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limitations and their implications for the

7.2 DISCUSSION ON STUDY DESIGN

La pregunta por el modelo de individuo desde los proyectos educativos documentados desprende su respuesta a partir de dos vías: por un parte desde la visión y misión institucional, desde los cuales es posible caracterizar los fundamentos educativos de cada colegio, su visión de sociedad e individuo, así como de la misión respecto a esa sociedad y esos individuos; y por otra, desde el perfil del alumno, claramente caracterizado en cada documento, información que indica el tipo de sujeto a educar, las expectativas sobre el mismo y lo que constituye el éxito de la institución respecto a su modelo formativo. Se presenta así la visión y la misión en un análisis conjunto, para pasar luego al análisis de los perfiles institucionales.

Primero es necesario aclarar que cada colegio se sitúa en su proyecto educativo y en base a su realidad social de una manera particular, marcados por un origen y motivaciones propias. Caso claro de lo anterior lo expresa la escuela FC, la cual desde una identidad católica comprende la sociedad y a las personas de un modo teñido por ese pensamiento. Así este establecimiento educacional expresa en su proyecto educativo su deseo de:

Formar personas en torno al Evangelio de Jesucristo, hombres y mujeres, jóvenes y adultos empeñados en una existencia y una acción en favor de los demás, comprometidos en la construcción de un mundo más justo, donde puedan encontrarse con el Señor, especialmente, en medio de los que más sufren83.

Mientras que por otra parte el colegio M indica que su objetivo principal es:

Brindar a todos los estudiantes niños, jóvenes y adultos de la comuna de San Joaquín y otras aledañas una formación integral de calidad con énfasis en el desarrollo de competencias

profesionales en el área comercial y tecnológica con el fin de asegurar una alta empleabilidad laboral y/o prosecución de estudios superiores a todos los estudiantes que egresan de esta institución84.

Ninguna de las dos citas anteriores supone que no hayan complementos importantes a la hora de establecer sus objetivos y motivaciones, técnicas desde la vereda del colegio FC, y éticas desde la institución M, pero sí es necesario indicar que ambas referencias sí establecen un punto de partida desde el cual se desprenden el resto de los complementos y estrategias que tienen por objetivo la formación de un individuo particular.

Desde lo anterior, se visualiza desde el proyecto de la escuela FC un fuerte complemento académico y técnico que les permite situarse como una iniciativa educativa de calidad. En base a una misión y responsabilidad religiosas, ante la potencialidad del ser humano y la necesidad imperante de mayor justicia social, el colegio establece el deber de entregar una educación de calidad que permita a niños y jóvenes de sectores vulnerables de nuestro país acceder a más y mejores oportunidades de vida, desde el punto de vista de los estudios y desde el punto de vista laboral.

Por otra parte, el establecimiento M si bien apunta a la entrega de una educación de calidad, lo hace desde otras valoraciones del ser humano y la sociedad. Desde este punto de vista los valores que guían la misión educativa del este colegio rondan en torno a la libertad, la justicia, la democracia, el pluralismo y el respeto de los derechos humanos. No hay duda que estos valores están también en la base del proyecto católico de la escuela FC, pero a la vez es posible notar diferentes puntos de partida y de llegada a la hora de elaborar una perspectiva educativa. La institución M se sitúa en un horizonte político identificable, donde se ensalzan los valores sociales que evocan la necesidad de una participación libre en una sociedad plural, en la cual las mayores posibilidades de inserción se depositan en las competencias técnicas a entregarse para una exitosa inserción laboral. En otras palabras, habría una noción en la cual lo fundamental para una inserción social descansa en una eficaz inserción laboral, lo cual permite al joven un despliegue individual en los diversos ámbitos de la sociedad una vez alcanzada una condición de autonomía. Igualmente, es posible notar una potencial ausencia de vinculación explícita entre la fuerte valoración por las competencias laborales y la promoción de valores de

índole más político, las cuales de alguna manera he intentado vincular interpretativamente siendo en el proyecto educativo presentadas de manera aislada.

A su vez la escuela M2 apunta en su proyecto educativo a una formación ética y valórica, en la cual los estudiantes crezcan en autonomía y autoafirmación personal, en responsabilidad de la propia persona y el entorno social y natural, a través del desarrollo eficaz del pensamiento en todos sus ámbitos cognitivos y que le permitan al individuo insertarse exitosamente en el denominado ‘mundo global’. En este proyecto vemos una centralidad en la formación valórica y en el potenciamiento individual, siendo lo académico un medio para el alcance de personas idóneas para la sociedad actual. Resulta curioso que un apartado de este proyecto generado a través de un FODA, análisis de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de un proyecto determinado, el papel del estudiante en las posibilidades de desarrollo estén establecidas en un notorio segundo plano, siendo lo principal el análisis institucional e inter-institucional, por sobre el nivel individual.

Recapitulando, se han presentado escuelas que si bien apuntan a objetivos comparables, están construidos desde bases valóricas diferentes, visiones del individuo y la sociedad desde las cuales es posible detectar directrices disímiles. Los individuos a formarse desde la misión y objetivos institucionales son describibles desde matrices formativas diversas, desde la respuesta a una vocación trascendental en la cual la persona puede desarrollar todas las potencialidades que a partir de su base de entrada no posee y que a través de la escuela puede alcanzar, hasta una mirada donde el individuo ha de adquirir las competencias necesarias para poder acceder de manera participativa a una sociedad plural. En ambos casos el individuo aparece como depositario de procesos, en un caso con potencialidades a desarrollar a través de un programa académico y formativo riguroso, mientras que el otro sitúa a la persona sobre una base en la cual no asume un déficit de ninguna dimensión personal de base, asumiendo la factibilidad del plan educativo en un encuentro entre individuo e institución como complementos de un mismo proyecto. El tercer caso, la escuela M2, no es posible definir claramente un punto de encuentro entre individuo e institución, el individuo aparece en un nivel de proyección individual y la escuela en un análisis aparte, donde si bien es apreciable una obvia vocación hacia el individuo, ésta no logra una instrumentalización práctica que pueda ser descrita en un plan determinado.

La segunda mirada de este análisis se construye desde los apartados que describen el perfil del estudiante a formar, lo que desde esta investigación constituye una fuente de información de alta relevancia para identificar un proyecto de individuo y el horizonte de éxito de una persona ante la sociedad.

Comenzamos nuevamente desde la escuela FC, donde nuevamente se levanta desde un punteo de caracterizaciones esperables una marcada visión religiosa del individuo, así la descripción tiene por primer punto la necesidad de la centralidad de Dios en la existencia del alumno. Un segundo valor distribuido entre otros puntos se encuadra en la responsabilidad y rigurosidad en los estudios, así como en el desarrollo de competencias académicas y técnicas, la apertura al conocimiento y, al final del listado, un espíritu emprendedor. El tercer grupo de características se centran en ámbitos psico-sociales, tales como auto-aceptación, poseer herramientas para el desarrollo de un proyecto personal, la capacidad de hacer familia y la sensibilidad al dolor humano que impulse una vocación de servicio.

En el colegio M se inscribe enfatizada una necesidad de afirmar la autonomía, desde los deberes y derechos, la superación personal, la libertad y la iniciativa personal. Posteriormente se expresa un conjunto de ámbitos de desarrollo, intelectual y físico, en relación con el reconocimiento de los derechos humanos, la necesidad de justicia, el respeto por la naturaleza y la identificación con la cultura y diversidad de nuestro país.

Desde el establecimiento M2 se delimitan características simples, expresadas en breves o solitarias palabras, donde se apunta a los valores y aptitudes esperadas en el alumnado. Nuevamente aparece con fuerza la noción de autonomía, libertad, la superación individual, la auto-aceptación y la capacidad de auto-crítica. Por otra parte, se valora la necesidad de tolerancia, solidaridad y justicia. Finalmente aparecen un conjunto de aseveraciones respecto al desarrollo del pensamiento, la creatividad, la responsabilidad y la identificación con la cultura chilena.

En este breve recorrido es posible extraer algunos puntos de interés para esta investigación. Primero y a simple análisis, una mayor similitud entre las prioridades valóricas entre los colegios M y M2, donde destaca la importancia del conjunto de características asociadas a la autonomía, a su vez de cierta dispersión entre las aptitudes; mientras que en la escuela M aparece, por ejemplo, el desarrollo físico con antelación al desarrollo intelectual como valor, en el colegio M2 notamos un grupo inicial de características asociadas a la

autonomía y el desarrollo personal, pero aparece inserto como segundo punto la necesidad de tolerancia y en últimos lugares identificación con la cultura nacional y la solidaridad. De lo anterior desprendemos una desarticulación de contenidos y proyecciones, pareciera ser más bien un grupo de características positivas sin un norte del todo claro o estructurado.

Distinto es el caso del colegio FC, desde el cual es posible obtener un itinerario que delinea un perfil coherente, desde la trascendentalidad religiosa, pasando por el desarrollo personal y relacional, hasta el desarrollo intelectual y de competencias académicas. Igualmente es preminente una marcada opción valórica, donde, por ejemplo, aparece la capacidad de formar familia, lo que invita a indagar respecto a los posibles modelos de familia que sustentan dicha valoración, aunque el sustento católico de alguna manera entrega las visiones que esa perspectiva de familia pudiese tener.

Es posible inferir que ante un modelo de persona a formar de mayor precisión, existe también una estrategia más definida que apunta a la concreción de este tipo de sujetos; mientras más fina la descripción, menor el margen de perfiles o diversidad interna a la escuela. Así también, y apuntando a los otros dos colegios y sus proyectos educativos, ante mayor indefinición de un perfil claro y menor coherencia entre el diagnóstico de sociedad y la respuesta educativa del colegio traducida en un modelo de persona a formar, más débil la estructura institucional que actúa como soporte de un grupo de niños y jóvenes en edad de formación. Cada tendencia entrega una formación con diferentes matices en educación, así cada institución puede tener mayor o menor éxito desde diversos puntos de vista, pero desde esta investigación se entrega un análisis respecto a estas diferencias y modalidades y sus repercusiones en las trayectorias de jóvenes que optaron en alguna etapa de sus vidas en abandonar dichos modelos, y a fin de cuentas desechar la formación escolar.

4.2.3. El sujeto a educar desde el discurso

Esta sección está dedicada al análisis de las entrevistas. Aunque el modo de entrevistas influye en el tipo de información recabada –que si bien puede marcar matices–, se espera encontrar evidencia suficiente en virtud de los objetivos de este estudio. En las entrevistas se abordaron tres grandes ámbitos en cada conversación: misión del colegio, el perfil del alumno

y sus estrategias de formación, y finalmente la temática del fracaso escolar en la experiencia de cada institución; de esta misma manera y orden se estructurará el presente apartado, aunque lo referente al abandono escolar será mayormente profundizada en análisis posteriores de esta investigación.

En relación con la misión, el origen y razón de ser del colegio, es posible realizar un análisis respecto a la estructuración del discurso institucional en base a los proyectos educativos y en base al discurso en sí mismo y su coherencia interna y externa.

Desde el establecimiento FC el elemento que imprime el carácter al discurso lo constituye la noción de educación de calidad en sectores vulnerables, ésa es la causa del colegio en base a los principios que motivan a la totalidad de la fundación que sustenta la escuela. Esta educación de calidad tiene un fundamento previo que se afirma en la perspectiva religiosa que supone a cada persona con un horizonte trascendente que marca su potencialidad y la responsabilidad de la institución hacia sus alumnos. Así, la educación de calidad para los más desfavorecidos se traduce en la entrega de herramientas y conocimientos que permitan un futuro con mayores oportunidades laborales y de estudios.

Por su parte, el colegio M surge desde un horizonte histórico más amplio, lo que entrega a la escuela varias décadas de existencia y un origen eminentemente público y de motivaciones estatales de educación y alcance a la población, por lo que no es posible definir una razón de ser única y trans-histórica, sino hacer un intento por aproximarse a la vocación actual de este establecimiento. De esta manera, hoy en día el colegio se comprende desde el discurso como una respuesta pública al sector, marcado por la vulnerabilidad social, ante lo cual surgen sus motivaciones institucionales particulares:

Creo que la razón de ser del colegio hoy, y éste es el ánimo que nos impulsa, para de alguna forma revertir la vida de los niños de este sector. O sea, poder darles las competencias, las habilidades, para que puedan continuar estudios superiores o insertarse en el mundo laboral de la forma más exitosa […] En esta misión y visión, un poco la misión más a largo plazo, entendemos que es de los pocos colegios de enseñanza media municipal que hay en la comuna, entonces esperamos convertirnos o aspiramos a convertirnos en el mejor colegio de la comuna, no municipal, porque o si no sería como […] Subir cada vez más los niveles y poder capacitar a los alumnos para

el mundo laboral o continuidad de estudios85.

85 Entrevista a Directora colegio M.

Lo anterior se vincula con el segundo gran soporte de identificación del grupo directivo entrevistado, una marcada vocación hacia el emprendimiento como perfil del alumno a forjar. Es el mundo laboral el horizonte hacia el cual se sitúa la escuela, desde la vulnerabilidad social hacia el mercado laboral y posterior efectiva inserción social. La razón de ser de la escuela está marcada por sus proyecto educativo particular, y así, como profundizaremos más adelante, la formación hacia el emprendimiento personal constituye un foco formativo esencial.

El tercer colegio abordado desde las entrevistas –la escuela SP–, entregó la información más difícil de aunar en el marco de un discurso coherente y consistente. Primero, el colegio se define por la heterogeneidad y vulnerabilidad de su alumnado, geográficamente vecinos de La Legua, lo cual les marca en alguna medida, pero en el cual se integran estudiantes de diversas comunas de Santiago, y segundo, por una grandilocuencia en el discurso, apuntando a una educación de alta calidad, donde la experiencia educativa está marcada por rasgos positivos de interrelación y sociabilidad. Por ende, la misión del colegio se distribuye en la entrega de servicios altamente calificados, tanto en lo valórico como en lo técnico, en la base de un proyecto educativo asimilado tanto por directivos, profesores y alumnos. Esto llama la atención, pues el reporte de parte de los jóvenes entrevistados previamente no empalma con el discurso aquí encontrado, y a su vez los puntajes en las pruebas ministeriales de rendimiento académico antes presentadas ubican a este colegio en los tramos más bajos de desempeño escolar.

Retrotrayendo lo aquí descrito, se desprende una común vocación hacia la entrega de educación en el contexto de sectores con población socialmente vulnerable, lo que marca el status del discurso. Mientras en un caso, de la escuela FC, aparece como la razón de ser de la institución y la generación del proyecto educativo está íntegramente enfocado hacia esta problemática y su necesidad de superación, en el caso del colegio M surge como su contexto desde el marco público de su administración, siendo la respuesta institucional la generación de una oferta técnica adecuada al mundo del trabajo actual. El caso del colegio SP deja a entrever una vocación ligada a su alumnado vulnerable, pero su misión, por su excelencia, no parece involucrar esta realidad como un problema a sortear sino como un problema ya solucionado a través de una educación de alto estándar. En este sentido, hay una alta expectativa de la propia escuela, y por ende de su alumnado, pero ello no entrega indicadores concretos que permitan vislumbrar una coherencia entre discurso y práctica.

Respecto a los perfiles de alumnos a educar, y siguiendo la lógica de los recorridos anteriores, se retoma el análisis desde la escuela FC, en la cual existe un perfil marcadamente cognitivo, donde los aprendizajes de los alumnos marcan el modelo de persona a formar. El sustento religioso se mantiene, aunque ahora además del deber moral institucional se agrega el deber personal del estudiante en cuanto católico y por ende con conciencia social y de país en un horizonte, reiteramos, trascendental. Tal expectativa de consecuencia respecto al deber, está mediada por un fuerte componente académico; el alumno a egresar de esta escuela sale preparado en competencias intelectuales, técnicas y relacionales, las que le permiten abrirse camino hacia estudios superiores y ámbitos laborales calificados. Las estrategias para alcanzar dicho perfil, se circunscriben a una estructura académica fuerte y clara, bajo nuevas y probadas metodologías de enseñanza, estructura de la cual se desprende funcionalmente una estructura disciplinaria acotada, que si bien se flexibiliza ante la complejidad del alumnado, no cede a la hora de señalar los límites. En la misma línea, la disciplina supone un componente valórico y relacional a formar, una noción de sociabilidad, que se complementa con un proyecto formativo y espiritual que apunta a entregar un sentido trascendente a la vida del alumnado, y del profesorado también, y que cimienta una valoración de la vida, de las relaciones humanas y de la responsabilidad.

Por otra parte, el modelo que persigue la escuela FC se desarrolla a través de una apertura de perspectivas y posibilidades de logro, a través de alianzas con empresas que permiten mejores prácticas laborales, y a su vez, la generación de redes sociales de mayor alcance a través de un sistema de tutorías86. Además el colegio ofrece testimonios presenciales reconocidos socialmente, varios de ellos también en los medios de comunicación, mediante charlas o conversaciones. El fundamento de lo anterior, se basa en la necesidad de mostrar ejemplos de vida que despierten la inquietud de los jóvenes y alimente sus capacidades de resiliencia a través de la motivación de un proyecto vital y personal de futuro.

Distinto es el caso de la escuela M, donde si bien se espera un estudiante competente técnicamente, ello no tiene por fundamento una antropología tan definida como el caso anterior; mientras que el colegio FC fundamenta las destrezas del futuro alumno en su sustrato

86 Las empresas entregan un tutor al alumno en práctica, los cuales en casos efectivos logran entablar una relación

que traspasa los espacios y tiempos de la misma práctica, posibilitando un canal de inserción hacia redes sociales