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CHAPTER TWO:

2.7.3. E DUCATION ‘ INTO ’ ENTERPRISE

Las y los profesionales que intervienen con mujeres víctimas de una agresión sexual recono- cen la necesidad de elaborar las políticas de atención en función de la naturaleza de la(s) agresión(es) vivida(s) y de otras variables, como la relación con el agresor, la edad o la nacionalidad.

28 Esta afirmación no ignora que puede haber mujeres que han sufrido una agresión sexual reciente o pasada y decidie-

ran acudir directamente a otros servicios a pedir apoyo, por ejemplo, al Servicio de Atención a la Víctima, así como otras que no considerarían necesario recurrir a una instancia pública por ser suficiente su red de apoyo natural. La ca- rencia de datos y en algunos casos de datos desagregados, dificulta saber la proporción exacta de esta demanda, así como la cantidad de mujeres que solicitan algún tipo de apoyo sin haber interpuesto una denuncia.

AGRESIONES SEXUALES

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Las necesidades y demandas de las mujeres no siempre pueden ser recogidas y atendidas con la especificidad que requerirían, por lo que, en ocasiones, la disposición y buen hacer del personal técnico se enfrenta con el límite de los servicios existentes. A pesar de ello, re- cogemos la tipología que han elaborado desde su experiencia, como un aporte para las necesarias mejoras e innovaciones que se tendrán que hacer, a fin de dar una mejor res- puesta a la problemática de las agresiones sexuales.

a) Mujeres víctimas de violencia de género que sufren o han sufrido maltrato físico y/o psicológico, sin un reconocimiento explícito de agresión sexual

A este grupo es posible ofrecerle una respuesta a su vivencia de violencia por parte de la pareja o expareja, pero no así a una agresión sexual que, si bien puede ser sospechada por el personal técnico, nunca es reconocida abiertamente por la mujer. En estos casos, se plantea la necesidad de formación específica para el personal, in- cluido el manejo de indicadores que les permitan constatar que han ocurrido agresio- nes sexuales.

b) Mujeres que sufren o han sufrido diversas formas de violencia de género o maltra- to entre las que se incluye la agresión sexual y así lo reconocen

A las mujeres que hacen explícita su vivencia de agresión sexual dentro de la rela- ción de pareja o expareja se les puede responder desde los programas y recursos destinados a la atención de mujeres víctimas de violencia de género, con una aten- ción psicológica más especializada que les permita elaborar esta vivencia y su reper- cusión traumática específica.

Cabe destacar que según informan quienes han trabajado con este grupo de muje- res, en la mayoría de estos casos se requiere establecer un vínculo sólido antes de que ellas reconozcan las agresiones sexuales e, incluso en los casos que han inter- puesto denuncia, es posible que aquéllas no hayan sido mencionadas.

En el ámbito de la intervención psicológica se constata que la dificultad de recono- cerse y aceptarse como mujeres agredidas sexualmente por su pareja, es el factor principal que impide develar esta problemática, y que este reconocimiento supone un importante grado de desestructuración psíquica por lo que tiene de invasión a su inti- midad sexual.

c) Mujeres víctimas de agresiones sexuales recientes y no recientes

Como hemos visto anteriormente, los servicios específicos para atender mujeres que han sufrido estas agresiones fuera de una relación de pareja, perpetrada por un co- nocido o desconocido, son escasos. Llama la atención que en los casos en que el agresor es un conocido pasa más tiempo para que las mujeres decidan acudir a los servicios existentes, así como para interponer la denuncia.

En función de variables como la nacionalidad y la edad de las mujeres, observamos otras respuestas institucionales a demandas de grupos específicos.

7. LA RESPUESTA INSTITUCIONAL ANTE LAS AGRESIONES SEXUALES

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d) Mujeres migradas agredidas sexualmente

Dentro de este grupo se detectan varias demandas específicas. Por un lado, están las mujeres migradas que trabajan como prostitutas y que acuden inmediatamente des- pués de haber sido agredidas sexualmente por un cliente. En estos casos, la barrera idiomática supone una grave limitación para la atención; otro problema lo constituye la situación de irregularidad administrativa de muchas de ellas que es un obstáculo, sobre todo, para la interposición de la denuncia y posterior proceso judicial.

Por otro lado, están los casos de mujeres migradas que presentan una problemática de agresiones sexuales sufridas en la infancia y/o producto de un abuso continuo en el seno familiar. La intervención suele complicarse en estos casos por la interferencia de otros múltiples problemas (de tipo laboral, económico, familiar, irregularidad ad- ministrativa…) que les hacen difícil acceder al proceso, necesariamente largo, que se requeriría para una efectiva recuperación.

e) Jóvenes víctimas de agresiones sexuales recientes

Generalmente se trata de víctimas que cuentan con el apoyo familiar (habitualmente de la madre) y que han sufrido agresiones por parte de un desconocido. Este tipo de ca- sos se registran frecuentemente en el servicio de atención telefónica y en el ámbito sa- nitario. Cabe resaltar que con frecuencia la petición de apoyo no se realiza inmediata- mente después de la agresión, lo que dificulta la intervención sanitaria más eficaz. Otra problemática detectada es la normalización de ciertos tipos de conductas de los chicos que dificultan que las jóvenes reconozcan lo que es una agresión sexual, así como el miedo a no ser creídas y/o a ser juzgadas y el sentimiento de vergüenza por sentir que han «pro- vocado» o «consentido» la agresión, o que no se han podido defender eficazmente a pesar de «saberse la teoría». Esto hace presuponer que buena parte de las agresiones sufridas por las mujeres más jóvenes no llegan a los recursos sanitarios ni a ningún otro tipo de servicio.

7.3. LOS ITINERARIOS DE ATENCIÓN EN CASOS DE AGRESIONES