pilares del nuevo sistema educativo de la Educación Especial, en tanto que da unidad a las tres enseñanzas y su dirección, aparece en los presupuestos del Estado en 1916, 1917, 1918 y 1919, y desaparece en el

417 GARCÍA RUIZ, J.L. (2000). “La inflación en la España del siglo XX: teorías y hechos”. Boletín

Económico del ICE, nº 2667, p. 86.

418 Nos centramos en la estructura pedagógica: profesores, maestros de talleres y auxiliares internos. Cálculos de elaboración propia a partir de GRANELL, 1932 y de los presupuestos generales correspondientes.

194 Presupuesto de 1920, tampoco se le considera en 1921, ni en 1922, ni en 1923, ni en 1924. ¿Qué figura aparece entonces a partir del Presupuesto de 1920? Sencillamente se vuelve a la práctica presupuestaria anterior a 1913, es decir a partidas bajo el rótulo de Colegio de Sordomudos y de Ciegos, si bien especificando las partidas correspondientes a salarios del profesorado de sordomudos y de ciegos de manera segregada y con una partida común para material ordinario para ambos Colegios, completándose con la asignación del director administrativo y secretario que son los elementos directores del Instituto considerado. Además, a partir del Presupuesto de 1922 se asigna una cantidad a la Escuela de Anormales de 25000 pesetas y que se ve aumentada al doble en los Presupuestos de 1923 y 1924, en consonancia con su puesta en marcha independiente.

Al final del periodo estudiado, ¿qué ha quedado de la estructura institucional de las nuevas enseñanzas de educación especial en los presupuestos del Estado? Prácticamente quedan los colegios y escuelas en las que se imparten estas enseñanzas con financiación de la administración central. ¿Y los patronatos correspondientes a Sordomudos, Ciegos y Anormales y el Instituto Nacional de Anormales y Especial de Sordomudos y de Ciegos? No están, no figuran en los presupuestos, lo que significa que tienen que estar asumidos por otras partidas de gastos del Ministerio de Instrucción Pública, es decir, en las cantidades para el Colegio de Sordomudos y de Ciegos de Madrid.

Recapitulando, y lo hacemos tanto desde la visión presupuestaria como de otros epígrafes que plasman la acción de política educativa, la evolución de las instituciones de la educación especial del periodo 1910-1931 nos lleva a dos ideas precisas, una relativa a su falta de fortaleza o endeblez como instituciones cuyo indicador más palpable, además de lo analizado en otros epígrafes, es su no presencia en las partidas presupuestarias y además, y es una característica muy definidora, las instituciones que conforma el sistema educativo del nuevo sector educativo de la educación especial se presentan como un conjunto confuso, y uno de los mejores indicadores es la disparidad terminológica con la que aparecen en los presupuestos que es un buen correlato de la trasformación que sufren en la realidad y que provoca confusión ante el nuevo sistema institucional de la Educación Especial y que se plasma tanto en la Gaceta por medio de los decretos de creación o reglamentos, como en el uso diario que se hace de estos centros en medios de comunicación e inclusive en la misma documentación utilizada por los mismos profesionales 419.

419 Hay un sinfín de ejemplos, caso de los tarjetones de correspondencia utilizados por el profesor Jacobo Orellana con el secretario general de la JAE Castillejos, figura en su membrete Instituto Nacional de Sordomudos y de Ciegos y está fechado el 24 de mayo de 1918. Otra comunicación con el mismo de julio de 1920 en el que le participa la traducción de una obra y la realización de un artículo, figura otro membrete, el del Colegio Nacional de Sordomudos, Castellana, 69 . Archivo de la JAE, Expediente de Jacobo Orellana. Residencia de Estudiantes.

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Capítulo V. Las políticas educativas de las enseñanzas