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Tratándose de un (trabajo de investigación sobre una obra de Enrique Buenaventura que en su mayoría; se ocupa! del problema de la época de la violencia en Colombia (1948- 1957), con el antecedente de la Huelga de las Bananeras, de 1928, no es la intención de hacer una revisión de tan extenso período ni mucho menos el objetivo, al menos por ahora. Valga aclarar que intentaremos un breve acercamiento al tema literatura y violencia.

En su artículo "De la novela en la violencia a la novela de la violencia, 1959-1960 (hacia un proyecto de investigación)", el profesor Marino Troncoso señala que.

Es necesario distinguir la violencia, siempre presente en la novela colombiana, y las novelas llamadas de la 'violencia' que reflejan el fenómeno sociológico de la violencia política que sufrió Colombia desde 1948 hasta una época no exactamente determinada de 1960 (...) el término 'novela de la violencia' fue acuñado, en primer lugar, por el crítico Hernando Tellez., quien, desde comienzos de la década del cincuenta, comentaba en las 'Lecturas Dominicales' de El Tiempo -periódico de Bogotá-, la actualidad narrativa del país.(Troncoso, 1989, p.32),

De acuerdo a éste investigador, existe un grupo denominado "Novela de la violencia" y en él, existen cincuenta obras aún sin estudiar. Fuera de la temática, no hay rasgos distintivos que permitan hablar de un subgénero dentro de las formas narrativas. De acuerdo con Troncoso, esta literatura arranca con motivo del asesinato en 1947, de Jorge Eliécer Gaitán, político colombiano. Sus autores han sido liberales que han subrayado el compromiso político, liberal también, de Gaitán. Para el Profesor Troncoso, el tema en su conjunto no ha sido ampliamente investigado. Registra como únicos, dos estudios sobre el tema:

(...) de Gerardo Suarez Rendón, La novela de la violencia en Colombia, -Tesis de 1966, Bogotá, Universidad Pontificia Católica Javeriana, que a pesar de ser tendenciosamente sociológico, se hizo pasar como literario, y el de Román López Tames, La narrativa actual

de Colombia y su contexto social, ( Universidad de Valladolid, 1975 ).

Se podría asegurar que no hay novela colombiana en los últimos veinte años que, de alguna manera, no se refiera a la violencia (...). Son muchas las investigaciones sobre este fenómeno y frecuentes las inculpaciones superficiales: la causa sería la escisión en partidos políticos extremados, el problema de la propiedad y trabajo de la tierra, el crecimiento demográfico, la actuación de la policía estatal y hasta la iglesia (Troncoso, 1989, 33)

La primera síntesis sobre este tema la realiza Carlos Lleras de la Fuente en 1961. Otros estudios, el de Gustavo Alvarez Gardeazabal, "México y Colombia, violencia y revolución en la novela, 1971" y Laura Restrepo, "Niveles de realidad en la literatura colombiana de la violencia, 1976. Otros estudios los han realizado Alberto Zuluaga Ospina y L. I. Bedoya/ A. Escobar, con una colección sobre la novela de la violencia en Colombia, con énfasis en tres autores, Daniel Caicedo, Viento seco, G. García Márquez, La mala Hora y M. Mejía Vallejo, El día señalado.

La literatura latinoamericana, concretamente la novela, siempre ha presentado la violencia, ésta ha estado ligada desde la inserción del continente en el mundo occidental. En Colombia es a partir de esa época concreta conocida como la época de la violencia de la que hemos hablado. En 1954 se publican diez novelas sobre el tema, entre las cuales, se destacan: "Sin tierra para morir", de Eduardo Santo, "Siervos sin tierra" de Caballero Calderón y "Tierra asolada" de Ponce de León. Se observará el énfasis en la palabra "tierra".

En 1960, la producción incluye la época de Rojas Pinilla, dictador, en su tema de violencia. Hay un cambio en estas novelas, se observa un cambio de conciencia. Se subraya la carencia de perspectiva histórica para abordar el tema. Fue como un intento de erigir un tabú, sembrar el silencio sobre dicho tema. Estas novelas de 1960 no se consideraron verdadera literatura de la violencia y "se las juzgó por eso último, por la literatura para no ver la historia". Irónicamente, Troncoso señala que la publicación de estas "novelas", obedeció no tanto a la calidad y objetividad histórica de las mismas, sino como compensación por los servicios prestados a un partido.

En 1958 el gobierno crea una comisión investigadora de las causas de la violencia integrada por Otto Morales Benítez, entre otros. Ese mismo año, la Sociedad Colombiana de Psiquiatría organiza un ciclo de conferencias, "Radiografía del odio en Colombia". Se fundó una Facultad de Sociología, en la Universidad Nacional, que inició el estudio de la violencia en Colombia, dos tomos, publicados en 1962 y 1964 el segundo tomo, por Orlando Fals Borda y otros. En 1959, el periódico El Tiempo, organiza un concurso de cuento cuyo tema es el de nacional o gran colombiano. Se presentan 515 trabajos, siendo premiados, La duda, de Jorge Gaitán Duran, Aquí yace alguien, de M. Mejía Vallejo y Batallón antitanque, de Gonzalo Arango.

Los autores premiados representaron tres de las corrientes más importantes de la literatura colombiana: la tradicional antioqueña que buscaba en Mejía Vallejo nuevas formas de expresión que superaban la herencia tradicional costumbrista de Carrasquilla y Efe Gómez; la universal europea que introducía los aires de renovación promovidas desde la capital por el grupo de santandereanos y bogotanos que editaban la revista Mito y, finalmente, la anticonformista del movimiento nadaísta representado por su fundador Gonzalo Arango. Sorprende no encontrar entre los 26 participantes publicados ningún autor costeño si tenemos en cuenta que éstos, posteriormente, dominarán durante algunos años en la narrativa colombiana (Troncoso, 1989, p. 37).

En 1961, el Concurso Nacional de Novela, Premio Esso, concede galardones a las novelas, "La mala hora", de García Márquez y "El día señalado", de Manuel Mejía Vallejo, obras que marcan un segundo momento de la historia de la novela de la violencia. "El día señalado" fue premio Nadal, de 1964 por primera para Latinoamérica, constituyendo carta de presentación de la literatura colombiana.

Se señalan tres actitudes en los escritores de novelas sobre la violencia: la interiorización, la poética y el humor y la ironía.

Para el profesor Marino Troncoso se hace indispensable distinguir pues, entre los dos períodos: el que se ocupó de la literatura en la violencia y el de una literatura de la violencia. El primero va de 1951 hasta 1960 y el segundo llega hasta nuestros días. A modo de información, en la misma obra editada por Tittler, encontramos un artículo de interés que puede consultarse para ampliar este tema. Se trata del artículo. "El tema de la violencia en el

periodismo de García Marquez: Épocas y enfoques diferentes‖, escrito por Jhon Benson. Ocuparse de García Marquez y de su tratamiento de la violencia en sus obras, siempre presente, es algo que sobrepasa nuestros objetivos. (Benson, 1989, p.p. 63-80).