3. EU ‘smart borders’
3.2 The foreseen systems
3.2.2 Entry/Exit System
Homero describe el universo en el escudo de Aquiles:1034
“(Hefesto) hizo figurar en él la tierra, el cielo y el mar, el infatigable sol y la luna llena, así como todos los astros que coronan el firmamento: las Pléyades, las Híades y el poderío de Orión, y la Osa, que también denominan con el nombre de carro, que gira allí mismo y acecha a Orión, y que es la única que no participa de los baños en el Océano”.
En Grecia existió la tradición de llevar escudos a imagen del mundo, incluyendo las estrellas, por considerar que así éstas añadían fuerza a su portador.1035 Aunque esto no es propiamente astrología,
1032 Arist, fr. 194; Diógenes Laercio, 8, 19; Jámblico, Vida Pitagórica, 109, cf. West, M.L., The orphic poems, Oxford, Clarendon Press, 1983, p. 162.
1033 Eliade, M., El Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, F.C.E., México, 1976, p. 50. 1034 Ilíada, XVIII, 480 ss.
1035 Hardie, P.R., “Imago Mundi: Cosmological and Ideological Aspects of the Shield of Achilles”, en The Journal of Hellenic Studies, vol. 105 (1985), pp. 11-31.
debemos reconocer en ello una indudable creencia en la influencia del cielo en la tierra, idea que queda corroborada por otro fragmento de la Ilíada:1036
“lanzado por la llanura, resplandeciente como el astro que sale en otoño y cuyos deslumbrantes destellos resultan patentes entre las muchas estrellas en la oscuridad de la noche y al que denominan con el nombre de Perro de Orión. Es el más brillante, pero constituye un siniestro signo y trae muchas fiebres a los míseros mortales”.
Incluso se puede decir que el escudo no representa el universo, sino que es el propio universo a nivel microcósmico. De esta forma, la lucha adquiere dimensiones metafísicas y no se pude desvincular del ritual. A la vez, no sólo la tierra se ve influenciada por el cielo, sino que el propio cielo es reflejo de la mente universal: “Se puede encontrar en todas las cosas, y especialmente en el hombre individual, e incluso más particularmente aún en el hombre corporal, la correspondencia y como la figuración del “Hombre Universal”, pues cada una de las partes del Universo, ya se trate de un mundo o de un ser particular, es siempre y en todo lugar análoga al todo”.1037 Esta es la visión que la llamada Filosofía
Primordial tiene del pensamiento tradicional, basado en la ley de correspondencia, y al que pertenece sin duda el griego arcaico.
1036 Ilíada, XXII, 26.
1037 Guénon, R., El simbolismo de la cruz, ed. José de Olañeta, Palma de Mallorca, 2003, p. 30.
Aquiles y Áyax jugando a un “juego de mesa”. Los escudos tienen dibujados animales, y las capas, estrellas. Evidentemente el juego tiene connotaciones cosmológicas.
Los fragmentos órficos confirman que el escudo y el cielo convergen.
Fr. 274: “(II) Por eso dicen lo teólogos que él (Hefesto) forja el bronce, porque es un forjador de cuerpos sólidos y resistentes, porque el cielo es de bronce como imagen de lo inteligible y porque el autor del cielo es un “broncista”. // (IV) Y casi puede decirse que nos presenta al demiurgo, usando herramientas de Hefesto, con las que “forja el cielo entero” dibujando todos los astros con diversas formas, cincelando los volúmenes y configurando cada uno en la forma que le corresponde. // (V) Celebrando (los teólogos) a Hefesto como creador del cielo”.
Fr. 272: “Seguramente es por eso también por lo que celebran a Hefesto como creador del cielo. Lo asocian a Aglaya, porque engalana (aglaizo) todo el cielo con el abigarramiento de los astros. // (II) Por tal motivo los teólogos [...] hacen nacer de Hefesto y de Aglaya a Euclea, a Eutenea, a Eufema y a Filofrósine”.
Fr. 273: “Por tal motivo precisamente los teólogos, tras haber unido a Afrodita con Hefesto, afirman que él ha forjado el universo”.
Hefesto es el dios de la forja y del fuego, material del que están compuestos los astros, y por eso es el forjador del cielo, porque es el que construye con fuego. Además, “el cielo es de bronce como imagen de lo inteligible”, es decir, que es el espejo de la inteligencia universal, del demiurgo. Por eso en él queda reflejado lo metafísico, lo constituyente de nuestra Realidad. Hefesto se identifica con el demiurgo, es decir, con Zeus y/o Fanes, y se recuerda su matrimonio con Afrodita para expresar que la creación fue hecha armónicamente, con amor.
El cielo de bronce de la tradición épica griega ejemplifica el principio de analogía que sustenta todo universo integrado e interconectado. Que el cielo sea reflejo de la inteligencia, por espejo, contribuye a la creencia de que la tierra es reflejo del cielo. Sólo a partir de estas contextualizaciones será posible entender el porqué de las representaciones cósmicas de los escudos y la perpetuación del bronce como material de guerra durante mucho tiempo. Los escudos griegos se construían según la ley de correspondencia. Un fragmento órfico expresa magníficamente la ley de correspondencia entre lo de arriba y lo de abajo, aprovechándose de la posibilidad de ver al mar como espejo.
Fr. 191: “Que Crono es superior a Océano lo ha dejado claro también el teólogo al decir que Crono mismo se adueñó del celeste Olimpo y que entronizado allí reina sobre los Titanes, mientras que Océano ocupó toda la parte central. Y es que éste habita en las maravillosas corrientes que fluyen allende el Olimpo, y honra al cielo de allí, no al más elevado, sino, como dice el mito, al que cayó del Olimpo y se encuentra abajo”.
La observación de las estrellas para la adivinación está atestiguada en Babilonia en los Textos de los presagios (ca. 1800 a.C.). En cambio, la aparición de los horóscopos (la vinculación de la situación de los cielos en el momento del nacimiento con el devenir del individuo nacido) no se da en Babilonia
hasta la quinta centuria a.C., lo que se ha relacionado con la caída de Babilonia ante los Aqueménidas y el consecuente aumento del individualismo y la desconfianza en el estado: la relación entre el rey y el cielo que antes se expresaba con los oráculos se convierte entonces en una relación entre cada individuo particular y el cielo (o los dioses o el cosmos).1038 Esta particular relación, que coincide temporalmente
con el período orientalizante griego y la tendencia a la democratización de las ciudades griegas, debida a la aparición del cuerpo de hoplitas,1039 quizás deba compararse con las teorías órficas que presentan una
salvación para cada alma. Para esa época, no hay problema en reconocer contactos entre Babilonia y Grecia: pueden buscarse por vía marítima, anatólica o incluso póntica o esteparia.
En general se observa que la impenetrabilidad se torna positiva a través del símbolo del escudo. El cielo y sus estrellas protegen al ser humano. En el escudo cósmico, los ciclos celestes superan la seguridad basada en la intimidad y resaltan la basada en la regularidad de lo cíclico.