Ya en Las lecciones sobre gramática latina Nietzsche había enunciado un primer esbozo de crítica de la filosofía como crítica del lenguaje. El principal error que cometía el filósofo consis- tía en dar una realidad infundada a las categorías lingüísticas. De ellas, destacaba la importancia concedida a la noción de sujeto342. La oposición entre sujeto y objeto sólo existe en el lenguaje
(en la estructura de las lenguas indoeuropeas basada en la forma sujeto-predicado) y el filósofo al creer en ella sólo se habría dejado “seducir” por las palabras. El término “seducir” y deri- vados (Verführung, Verführer, verführen) es en este sentido empleado constantemente por Nietzsche para describir la relación del filósofo con las palabras. Los siguientes tres fragmentos, correspondientes a distintos períodos de tiempo (el último de ellos data de la primavera 1880 a la primavera 1881) tratan todos ellos de la relación de las palabras con el pensamiento filosó- fico. Dicha relación es descrita como una seducción o corrupción (Verführung): las palabras atrapan al filósofo como una red:
K.G.W. III 3: 19[135], p.51: “Der Philosoph in den Netzen der Sprache eingefangen.”
(El filósofo atrapado en la red del lenguaje)
IV 1, 6[39], p.189: “Die Verführer der Philosophen sind die Worte, sie zappeln in den
Netzen der Sprache.”
(Las palabras son las corruptoras <seductoras> de los filósofos, ellos se agitan en la red de las palabras.)
V 1, 10[D67], p.758: “Objekt und Subjekt – fehlerhafter Gegensatzt. Kein Ausgangspunkt
für das Denken! Wir lassen uns durch die Sprache verführen.”
(Objeto y sujeto – oposición incorrecta. ¡Ningún punto de partida para el pensamiento! Nos dejamos seducir por las palabras)
Una aplicación muy temprana de esta intuición lingüística en la descomposición de los conceptos tradicionales de la metafísica tiene lugar ya en La filosofía en la época trágica de los griegos. Allí Nietzsche establece una invalidación del concepto aristotélico de “ser” a partir de la crítica del lenguaje”, en la línea de la anulación de la noción de verdad en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. “Ser” se reduce entonces, según su etimología, a un mero “respirar”343. Obsérvese en el texto citado la continuidad en el léxico de Nietzsche, con la utili- zación de los términos “Metapher” o “Übertragung”, ya comentados anteriormente:
K.G.W. III 2: Ph.Z.G., Cap. XI, pp.339-341: “(…) Nun hat Aristoteles gegen alle
ähnlichen Schlußverfahren bereits geletend gemacht, daß die Existenz nie zur Essenz, des Dasein nie zum Wesen des Dinges Gehöre. Gerade deshalb ist aus dem Begriffe «Sein» – dessen essentia eben nur das Sein ist – gar nicht afu eine existentia des Seins zu schließen. Die logische Wahrheit jenes Gegensatzes «Sein» und «Nichtsein» ist vollkommen leer, wenn nicht die Anschauung gegeben werden kann, aus der [340] dieser Gegensatz, durch Abstraktion, abgeleitet ist, sie ist, ohne dies Zurückgehen auf die Anschauung, nur ein Spiel mit Vorstellungen durch das in der That gar nichts erkannt wird. (…) Die Worte sind nur
342 Para Djuric, M., Nietzsche und die Metaphysik (M.T.N.F.-16, 1985), la crítica del lenguaje lleva a la
crítica del sujeto como modelo fundamental del principio de identidad. Es ésta la razón profunda de la invalidación de la lógica que comentamos anteriormente. Según Djuric, la supresión del principio de identidad opone el pensamiento de Nietzsche a la tradición filosófica occidental: “Die Kritik des Subjekt- begriffs war für Nietzsche außeordentlich wichtig, vor allem deshalb, weil ihm der Gedanke vorschwebte, dies sei der einzige Begriff, der mit seinem vorausgesetzten Sein identisch ist, dieser Begriff sei das Grundmodell der Identität, durch ihn werde zunächst die Einheit konstituiert, die sich als Grundlage aller logischen Funktionen findet.” – op. cit., p.67.
343 Un argumento que encontraremos de nuevo años después en una breve anotación del otoño de 1885 –
primavera de 1886: VIII 1, 1[24], p.12: “– Seele, und Athem und Dasein esse gleich gesetzt. Das Lebende ist das Sein: weiter giebt es kein Sein.” E igualmente en VIII 2: 9[63], p.33: “Sein und Werden (…) «Sein» als Verallgemeinung des Begriffs «Leben» (athmen) «beseelt sein» «wollen wirken» «wer- den» (…)”
symbole für die Relationen der Dinge unter einander und zu uns und berühren nirgends die absolute Wahrheit: und gar das Wort «Sein» bezeichnet nur die allgemeinste Relation, die alle Dinge verknüpft, ebenso wie das Wort «Nichtsein» (…) Den Begriff des Seins! Als ob der nicht den ärmlichsten empirischen Ursprung bereits in der Etymologie des Wortes aufzeigte! Denn esse heißt ja im Grunde nur «athmen»: wenn es der Mensch von allen anderen Dingen gebraucht, so überträgt er die Überzeugung, daß er selbst athmet und lebt, durch eine Metapher, das heißt duch etwas Unlogisches, auf die anderen Dinge begreift ihre Existenz als ein Athmen nach menschlicher Analogie. (…) Selbst für den Menschen, also angesehn von jener Übertragung, ist aber der Satz «ich athme also giebt es ein Sein» gänzlich unzureichend: als gegen welchen derselbe Einwand, wie gegen das ambulo, ergo sum oder ergo est, gemacht werden muß.”
(Aristóteles, en cambio, alegó en contra de todas estas inferencias similares que la existencia, el ser de las cosas jamás pertenece a la esencia. Precisamente por eso, es imposible deducir del concepto «ser», cuya esencia es tan sólo el ser, una existencia del ser. La verdad lógica de esa antítesis entre «ser» y «no ser» es absolutamente vacía si no puede darse el objeto que descansa en su base, esto es la intuición de la que, por medio de la abstracción se derivó; sin este regreso a la intuición, la verdad lógica no será más que un juego de representaciones que no conducirá al conocimiento de ninguna realidad (…) Las palabras son sólo símbolos de las relaciones recíprocas entre las cosas, y también de las cosas con respecto a nosotros, y hamás llega a palpar la verdad absoluta. La misma palabra «ser» indica sólo la relación general que conjuga todas las cosas entre sí, y lo mismo sucede con las palabras «no ser». (…) ¡El concepto de ser! ¡Como si éste no revelase ya en la etimología de la palabra su origen miserable y empírico! Pues «esse» sólo significa, en definitiva, «respirar». Cuando el hombre usa esta palabra a propósito de otras cosas, no hace sino transferir la convicción propia de que él mismo es quien respira y vive por medio de una metáfora, esto es, por medio de algo carente de lógica, a las demás cosas, entendiendo la existencia de éstas asimismo cmo un respirar según la analogía humana. (…) Todavía para el hombre, es decir, prescindiendo de aquella transferencia, la proposi- ción «yo respiro, luego existe un ser» es del todo insuficiente: contra ella cabrá hacerse la misma objeción que debe hacerse contra el ambulo ero sum o ergo est.) -trad. Luis Fernan- do Moreno
El desarrollo de la cuestión de la crítica de la metafísica vuelve a un segundo plano durante todo el denominado período medio y sólo en la obra posterior a Así habló Zarathustra, en especial en Más allá del bien y del mal, el tema recobra una posición preponderante dentro de la filosofía de Nietzsche. Ya hemos hecho referencia a la misma en El crepúsculo de los ídolos, veamos a continuación un par de ejemplos de Más allá del bien y del mal y La genea- logía de la moral que ilustran el desarrollo de la crítica de la metafísica como crítica del len- guaje, centrada en la noción de sujeto (la superstición del “yo”) – Obsérvese en estos fragmentos el uso ya señalado del término “Verführung” (la seducción del lenguaje):
K.G.W. VI 2: J.G.B., Vor., pp.3-4: “(…) und die Zeit ist vielleicht sehr nahe, wo man
wieder und wieder begrifen wird, was eigentlich schon ausgereicht hat, um den Grundstein zu solchen erhabenen und unbedingten Philosophen-Bauwerken abzugeben, welche die Dogmatiker bisher aufbauten, – irgendein Volks-Aberglaube aus unvordenklicher Zeit (wie der Seelen-Aberglaube, der als Subjekt- und Ich-Abeglaube auch heute noch nicht aufge- hört hat, Unfug zu stiften), irgendein Wortspiel vielleicht, eine Verfüh-[4]rung von seiten der Grammatik her oder eine verwegene Verallgemeinung von sehr engen, sehr persön- lichen, sehr menschlich-allzumenschlichen Thatsachen.”
((…) y quizás el tiempo esté cercano en el que se comprenderá de una vez por todas qué es lo que ha bastado realmente para colocar la primera piedra del edificio sublime e incon- dicionado de los filósofos que hasta ahora los dogmáticos han ido levantando, – cualquier superstición popular de tiempos inmemoriales (como la superstición del alma la cual, como superstición del sujeto o superstición del yo, aun hoy no se ha extinguido) o tal vez un juego de palabras cualquiera, una seducción por parte de la gramática o una generalización temeraria a partir de hechos muy reducidos, muy personales, muy humanos-demasiado humanos.)
K.G.W. VI 2: J.G.B., §20, pp.28-29: “Die wunderliche Familien-Ähnlichkeit alles indi-
schen, griechischen, deutschen Philosophierens erklärt sich einfach genug: Gerade, wo Sprach-Verwandtschaft vorliegt, ist es gar nicht zu vermeiden, dass, dann der gemein- sammen Philosophie der Grammatik – ich meine dann der unbewussten Herrschaft und Führung durch gleiche grammatische Funktionen – von vornherein Alles für eine gleich- artige Entwicklung und Reihenfolge der philosophischen Systeme vorbereitet liegt ebenso wie zu gewissen andern Möglichkeiten der Welt-Ausdeutung der Weg wie abgespert er- [29]scheint. Philosophieren des uraltaischen Sprachbereichs (in dem der Subjekt-Begriff am schlechtesten entwickelt ist) werden mit grosser Wahrscheinlichkeit anders «in die Welt» blicken und auf andern Pfaden zu finden sein als Indogermanen oder Muselmänner: der Bann bestimmter grammatischer Funktionen ist im letzten Grunde der Bann physio- logischer Werturteile und Rasse-Bedingungen.”
(La extraña semejanza y familiaridad de toda la filosofía india, griega y alemana se explica con bastante facilidad: pues donde se da un parentesco de lenguas es imposible evitar que, debido a la filosofía común de la gramática – quiero decir, debido al dominio y orientación inconsciente por medio de las mismas funciones gramaticales – desde un primer momento todo esté dispuesto para un desarrollo análogo, con la misma sucesión de etapas, del sistema filosófico, al mismo tiempo que aparecen cerradas las vías para otras determinadas posibilidades de interpretación del mundo. Los filósofos del área lingüística altaica (en la cual el concepto de sujeto apenas se ha desarrollado) con gran probabilidad mirarán «el mundo» de otra manera y descubrirán otros caminos distintos de los indogermanos o musulmanes: la fascinación de determinadas funciones gramaticales es, en última instancia, la fascinación de determinados juicios fisiológicos de valor y condicionamientos raciales.)
K.G.W. VI 2: G.M. (1), § 13, pp.293-294: “Ein Quantum Kraft ist ein eben solches
Quantum Trieb, Wille, Wirken – vielmehr es ist gar nichts anderes als eben dieses Treiben, Wollen, Wirken selbst, und nur unter der Verführung der Sprache (und der in ihr verstei- nerten Grundirrthümer der Vernunft), welche alles Wirken als bedingt durch ein Wirken- des, durch ein «Subjekt» versteht und missversteht, kann es anders erscheinen. Ebenso nämlich, wie das Volk den Blitz von seinem Leuchten trennt und letzteres als Thun, als Wirkung eines Subjekts nimmt, das Blitz heisst, so trennt die Volkes-Moral auch die Stärke von den Äusserungen der Stärke ab, wie als ob es hinter dem Starken ein indifferentes Substrät gäbe, dem es freistünde, Stärke zu äussern oder auch nicht. Aber es giebt kein solches Substrät; es giebt kein «Sein» hinter dem Thun, Wirken, Werden: «der Thäter» ist zu Thun bloss hinzugedichtet, – das Thun ist Alles. Das Volk verdoppelt im Grunde das Thun, wenn es den Blitz leuchten lässt, das ist ein Thun-Thun: es setzt dasselbe Geschehen einmal als Ursache und dann noch einmal als deren Wirkung. Die Naturforscher machen es nicht besser, wenn sie sagen «die Kraft bewegt, die Kraft verursacht» und dergleichen, – unser ganze Wissenschaft, trotz aller ihrer [294] Kühler, ihrer Freiheit vom Affekt, unter der Verführung der Sprache und ist die untergeschobenen Wechselbälge, die «Subjekte» nicht losgeworden (das Atom ist zum Beispiel ein solcher Wechselbalg, insgleichen das Kantische «Ding an sich»); (…)”
(Un quántum de fuerza es precisamente un determinad quántum de impulso, de voluntad, de actividad; más aún, no es otra cosa que esos mismos tender, querer y actuar, y, si parece otra cosa, se debe sólo a la seducción del lenguaje (y a la de los errores fundamentales de la razón que se han petrificado en el lenguaje), el cual entiende equivocadamente que todo hacer está condicionado por un «sujeto». Esto es, del mismo modo que el pueblo distingue el rayo de su resplandor y concibe éste como un hacer, como la acción de un sujeto al que llama rayo, así la moral del pueblo separa igualmente la fortaleza de sus manifestaciones, como si detrás del fuerte existiera un sustrato indiferente, en cuya mano estuviera el exte- riorizar o no exteriorizar la fortaleza. Ahora bien, ese sustrato no existe: no hay «ser» alguno detrás del hacer, del actuar, del devenir; «el agente» es algo ficticio que se añade al hacer; todo se reduce al hacer. En última instancia, el pueblo desdobla el efecto de un efecto; concibe un mismo fenómeno como causa y luego como efecto de ésta. Los investi- gadores de la naturaleza tampoco hacen otra cosa cuando dicen que «la fuerza mueve», «la fuerza causa» y otras cosas por el estilo. Pese a su frialdad y a su desapasionamiento, toda nuestra ciencia sigue sometida a la seducción del lenguaje y no ha abandonado a esos duendes imaginarios que se han introducido en ella y que son los «sujetos» (El átomo, por ejemplo, es uno de esos duendes, al igual que le concepto kantiano de «cosa en sí».))
La crítica del sujeto en los términos en que es expuesta en el fragmento citado de La genealogía de la moral está ampliamente desarrollada en los cuadernos de notas de Nietzsche. Por ejemplo, las dos siguientes anotaciones consecutivas de otoño de 1885 a otoño de 1886, en las que se expone la “duplicación” lingüística de la acción (por medio del mismo modelo del rayo) que introduce el sujeto como algo real (cuando en realidad éste sólo expresa una “semió- tica”, 2.2.Wahrheit) :
K.G.W. VIII 1: 2[83], pp.99-102: “Der Mensch glaubt sich als Ursache, als Thäter – alles,
was geschieht, verhält sich prädikativ zu irgend welchem Subjekte.[99] (…) Was uns die außeordentliche Festigkeit an Causalität giebt, ist nicht die große Gewohnheit des Hinterei- nanders von Vorgängen, sondern unsere Unfähigkeit, ein Geshehen anders interpretiren zu können denn als ein Geschehen aus Absichten. Es ist der Glaube an das Lebendige und Denkende als das einzig Wirkende – an den Willen, die Absicht – daß alles Geschehn ein Thun sei, daß alles Thun ein Thäter voraussetze, es ist das Glaube an den Subjekt- und Prädikat-Begriff nicht eine große D<ummheit> sein?” [ s.100…]
(El hombre se cree a sí mismo como causa, como autor – todo lo que sucede lo relaciona predicativamente a algún sujeto (…) Lo que da para nosotros una extraordinaria solidez a la creencia en la causalidad no es la inevitable costumbre en la sucesión de procesos, sino nuestra incapacidad para poder interpretar un acontecimiento de otra manera a como un acontecer a partir de intenciones. Es la creencia en lo que vive y en lo que piensa como lo único efectivo – en la voluntad, en la intención – que todo acontecer sea un hecho, que todo hecho presuponga un autor, ¿no es la creencia en los conceptos de sujeto y predicado una gran necedad?)
K.G.W. VIII 1: 2[84], pp.101-102: “Was sind Prädikate? – Wir haben Veränderung an
uns nicht als solche genommen, sondern als ein «an-sich», das uns fremd ist, das wir nur «wahrnehmen»: und wir haben sie nicht als ein Geschehen, sondern als ein Sein gesetzt, als «Eigenschaft» – und ein Wesen hinzuerfunden, an dem sie haften, d.h. wir haben die
Wirkung als Wirkendes angesetzt und das Wirkendes als Seiendes. [s.101…] Aber dieser
Schluß ist schon Mythologie: er trennt das Wirkende und das Wirken. Wenn ich sage «der Blitz leuchtet», so [102] habe ich das Leuchten einmal als Thätigkeit und das andere Mal als Subjekt gesetzt: also zum Geschehen ein Sein supponirt, welches mit dem Geschehen nicht eins ist, vielmehr bleibt, ist, und nicht «wird».– Das Geschehen als Wirken anzu-
setzen: und die Wirkung als Sein: das ist der doppelte Irrthum oder Interpretation, deren wir
uns schuldig machen. Also z.B. «der Blitz leuchtet» – «leuchten» ist ein Zustand an uns: aber wir nehmen ihn nicht als Wirkung auf uns, und sagen: «etwas leuchtendes» als ein «An-sich» und suchen dazu einen Urheber, den «Blitz».”
(¿Qué son predicados? No hemos tomado las modificaciones en nosotros como tales modi- ficaciones, sino como un «en sí» que nos es extraño, que sólo «percibimos»: y las hemos puesto no como un acontecer, sino como un ser, como «propiedad» – y descubierto un ser al que están adheridas; es decir, hemos situado el efecto como lo que actúa y lo que actúa como el ser. (…) Pero esta conclusión ya es mitología: separa lo que actúa del actuar. Si digo «el relámpago resplandece», he puesto así «resplandecer» una vez como actividad y la otra como sujeto: del mismo modo, suponer un ser para el acontecer, que no se identifica con el acontecer, sino que más bien permanece, es, y no deviene. Poner el pensamiento
como actuar, y el efecto como ser: éste es el doble error o interpretación de la que somos
responsables. Así, por ej. «el relámpago resplandece» – «resplandecer» es un estado en nosotros: pero no lo tomamos como efecto en nosotros, y decimos: «algo que resplandece» como un «en sí» y buscamos por ello un autor, el «relámpago».)
Resultaría reiterativo seguir ofreciendo fragmentos de las anotaciones de Nietzsche en lo concerniente a la crítica de la metafísica en el lenguaje. La filiación de la misma al desarrollo de los escritos filológicos expuesta anteriormente nos parece suficientemente atestiguada con el material ya presentado. Como resumen de ella ofrecemos dos fragmentos que se nos antoja paradigmáticos. El primero de ellos, de abril-junio de 1885, sintetiza en pocas líneas la crítica de la metafísica como crítica lingüística de la noción de sujeto (2.2.Wahrheit). El segundo, de verano de 1886 a otoño de 1887, enuncia la identidad de la razón y el lenguaje como la subordi- nación a un esquema que no podemos desechar (“los errores de la razón que han petrificado el lenguaje”, como se afirmaba en el fragmento anteriormente citado de La genealogía de la moral
y que se retrotraen en última instancia al “endurecimiento” de la metáfora de Sobre verdad y mentira…). Dicha identidad constituye entonces para Nietzsche, de una manera parecida a como años más tarde la enunciaría Ludwig Wittgenstein, el límite del pensamiento344: