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4.3 LGE-MRI and Scar Formation

4.3.6 Post-procedural scar level and RF parameters analysis

PERÍODO MEDIO.

El prólogo de El caminante y su sombra introduce la metáfora del desvelamiento en el nuevo modelo de la ciencia que domina esta segunda etapa de la obra de Nietzsche. El diálogo entre las figuras del caminante y la sombra sirve de motivo literario para dar una estructura externa a la colección de aforismos que componen la segunda parte de Humano, demasiado humano. El libro se inicia con una conversación de ambos al amanecer (recuérdese el calificativo de “filoso- fía de la mañana”, “Philosophie des Vormittags”, que aparece al final de Humano, demasiado humano) y concluye en el epílogo con la desaparición de la sombra tras el ocaso 420. La figura

de la sombra substituye en el nuevo modelo de la ciencia la anterior imagen del velo: pues ella es la sombra que “proyectan los objetos cuando incide en ellos el rayo de sol del conocimiento”. Esto significa que la noción de ciencia que maneja aquí Nietzsche se aleja de la pretensión del desvelamiento absoluto, que caracterizaba al hombre teórico (Sócrates o Lessing) en El nacimiento de la tragedia. Aunque el punto de vista adoptado sea el de la claridad del cono- cimiento, ella implica igualmente la sombra como contrapunto de la luz. El modelo de ciencia reivindicado aquí por Nietzsche admite la existencia de un último velo que no se puede desvelar (pues no existe la luminosidad absoluta y la sombra siempre ha de acompañar a la luz). Estamos entonces ante un concepto ideal de ciencia dentro del proyecto utópico de la reconciliación de la ciencia y el arte que se enunciaba en El nacimiento de la tragedia en la figura del Sócrates músico:

K.G.W. IV 2: W.S., Vor., p.176: “(…) / Der Wanderer: Ich merkte erst, wie unartig ich

gegen dich bin, mein geliebter Schatten: ich habe noch mit keinem Worte gesagt wie sehr ich mich freue dich zu hören und nicht bloss zu sehen. Du wirst es wissen, ich liebe den Schatten, wie ich das Licht liebe. Damit es Schönheit des Gesichts, Deutlichkeit der Rede, Güte und Fertigkeit des Charakters gebe, ist der Schatten so nöthig wie das Licht. Es sind nicht Gegner: sie halten sich vielmehr liebevoll an den Händen, und wenn das Licht

420 IV 3, W.S., p.342: “(…) / Der Schatten: Tritt unter diese Fichten und schaue dich nach dem Bergen

verschwindet, schlüpft ihn der Schatten nach. / Der Schatten: Und ich hasse das Selbe, was du hassest, die Nacht, ich liebe die Menschen, weil sich Lichtjünger sind, und freue mich des Leuchtens, das in ihrem Auge ist, wenn sie erkennen und entdecken, die unermüdlichen Erkenner und Entdecker. Jener Schatten, welchen alle Dinge zeigen, wenn der Sonnen- schein der Ernkenntniss auf sie fällt, – jener Schatten bin ich auch. / (…)”

((…) / El caminante: Sólo ahora me doy cuenta, mi querida sombra, cuán descortés he sido contigo: aún no te he dicho cuánto me agrada oírte, y no sólo verte. Tú ya sabrás que amo las sombras como amo la luz. Para que haya belleza en el rostro, claridad en el habla, bondad y solidez en el carácter, es tan necesaria la sombra como la luz. No son rivales: más bien van juntas, unidas afectuosamente de la mano y, cuando la luz desaparece, tras ella se desliza la sombra. / La sombra: Y yo odio lo mismo que odias tú, la noche: amo a los hombres porque son discípulos de la luz, y me alegro de la claridad que se refleja en sus ojos, cuando conocen y descubren, esos conocedores y descubridores incansables. Aquella sombra, que muestran todas las cosas, cuando sobre ellas cae la luz solar del conocimiento – aquella sombra también soy yo.)

De esta manera, en la medida en que la ciencia admite la sombra como el velo último que no puede desvelarse, ella aparece como continuación del arte. En el esquema evolutivo de la cultura de Humano, demasiado humano (en las etapas de la religión, el arte y la ciencia, tal y como expusimos en 1.1.Werk), la ciencia constituye, desde esta perspectiva de unidad con el arte, una progresión hacia una forma superior de cultura. Humano, demasiado humano (I) nos ofrece algunos pasajes significativos en los que se pone de manifiesto esta continuidad del arte y de la ciencia. La conclusión del aforismo 27 Substituto de la religión enuncia esta transición de la cultura al afirmar que “del arte se pueda pasar fácilmente a una ciencia verdaderamente liberadora”421. El mismo pensamiento se encuentra en el 222 Lo que queda del arte, que ve en

“el hombre de ciencia el desarrollo ulterior del artista”422. Por otra parte, este cambio de

perspectiva en las obras del período positivista mantiene intacta la crítica del concepto de la cosa en sí como desarrollo de la crítica de la filosofía de Schopenhauer (en los términos del escrito de 1867 “Para Schopenhauer”). En este sentido, el aforismo 16 de Humano, demasiado humano advierte, en la línea de reflexión de Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, que aquello que llamamos “nuestro mundo” no es más que un conjunto heredado de errores y fanta- sías. La cosa en sí es entonces digna de una carcajada homérica. (Obsérvese todavía en esta obra el uso de los términos schopenhauerianos “Erscheinung”, “Ding an sich” y “Vorstellung”):

K.G.W. IV 2: M.A.(I), §16. Erscheinung und Ding an sich, p.32: “Das, was wir jetzt die

Welt nennen, ist das Resultat einer Menge von Irrthümernern und Phantasien, welche in der gesamten Entwicklung der organischen Wesen allmählich entstanden, ineinander verwach- sen sind und uns jetzt als aufgesammelter Schatz der ganzen Vergangenheit vererbt werden, – als Schatz: denn der Werth unseres Menschenthums ruht darauf. Von dieser Welt der Vorstellung vermag uns die strenge Wissenschaft thatsächlich nur in geringem Masse zu lösen – wie es auch gar nicht zu wünschen ist –, insofern sie die Gewalt uralter Gewohn- heiten der Empfindung nicht wesentlich zu brechen vermag: aber sie kann die Geschichte der Entstehung jener Welt als Vorstellung ganz allmählich und schrittweise aufhellen – und uns wenigstens für Augenblicke über den ganzen Vorgang hinausheben. Vielleicht erkennen wir dann, dass das Ding an sich eines homerischen Gelächter werth ist: dass es so viel, ja Alles schien und eigentlich leer, nämlich bedeutungsleer ist.”

(Fenómeno y cosa en sí. – Lo que ahora llamamos mundo es el resultado de una multitud de errores y fantasías que han surgido gradualmente a lo largo del desarrollo global de los

421 K.G.W. IV 2: M.A. (I), §27. Ersatz der Religion, p.44: “(…) Hier ist, um einen Übergang zu machen,

die Kunst viel eher zu benutzen, um das mit Empfindungen úberladne Gemüth zu erleichtern; denn durch sie werden jene Vorstellungen viel weniger unterhalten als durch eine metaphysische Philosophie. Von der Kunst aus kann dann leichter eine wirklich befreiende philosophische Wissenschaft übergehen.”

422 IV 2, §222 Was von der Kunst übrigbleibt, pp.187-188: “(…) Wie die bildende Kunst und die Musik

der Massstab des durch die Religion wirklich erworbenen und hinzugewonnenen Gefühls-Reichthums ist, so würde nach einem Verschwindung der Kunst die von ihr gepflanzte Intensität und Vielartigkeit der Lebensfreude immer noch Befriedigung fordern. Der wissenschaftliche Mensch ist die Weiterentwicklung des künstlerisches.”

seres orgánicos, se han complementado mutuamente y nos han sido legadas como tesoro acumulado de todo el pasado, – como tesoro: pues el valor de nuestra humanidad descansa sobre él. De este mundo de la representación, la ciencia estricta sólo puede en realidad libe- rarnos en una medida muy pequeña – como tampoco sería en absoluto deseable – en tanto que no es capaz de quebrar en esencia la fuerza de los antiguos hábitos de la sensación: pero puede en cambio iluminar, de forma paulatina y gradual, la historia del surgimiento de aquel mundo como representación – y elevarnos, al menos durante algunos instantes, por encima de todo el proceso. Quizás nos demos entonces cuenta de que la cosa en sí es digna de una carcajada homérica: ella, que parecía ser tanto, incluso serlo todo, y que, sin embargo, está propiamente vacía, sobre todo vacía de significado.)

En este aforismo tenemos enunciada ya la identidad de la verdad y el error (Irrtum) que nos va a permitir establecer un lazo de unión entre Sobre verdad y mentira en sentido extramo- ral y los apuntes póstumos de los años ochenta. Con una temática afín al citado aforismo 16 podríamos destacar también en Humano, demasiado humano (I) los aforismos 18 Preguntas fundamentales de la metafísica (Grundfrage der Metaphysik), 29 Embriagado por el perfume de las flores (Vom Dufte der Blüten berauscht), 53 Supuestos grados de verdad (Angebliche Stufen der Wahrheit, IV 2, p.71), etc. En ellos, en una evolución de la crítica del pensamiento teleo- lógico de “Para la teleología”, se ponen de manifiesto los errores de la metafísica (la creencia en la lógica en la existencia de casos iguales, en la causalidad, en el libre albedrío, etc). Pues, a juicio de Nietzsche en estos aforismos, la metafísica no hace sino “tratar los errores fundamen- tales del hombre como si fuesen verdades fundamentales” 423. Como se puede apreciar en la

lectura de estos fragmentos, a pesar del cambio de perspectiva del modelo de la ciencia, la orientación general de la crítica de la verdad no ha variado en Humano, demasiado humano (I) con respecto a Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. En todo caso cabe señalar la subs- titución en la terminología de Nietzsche del vocablo “Lüge” (mentira) por “Irrtum” (error) 424.

Como ejemplo de los fragmentos mencionados nos vamos a limitar a citar la conclusión del aforismo 29 en la que Nietzsche establece la identidad de la verdad y el error en alusión a la metáfora del desvelamiento (Enthüllen) analizada en nuestra anterior exposición de El naci- miento de la tragedia. (De nuevo, como en el aforismo 16, el conjunto de la crítica de Nietzsche se dirige hacia la metafísica de Schopenhauer del mundo como representación):

K.G.W. IV 2: M.A.(I), §29. Vom Dufte der Blüten berauscht, pp.147-149:“(…) Der Irrthum hat den Menschen so tief, zart, erfinderisch gemacht, eine solche Blüte, wie Reli-

gionen und Künste, herauszutreiben. Das reine Erkennen wäre dazu ausserstande gewe-sen. Wer uns das Wesen der Welt enthüllte, würde uns Allen die unangenehmste Enttäu-schung machen. Nicht die Welt als Ding an sich, sondern die Welt als Vorstellung (als Irrthum) ist so bedeutungsreich, tief, wundervoll, Glück und Unglück im Schosse tragend. Dies Resultat führt zu einer Philosophie der logischen Weltverneinung: welche übrigens sich mit einer praktischen Weltbejahung ebensogut wie mit deren Gegentheile vereinigen lässt.” ((…) El error ha hecho al hombre tan profundo, delicado, ingenioso, ha impulsado flores tales como las religiones y las artes. El conocimiento puro hubiera sido incapaz de ello. Quien nos desvelase la esencia del mundo, no provocaría en todos nosotros sino un desa- gradable desengaño. No el mundo como cosa en sí, sino el mundo como representación (como error) es tan rico en significados, tan profundo, maravilloso, llevando en su seno la felicidad y la desgracia. Este resultado lleva a una filosofía de la negación lógica del

mundo: la cual, por otra parte, puede unirse tanto a una afirmación práctica del mundo

como a su contrario.)

423 IV 2, §18 Grundfrage der Metaphysik, pp.34-36: “(…) Insofern aber alle Metaphysik sich vornehm-

lich mit Substanz und Freiheit des Willens abgegeben hat, so darf man sie als die Wissenschaft bezeichnen, welche von den Grunirrthümer des Menschen handelt – doch so, als wären es Grund- wahrheiten.”

424 Aunque Lüge también puede aparecer en el libro en contraposición a Wahrheit, como en el §54 Die Lüge, IV 2, pp.71-72, ya no lo hace en el sentido fuerte en una contraposición teórica a la verdad como

Esta perspectiva de la identificación de la verdad y el error, que hemos subrayado en Humano, demasiado humano (I), es igualmente aplicable al resto de escritos del período medio. Vamos a limitarnos, a modo de ilustración, a un único ejemplo: el del aforismo 110 Origen del conocimiento (Ursprung der Erkenntnis) de La gaya ciencia, aunque de este mismo libro tam- bién podríamos hacer referencia a los fragmentos 111 Origen de la lógica, 112 Origen de la lógica, 115 Causa y efecto, etc 425. En él Nietzsche, a lo largo de una discusión sobre las causas

del escepticismo, acaba enunciando la lucha del pensador en su intento de conciliar el conoci- miento y la vida:

K.G.W. V 2: F.W., §110. Ursprung der Erkenntniss, pp.147-149 “Der Intellekt hat

ungeheure Zeitstrecken hindurch nichts als Irrthümer erzeugt; einige davon ergaben sich als nützlich und arterhaltend: wer auf sie stiess oder sie vererbt bekam, kämpfte seinen Kampf für sich und seinen Nachwuchs, mit grösserem Glücke. Solche irrthümliche Glaubenssätze, die immer weiter vererbt und endlich fast zum menschlichen Art- und Grundbestand wurden, sind zum Beispiel diese: dass es dauernde Dinge gebe, dass es gleiche Dinge gebe, dass es Dinge, Stoffe, Körper gebe, dass ein Ding das sei, als was es erscheine, dass unser Wollen frei sei, dass was für mich gut ist, auch an und für sich gut sei. Sehr spät erst traten die Leugner und Anzweifler solcher Sätze auf – sehr spät erst trat die Wahrheit auf, als die unkräftigste Form der Erkenntniss. (…) Mehr noch: jene Sätze wurden selbst innerhalb der Erkenntniss zu den Normen, nach denen man «wahr» und «unwahr» bemass – bis hinein in die entlegensten Gegenden der reinen Logik. Also: die Kraft der Erkenntnisse liegt nicht in ihrem Grade von Wahrheit, sonder in ihrem Alter, ihrer Einverleibtheit, ihrem Charakter als Lebensbedingung. (…) Der Denker: das ist jetzt das Wesen, in dem der Trieb zur Wahrheit und jene lebenerhaltenden Irrthümer ihren ersten Kampf kämpfen, nachdem auch der Trieb zur Wahrheit sich als eine lebenerhaltende Macht bewiesen hat. Im Verhältniss zu der Wichtigkeit dieses Kampfes ist alles andere gleichgültig: die letzte Frage um die Bedingung des Lebens ist hier gestellt, und der erste Versuch wird hier gemacht, mir dem Experiment auf diese Frage zu antworten. Inwieweit verträgt die Wahrheit die Einverleibung? – das ist die Frage, das ist das Experiment.”

(El intelecto no ha producido durante inmensos espacios de tiempo nada más que errores; algunos de ellos se han mostrado provechosos y necesarios para la conservación de la espe- cie: quien topa con ellos o los recibe por herencia, pelea su lucha para sí y su descendencia, con la mayor de sus alegrías. Tales erróneos artículos de creencia, que se han ido recibiendo por herencia y que finalmente casi han adoptado un carácter fundamental para la especie humana, son por ejemplo los siguientes: que existen cosas duraderas, que existen cosas iguales, que existen cosas, substancias, cuerpos, que una cosa es tal como aparece, que nuestra voluntad es libre, que lo que es bueno para mí, también lo es en sí y por sí mismo. Solamente muy tarde aparecieron aquellos que negaban y ponían en duda tales proposiciones – muy tarde la verdad se mostró como la forma de conocimiento más impo- tente. (…) Más aún: aquellas proposiciones se convirtieron en normas dentro del conocimiento, según las cuales se medía lo «cierto» y lo «falso» – hasta los dominios más alejados de la lógica pura. Por tanto: la fuerza del conocimiento no radica en su grado de verdad, sino en su antigüedad, en su capacidad de incorporación, en su carácter de condi- ción vital. (…) El pensador: él es ahora el ser en el que el impulso de verdad y aquellos errores sustentadores de la vida entablan su primera lucha, tras la cual también el impulso de verdad se descubre como un poder conservador de la vida. En comparación a la impor- tancia de esta lucha, todas las otras cosas son indiferentes: Aquí se ha planteado la pregunta última sobre el condicionamiento de la vida, y ha sido hecha la primera tentativa, por mi

425 V 2, §111 Herkunft des Logischen, pp.149-150; §112 Ursache und Wirkung, pp.150-151; §115 Die vier Irrthümer, p.152 Este último ofrece un planteamiento similar al del capítulo homónimo de G.-D.,

aunque no exista en ambos casos una correspondencia exacta en la delimitación de los cuatro errores fundamentales que han dado forma a la humanidad: V 2, p.152: “Der Mensch ist durch seine Irrthümer erzogen worden: er sah sich erstens immer nur unvollständig, zweitens legte er sich erdichtete Eigen- schaften bei, drittens fühlte er sich in einer falschen Rangordnung zu Thier und Natur, viertens erfand er immer neue Güttertafeln und nahm sie eine Zeitlang als ewig und unbedingt, so dass bald dieser, bald jener menschliche Trieb und Zustand an der ersten Stelle stand und infolge dieser Schätzung veredelt wurde. Rechnet man die Wirkung dieser vier Irrthümer weg, so hat man auch Humanität, Menschlichkeit und «Menschenwürde» hinweggerechnet.”

parte, para darle una respuesta: ¿en qué medida la verdad consiente la incorporación? – Ésa es la pregunta, ése es el experimento.)

Esta vinculación del error y el conocimiento será desarrollada en las obras posteriores a Así habló Zarathustra, aunque bajo un enfoque distinto (el de las “tendencias sistemáticas” de la voluntad de poder y la jerarquía) que analizaremos en el siguiente apartado en relación a los es- critos póstumos de los años ochenta. El aforismo 24 de Más allá del bien y del mal vuelve a ocuparse del tema tratado en el 110 de La gaya ciencia: la doble dialéctica entre verdad y error, y conocimiento y vida. En la conclusión del parágrafo Nietzsche afirma que “la ciencia, aun en contra de sus deseos, ama el error, porque al estar viva, ama la vida” 426. El cuestionamiento de

la verdad se mantiene así, a lo largo de la obra, dentro de los parámetros de Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. La concluyente exposición de El crepúsculo de los ídolos en los capítulos “La razón en la filosofía”, “Los cuatro errores” y “Cómo el mundo verdadero se con- virtió en una fábula” (1.1.Werk) consituirían un último desarrollo de la identidad de la verdad y el error. Para analizar el tratamiento de la cuestión de la verdad en el último período de la producción nietzscheana, vamos a abandonar en el siguiente apartado la obra publicada y centrarnos en la exposición de los escritos póstumos de los años ochenta.