• No results found

will be displayed:

In document The Sensible Solution 1984 pdf (Page 79-83)

Mariana, una mujer joven adulta enfrenta un golpe del destino en un momento vital en el que edificaba una autonomía creciente y al tiempo mantenía una importante solidaridad con su familia de origen.

Historia personal

Mariana es una mujer de 37 años (al iniciar el proceso terapéutico), profesional en administración de empresas, soltera. Desde que era una adolescente la consultante manifiesta haber colaborado de manera significativa en el sostenimiento económico de su grupo familiar conformado principalmente por su madre, su tío y su hermano. En diciembre de 2012 tuvo un

Accidente Cerebro Vascular situación que, según manifiesta, “ha marcado su vida”, pues no

solo le produce dolores constantes en el lado izquierdo de su cuerpo, sino que también le generó incapacidad permanente en el trabajo y deterioro en la relación con su pareja y familiares más cercanos.

Historia familiar

El sistema familiar de Mariana está compuesto por su madre, una mujer mayor; su tío también adulto mayor y su hermano de 34 años. La relación de la consultante con su padre siempre ha sido distante, pues según manifiesta, él los abandonó cuando ella tenía 2 años de edad. Desde ese momento Mariana vivió con su madre y con su hermano. De acuerdo con la historia narrada por Mariana, la situación económica en la que se encontraban fue uno de los aspectos que la motivó para que desde la adolescencia empezara a asumir gran parte de la responsabilidad económica de su hogar. La consultante resalta que junto con su madre –quien trabajaba como operaria- lograron pagar la carrera de su hermano para que él al igual que ella

saliera adelante. A los 35 años la consultante se fue a vivir sola durante un tiempo (desde finales de 2011), aproximadamente un año, sin embargo, como consecuencia del ACV volvió a vivir de nuevo con su madre con quien manifiesta tener una relación conflictiva. Durante las últimas sesiones del proceso terapéutico Mariana manifestó haberse ido a vivir con su novio como alguna vez lo habían planeado. Su hermano quien se había independizado hacía ya varios años de su casa yéndose a vivir con su pareja, se encuentra ahora viviendo en Europa haciendo un doctorado.

Configuración de la crisis

El accidente cerebro vascular que sufrió la consultante hace un tiempo se presenta como

“un golpe del destino” cuyos efectos ha generado en Mariana gran dolor y sufrimiento: dolor

por la hipersensibilidad que tiene en el lado izquierdo de su cuerpo permanentemente; y sufrimiento por las dinámicas familiares que se desarrollaron luego del evento en el que, según manifiesta, ningún miembro de la familia resonaba frente a su malestar, declarando sentirse

A continuación se presenta los principales resultados del proceso terapéutico llevado a cabo con Mariana a partir de las categorías y fases establecidas previamente.

Crisis: Del golpe del destino a la crisis vital

Sesiones iniciales: 1 a 10

Durante las primeras sesiones del proceso terapéutico los relatos de Mariana versan

sobre las “consecuencias” del accidente cerebro vascular –en adelante ACV- en su vida. Como se evidencia en sus relatos, el ACV se presenta como un punto de referencia de suma importancia para la consultante que divide su vida en “un antes” y un después”, como algo

sorpresivo que le proporciona “un cambio de 180 grados” en su presente.

M: (…) usted tiene esa capacidad de entender las cosas y necesito que ahorita las entienda. T: Ahorita es…

M: En este momento después del infarto. Para mí fue un cambio de 180 grados entonces la verdad yo he pensado, porque las conversaciones al principio, pues eran para mí como muy frustrantes porque yo sentía que no recibía esa respuesta de entender. Entonces para mí fue una polémica interna.

El ACV se presenta también como un estado de máxima confusión –que además estuvo alimentada por la tramitología propia de las instituciones de salud en el país- que trae consigo altos niveles de incertidumbre en la consultante:

“Yo siempre me he considerado muy serena, como con esa capacidad el hecho de trabajar y estudiar me dio como esa capacidad de estar pensando en varias cosas al mismo tiempo, después obviamente la ansiedad fue a mil porque obviamente no me creían, un diagnostico errado: mastectomía unilateral simple, tengo este dolor tatatata y los médicos me decían cómo siguió del cáncer y yo cómo así a mí nunca me dio cáncer. Para mí que me traten de demostrar que por los problemas me dio el infarto, no, para mí no, fue al revés, después del infarto me generó todo esto. Si le hablo al doctor de los diagnósticos y me dicen cómo va el cáncer y no fue uno, fueron varios, pues obviamente a mí me parece que no solo a mí me parece que cualquier persona juepucha, qué pasa.

Así, la crisis, en tanto proceso, no se limita al evento de ACV que presentó la consultante en el 2012, sino a las múltiples implicaciones que ésta tiene en su cotidianidad, generando constricciones en actividades corrientes y en la autonomía de una persona como lo describe aquí:

“Yo he cambiado modos de vivir, me duele el peso de las cobijas, el roce de las cobijas tan áspera, esas cosas yo ya se las he dicho, si ustedes me entendieran eso sería más fácil que comprendieran yo porque vivo así, porque hago ciertas cosas. A veces ellos me ven que yo lloro ay mariana qué le pasó-el dolor”.

Como se mencionó, durante estas sesiones las conversaciones terapéuticas giraron entorno a las consecuencias del ACV y ello se apreció en relación a tres ámbitos de la vida de la consultante: familiar, personal e institucional37. Entender la complejidad de la crisis por la que estaba atravesando la consultante en su momento, implica analizar los tres ámbitos en conjunto, no obstante, para efectos de una mejor ilustración, se presentarán inicialmente por separado.

Así, sin desconocer los efectos de los demás, el ámbito familiar es el que mayor fuerza cobra en los relatos de la consultante al inicio el proceso terapéutico por sus apreciaciones y por las tensiones que le genera. Dentro de los principales aspectos que intervienen en el malestar de la consultante -y que de hecho hacen parte de su motivo de consulta-, se encuentra sentir que

nadie le “cree”, tener la sensación de encontrarse “sola” y no recibir “comprensión” ni “apoyo”

por parte de sus familiares más cercanos ante el cambio radical que ha tenido en su vida como resultado del ACV que presentó.

M: (…) Yo decía si él [haciendo referencia a su hermano] es muy inteligente para el estudio, juepucha, porque para las cosas de la vida no es capaz de entender ciertas cosas. Entonces si eso me cuesta que el entienda, entonces el proceso para mí, el proceso para la familia, todo, va ser más difícil porque no voy a sentir el apoyo. De hecho en muchas ocasiones me sentí muy sola por que no sentí ese apoyo cuando yo le hable y al ver la reacción pues yo dije, listo, pues ya sé que estoy sola, algún día siento yo que él lo va a entender, pero pues siento yo que las cosas no

37 Además del ámbito familiar, personal e institucional, durante el proceso terapéutico, también se

identificaron consecuencias a nivel laboral, sin embargo para efectos de los objetivos propuestos en esta oportunidad se desarrollará en profundidad los tres primeros.

se pueden imponer ni obligar, ni forzar aunque a veces siento que no ha sido así y a veces siento que me tienen miedo.

T: ¿Han hablado de eso?

M: Si, me tienen miedo, que yo impongo, pero pues al contrario yo siento que yo siempre he hablado. La cuestión es que no han sabido escuchar y cuando yo hablo y hablo y hablo y como que no oigo esa repercusión de lo que yo digo, entonces llega un momento en el que yo les hablo más fuerte y me da rabia que digan es que usted nunca ha hablado. Juepucha yo he hablado y he buscado las formas de diálogo muy serenas.

De nuevo el relato de la consultante, y la conversación terapéutica versa entorno al golpe

del destino y sus efectos en la dinámica relacional que genera tensión nombrada como “falta de apoyo”, que da cuenta al tiempo del recurso de “ser escuchada y comprendida”, lo que fue

también solicitado en el contexto terapéutico, llevándose a cabo en la conversación que

reconoce, como estrategia central en la consultante, el “hablarlo”.

La recuperación que espera lograr Mariana se encuentra en función del apoyo que reciba o, por el contrario, que deje de recibir de su sistema familiar, especialmente de su hermano y su

madre. El hecho de sentirse “sola” es un aspecto que según señala interfiere en su recuperación

y choca con las creencias que la consultante tiene acerca del papel que debe desempeñar una familia cuando alguno de sus miembros se encuentra en alguna situación desfavorable. Mientras

que para ella el hecho de ayudar a un familiar en una situación difícil es “algo natural” y hace parte del “deber moral” que existe por el solo hecho de pertenecer a una misma familia, para el

hermano, por ejemplo, se presenta como una “obligación” que no quería asumir, pero que sin embargo en algunos momentos asume o bien por “miedo” a la reacción que pueda tener Mariana en un momento dado, o bien porque siente que se encuentra en “deuda” con su hermana por todo lo que ella ha hecho por él. En palabras del hermano: “Obviamente por todo el tema

medico Mariana ha requerido más ayuda y eso es claro, pero esa ayuda cuando me la pide siento que me está cobrando favores o apoyos anteriores, entonces siento que no me puedo negar,

Desde esta perspectiva la consultante y su hermano viven el motivo de consulta de manera diferente, pues Mariana lo entiende como un asunto familiar que todos deben resolver38 por voluntad propia y el hermano lo ve como un problema de su hermana. Esto da cuenta de una tensión, que se relaciona con la historia previa, la manera en que cada hermano estaba definido en la vida familiar (rol), y el significado en sí mismos, que configura autonomías diversas y con ello diversos relatos de lo que sería esperable de cada uno y su relación ante la crisis.

Sesiones intermedias: 11 a 23

Ahora bien, con el transcurso del proceso terapéutico se observa un cambio en el relato

de Mariana con respecto al apoyo familiar, empezando a resaltar mayor “entendimiento” del

hermano ante su proceso.

En este punto es necesario señalar que tanto a la consultante como a su hermano se les hizo la invitación de realizar algunas sesiones conjuntas. La participación cada vez más frecuente y activa del hermano en el proceso terapéutico, así como su planteamiento de querer ayudar en el proceso de su hermana, permiten asociarlo como recurso de manera importante con el cambio. De forma más precisa, en el espacio conversacional se observa lo siguiente:

Hermano: Yo soy uno de los que más ha insistido en este tipo de espacios, para que tanto mi hermana encuentre las soluciones a sus problemas y nosotros como familiares encontremos una mejor manera de articularnos y de apoyarla en el proceso.

Posterior a ello durante la misma sesión, la consultante plantea.

M: (…) ante esas charlas y por las respuestas que el dio, yo creo que va a ser más fácil que entienda mi mamá y mi tío, que mi hermano. Pero siento que obtuve una respuesta favorable [haciendo referencia al hermano] en poco tiempo y eso me ayudo a sentir que me sentía más apoyada.

T: Te sientes apoyada por tu hermano!!

38 Y que además esta puesto en los otros, al utilizar expresiones como los demás “no me entienden”, los demás “no

El relato del hermano en el que él mismo se reconoce como recurso para Mariana en relación al proceso que está viviendo, identificando como estrategia el “apoyarla” tiene un efecto en su hermana, quien efectivamente percibe un mayor apoyo con las acciones realizadas por su hermano. A su vez este recurso y estrategia fue identificado y develado abiertamente en el espacio conversacional dándole fuerza a lo configurado.

Este cambio generó un efecto en la tensión relacional que se va transformando en recurso relacional, logrando ser explicitado en el escenario terapéutico:

Hermano: es digamos que antes y después del infarto, incluso con el infarto siempre la postura ha sido ubicar las limitaciones y los problemas afuera, es que usted me molesta con los medicamentos, es que el médico, es que siempre es otro, está afuera. Yo sé que ella lo tiene claro pero nunca admite es que yo tal vez, es que yo estoy cansada, es que yo no le estoy metiendo a ficha, es que yo no quiero, no. Siempre es afuera. Eso ha ido cambiando en el tiempo, en diciembre, en enero y hasta abril, es que ustedes, es que ustedes. Desde junio hasta acá, mire estoy cansada, no quiero hoy punto.

T: OK ha habido un cambio!!

Hermano: Claro. Ha habido un cambio. Un cambio en ella total, que pienso que es un proceso que internamente se ha venido dando, pero que hacia afuera ha venido a una velocidad distinta, menor, pero claro que ha habido un cambio. Dice estoy cansada, yo prefiero hacer tal cosa, o eso es lo que a mí me estresa, para mi ese cambio debería acelerarse porque la mayoría de las cosas que uno vive no están afuera, para mí no están afuera, para mí no están en como usted las asume. Esta emergente dinámica relacional de mutuo reconocimiento será un aspecto que irá ganando significación como recurso en la (re)configuración de la autonomía de la consultante e incluso en la relación fraterna, que va reconociendo la ayuda y el apoyo como una necesidad.

Adicional a eso, visualiza y declara abiertamente querer un camino diferente en su vida, diferente al de asumir las múltiples responsabilidades como lo ha hecho hasta el momento y al margen de lo que los demás puedan considerar como bueno o malo.

Las sesiones conjuntas al inicio del proceso fueron de gran importancia para la configuración de bienestar en la consultante. La participación activa del hermano posibilitó que la consultante lo reconociera a él y se reconociera a sí misma como un recurso activo en su proceso.

A pesar de lo anterior es necesario reconocer que en algunas de las sesiones intermedias se presentaron altibajos en la manera como la consultante percibía el apoyo de su familia

(sesiones 10 a 13), trayendo de nuevo en sus relatos su necesidad de que le “crean”. Uno de los

aspectos que intervinieron en estas tensiones fueron las relaciones con las instituciones y profesionales del servicio de salud –y la tramitología asociada a esta- con las que ha tenido permanente contacto en los últimos meses.

T: Quieres vacaciones.

M: Si, estoy cansada, todos los días es una cita al médico, es un control, una papel el otro. Estoy aburrida de tanta cosa médica, además que es un esfuerzo que las personas crean, inclusive el neurólogo me dijo: yo no le creí el tema del infarto

T: ¿En qué crees que está tu interés o tu necesidad que te crean los otros? M: porque me afecta, me está afectando

T: si no te afectara no te importaría que los médico te creyeran o no.

M: si, en primera instancia fue mi familia. Me afecto a tal punto que ahorita que los médicos se están justificando con cosas que dijo mi familia lo cual no era así. Entonces obviamente los médicos se están lavando las manos. Me afectó que no me creyeran. Para mí que me crean hace parte del respeto, yo siento que yo los respeto pero a mí no me han respetado, no me han comprendido, y yo siempre he estado ahí no solo por y para ellos como es el papel de la mamá, que una mamá hace todo, no. Yo obviamente no soy una mamá, también con ellos, he estado con ellos, pero tratando de vivir mi vida en un equilibrio. La palabra clave es esa.

Sesiones finales: 24 a 28

En estas sesiones, una vez se movilizó la relación con el hermano, entró en escena la tensión con la madre, de nuevo a través de la necesidad de ser escuchada y comprendida en relación a su malestar físico actual como consecuencias del ACV.

M: Ay usted si jode, me dice [refiriéndose a su madre] T: Pero hoy te acompaño a la sesión.

M: Si, por lo que antes el dolor era muy grande, no se los vivo diciendo porque yo sé que ellos están muy cansados y ellos creen que estoy a veces muy bien, me ha tocado hablar con ellos no mire, por favor entiéndame ciertas cosas, que no se las vivo diciendo porque todos estamos cansados. Si ustedes están cansados, yo soy la que más está cansada

T: Están casados de…

M: ellos de pronto de escucharme, yo me canso de decirle, como con mi mamá es tan difícil, yo le digo JC por favor entiéndame. Yo les digo siempre: si ustedes me comprendieran para mí sería más fácil porque yo estoy cansada de decir las cosas y que ustedes como que no las comprendan y yo ya no sé en qué idioma decirles.

T: Comprenderte en ese sentido es qué?

Lo anterior se encuentra relacionado con el cuidado, aspecto relacional destacado en la posición de la consultante con respecto a su familia. Anteriormente, era Mariana quien con un papel activo asumía la responsabilidad de todo lo relacionado con su familia y cuidaba a cada uno de sus miembros. Esto es fuente de tensión, haciendo que la consultante reclame cuidado para ella, con una respuesta percibida como muy escasa, lo que alimenta la tensión tanto en la cotidianidad de la casa, como en relación a los cuidados médicos.

M: (…) Cuando tengo el dolor tan insoportable digo no más. Si yo le sigo contestando a mi mamá, que para mí no es contestar sino tratándole de explicar, pues ya uno obviamente le sube el tono. Con mi hermano pasa lo mismo, pero obviamente es otro nivel, con mi mamá es más difícil.

T: OK entiendo que has utilizado el diálogo como una herramienta, sin embargo no te ha dado en todos los casos, los mejores resultados o los resultados que tu esperas ¿Qué crees que podrías hacer?

M: Hacerles entender de otras maneras. Yo pienso bueno, como me hago comunicar. Con lo de las terapias ahora yo busco dar ejemplos. Yo siempre auto reflexiono y busco la manera con ejemplos. Mi hermano es que mire, hay que lavar, que no sé qué. Y yo, pero porque no entienden, me duele, estoy cansada. Un día cogí a mi mamá y le dije usted cree que no estoy haciendo nada, camine, acompáñeme hoy, acompáñeme mañana. Llego un día que me dijo ay no mamita ya estoy cansada. Como el neurólogo me dijo, pues yo esa vez le dije porque yo al principio quería ir sola porque no quería ser una carga para ellos

In document The Sensible Solution 1984 pdf (Page 79-83)