• No results found

Chapter 3: Research Methodology

3.5 Methodology and Data Collection Methods

3.5.2 Reflective Journals (RJs)

3.5.2.2 The Process of Data Analysis of the Reflective Journals (RJs)

Hasta aquí he recogido y resumido, desde mi punto de vista, las opiniones de algunos de los estudiosos castianos más destacados de la segunda mitad del siglo XX, pero antes de pasar al siguiente apartado centrado en la génesis y precedentes de la obra, quisiera añadir —para afianzar más la tesis que estoy defendiendo— algunos datos adicionales también relacionados con la cronología. En este subapartado me ceñiré siempre a datos obtenidos de las cartas que se encuentran en el Epistolario, reflexiones y opiniones escritas por el propio Casti salvo la última que se menciona. Estas son, en mi opinión, las aportaciones más fiables al ser de primera mano y he seleccionado algunas de las citas que me han parecido más significativas:

A) En una carta dirigida a su amigo el poeta Marcellino Serpieri117, «Firenze, li 29 febbraio 1797»118, podemos leer:

La mia opera, che cominciai presente voi, è cresciuta oltre la mia aspettativa a circa millesettecento sestine, da formare, come vedete, due volumi: assolutamente. L’edizione di tutte le mie opere o in un modo o nell’altro, si ha da fare; se avrò modo, come spero, da proporvi d’accompagnarmi e d’assistermi nell’edizione, lo farò certamente. Bisognerà vedere se voi sarete in grado d’accettare la mia proposta e le mie offerte. Io sono entusiasta di questo mio ultimo figlio e mi lusingo che vi compiacerete d’educarlo, se le circostanze ve lo permetteranno (Casti 1984: 982).

El autor sigue sin hacer ninguna referencia a un posible título del poema, ni menciona todavía ninguna descripción temática explícita. Parece evidente que Casti

      

117

Serpieri (1759- 1848) fue abogado y poeta, estaba muy bien relacionado con los intelectuales del momento (Torretta 1906).

118

Indudablemente hay un error en la fecha ya que los años impares no pueden ser bisiestos. No debe de tratarse de un error solo de Fallico porque esa carta, con la misma fecha, había sido ya publicada por Torretta (1906: 328). Aparte de ellos, también Pedroia habla de esta fecha como la del fin de la escritura del manuscrito parisino número 1624 (Casti 1987: 734).

90

aún no tenía una idea clara —pese a que ya había escrito cerca de la mitad de las sextinas de los apólogos— de cómo iba a terminar el conjunto de sus fábulas políticas, mostrando en la carta cierta sorpresa porque el trabajo se le había escapado de las manos, ya que había crecido más allá de sus expectativas y todavía no lo había sabido reconducir.

Después de haber leído lo que Casti le confiesa a su amigo, cuesta creer que algunos cantos, como por ejemplo los dos primeros de Gli animali parlanti —en los que desarrolla unos enmarques muy evidentes del poema tanto desde el punto de vista político como desde el narrativo— estuvieran entre los ya compuestos en ese momento. En mi opinión, lo más probable es que o fueron escritos después de esa fecha o fueron rehechos de manera sustancial a la hora de su publicación. Considero que esto tiene que ser así ya que también quisiera destacar como en estos dos primeros cantos, cuando se va describiendo a los animales y haciendo un retrato psicológico de estos por mor de sus reacciones, se está produciendo, al menos hasta cierto punto, otro enmarque de la obra. Desde el final del canto segundo, ya conocemos mucho de algunos de los animales protagonistas —como el Zorro, el Perro y el transparente Caballo— o, al menos, intuimos bastante de cuál va a ser el comportamiento de cada uno de ellos a lo largo del poema.

También en esa carta queda clara la excelente opinión que Casti tenía de su amigo Serpieri, a pesar de que era mucho más joven que él, ya que no se le encarga a cualquiera —ni siquiera en un sentido metafórico— la educación de un hijo literario, «se le circostanze ve lo permetteranno» (Casti 1984: 982).

B) Semanas después y al mismo destinatario (Firenze 25-III-1797) el poeta, refiriéndose una vez más a sus apólogos, le escribe nuevamente sobre la extensión del poema y la seguridad de su calidad y éxito:

Sappiate dunque che i miei apologhi sono cresciuti molto al di sopra di quel che io mi ero prefisso. Essi presentemente passano le milleseicento sestine, e credo che andranno facilmente alle milleottocento, cioè da potersene fare due buoni volumi. Questa è l’opera mia favorita; non n’è di fuora neppure una sestina […] Onde il fanatismo che produrranno e l’esito che essi avranno, debe essere grandissimo (Casti 1984: 991).

Ahora bien, el dato proporcionado sugiere otra reflexión: si sumamos las sextinas que aparecen en Gli animali parlanti con las de Apologhi vari el resultado

91

arroja un total de tres mil cuatrocientas ochenta y una. Así, pues, en ese momento, ya había compuesto algo menos de la mitad de lo que será la obra definitiva, pero no cree que pueda ir mucho más lejos porque en la cita que acabamos de leer solo aventura un aumento de alrededor de doscientas sextinas para completar la obra. La limitación que manifiesta en cuanto a sus expectativas me lleva a pensar que todavía no tenía nada clara la idea de conjunto.

En esta misma carta, encontramos también esta inequívoca opinión, esta vez sobre la opresión que se respiraba en Viena:

[…] ora si può scrivere più liberamente fra noi, cosa che assolutamente far non si potea da Vienna, che presentemente è divenuta un luogo della più sospettosa e pericolosa inquisizione, e dove le cose più indifferenti, le più innocenti sono esposte ad interpretazione maligne e ad arbitrarie calunnie e talvolta prese per reità (ibídem)119.

A la carta del 29 de febrero y a la del 25 de marzo vuelve a hacer referencia en otra de dos meses después (Pisa, 22-V-1797). En la de mayo le reitera a Serpieri la petición de que lea y le dé su opinión sobre esta obra de la que se siente tan orgulloso y escribe a su amigo que está dispuesto a:

Una delle più forti ragioni che potrebbero determinarmi a dare una corsa a Milano prima di portarmi in Francia, sarebbe di rivedervi e insieme leggere i miei apologhi che oramai sono giunti a una mole molto voluminosa; ma se per caso voi andate a Roma, mentre io fossi tuttavia in Toscana, non mancate di prevenirmene, acciò possiamo incontrarci (Casti 1984: 993).

C) Existen referencias epistolares posteriores que demuestran que Casti aún no intuía el alcance de lo que estaba escribiendo y, ni siquiera, había pensado en un título para la obra. Esto se ve, por ejemplo, en la carta a Paolo Greppi fechada en «Parigi, li 8 brumaire anno 7», fecha que se corresponde aproximadamente con el 29 de octubre de 1798, en la que podemos leer que

La copia, che voi avete de’ miei apologhi, è divenuta ora insufficiente, perché vi avrò aggiunto circa trecento altre sestine con due apologhi di nuovo. E tutto ciò non è sicuramente il peggio. Io ne leggo uno per volta tutti li mercoledì in casa Azara dopo desinare in una società di tredici o quattordici scelte e intelligenti persone, che ne restano entusiamate. Io lascio, e ho piacere che se ne parli per la città, come comincia a farsi, perché così probabilmente si potrà in seguito concluder qualche cosa. Azara par che se ne occupi (Casti 1984: 1076).

      

119

92

En la carta no señala todavía el número total de fábulas ni de sextinas que hasta ese momento había escrito. Sí afirma que lee su obra a razón de una fábula cada miércoles, delante de un público reducido y selecto, en casa de Azara120. Seguimos, sin embargo, sin tener un título ni de la obra ni de los apólogos individuales, aunque sí nos informa del progresivo desarrollo de su trabajo y de lo que esta obra le satisface.

D) En otra carta dirigida al mismo amigo, fechada en «Parigi, li 20 frimaio anno 7» —fecha que en nuestro calendario equivaldría al 10 de diciembre de 1798— escribe el poeta:

[…] i miei prediletti apologhi, che ora sono cresciuti di più di quattrocento sestine, che certamente non sono le pessime, poiché io sono un vecchio forsennato a cui la natura pare che voglia indennizzare l’indebolimento delle operazioni corporee col maggior vigore di quelle dello spirito (Casti 1984: 1078).

Sigue sin manifestar claridad de ideas respecto del futuro de su magna obra, pero escribe que el número de sextinas ha aumentado de modo notable, más de cuatrocientas en un mes y doce días121; además Casti sigue considerando su colección de fábulas como lo mejor que él haya escrito jamás. También es significativa la forma en que habla de sí mismo, calificándose de «vecchio forsennato». Este es, sin duda, el periodo más rico y activo de la literatura castiana, en el que, además de los apólogos sobre animales, escribirá varias de sus últimas

Novelle galanti.

      

120

José Nicolás de Azara (1730-1804) fue un político, diplomático y mecenas español muy destacado. Era hermano mayor del naturalista Félix de Azara. Fue embajador español en Roma y, desde marzo de 1798 hasta noviembre de 1803, fue embajador de España en París, convirtiendo su casa en una referencia cultural del mundo hispano italiano, ya que era frecuentada fundamentalmente por exiliados políticos de ambos países.

121

Lo que supone una media aproximada de diez sextinas diarias (sesenta versos). En mi opinión es un ritmo de trabajo muy grande, incluso para un hombre con la facilidad versificadora de Casti, dado que, además, simultaneaba la escritura de los Apologhi con la de las Novelle.

93

E) Desde la misma ciudad y en una carta a Giovanni Rosini122, («Parigi, dicembre 1800»123) podemos comprobar que el poeta, todavía, sigue hablando de apólogos sin especificar nada más:

Credo che si sia alla vigilia di vedere stampati i miei apologhi e una unione di cinque o sei amici, che si sono quotizzati per farne l’edizione facendo a me un regalo di circa cinquecento zecchini (Casti 1984: 1090).

Continúa hablando de apólogos a pesar de que, al parecer, en ese momento el poema ya estuviera casi en condiciones de ir a la imprenta, lo que indicaría que su trabajo había concluido o estaba casi terminado. En cualquier caso, no deja de ser significativo que siga hablando de sus apólogos y lo haga sin añadir esta vez el adjetivo «políticos» y que, en un momento tan avanzado de la elaboración de su obra, todavía no denomine «cantos» a lo que hasta el momento sigue denominando «fábulas».

Respecto de las últimas Novelle galanti, con las que terminé en breve mención el apartado anterior, en esta misma carta podemos encontrar un párrafo de sumo interés sobre la composición de estos cuentos que tuvieron tanto éxito en el mundo cortesano del momento, sobre todo en el ámbito femenino, gracias a sus argumentos ingeniosos aunque bastante ‘subidos’ de tono:

Presentemente m’occupo a compor delle Novelle, come vi dissi, perché volendosi continuare a far l’edizione di tutte le mie opere, per rendere più interessanti e più ricercate le Novelle ho creduto indispensabile d’aggiungervene un buon numero delle nuove, il qual numero non sarà minore di dodici, ma spero anche più124. E già quelle da me finora aggiunte, io e tutti quelli che le hanno sentite, ne siamo contentissimi (Casti 1984: 1090).

F) Finalmente en otra carta, «París, le 12 thermidor an 9», fecha que coincide aproximadamente con la del 31 de julio de 1801, en la que Casti es el destinatario, encontramos la primicia del título. François Stalisnas Andrieux —que es uno de los redactores de la Décade philosophique— comunica a Casti: «Je suis toujours avec

      

122

Escritor italiano, autor de La monaca de Monza, que desde 1798 se dedicó a editar libros. También desde 1804 y hasta su muerte en 1855, enseñó «Eloquenza italiana» en la Universidad de Pisa.

123

En la fecha de la carta falta el día.

124

El número total de las nuevas Novelle que fueron añadidas a la colección de las dieciocho ya conocidas y publicadas fue de treinta, no de doce, lo que nos de nuevo indica dos cosas: en primer lugar que efectivamente estaba trabajando muchísimo, y en segundo lugar que tampoco tenía del todo claro lo que iba a pasar con sus Novelle.

94

vous, car je m’occupe à present du troisième volume des Animaux» (Casti 1984: 1093).

Esta es la primera referencia epistolar que me consta en la que se le pone un título al gran poema y aunque le falta el adjetivo parlanti, todo indica que se refiere a la misma obra, que ya va a aparecer como tal a partir de ese momento en el

Epistolario, con Casti como emisor o destinatario. Veamos lo que el abate escribe a

su amiga Chiara Pesaro en «Parigi, li 10 ottobre 1801»:

Presentemente qui si sta stampando un mio gran poema, intitolato Gli animali

parlanti, poema che tutti dicono dover fare un gran chiasso nel pubblico; non so se

costà perverrà, ma ella ne sentirà senza dubbio parlar moltissimo (Casti 1984: 1106).

y a partir de esta fecha Casti pasará a llamar al poema de este modo, sistemáticamente; así lo podemos ver en todas las referencias posteriores que sobre su obra aparecerán en el Epistolario125.

Como conclusión de este apartado sobre las opiniones que proporciona el propio Casti y a modo de breve resumen, quisiera volver a recordar dos aspectos importantes, desde el punto de vista de la cronología. En primer lugar, podemos asegurar que el apólogo de la Gatta fue el primero en ser compuesto y también que es anterior a abril de 1796.

En segundo lugar, parece muy probable que el otro titulado La lega dei forti ni siquiera perteneciera al periodo vienés. Aunque el poeta pudiera haber comenzado a escribirlo en Viena, resulta difícil pensar que concluyera esa fábula estando en la corte porque la crítica explícita que el poeta desarrolla en ella contra Austria es bastante dura. Además ese juicio tan negativo no le habría pasado desapercibido a los policías que retuvieron a Casti y confiscaron sus manuscritos en la aduana de Graz. De haber existido el texto, creo que habría tenido alguna consecuencia muy desagradable para el ilustrado; sin embargo, la realidad fue que lo dejaron, casi de inmediato, en libertad y le devolvieron sus papeles con relativa celeridad, con o sin intervención de las personas a las que pidió ayuda.

      

125

Después de esa carta a Chiara Pesaro aparecen en el Epistolario citas puntuales sobre Gli animali parlanti, sin una particular sustancia respecto del tema que ahora nos ocupa, hasta en siete ocasiones. Se pueden consultar esas citas en las páginas: 1112, 1116, 1120, 1123, 1127, 1128 y 1178 de Casti 1984.

95

Personalmente considero que, tanto las cuatro fábulas que tradicionalmente se agrupan dentro de los Apologhi vari, como los veintisiete cantos que forman Gli

animali parlanti, nacieron como obras independientes, como una simple colección de

apólogos individuales, hasta que en algún momento el poeta, por sí mismo o por las sugerencias de algún amigo, se percató de las posibilidades que le ofrecía el material que tenía en sus manos. Desde ese instante el proceso de creación pasaría a ser muy diferente: Casti se propuso trabajar en los Animali con un hilo argumental en el que los cuatro Apologhi quedarían excluidos, únicamente, porque sus temáticas concretas no engarzaban de un modo razonablemente natural con la línea del poema mayor.

Manteniendo este supuesto, no encuentro argumentos —al margen de para el mencionado apólogo de la gata— para asegurar que las otras tres fábulas que conforman los Apologhi vari sean anteriores o posteriores a las que se incorporaron a

Gli animali parlanti, ya que de las alusiones tan escasas que en las cartas aparecen,

no se desprende ninguna referencia que indique la contemporaneidad o no de unas u otras. Por ese motivo prefiero considerar a esos cuatro apólogos más como un complemento —de ahí que se colocaran como un Apéndice— que como un precedente del poema.

En cualquier caso, será inevitable retomar en los próximos apartados este aspecto de la cuestión, porque la forma y la cronología están unidas sólidamente. De este modo, al considerar otros aspectos como la génesis de la obra, los componentes evolutivos, los precedentes y la estructura final, las probables fechas de escritura de las fábulas, inevitablemente, volverán a aparecer bajo estas u otras reflexiones similares.

Por último, tan solo quiero repetir que, aunque considero que ambos títulos se puedan separar por cuestiones didácticas o de metodología, no creo que deban separarse por razones temáticas, ideológicas o cronológicas. Creo sinceramente que los dos títulos forman parte de un mismo bloque en la mente del autor, tanto a nivel ideológico como a nivel narrativo, a saber, el bloque del pensamiento vital, político e ideológico de un anciano poeta ilustrado al final de su vida.

96

3.3. Génesis de la obra y aspectos evolutivos. Los