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Chapter 3: Research Methodology

3.5 Methodology and Data Collection Methods

3.5.1 Document Analysis

Se trata del recopilador de gran parte de las cartas relacionadas con Casti en el Epistolario y autor de la Introduzione a Giambattista Casti (Fallico 1984). La lectura del excelente trabajo de Fallico nos deja párrafos tan sustanciosos como este:

Nel novembre 1801 appare a Parigi il primo volume degli Animali parlanti, la cui stampa verrà portata a termine entro i primi di giugno dell’anno successivo, quando il Casti informerà Ferdinando Marescalchi che l’editore del “poema ultimamente stampato” si è “associato” con il libraio italiano Manini per eseguire in Italia una “bella e splendida” edizione di tre tomi in “millecinquecento esemplari”, da stampare “tutta insieme e non tomo per tomo”, com’è avvenuto per quella parigina. In appendice a quasi tutte le edizioni del poema si aggiungono gli apologhi castiani

L’Asino, Le Pecore, La Lega dei forti e La gatta e il topo, già composti a Vienna per

comentare avvenimenti che hanno sconvolto la sensibilità e la cultura dell’abate (Fallico 1984: 105).

Al llegar a este punto del trabajo, en un apartado dedicado a la cronología de la obra como es este, resulta obligado hacer un alto para discutir el siguiente aspecto que envuelve, ¡cómo no!, una nueva controversia debido a que los expertos en la obra de Casti no se ponen de acuerdo, en algún punto tan relevante como la fecha de publicación de la primera edición del poema y el número de volúmenes que la conformaron.

Por ejemplo el biógrafo Nigro (1979: 34) afirma que el primer volumen «degli Animali» se publicó en París en noviembre de 1801 y la publicación concluyó en 1802 —añadiéndose en apéndice a casi todas las ediciones de esta última obra los cuatro apólogos del periodo vienés—, pero no especifica el número de volúmenes en el que la obra apareció. Esta opinión, como acabamos de leer en la cita precedente, la corrobora Fallico en lo relativo a las fechas de impresión de la obra y a que esta fue acompañada de los cuatro apólogos ya compuestos en Viena, ya que en su trabajo tampoco menciona nada relativo al número de tomos en que se publicó la princeps (1984: 105).

Por otra parte Muresu, al hacer una lista cronológica de las treinta ediciones de los Animali parlanti que afirma conocer (Casti 1978: 46-47), coloca entre ellas la primera edición «Parigi, Treuttel &Wurtz, anno X, 1802» sin hacer referencia al año 1801 ni al número de tomos en que la obra fue editada.

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También en su edición Pedroia afirma, de modo categórico, que ella sigue para su trabajo la princeps y que el primer tomo del poema vio la luz en febrero de 1802 (Casti 1987: XXVII) sin que en ningún momento aparezca una referencia al año anterior. A esto hay que añadir que en el subapartado que dedica a la Editio

Princeps aclara que esta fue impresa en tres tomos de 220x140 mm (Casti 1987:

744).

Por lo que a mí respecta, en ningún fondo bibliográfico de las numerosas bibliotecas que he consultado, he encontrado prueba alguna de la existencia de una edición fechada en 1801.

En esta controversia yo me inclino abiertamente por la fecha de 1802 porque, además de lo dicho hasta ahora, en una carta escrita por Casti al ministro Ferdinando Marescalchi («Parigi, li 22 pratile anno 10» —equivalente aproximadamente a la primera década de junio de 1802—) le pide ayuda para proteger su obra de las posibles publicaciones no autorizadas:

Voi aveste la bontà, cittadin ministro, d’indicarmi il modo di prevenire nella Repubblica Italiana la contrafazione del mio poema ultimamente stampato in Parigi e intitolato gli Animali parlanti a tenore delle leggi che esistono qui e in detta Repubblica per assicurare agli autori la proprietà delle loro produzioni, leggi troppo giuste senza le quali gli autori resterebbero scoraggiati dal pubblicare le loro opere (Casti 1984: 1116).

Que la petición de Casti estaba dentro de la ley lo demuestra el hecho de que el propio Marescalchi remitiera la carta del poeta a Francesco Melzi104 unos días después (Parigi, li 13 giugno 1802) pidiendo al destinatario su intercesión para que solo se permitiera la reimpresión de Gli animali parlanti al librero Manini:

L’abate Casti mi ha indirizzata la lettera che vi compiego in originale.

Da questa rileverete, cittadino Vicepresidente, il desiderio suo che venga costà impedito a tutt’altro che al libraio Manini il ristampare il recente di lui poema intitolato Gli animali parlanti.

Ha egli certamente adempito a delle formalità esatte da codeste leggi, e pare quindi che la sua domanda non sia destituita di fondamento (Casti 1984: 1178).

Las fechas de ambas cartas de junio de 1802 me hace pensar que se estuviera hablando de una publicación bastante reciente en aquel momento, o sea, de 1802 ya

      

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Francesco Melzi d’Eril (1753- 1816) fue un político lombardo que colaboró en el nacimiento de la República Cisalpina. Casti coincidió con él en la tertulia parisina de la casa de Azara en los primerísimos años del siglo XIX.

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que no tendría ningún sentido que Casti hubiera esperado cinco o seis meses más — si estuviéramos hablando de 1801— para hacer al ministro esa petición, pues llegaría tarde si hubiera esperado tal lapso de tiempo.

Para terminar de cerrar este inciso reflexivo sobre la fecha de publicación del poema se podría mencionar la carta que François Stalisnas Andrieux, uno de los redactores de la Décade Philosophique, escribe a Casti desde «Paris, le 12 thermidor an 9» —fecha que coincide aproximadamente con la de los últimos días de julio de 1801— en la que le anuncia: «Je suis toujours avec vous, car je m’occupe à present du troisième volumen des Animaux» (Casti 1984: 1093). El tal Andrieux, que es la persona que se está ocupando de la impresión de la primera edición del poema, habla del tercer volumen; si atendemos esta referencia, la princeps no pudo editarse en dos volúmenes.

Cerrada esta reflexión y volviendo a las opiniones de Fallico sobre la cronología, este menciona las fábulas en el orden en que aparecen editadas tradicionalmente, pero además hay un comentario del estudioso que es muy revelador: además de hablar de «gli apologhi castiani» y no de Apologhi vari sin mencionar el número cuatro, afirma de ellos —como hemos visto en la cita— que fueron compuestos en Viena para opinar acerca de hechos que afectaron a la sensibilidad y cultura del abate. O sea, que cada uno de ellos sería consecuencia de una reacción de Casti ante algún hecho importante y concreto ocurrido en su vida personal o en su entorno. Esto supondría, aunque Fallico no lo diga en su estudio de una manera explícita, un planteamiento de imposibilidad sobre el aspecto cronológico, ya que, como es obvio, no se pueden contar o analizar unos hechos cuando todavía estos no se han producido.

Algunas páginas más adelante, coincidiendo esta vez con lo que había expuesto Muresu en Le occasioni, vemos que Fallico opina que:

Nella Lega dei forti e nella Gatta e il topo il tessuto illuministico supporta la condanna delle alleanze rapaci e pretestuose, oltre che le polemiche allusioni rispettivamente alle spartizioni della Polonia a favore di Austria, Prussia e Russia, e alla coalizione antiturca fra Caterina II e Giuseppe II (Fallico 1984: 108).

Estoy, en líneas generales, de acuerdo con esta afirmación tan concreta que me da pie para recordar los siguientes acontecimientos políticos y militares: la revuelta polaca —dirigida por Tadeusz Kosciuszko—, que se inició con el

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levantamiento popular del 24 de marzo de 1794 y tras la cual Polonia fue derrotada y desapareció por más de un siglo como país independiente; fue definitivamente aplastada en noviembre de 1794105. A eso se debe de añadir que no fue hasta octubre de 1795 cuando se suscribieron los últimos acuerdos ruso-prusianos sobre el reparto del botín cuyas negociaciones se llevaron a cabo en San Petersburgo y estuvieron marcadas por las disputas que, sobre el reparto del territorio, mantuvieron Austria y Prusia hasta el acuerdo final en 1796.

Estas disputas que Casti, de forma evidente, refleja en la fábula de la Lega dan pie a otra reflexión: pese a la ‘clarividencia’ política de Casti, que no se le niega, no parece probable que el poeta hubiera sido capaz de escribir sobre la contienda entre los aliados antes de que esta se hubiera producido.

Aceptar el comentario de Fallico, en mi opinión, hace imprescindible retrasar la fecha de elaboración de esta fábula hasta, como mínimo, finales de 1795, atendiendo a la pura y simple cronología de los hechos narrados. En ningún caso sería, por tanto, aceptable la fecha de 1794 propuesta por algunos.

Para terminar este apartado quisiera señalar que también Fallico escribe:

Questi temi sono ripresi e ampliati negli Animali parlanti, condizionati, purtroppo, da incongruenze compositive e contraddizioni ideali (Fallico 1984: 108).

Palabras estas que encierran una contradicción de corte cronológico con la cita anterior y que muestran, a mi parecer, que las aportaciones de Fallico a este respecto son, solo, meras consecuencias de su análisis temático. Podríamos calificarlas como ‘efectos colaterales’ que aparecen implícitos, aunque no parece que el investigador los esté buscando, al menos en ese momento de su trabajo.

      

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Entre 1807 y 1815 existió el Gran Ducado de Varsovia como institución política representativa del pueblo polaco. Fue creado por Napoleón como un Estado satélite de Francia, —y aunque era solo un ducado y no un reino y en la práctica Napoleón lo usó, fundamentalmente, como una fuente de recursos—muchos polacos, tanto en Polonia como en la diáspora, lo apoyaron porque lo percibieron como el embrión de una futura Polonia independiente.

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