• No results found

Enforcement of rules with third party as a join service

Nuevamente debemos decir que la división en siete dispensaciones no es ni inspirada ni autoritativa. Sin embargo, debemos de tener algún plan, y para este autor resulta difícil el apartarse del concepto de siete economías divinas perceptibles. Usando esta estructura, entonces, veamos algunas de las características de estas economías.

A. La dispensación de la inocencia o la libertad

Esta primera dispensación es comúnmente llamada la inocencia. Aunque esta expresión no es la que describe mejor la vida de Adán antes de la caída, probablemente es la mejor manera de describirla usando una sola palabra. La palabra inocente es demasiado neutral. Adán no fue creado solamente inocente, sino con una santidad positiva que le capacitaba para comunicarse con Dios cara a cara. Sin embargo, su santidad no era la misma que la del Creador, porque estaba limitada por el hecho de que Adán era una criatura. También su santidad carecía de confirmación hasta que hubiese salido victorioso de la prueba que se había puesto delante de él. Por lo tanto, parece que la condición moral de Adán delante de Dios en aquellos días de «inocencia» era una santidad sin confirmar, propia de la criatura. Pero ésa es una frase demasiado larga para nombrar una dispensación; por lo tanto, estamos de regreso llamándole la dispensación de la inocencia.

Nevin tiene una buena sugerencia, a saber: la dispensación de la libertad.9 La palabra

libertad caracteriza la condición del hombre antes de caer en la esclavitud del pecado, y hasta donde una criatura puede tener libertad, Adán la tuvo antes de que el pecado subyugase su voluntad.

En esta economía la persona clave era Adán; en verdad debemos considerarla una dispensación o mayordomía para Adán (ya que todas las dispensaciones, desde el punto de vista humano, son mayordomías). Su responsabilidad incluía el cuidar el huerto y no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Adán fracasó en la prueba concerniente al comer, y, como resultado, juicios de amplias consecuencias fueron pronunciados sobre él, su esposa, la Humanidad, y la creación. Al mismo tiempo que Dios pronunció juicio, también intervino en gracia, prometiendo un redentor, e hizo provisión inmediata para la aceptación de Adán y Eva en su condición pecaminosa delante de El. La revelación bíblica tocante a esta economía está registrada en Génesis 1:28-3:6.

B. La dispensación de la conciencia o de la autodeterminación

El dispensacionalista promedio ha sido enseñado a referirse a la segunda dispensación como la de la conciencia. Este título proviene de Romanos 2:15 y es una designación adecuada para esta mayordomía. El título no implica que el hombre no tenía conciencia antes o después de ese tiempo, como tampoco la dispensación de la ley (reconocida aun por los teólogos del pacto) implica que no había ley antes o después de ese período. Simplemente significa que ésa era la manera principal en que Dios gobernaba la Humanidad durante esa economía, y la obediencia a los dictados de la conciencia era la responsabilidad esencial de la mayordomía del hombre.

Sauer sugiere que esta dispensación pudiese llamársele «la autodeterminación»;10

Masón la llama «responsabilidad moral».11 Estos títulos son muy significativos, pero no parecen ser esencialmente mejores que el de la «conciencia» para tratar de reeducar a la mayoría de los dispensacionalistas que han sido enseñados siguiendo las notas de Scofield. Durante esta mayordomía el hombre era responsable de responder a Dios a través de la dirección de su conciencia, y en su reacción debía de traer una ofrenda o sacrificio de sangre aceptable delante de Dios como Jehová le había enseñado (Gen. 3:21; 4:4). Tenemos conocimiento solamente de unos pocos que respondieron, y Abel, Enoc y Noé son especialmente citados como héroes de la fe. También tenemos el testimonio de quienes no respondieron y por sus malas obras trajeron juicio sobre el mundo. Caín rehusó reconocerse como pecador aun cuando Dios continuaba amonestándole (Gen. 4:3, 7). El homicidio aparece en la escena de la historia humana. Los afectos carnales se cultivan (Gen. 6:2). Finalmente hubo violencia, corrupción en masa y una diseminación de los deseos malignos y de los propósitos pecaminosos del corazón (Gen. 6:5). La paciencia de Dios (1. Ped. 3:20) llegó a su final, y el diluvio vino como un juicio sobre la maldad universal del hombre. Pero al mismo tiempo el Señor intervino en gracia, y Noé halló esa gracia (la primera vez que se usa esa palabra en la Biblia) delante de Dios (Génesis 6:8), y él y su familia fueron salvados. La revelación de esta economía es presentada en Génesis 4:1-8:14.

C. La dispensación del gobierno civil

La necesidad de una dispensación después del diluvio ya ha sido discutida. El personaje principal durante esa dispensación fue Noé. La nueva revelación tocante a ese tiempo incluye el temor de los animales hacia el hombre, permitirle al hombre comer carne de animales, la promesa de que no habría más diluvios, y el establecimiento de la pena de muerte. Es esta última característica la que ofrece la base distintiva a esta dispensación como la de gobierno humano o civil. Dios dio al hombre el derecho de quitar la vida al hombre, que en la verdadera naturaleza de la maldición dio a la criatura la autoridad para gobernar a otros. A menos que el gobierno tenga el derecho a la forma más elevada del castigo, su autoridad básica es dudosa e insuficiente para proteger adecuadamente a sus súbditos.

La falta de gobernar correctamente apareció en la escena casi de inmediato, ya que Noé se emborrachó y se incapacitó a sí mismo para gobernar. El pueblo, en vez de obedecer el mandamiento de Dios de esparcirse y llenar la tierra, concibió la idea de permanecer juntos y edificar la torre de Babel para cumplir así su propósito. El compañerismo con los hombres reemplazó al compañerismo con Dios. Como resultado Dios envió el juicio de la torre de Babel y la confusión de lenguas. Dios también intervino en gracia al no destruir completamente las naciones, sino que escogió en su misericordia tratar con Abraham y con su descendencia. La revelación bíblica de esta mayordomía se encuentra en Génesis 8:15- 11:9.

D. La dispensación de la promesa o del gobierno patriarcal

El título promesa proviene de Hebreos 6:15 y 11:9, donde se nos dice que Abraham obtuvo la promesa y anduvo en la tierra prometida. Este título enfatiza la revelación de dicha economía. El aspecto del gobierno de esa economía es enfatizado más adecuadamente por medio del uso de la expresión del gobierno patriarcal. Hasta el comienzo de esta dispensación toda la Humanidad había estado directamente relacionada a los principios de gobierno de Dios. Ahora Dios ha señalado una familia y una nación, haciéndoles una prueba representativa de todos. La responsabilidad de los patriarcas simplemente era creer y servir a Dios, y Dios les dio todo lo necesario, así como toda

provisión espiritual para estimularlos a hacer tal cosa. La tierra prometida era de ellos, así como las bendiciones entre tanto que ellos permaneciesen en la tierra. Pero, por supuesto, hubo fracaso inmediato y frecuente. Por último, Jacob guió al pueblo a Egipto e inmediatamente el juicio de la esclavitud fue traído sobre ellos. Pero Dios, una vez más, por medio de su gracia, proveyó un salvador y en el proceso de librarles mató a los opresores. La porción bíblica que comprende esta dispensación es Génesis 11:10 a Éxodo 18:27.

¿Es ésta una dispensación diferente a la de la ley mosaica o es simplemente preparatoria para ese período? La respuesta parece ser clara en la base de Gálatas 3: 15-29. Aunque es verdad que Dios está tratando con el mismo pueblo durante el período patriarcal y la dispensación mosaica, esto no es el factor determinante. Después de todo, hasta el llamamiento de Abraham, Dios había tratado en diferentes maneras con el mismo grupo, la población total de la tierra. En la primera y en la segunda dispensaciones Dios estaba tratando con las mismas personas: Adán y Eva. Así que el hecho de que Dios tratase con Israel tanto durante la época patriarcal como la legal no es determinante. Lo que determina el carácter perceptible de las dos dispensaciones es simplemente las diferentes bases sobre las que El trató con ellos. La promesa y la ley son claramente perceptibles para Pablo en Gálatas 3, aunque mantiene que la ley no anuló la promesa. Y la ley mosaica es mantenida en forma tan diferente de la promesa hecha a Abraham que es difícil no reconocer una dispensación diferente. Esta es la esencia de la definición, y si algo se mantiene separado en este capítulo es la ley. Por lo tanto, una separación de la dispensación de la promesa o la de los patriarcas está justificada.

E. La dispensación de la ley mosaica

Para los hijos de Israel, y a través de Moisés, fue dado el gran código que llamamos la ley mosaica. Consiste en seiscientos trece mandamientos que comprenden todas las fases de la vida y de las actividades humanas. Esta revela con detalles específicos la voluntad de Dios en esa economía. El período abarca desde Moisés hasta la muerte de Cristo, o desde Éxodo 18:28 hasta Hechos 1:26.

El pueblo era responsable de hacer todo lo que estaba en la ley (Sant. 2:10), pero no lo hizo (Rom. 10:1-3). Como resultado, hubo muchos juicios a través de ese largo período. Las diez tribus fueron llevadas cautivas a Asiría; las otras dos fueron llevadas cautivas a Babilonia; y después, debido a su rechazamiento de Jesús de Nazaret, el pueblo fue dispersado a través de todo el mundo (Mat. 23:37-39). Durante todos esos períodos de decadencia y alejamiento de Dios, el Señor trató con ellos en gracia desde la primera apostasía con el becerro de oro, cuando la ley estaba siendo entregada a Moisés, hasta las promesas del recogimiento final y la restauración en la edad milenaria que está por venir. Estas promesas de un futuro glorioso están garantizadas por la seguridad de la promesa dada a Abraham, que la ley no puede abrogar (Gal. 3:3-25). También se nos dice claramente en el Nuevo Testamento (Rom. 3:20) que la ley no era un medio para la justificación, sino para la condenación. Su relación con la salvación y con el concepto dispensacionalista de la salvación bajo la ley se discutirá más tarde.

F. La dispensación de la gracia

El apóstol Pablo fue el agente principal, aunque no el único, de la revelación de la gracia de Dios para esta dispensación. Cristo mismo trajo la gracia de Dios al hombre en Su encarnación (Tito 2:11), pero Pablo fue el exponente de dicha gracia. Debe aclararse que el dispensacionalista no dice que no hubo gracia manifestada antes de la venida de Cristo (como tampoco dice que no hay ley después de su venida), pero la Escritura sí dice que la

venida de Cristo manifestó la gracia de Dios con tal esplendor que todas las manifestaciones previas pueden considerarse como nada.

Bajo la gracia, la responsabilidad del hombre es aceptar el don de la justicia que Dios ofrece libremente a todos (Rom. 5:15-18). Hay dos aspectos de la gracia de Dios en esta economía:

1) La bendición es enteramente por gracia, y

2) la gracia es para todos. Dios ya no está tratando solamente con una nación como representativa de toda la Humanidad. La gran mayoría le ha rechazado y como resultado será juzgada. La dispensación terminará con la segunda venida de Cristo, ya que, como se ha sugerido, el período de la tribulación en sí no es una dispensación aparte, sino que es el juicio de aquellos que estén vivos y que han rechazado a Cristo al final de esta presente dispensación. La porción de la Escritura tocante a esta dispensación abarca desde Hechos 2:1 hasta Apocalipsis 19:21.

G. La dispensación del milenio

Después de la segunda venida de Cristo el reino milenial será establecido en cumplimiento de todas las promesas dadas en ambos Testamentos y particularmente de aquellas contenidas en los pactos abrahámico y davídico. El Señor Jesucristo personalmente se hará cargo de dirigir los asuntos del mundo durante esa edad y será el personaje central de esa dispensación. Esta continuará por mil años, y el hombre será responsable de obedecer al Rey y sus leyes. Satanás será atado, Cristo estará reinando, la justicia prevalecerá, y la desobediencia manifiesta será inmediatamente condenada. Pero al final de este período habrá un suficiente número de rebeldes para formar un ejército formidable que se atreverá a atacar el centro del gobierno (Apoc. 20:7-9). La sublevación fracasará y los rebeldes serán condenados al castigo eterno.

Este es un repaso de lo que son las dispensaciones. Pero hay una respuesta más a la pregunta de este capítulo que es muy importante y frecuentemente no se le da consideración. Las dispensaciones muy posiblemente son siete en número, pueden ser designadas como hemos sugerido, y exhiben ciertas características. Pero, por encima de todo, las dispensaciones son mayordomías, y cada mayordomía tiene su mayordomo. Una persona normalmente sobresale en particular al principio y, con la excepción de la primera y la última dispensaciones, el personaje principal no vive la totalidad del período comprendido. La mayordomía o responsabilidad, por lo tanto, no está limitada a un hombre, pero en cierto sentido es puesta sobre todos los que viven bajo dicha economía. Apliquemos esta idea a la dispensación de la gracia. Aunque Pablo era el agente principal de la revelación de la gracia de Dios, muchos otros son mayordomos bajo esa economía. Los otros apóstoles y profetas (Ef. 3:5) y todos los creyentes (1 Ped. 4:10) también son mayordomos de esa gracia. Esto significa que cada creyente tiene una participación personal en la gracia de Dios. No es como si nosotros fuésemos espectadores sentados en la audiencia contemplando la gracia de Dios exhibiéndose en un escenario. Somos participantes en el drama y, más que eso, tenemos una parte principal en testificar y publicar la gracia de Dios bajo esta mayordomía. Una responsabilidad dispensacional significa participación para aquellos que responden a los principios de la administración. La misma responsabilidad significa juicio para aquellos que rechazan esos principios.12

Notas bibliograficas cap. 3

1. Daniel P. Fuller, «The Hermeneutics of Dispensationalism» (Tesis doctrinal, Northern Baptist

Theological Seminary, Chicago, 1957), p. 23.

2. J. W. Bowman, «The Bible and Modern Religions: n, Dispensationalism», Interpretation, 10 (abril 1956),

p. 175.

3. Ernest F. Kevan, «Dispensation», Baker's Dictionary oj Theology (Grand Rapids: Baker Book House,

1960), p. 168.

4. Artículo V.

5. Como William Evans, Outline Study of the Bihle (Chicago: Moody Press, 1913), pp. 30-37. 6. Ver L. S. Chafer, The Ephesian Letter (Nueva York: Loizeaux Brothers, 1935), pp. 49-50.g

7.L. S. Chafer, Grandes temas bíblicos (Barcelona: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1972), p. 135.

8.Como Evans, op. cit., y Clarence Masón, «Eschatology» (Notas mimeografiadas, Philadelphia College of

Bible, 1962), pp. 52-54.

9. Paul David Nevin, «Some Major Problems in Dispensational Interpretaron» (Tesis doctoral, Dallas

Theological Seminary, 1963), p. 111.

10. Erich Sauer, De eternidad a eternidad (Barcelona: Publicaciones Portavoz Evangélico). 11. Masón, op. cit, p. 45a.

12. Erich Sauer, quien ha sido un capaz contribuyente al pensamiento dispensacional, también sostiene las

siete dispensaciones exactamente como son señaladas en este capítulo. La única diferencia en su esquema ha sido señalada; por ejemplo, llama la segunda dispensación aquella de la «autodeterminación». El relata estos períodos a la historia de la salvación en el progreso sucesivo de la revelación. Ver De eternidad a eternidad (Barcelona: Publicaciones Portavoz Evangélico).

4