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Como vimos más arriba en la parte dedicada a la estructura institucional del mercado, Röpke señala que uno de los aspectos más importantes a reformar para la constitución de un sistema de mercado operativo y satisfactorio tenía que ver con el desarrollo de un adecuado orden económico internacional. Asimiso el autor desarrolla una visión propia acerca de la economía internacional y de la vinculación que esta tiene con respecto a las economías nacionales.

La economía de mercado solo es posible en un sistema que incluye el ámbito internacional y, como hemos visto, su perspectiva parte de la misma inspiración de la que se deriva toda su visión del mercado, es decir de la recuperación de una visión institucional-humanista del mercado, y en particular de las orientaciones de política económica, que parten de su enfoque de la ‘Tercera Vía’.

En este sentido queda planteada la orientación general tanto de su enfoque general de la cuestión como de las recomendaciones de política económica. Asimismo recordemos que el ámbito internacional adecuado para Röpke es el sistema internacional del Liberalismo en sentido amplio, que, no obstante, tenía varios aspectos a ser reformados.535 Por otra parte criticaba las políticas del orden económico internacional inspiradas en el colectivismo y la represión del orden basado en la libertad de realizar intercambios económicos a nivel internacional.536 Asimismo recalca la necesidad de tener en cuenta los aspectos extra-económicos, como los jurídicos, sociales y éticos como condiciones y presupuestos de una división del trabajo, posibilitada por el mercado en el ámbito económico internacional.537

532 IEP, pg.206. 533 IEP, pg.206. 534 IEP, pg.206. 535

V- ‘The Centenary of British Free Trade,’ en Against the Tide, Henry Regnery Company, Chicago, 1969, pg. 109-110.

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OIEI, pg.26.

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Las obras de Röpke pueden ubicarse en dos contextos de la evolución de este sistema real: por un lado el período de entreguerras, una de sus etapas más críticas, en el cual el autor intentó por medio de su aporte intelectual defender el sistema en crisis; por otra parte tenemos los escritos de la segunda posguerra más preocupados por el desarrollo de un sistema internacional que si bien en general se movía hacia la propuesta de Röpke, se desviaba de ella en varios puntos, que veremos a continuación. Esta segunda época estuvo signada por los temas de la constitución de la Comunidad Económica Europea, a la que Röpke veía con una aprobación teñida de desconfianza, el comercio con el bloque comunista, y la problemática de los países subdesarrollados. El Marco General del Sistema Internacional

Como se desprende de su metodología de consideración de los temas económicos, Röpke enmarca el sistema económico internacional en un orden aún más amplio que lo abarca y le da fundamento.538 De este modo Röpke se mantiene firme en los principios que hemos desarrollado con vista a la estructura y operatoria del sistema social, como el de subsidiariedad. En este sentido al ver la máxima organización humana, que es el sistema internacional, como algo íntimamente vinculado con la persona, por lo cual lo que sucede en una esfera repercute sobre la otra y viceversa.539

Desde este punto de vista amplio del marco de la economía internacional, Röpke distingue dos soluciones, por un lado la existencia de un orden descentralizado y subsidiario, y, por otra, la existencia de un poder político unificado. Claramente se manifiesta a favor de la primera solución y en contra de la segunda por los peligros que traería aparejada, todo lo cual es estrictamente coherente con sus posturas en otros temas:

“...se tienen a la vista dos posibilidades fundamentales de organización política mundial: un verdadero estado mundial con abolición de la soberanía de los estados nacionales actuales o una organización internacional que renuncia a tal ‘Civitas Máxima’ y limita, en lo posible, pero no suprime, la soberanía de los estados nacionales... La idea de un despotismo mundial colectivista de esa índole pertenece, sin dudas, a las cosas más espantosas que la fantasía humana puede imaginar...”540

Röpke opta por la primera alternativa y desarrolla entonces una visión apoyada en el sistema internacional y económico liberal con muchos elementos del orden que rigió con anterioridad al conflictivo período de entreguerras. En este sentido estaba a favor del sistema de ‘balance de poder’ por el cual un grupo de potencias se aliaba para contrapesar la alianza del otro grupo de potencias de tal modo que nunca uno de los grupos excediera por mucho en poder al otro grupo, y por lo tanto se viera disuadido de iniciar un conflicto armado.541

538 CH, pg. 276. 539 OIEI, pg.25. 540 CH, pg.278. 541 IED, pg.75.

En este sistema, liberal, no sólo se contrapesaban los poderes político-militares de las grandes potencias, sino también, vía el principio liberal de la separación del poder político del económico, se ponía otra valla para la acumulación de poder y por lo tanto se reducía el peligro de los abusos a los que daba lugar: “En efecto: imperium [poder político] y dominium [uso económico-propiedad] son dos cosas fundamentalmente distintas, pero únicamente dentro de un mundo liberal dominado por la economía de mercado.”542 Esto precisamente era lo que se estaba abandonando en el período de entreguerras debido al aumento del proteccionismo y del abandono del patrón oro, cosa que Röpke veía como muy negativa.543

Este sistema, más amplio que el económico, daba el contexto para el funcionamiento de este último. En lo esencial Röpke lo veía como compuesto por dos elementos fundamentales: por un lado, por el sistema monetario –el patrón oro– y por otro por el sistema jurídico que se posibilitaba por el ‘balance de poder,’ y que venía de la herencia cultural europea.544 Este sistema político de equilibrio, sin embargo, no funcionaba en un vacío de dirección completo sino que se veía conducido por un liderazgo, que Röpke asociaba al de Gran Bretaña, como había sucedido hasta la Primera Guerra Mundial.545

El Orden Económico Internacional

El orden económico internacional indispensable para el adecuado funcionamiento de los mercados, entonces, está caracterizado por la libertad, es decir por evitar las posibilidades de imponer un dominio, y por lo tanto por la multilateralidad. De esta manera queda conformado un sistema económico de alcance internacional que es la contrapartida, a mayor escala, de la competencia en un mercado individual.546

En este sentido la economía mundial tenía las siguientes características: 1 La economía mundial fue un sistema que se asentaba en la dependencia recíproca y universalmente coherente; 2 La economía mundial era también un sistema multilateral; 3 La economía mundial, merced a un auténtico sistema monetario internacional (patrón oro), era prácticamente una comunidad universal de pagos; 4 La economía mundial, con el territorio librecambista de Gran Bretaña como núcleo, no estaba paralizado por ninguna clase de aranceles prohibitivos de importación de los demás países centrales; 5 la economía mundial no sólo era un proceso de un movimiento internacional de mercancías, fundamentalmente libre, sino, a la vez, un proceso de intercambio internacional de capital y de individuos, esencialmente libre.547

542 CNST, pg.135. 543 CH, pg, 285. 544 IED, pg 74. 545

IED, pg.73. Con respecto a la visión de Röpke del rol de Gran Bretaña en el sistema de balance de poder decimonónico son interesantes sus conceptos vertidos en el artículo “Die Grundlagen des britischen Nationalgefühls.” Neue Zürcher Zeitung vom 8. und 10. Dezember 1942.

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CH, pg.281.

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Si de alguna manera esto debiera ser resumido, habría que decir que los dos pilares fundamentales eran el patrón oro y el principio de nación más favorecida, ambos se desprendían del contexto del mundo liberal de la época.548

El patrón oro era un pilar fundamental del sistema ya que proveía el sistema monetario que hacía posible los intercambios del mercado internacional. El sistema descansaba en el mismo principio que el político: una unificación artificial donde cada elemento constituyente permanecía en su individualidad.549 El patrón oro significaba en principio un sistema lo más automático posible y que proveía una regla por antonomasia a la cual todas las monedas debían someterse, sin embargo, su misma continuidad implicaba un elemento prudencial de intervención que era realizado en el mercado financiero en Londres.550

Dadas las características enunciadas el patrón oro era el sistema preferencial de un orden monetario internacional liberal, respetuoso de la independencia y al mismo tiempo de la estabilidad de precios. Por otra parte el sistema de provisión de moneda estatal sujeta al arbitrio del gobierno constituye para Röpke una concesión al socialismo.551

Los argumentos monetarios de Röpke a favor del oro no terminaban allí, sino que se extendían a considerar la estabilidad que las monedad basadas en el oro tuvieron en la historia económica de la humanidad.552 Röpke continuaba afirmando que si un sistema monetario internacional no se basaba en el oro, de todos modos debería proveer las características que proveía el sistema del oro. Es decir, un sistema que brinde un marco estable para el desarrollo de las finanzas, el dinero y el crédito, movilidad de precios y costos, un mínimo de libertad comercial y una base de confianza extendida.553

Asimismo este otro orden monetario que reemplace al oro, tendrá una serie de inconvenientes. Röpke criticaba la creación de organismos internacionales por realizarse generalmente, aunque no necesariamente, contra el principio de subsidiariedad. En esto, asimismo, se anticipaba a las consecuencias negativas del orden internacional de la posguerra basado en las instituciones de Bretón Woods que fueron puestas a prueba varias veces en la segunda mitad del siglo XX.

“¿No es muchísimo mejor establecer un orden monetario internacional, haciendo que cada país participe con arreglo a normas sencillas pero firmes y comportándose en tal forma, que ello redunde tanto en el interés nacional como en el internacional? ¿Y no es muchísimo más arriesgado que, en vez de esto, vaya a parar el orden monetario internacional a manos 548 IED, pg 76. 549 OIEI, pg.108. 550 IED, pg. 16. 551 IEP, pg.117. 552 IEP, pg.119. 553 OIEI, pg.29.

de una corporación internacional en la que fatalmente se encienda la lucha por el reparto del poder, degenerando la regulación del movimiento internacional de pagos en una cuestión política con su secuela de cuotas-partes, puestos directivos y presión de los poderosos sobre los débiles?”554

En el caso de no poder volverse al patrón oro, como era la principal recomendación de Röpke, se imponía según el autor como necesidad, no sólo la libertad de transacciones en el mercado de divisas (sistema liberal de libre mercado) sino también un énfasis especial en su estabilidad. Esto último era importante dado las consecuencias contraproducentes que tienen las devaluaciones competitivas entre naciones, especialmente cuando se producen en efecto cascada y contribuyen a la generación de procesos espiralados de búsqueda del equilibrio. Estos fenómenos tienen efectos destructores de la confianza en la estabilidad del sistema monetario internacional, que es a su vez el pilar fundamental del mercado internacional.555 Por otra parte, esto significaba descartar el control de cambios como una medida iliberal y antieconómica.556

Este conjunto de valores, instituciones y reglas que ordenan el sistema económico internacional requieren de una cierta disciplina por parte de los países que intervienen en él, para poder recoger los frutos de las importantes ventajas que reporta.557 No es de extrañar que los principales flujos comerciales y los beneficios que ello conlleva en general son patrimonio de los países industriales que guardan el sistema, como sucedía al momento en que Röpke realizaba sus reflexiones.558

554 OIEI, pg.30. 555 OIEI, pg.291-2. 556 OIEI, pg 297. 557 IED, pg 79. 558 IED, pg 166.

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