El dispensacionalismo no tan solamente es acusado de ser reciente, sino también de haberse originado en medio de divisionismos. La inferencia es que cualquier cosa que se origine de facciones es mala. Darby era un separatista; los Hermanos de Plymouth es un movimiento separatista; y muchos seguidores del dispensacionalismo hoy se encuentran en movimientos que se han separado de las grandes denominaciones del cristianismo; por
lo tanto, el dispensacionalismo es una doctrina que no causa ninguna otra cosa que disensión en la iglesia.
Un ejemplo de esta clase de ataques es el siguiente:
Uno no necesita escrutinar la vida de la iglesia evangélica contemporánea muy de cerca para ver este principio en operación hoy. Y no se necesita sino solamente dar una mirada casual a la historia de la teología desde los días de Darby para trazar la continuidad de su concepto de la separación a nuestros días. Existe una línea directa desde Darby a través de un número de canales —conferencias proféticas, movimientos fundamentalistas, maestros de profecía, la Biblia anotada de Scofield, diagramas escatológicos—, todos caracterizados por y contribuyendo a un espíritu de separatismo y exclusión. Los efectos devastadores de este espíritu sobre la totalidad del cuerpo de Cristo no pueden ser subestimados.23
Esta clase de ataque está basado en dos premisas básicas: 1) El separatismo eclesiástico está siempre errado, y
2) el dispensacionalismo ha sido el principal (la insinuación es el «único») factor causante de la separación eclesiástica en el tiempo moderno. Ambas premisas son falsas.
¿Es acaso la separación eclesiástica siempre errónea? Bass piensa que no hay duda en cuanto a la respuesta. El declara ex cathedra: «Cualquier sistema teológico que cause la separación de una porción de la iglesia del compañerismo de Cristo y, por medio del aislamiento y la separación, no cumpla su responsabilidad, está errado.»24 Sobre el mismo
tema dice Carnell: «Un espíritu de divisionismo no es producido por el Espíritu Santo, pero el amor es la ley de la vida, y el amor permanece insatisfecho hasta que todos los que forman el cuerpo de Cristo estén unidos en un compañerismo sagrado.»25
No cabe duda que las Escrituras condenan un espíritu divisionista, considerándolo como carnalidad (1.Cor. 3). Pero la misma epístola declara que es necesario seleccionar dentro de los grupos eclesiásticos para señalar los que son aprobados (1.Cor. 11:19). Cisma y separación no son sinónimos. Alguien puede ser cismático y permanecer dentro de un grupo, pero eso no significa que su cisma sea correcto por el simple hecho de que no se separe. Por otra parte, alguien puede ser separatista y romper con un grupo y estar correcto. El mantenimiento o quebrantamiento de la unidad organizacional no es el criterio que debe determinar lo correcto o lo erróneo de una acción. Afirmar que la separación eclesiástica es siempre errónea significa no dar prioridad a los conceptos bíblicos.
Decir que el separatismo eclesiástico es erróneo equivaldría a condenar algunos de los movimientos más fructíferos en la historia de la iglesia. Tratar de clasificar la reforma como un «embargo» con el fin de no considerarla como un movimiento separatista es algo superfluo.26 La verdad llana y manifiesta es que Martín Lutero rompió con la Iglesia
Católica Romana y formó un nuevo compañerismo de creyentes. Por lo tanto, Lutero era un separatista, pero negó enfáticamente que fuese un cismático. Un hombre puede aborrecer los cismas y ser un separatista, como muchos de los reformadores hicieron y fueron. Si la declaración de Bass citada anteriormente fuese verdad, entonces el sistema teológico de la reforma estaba errado. No se puede llegar a ninguna otra conclusión, pues no hay ninguna otra manera de ver la reforma sino como un movimiento separatista.
No es necesario hablar de otros como Tomás Chalmers, Abraham Kuyper o J. Gresham Machen, quienes fueron separatistas pero rechazaron la acusación de ser cismáticos.27
¿Fueron erróneas sus acciones? ¿Han de ser condenados los movimientos que iniciaron? ¿Acaso no estaba el Espíritu Santo guiándoles? Si los reformadores y otros como ellos no
peregrinaje de contrición de regreso a Roma. Pero si cualquiera de esos movimientos separatistas estuvo correcto en su día, entonces puede concebirse que movimientos separatistas puedan estar correctos hoy.
La segunda premisa que sirve de base a las acusaciones contra la naturaleza divisionista del dispensacionalismo dice que dicho sistema es la única o la principal causa de las divisiones ocurridas en la iglesia. En ninguno de los ejemplos históricos que acabamos de citar fue el dispensacionalismo un factor en la separación. Pero alguien diría: «Esos ejemplos no fueron tomados exactamente del período moderno, cuando el dispensacionalismo había ganado alguna prominencia en la discusión teológica. Esto es verdad, pero aun en la etapa contemporánea del dispensacionalismo no ha habido ningún tema de discusión en muchos de los movimientos separatistas. El Concilio de Iglesias Americanas y grupos mundiales similares son casi completamente antidispensacionalistas que mantienen el punto de vista de la teología del pacto y, por consiguiente, no podrían ser acusados de tomar sus doctrinas de la iglesia apóstata del dispensacionalismo. Los grupos bautistas separatistas no se separaron originalmente de una denominación debido al dispensacionalismo. La cuestión era el modernismo, y los síntomas del modernismo eran desviaciones de doctrinas básicas como el nacimiento virginal y la deidad de Cristo. Aun en esta hora presente el único grupo separatista que oficialmente hace al dispensacionalismo parte de su doctrina básica es el grupo de Iglesias Fundamentales Independientes de América (aunque fue el modernismo, no el dispensacionalismo, la causa original de la separación de dichas iglesias). La historia eclesiástica contemporánea no ofrece apoyo a la afirmación o sugerencia frecuentemente repetida de que el dispensacionalismo ha sido la causa del separatismo.
Aun en la primera conferencia profética en los Estados Unidos, celebrada en 1878, el dispensacionalismo escasamente figuró en los mensajes y las discusiones.28 También
aquella conferencia, y las que le siguieron, no tuvieron como finalidad el promover la verdad dispensacional. Dichas conferencias surgieron como una protesta contra el rápido control que el modernismo teológico y el evangelio social estaban ejerciendo sobre las denominaciones existentes. Inevitablemente, el dispensacionalismo surgió en los mensajes de esas conferencias, debido a la atención prestada a los temas proféticos, al concepto de la interpretación literal de las Escrituras y la distinción entre Israel y la Iglesia. Pero hay muy poca evidencia de que aquellos hombres estaban tomando prestado de Darby y de los Hermanos de Plymouth, quienes no eran figuras prominentes en esas conferencias. Los líderes eran hombres de las denominaciones. Los resultados de aquellas conferencias fueron:
1) un énfasis en la interpretación literal de las Escrituras, 2) el inminente regreso de Cristo,
3) un énfasis en el evangelismo y las misiones, y
4) una postura firme contra el postmilenarismo con sus enseñanzas acerca de la conversión del mundo. Comprender el dispensacionalismo, como había sido enseñado durante cincuenta años por Darby antes de la primera conferencia profética, fue solamente un resultado de las conferencias y no la causa.
También debe de notarse que la doctrina de la iglesia apóstata surgió en estas conferencias proféticas como una reacción al falso optimismo del postmilenarismo. El dispensacionalismo también enseñó la doctrina, pero originalmente entró en la corriente del fundamentalismo americano a través de las conferencias proféticas más que a través de Darby. En todo caso, la doctrina de la iglesia apóstata no era la posesión exclusiva del dispensacionalismo. Si se dice que esa doctrina es «el más serio de todos sus (dis- pensacionalistas) errores», ¡entonces podría decirse que en cierto tiempo éste fue también el error más serio de los denominacionalistas!29
Los oponentes modernos del dispensacionalismo han encontrado conveniente hacer del dispensacionalismo la puerta de escape y el sirviente de todos los movimientos separatistas en la iglesia. Esto no puede ser sustanciado por la historia, y, aun si fuese verdad, no sería necesariamente incorrecto. El separatismo no implica necesariamente divisionismo, ya sea causado por el deseo de la pureza de la doctrina de la justificación (como en la reforma) o la pureza de la doctrina de la iglesia (como es el caso frecuente en la era moderna). Después de todo, las Escrituras enseñan una apostasía en la Iglesia durante los últimos días que conducirá a la gran superiglesia ecuménica (1. Tim. 4:1-3; 2. Tim. 3:1-5; Apoc. 17). Supongamos que el dispensacionalismo nunca se hubiese desarrollado más allá de su forma elemental como existió antes de Darby, ¿significaría esto que no hubiese habido movimientos separatistas en la historia reciente de la iglesia? La respuesta es obvia.
A la luz de la historia parece ser evidente que la causa de los movimientos separatistas es más profunda que cualquier aspecto o sistema de teología. Muchos factores han formado parte de cada movimiento. Indudablemente, en ningún caso todos los factores podrían justificarse. Pero caracterizando todos estos movimientos y reuniendo todos los factores está un común denominador, y ese solo factor, que es justificable, es el deseo del regreso a las Escrituras como la autoridad única de fe y práctica. Esto no ampara la disensión que aparece en la mayoría de los movimientos separatistas, particularmente próximo al tiempo en que se produce la separación, pero es necesario decir que hay una causa propia y justificable para la separación. Si en una mayoría de la iglesia la verdad bíblica o algún aspecto de ésta se ha perdido, y si dentro de ese segmento un grupo trata de enfatizar esa verdad nuevamente, es inevitable que ocurra una separación. El dispensacionalismo promueve el estudio de la Biblia, y si con eso surge una insatisfacción dentro de la asamblea, esto no es de sorprenderse. Si los reformadores sienten que ellos pueden servir mejor al Señor fuera de la iglesia romana, o los escoceses fuera de la iglesia de Escocia, o los bautistas fuera de la iglesia estatal, o los dispensacionalistas fuera de una denominación, ¿es esto necesariamente erróneo?
Para resumir: Los oponentes del dispensacionalismo son bastante incorrecto al afirmar en sus acusaciones que el dispensacionalismo es reciente y que nació como producto de divisiones. Los conceptos dispensacionales preceden a Darby, aunque él tuvo una parte importante en la sistematización y la popularización de los mismos. Que tal sistematización ocurriese tarde en la historia de la iglesia era de esperarse en el progreso cronológico de las discusiones doctrinales. Aunque hubo dificultades y divisiones dentro de los primeros grupos de Hermanos, los primeros grupos que se reunieron no lo hicieron como una protesta contra nadie ni se embarcaron en una campaña agresiva contra la iglesia establecida. Las vidas de los hombres relacionados con cualquier movimiento pueden acreditar o desacreditar sus enseñanzas, pero no prueban o desaprueban su veracidad. Solamente la Biblia puede hacer eso.
CUADRO REPRESENTATIVO DE ESQUEMAS DISPENSACIONALES