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Endogenous Pricing Type

Chapter 2: Anticompetitive Effects of Conditional Rebate Where an

2.3. Analysis

2.3.5 Endogenous Pricing Type

Una vez planteado cómo sitúo el objeto de estudio y dónde el objeto de análisis (la página www.sanmartinjalisco.com), voy a hablar de lo online y offline. Enseguida que me inicié en el campo online, me asaltó una duda: ¿cómo construir mi identidad como investigadora, como presentarme en línea? Comparto aquí algunas de las anotaciones de mi cuaderno de notas de campo de aquel momento:

¿Cómo debo presentarme en el Foro? ¿Esto alterará el proceso de comunicación entre quienes participan en el mismo? ¿Cambiarán sus participaciones en el foro, el tono de las mismas, su lenguaje al saberse observados? Al haber una persona ajena a San Martín de Bolaños ¿perderán con ello autenticidad en el foro si saben de mi presencia?

Tengo muchas dudas al respecto…. ¿Cómo resolverlo? (1-05-2003)

En los estudios de caso tradicionales, Stake (2007) menciona que el investigador no debe intervenir en los procesos habituales y señala que el estudio de casos es empático y no intervencionista. En otras palabras, afirma que intentamos no estorbar la actividad cotidiana del caso, no examinar, ni siquiera entrevistar, si podemos conseguir la información que queremos por medio de la observación discreta y la revisión de lo recogido. Tratamos, pues, de comprender cómo ven las cosas los actores, las personas estudiadas (2007). Por su parte Rusque (1999: 54), plantea que el investigador se puede involucrar en la vida del

grupo de modo que le permita ―comprender el significado de la acción social para los actores y al mismo tiempo mantener la distancia necesaria para que el investigador no deje de percibir elementos de la cultura o de los comportamientos por considerarlos demasiado familiares‖. Al respecto Neiman y Queranta (2007) advierten la importancia del rol del investigador en el proceso de investigación en el cual puede participar, ―según el caso y entre otras formas, en tanto observador, entrevistador, evaluador, intérprete, etc.‖ (p. 221).

En el caso de mi observación online, mi intención no era convertirme en lurker7 o en una usuaria pasiva8, observando y registrando desde la distancia solamente lo que acontecía en la pantalla resguardada detrás de ésta. Casi desde el inicio envié un mensaje de correo electrónico al administrador de la página comentándole del estudio que estaba iniciando y solicitándole la oportunidad de realizarle una entrevista. Yo desconocía hasta ese momento su ubicación física, así es que le propuse que la entrevista pudiese ser en cualquier modalidad: presencial, en línea o telefónica. Al día siguiente, al entrar al foro se encontraba un mensaje que él había enviado comentándole a los participantes y visitantes asiduos de la página que una investigadora de la Universidad de Guadalajara le había escrito y le había dicho que tenía interés de hacer un estudio sobre las ―comunicaciones que se están dando en nuestra página y lo que está pasando en el pueblo con la página‖. Asimismo les informaba que se pondría en contacto conmigo para tener una entrevista. Ese mismo día respondió mi correo y me comentó que él vivía en Seattle, Washington, razón por la cual acordamos que la entrevista fuera por teléfono. Al día siguiente de nuestra primera entrevista explicó mi presencia en el foro, les informó de mi nombre, así como lo que yo le había comentado, y que también yo iría en el corto plazo ―al pueblo a hacer algunas entrevistas, y les pido a quienes están allá que la atiendan y apoyen en su trabajo‖. Horas después, yo me presenté en el Foro (notificando mi adscripción institucional a la Universidad de Guadalajara y los estudios de doctorado que estaba cursando en la

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El nombre que se da –proviene del inglés, que significa mirón, fisgón- a quien observa sin contribuir en la comunidad virtual, se les llama también participantes silenciosos, que por diversas razones no se involucran en la vida en pantalla; se considera que hay muy diversas razones para participar como lurker (Preece et al., 2004), entre otros, el temor a ser ridiculizado por sus participaciones, el no poder participar anónimamente, considerar que no se tiene nada por aportar, poseer impedimentos físicos para escribir o alguna otra limitación que restringe la comunicación, etcétera.

8 Cuando el usuario irrumpe en un determinado foro de discusión accediendo a un cúmulo de información afín a sus intereses particulares de la cual se beneficia sin tener necesidad de participar activamente en él. (Arriazu, 2007 : 9)

Universidad Oberta de Catalunya) e informando de mi interés en estudiar lo que acontecía en la página, lo que el sitio virtual representaba para los migrantes y para el pueblo de San Martín de Bolaños. Así mismo, pregunté si me permitían observar lo que acontecía en el Foro, y expresé mi compromiso de respetar el anonimato de todos los participantes, o, en su caso, solicitaría autorización previa para anotar el nombre verdadero, así como también de enviar al foro los resultados que fuesen derivándose de mi trabajo.

Mi mensaje tuvo respuestas amables donde mencionaban que estaban de acuerdo en formar parte del estudio. Algunas de las respuestas le advertían a los miembros del foro que tuviesen cuidado con el lenguaje utilizado y las formas de dirigirse a los otros miembros. Hubo un comentario en el sentido de que no sólo estaban siendo observados por mí, -que lo había hecho explícito-, sino que tuvieran presente que cualquier persona desde cualquier lugar del mundo donde hubiera Internet podría entrar al Foro y les recordaba que lo que dijeran en el mismo podría proyectar la imagen y el carácter de su pueblo, que por lo tanto tuvieran cuidado con lo que escribieran, que no usaran groserías, palabras altisonantes, ni chismes que fuesen a presentar a San Martín de manera distorsionada, que eran un pueblo amable y que como tales mostraran educación y respeto.

Destaco que hubo dos mensajes, que evidentemente estaban dirigidos a mí, en los que demandaban a ―la Universidad de Guadalajara que mejor ayudara con expertos que investigaran cómo está siendo contaminado el río Bolaños por la mina ‗El Pilón‘‖. Deduje que la palabra ―mejor‖ en ese contexto significó ―en lugar de mi investigación‖. Como respuesta a estos dos comentarios contacté al Secretario Académico del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara donde cuentan con un laboratorio especializado de química y solicité el apoyo de la institución para los análisis del agua del río Bolaños, los cuales fueron autorizados. Una vez hecha la gestión, entré en contacto directo con el responsable del Grupo ecologista ―Ketse‖ y le informé de lo anterior para que acordaran lo conducente con los responsables del laboratorio y llevaran las muestras de agua del río al CUCEI. Así pues, ya desde el inicio de mi trabajo de campo online me vi involucrada en la vida de la comunidad e interviniendo en algo muy físico y muy material: la calidad de sus aguas. Tomando posición, como dice Rusque (1999).

2.4. ¿Internet: Espacio público o privado?

Empecé mi trabajo de campo online en un foro público de Internet, es decir, un foro abierto, para el que no se requería ser miembro registrado para ingresar, donde se podía participar con nombre o seudónimo y subir directamente el mensaje, esto le dio el carácter de público. Sin embargo, como ya he comentado, mi perspectiva no era convertirme en ―merodeadora del entorno virtual‖ (Hine, 2004/2000: 63). Algunos autores, con relación a la ética en el trabajo de campo en el ciberespacio se preguntan, ¿qué tan público es este espacio? ¿Qué significa mantener el anonimato en estos foros? (Hine, 2004/2000; Estalella y Ardèvol, 2007). El hecho de considerar el foro de esta página como público, pudiera darle el carácter que cualquier espacio público como un parque, un centro comercial, donde podemos ir libremente a observar sin necesidad de solicitar autorización de quienes concurren habitualmente al lugar. Para los autores arriba mencionados, la discusión no puede resolverse entre lo público o lo privado de un sitio solamente por las ―propiedades del dispositivo‖, ni tampoco por el hecho de que se utilicen seudónimos, y no se registren con su nombre legal, o si se exige o no contraseña para entrar al mismo. Advierten que el elemento central para decidir sobre la disyuntiva ética de la ―privacidad de las comunicaciones‖ es la ―perspectiva del actor‖.

Estalella y Ardèvol (2007), haciendo referencia a Nesh (2001), mencionan que hay dos dimensiones que regulan la excepción de la información de quienes son observados, y tienen que ver por un lado, con la participación del investigador, en la medida en que éste interactúa con las personas durante el proceso de investigación; y por otro, con el tipo de registro que se lleva a cabo, ya sea fotografías, grabaciones de audio, filmaciones y aluden que en ambas situaciones los actores deben al menos ser informados de ello.

En este sentido, opté por una presencialidad cautelosa (Hine, 2004/2000); la mayor parte del tiempo haciendo observación no participante en el Foro, aunque de vez en cuando enviaba comunicaciones al mismo. Y, como ya he comentado, siempre con permiso consentido.

Respetando el anonimato y la intimidad de los participantes en el foro, he cambiado los nombres originales por seudónimos en letra cursiva de quienes escribieron los mensajes que cito en esta investigación, lo mismo que de la mayoría de quienes fueron ahí mencionados. Con dos excepciones: por un lado los nombres de mis entrevistados que así me autorizaron a hacerlo, tanto para citar sus entrevistas como sus mensajes que compartieron en el sitio virtual; por otro lado, los nombres de los personajes públicos de la política local. Por respeto a los miembros de esta comunidad virtual, he transcrito como en la fuente original, las fechas, la ortografía, la sintaxis, las expresiones verbales y gráficas de los ejemplos citados, en ése sentido tampoco he utilizado sic. A propósito de la escritura, recordemos que la mayoría de los integrantes de esta CV eran migrantes que escribían desde Estados Unidos (jóvenes y adultos), al no existir acentos y la letra ñ en el vocabulario en inglés, ni de manera fácil en los teclados, o debido al desconocimiento de muchos que no sabían cómo hacerlo, u otros porque habían nacido o estudiado sus primeros años en aquel país, explica en muchos casos la ausencia de los acentos y la letra ñ en los mensajes del foro.

¿Era real mi relación con la gente? ¿La gente era veraz conmigo? Lo que allí pasaba, era real: ¿las relaciones, los vínculos afectivos, lo que estaba viendo eran menos reales por ser virtuales?

Esa era otra de mis preocupaciones, ya que por aquel entonces, empezar una investigación sólo online era considerado que no se podía acceder a conocer relaciones y vínculos afectivos reales. Según una de las investigadoras más conocidas por su implicación en el reconocimiento de este tipo de comunicación desde finales de los años 80 del siglo pasado: ―Computer-mediated discourse is the communication produced when human beings interact with one another by transmitting messages via networked computers‖ (Herring, 2001, p.1). Sin embargo Jones (1995) ofrece una definición menos restrictiva y por ello más interesante para mi investigación:

Las CMO no son sólo herramientas, sino a la vez tecnologías, medios y maquinarias de relaciones sociales. No son sólo estructuras de relaciones sociales, sino espacios en los que las relaciones ocurren, a la vez que dispositivos para que las personas accedan a tal espacio. Es más que un contexto para forjar relaciones sociales (aunque también es eso mismo), por

cuanto allí se comenta y se construye creativamente, a través de procesos simbólicos iniciados y mantenidos por individuos y por grupos (Jones, 1995: 16).

Las características de las variantes de la CMC asincrónica y textual han sido identificadas, analizadas y discutidas largamente por distintos autores. Entre sus principales características se ha señalado su falta de señales sociales (reduced social cues, Sproull & Kiesler, 1986). Se trata de un tipo de comunicación que da lugar a interacciones donde la ‗invisibilidad‘ del cuerpo del otro y la carencia de signos en general sobre su identidad, es una de sus rasgos más referidos (Pfeil y Zaphiris, 2010). Algunos autores han considerado que se trata de un inconveniente puesto que la falta de señales corporales en el transcurso de un debate, por ejemplo, puede dar lugar a errores de interpretación, a malinterpretar la intención del que escribió (Dennis et al, 1999). Otro grupo de investigadores, sin embargo, afirman que la CMC ha encontrado maneras de suplir este inconveniente mediante el uso de emoticones y otras estrategias orales traducidas en signos tipográficos (Herring, 1996; 1999; 2001; 2002; 2004) y, además, permite a los usuarios elegir sus palabras con más cuidado, lo que revela menos dudas e inseguridades que en la comunicación espontánea (Sproull y Kiesler, 1986).

El anonimato, la posibilidad de interactuar, de mantener una conversación sin ser visto, es otra característica que se deriva de lo que vengo comentando. De nuevo encontramos diferentes opiniones y datos contradictorios sobre las consecuencias y posibilidades que abre la anonimia, de amenazas, insultos, etc. puesto que nadie conoce tu identidad offline, uno se libera también de las consecuencias de sus acciones (Sproull y Kiesler, 1986). Otros investigadores, por el contrario, han encontrado ejemplos, especialmente en las comunidades virtuales de apoyo mutuo con un fuerte contenido emocional, en que el anonimato posibilita una comunicación que en contextos presenciales no sería posible. El hecho de sentirse protegido les permite hablar de sus problemas, pedir consejo o incluso darlo con más libertad (Estrada y Vayreda, 2007, Gonzales, 2015).

Como sugiere Herring (2001), y como ya he comentado, todas estas propiedades o características de la CMC, sin embargo, variarán en su sentido y su función, no sólo según si se trata de un chat, un email, una discusión, etc., sino también, y sobre todo, en función del contexto cultural y social en el que la comunicación y la interacción tengan lugar. En

definitiva, en factores que se podrían considerar erróneamente externos o fuera de la CMC propiamente dicha.

Además de ser creada por y en determinadas circunstancias culturales y sociales, la CMC constituye una práctica social en sí misma aunque su práctica más usual sea la escritura. Escribir un email en un foro de discusión es una forma sorprendentemente eficaz para interactuar, para llevar a cabo prácticas y acciones de todo tipo y con consecuencias muy diversas en la vida de las personas y de las comunidades. Los participantes pueden negociar, saludar, insultar, bromear, denunciar, burlarse, señalar, coquetear, etcétera (Sproull & Kiesler, 1991; Jones, 2003; Baym, 2003; Vayreda, 2004; Drentea and Moren- Cross, 2005).

En este sentido, el que se pudiera considerar como el primer autor en acuñar y proponer una definición de comunidad virtual afirma:

La gente que integra las comunidades virtuales utiliza las palabras que aparecen en la pantalla para intercambiar gentilezas y para discutir, para enfrascarse en un discurso intelectual, realizar transacciones comerciales, intercambiar información, brindar apoyo emocional, hacer planes, tener ideas geniales, chismorrea, pelear sin tregua, enamorarse, encontrar amigos y perderlos, jugar, coquetear, crear un poco de arte elevado y muchas charlas huecas. La gente en las comunidades virtuales hace prácticamente todo lo que hace la gente en la vida real, pero dejando atrás nuestros cuerpos (Rheingold, 1996/1993: 17-18).

Existen innumerables trabajos publicados en los que se muestra como grupos de personas comprometidas, que se apoyan entre sí, se aconsejan, sostienen relaciones, pero también como emergen conflictos (Kollock y Smith, 1999/2003; Reid 1995; Vayreda et al., 2001; Jones, 2003/1998; Gálvez y Tirado, 2006; Burrows et al., 2000; Orgad, 2006; Radin, 2006; Ginossar, 2006; Høybie el al., 2005). Incluso se ha investigado de qué modo las comunidades virtuales surgidas del uso intensivo de la CMC pueden llegar a ser instrumentos para el empoderamiento individual y colectivo (Pitts, V, 2004; Cantera, y Vayreda, 2008).

Esta manera de concebir la comunicación mediada por computadora y a los colectivos o redes virtuales que pudieran surgir de un uso intensivo de ésta, tiene una clara repercusión metodológica: se hace imprescindible observar y estudiar los usos de los foros

como instrumentos para hacer cosas a partir de los procesos simbólicos iniciados y mantenidos por individuos y grupos online. El concepto de interacción ocupa, pues, una posición central en esta manera de concebir la CMC (Vayreda y otros, 2001). En este sentido, Jones (2003/1998) establece que la comunicación mediada por ordenador como medio no crea nada sino que son las conversaciones e interacciones que tienen lugar entre las personas lo que constituye la realidad a estudiar.

2.5. ¿Debía tomar registro de todo lo que sucedía en el foro? Es tan

fácil… personalizar!

¿Tenemos que hacer fotografías momentáneas que reflejen todo lo que se muestra? ¿Qué tanto de lo que tiene un sitio virtual donde observamos forma parte del contexto más amplio? Una de las ventajas de la CMC es que podemos ir guardando archivos de cada una de las comunicaciones del foro, de todas las imágenes, avisos y cambios. Al seleccionar solamente algunos mensajes para guardar en nuestro equipo personal ¿no estaremos dejando fuera aspectos importantes que luego pueden hacernos falta? La tentación de archivar más de lo que quizá tengamos capacidad de analizar es mucha, sobre todo por la capacidad de almacenamiento de cualquier computadora o dispositivo reciente.

Desde el inicio de mi observación de lo que sucedía en la página, y en especial, en el foro, consideré necesario ir guardando las comunicaciones y archivos relacionados con mis objetivos de investigación que permitiesen tener una memoria de lo que va pasando. Almacené en memoria los hilos de mensajes, las conversaciones que en el momento del trabajo de campo me parecieron relevantes porque me aportaban información y nuevas preguntas. Simultáneamente llevé un cuaderno de campo donde anotaba el contexto y mis primeras impresiones sobre lo que sucedía en la página, en el foro, y también de las entrevistas y de mis encuentros e interacciones más fortuitos. Al final, todo estaba entremezclado, como la vida misma que fue transcurriendo ante mis ojos. De este modo, mi archivo de conversaciones online perdía poco contexto para su interpretación.