Tras el cese de Antonio Maura como presidente del Consejo de Ministros en 1909, debido a los sucesos de la llamada “Semana Trágica” llevan al liberal José Canalejas al gobierno y éste presenta el decreto de disolución de las Cortes278. Entre 1910 y 1914 se suceden los gobiernos de Canalejas, del conde de Romanones y de Dato, son los años en que se inicia el establecimiento institucional de la nueva educación especial, si bien en un sistema educativo que no cumple adecuadamente la función que debe tener que es instruir y educar a toda la población en edad escolar, pero además es tal su ineficacia como sistema, que desde 1901 el Estado tiene que administrar la asignación municipal para el pago de los maestros279. La instrucción primaria es insuficiente en España al iniciarse el siglo y la consideración de Turin 280 sobre esos años puede ser representativa de la situación: “Decir que al entrar el siglo la enseñanza primaria española estaba ya en el camino de prestar a la nación los servicios que esta esperaba de ella, sería muy exagerado”.
Nuestros gobernantes, ya conservadores o liberales, invertían poco en educación; fuera en términos de inversión por habitante o por alumno. Las cantidades eran de las más bajas de Europa si se comparan los 12,50 francos por alumno por los 75 de Holanda 281 o si tomamos unidades macroeconómicas referidas a la renta, la diferencia es sustancial ya desde el inicio del siglo en el que los EE.UU dedicaban por esos años el 14 % de su renta nacional a Instrucción Pública, Inglaterra el 10%, Alemania el 12%, Francia el 8% y España el 1,5% 282. Desde luego esta situación no fue por la miopía ocasional
278El Decreto de 14 de abril de 1909 convoca elecciones para el 8 de mayo, cuyos resultados generales dieron 219 escaños para el partido liberal y 102 para el partido conservador. El dato más relevante de estas elecciones es el éxito de la conjunción republicano-socialista en Barcelona. Diario de Sesiones, Serie Histórica. Congreso de los Diputados, número XX.
279 El Anuario Estadístico de 1912 fijaba la población escolar de 6 a 12 años (periodo obligatorio de enseñanza) en 2.551.772, de los cuales solo un 60% asisten regularmente a las 24.861 escuelas oficiales y 5.212 privadas.
280 TURIN, I. (1967). La educación y la escuela en España de 1874 a 1902. Madrid: Aguilar, p. 334. 281 BOLETIN DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA, nº. 637. 1913.
140 de algún ministro; ya que entre 1900 y 1931 fue la característica común de la inversión en educación entre los que ocuparon la cartera del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes 57 personas 283, no quedando demasiado a la zaga, el de los presidentes del consejo de ministros, 38 en el mismo periodo, es decir del gobierno.
En este contexto de falta de inversión, al menos desde 1911 el nombre oficial de las escuelas públicas es el de Escuela Nacional de primera enseñanza 284, en atención a lo establecido nominalmente en una disposición 285 que dice que en esas escuelas deben darse las mismas enseñanzas, solo distinguidas por su amplitud y por el carácter y duración de los ejercicios, si bien todavía no existe un programa común establecido por el Ministerio de Instrucción Pública 286.
Para Cossío 287 en 1908 se requerían algo más de 9500 escuelas para cumplir lo establecido en la Ley de Instrucción Pública. Esas mismas escuelas hacia 1915 presentaban aspectos de su organización que siguen regulados por el Reglamento General de escuelas de 1838. Existe la creencia o idea de que la razón de este conjunto de deficiencias, entre otras cosas, se debe a que los distintos gobiernos no han aplicado en su extensión adecuada las normas de la ley de 1857, sea acertada o no esta descripción, también surgen en los bordes de una realidad mediocre e insuficiente y en los años objeto de este capítulo y probablemente por la estabilidad política de los gobiernos de Canalejas y del conde de Romanones, instituciones como la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas,1907, la Residencia de Estudiantes, 1910 o el Patronato Nacional de Sordomudos, Ciegos y Anormales, 1910.
Al finalizar la primera década del siglo XX, los profesionales más clarividentes presentan un sentimiento de desesperanza sobre la marcha y evolución de las enseñanzas de sordomudos. Es cierto que en esos años se han producido una cadena de reorganizaciones y reformas que afectan al Colegio Nacional de
283 MOLINA y GÓMEZ, A. (1992). Mitos e ideologías en la escolarización del niño deficiente
mental. Cuándo y cómo surgieron en España las escuelas de educación especial. Zaragoza:
Mira Editores. En p. 207 citando a Antonio Molero y a Del Pozo. 284 DEL POZO, 1999, op. cit., p. 88.
285 Real decreto de 8 de junio de 1910.
286 LÓPEZ DEL CASTILLO, M.ª T. (2003). Defensoras de la educación de la mujer. Las primeras
inspectoras escolares de Madrid (1861-1926). Madrid: Consejería de Educación. Dirección
General de Ordenación Académica. Colección Historia de la educación madrileña. En p. 227: La inspectora Matilde García dice que como no existían en España programas oficiales es la directora quien lo establece en las escuelas graduadas, desenvolviéndose las maestras de sección con plena libertad. Los maestros de unitarias serán los responsables de tal programa. 287 COSSÍO, 1915, op. cit., pp.76-79.
141 Sordomudos y de Ciegos, que no lo hace despegar, así como a la red escolar de sordomudos que no avanza en número de centros o de plazas escolares. Mientras otras opiniones, fundamentalmente de maestros, políticos, expertos o publicistas, siguen centradas en la reivindicación de la paternidad patria sobre las enseñanzas de sordomudos y sus principios fundamentales que han dado luz a todos los que las practican en el orbe.
Hacía 1910, una estimación de la ratio o relación de alumnos sordomudos y escuelas, ascendía a 60 alumnos por cada escuela y 120 en el caso de los ciegos. La situación de los oyentes, considerando unas 30 000 escuelas públicas y privadas, ascendía a unos 85-90 alumnos por centro 288. En todos los casos (sordos, ciegos y oyentes) es un número desproporcionado en función de la configuración de nuestra red escolar; que está fundamentalmente constituida por escuelas unitarias e incompletas. Este estado de cosas se agrava más en el caso de sordos y ciegos ya que históricamente maestros, juntas escolares y padres, han presentado y presentan un rechazo a que estos alumnos estuvieran escolarizados con los alumnos oyentes; lo que suponía una falta efectiva de escolarización sobre todo en el medio rural 289. Pero también al inicio del periodo estudiado hay ciertos atisbos de cambio en las enseñanzas de sordomudos que se puede justificar en la descripción de tres ámbitos importantes que son, primero, la aparición de unas nuevas enseñanzas de educación especial, segundo, una cierta identidad entre los principios de las nuevas enseñanzas de educación especial con lo que se piensa sobre las enseñanzas de sordomudos por parte de lo más avanzado del sector y tercero, la evolución de los objetivos de las enseñanzas de los sordomudos.
Primero. El nuevo siglo se abre con desarrollos en el campo de la pedagogía, especialmente en los métodos experimentales y en la extensión de las disciplinas educativas como la educación especial. Si todo esto se empieza a materializar en países tan próximos como Francia, Alemania, Inglaterra o Bélgica, pronto tiene presencia aquí, si bien es cierto que desde el punto de vista de sistema educativo se enfoca con otra visión, de tal manera que si en esos años en Francia e Inglaterra, sendas comisiones han empezado a estudiar la enseñanza especial y en 1909 y 1913 respectivamente, promulgan las leyes correspondientes, en España se hace de otra forma que obvia la discusión parlamentaria y la acción puramente legislativa, y se crea una nueva etapa educativa, la Educación Especial por decreto, es decir, por decisión de la administración, que provoca ciertos efectos en las enseñanzas de sordomudos al adscribirse al nuevo modelo. Para muchos especialistas, la incorporación de
288 Cálculos propios a partir de datos estadísticos de esos años.
289 Situación que se ha documentado en epígrafes anteriores y que como hecho viene a ser similar al planteamiento que el mismo sistema educativo tiene con los alumnos anormales mentales y que sirve para justificar la presencia y construcción de las escuelas de anormales.
142 las enseñanzas de sordomudos, así como sus políticas educativas dentro de este nuevo sector es positiva, y esta idea sustenta la formulación de una hipótesis de trabajo en tal sentido y que se ratifica por medio de distintos indicadores a lo largo de la exposición del capítulo.
Segundo. En la cultura profesional y administrativa sobre las enseñanzas de sordomudos están aceptadas generalmente una serie de ideas o principios que presentan una gran identidad con los planteamientos y fundamentos de las nuevas enseñanzas de la educación especial que se están empezando a desarrollar en algunos países de Europa. Estas ideas son relativas a una red escolar basada en centros específicos y organizados con pautas modernas; es decir, una red escolar oficial y unificada, y además especializada. En España, muchos consideran que existe un gran desbarajuste de colegios financiados de formas distintas, algunos con dinero público en los que no hay plantillas de profesorado ni un sistema de vacantes con arreglo a ley. Además se adolece de un plan común de enseñanzas tanto para los sordomudos como para los ciegos 290. También es un error que la red española se constituya con centros de sordomudos y de ciegos consentido por la apatía o la falta de estudio, aunque también por el modo y forma en que ha surgido en España la enseñanza de los ciegos. También afecta esas nuevas ideas a considerar una organización basada en la clasificación rigurosa y científica del alumnado y su agrupación en secciones homogéneas. Los profesionales más avanzados consideran fundamental que estas dos variables se hagan por medios científicos rigurosos y que la implantación de los métodos oralistas como planteamiento eficaz, moderno y progresista, quede plenamente justificado. Tercero. ¿Hay alguna evolución definida en los objetivos de las enseñanzas de sordomudos? La respuesta es especialmente compleja y su verbalización o puesta en papel difícil. En principio parece obligatorio decir que los profesionales que atienden estas enseñanzas conciben éstas, incluidos sus objetivos, de forma diferente a cómo lo hacían sus colegas de principios o de mediados del siglo XIX por una razón de evolución temporal, pero en sentido estricto no es fácil demostrar en qué forma concreta evoluciona, por lo que nos ceñimos a presentar lo que se puede pensar en el ámbito profesional en los primeros años del siglo XX:
“A la terminación de la edad escolar, el Instituto reintegra a los alumnos a su hogares… ¿en qué condiciones debe hacerlo? Ante todo debe preocuparse de que el alumnos se baste a sí solo, es decir, que a una educación propiamente dicha, acompañe una formación profesional lo más acabada posible. El ideal sería entregar este menester a una
143 institución posescolare que les asegurara el ejercicio de su profesión, acreditada mediante un titulo certificado”291.
Estos objetivos fueron redactados en 1917 por la que era jefa de Estudios del Colegio de Sordomudos de Madrid y podían ser asumidos por el conjunto de los colegios específicos, que en el caso de los centros católicos se verían mediatizados por la presencia importante de aspectos catequísticos. En definitiva, no son muy distintos estos planteamientos a los que pudo haber argumentado un profesional del siglo XIX. Esta situación nos lleva a pensar en la permanencia o constancia de los objetivos de estas enseñanzas en detrimento de su evolución, característica que pueden tener tanto estas enseñanzas y también sus políticas educativas como algunos profesionales críticos pudieron pensar en esos años y que en epígrafes anteriores ya se empezó su presentación.