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3. EU ‘smart borders’

3.1 The ‘smart borders’ initiative

Como ejemplo de armas defensivas y, por tanto, de simbolismo nocturno y de la inversión, destacan en el orfismo y en la mitología griega los curetes, sus escudos y su danza que golpea la tierra.

Fr. 198: “Es tan grande la superioridad de este dios (de Crono) […] que ni siquiera necesita de la custodia de los Curetes, a diferencia de Rea”.

Fr. 208: “(I) Y (Rea) lo confía (a Zeus) a los Curetes y a las ninfas Adrastea e Ida. // (II) Rea, tras haber dado a luz en Creta a Zeus, se lo da para que lo críen a las hijas de Meliseo, las ninfas Adrastea e Ida. // (III) Ida, de hermoso aspecto, y su hermana Adrastea […] Así que se dice que ellas criaron a Zeus en el antro de la Noche”.

Fr. 209: “Y ellas criaban al niño con la leche de Amaltea”.

Fr. 213: “(I) Pues también Orfeo establece a los curetes, en número de tres, como custodios de Zeus. // (II) Los Curetes, armados, mientras custodiaban al niño en la cueva golpeaban las lanzas contra los escudos, para que Crono no oyera la voz del niño”.

Fr. 278: “Es tan grande la superioridad de este dios (de Crono) […] que ni siquiera necesita de la custodia de los Curetes, a diferencia de Rea, de Zeus y de la Muchacha”.

Fr. 297: “Se dice de ellos (de los Curetes) que conservan a Dioniso”.

En estos fragmentos los curetes son seres ctónicos que defienden al niño sagrado (en el fr. 278, también a la niña sagrada): son los protectores de Zeus, Rea, la Muchacha y Dionisos, y Crono es tan fuerte que no necesita de su ayuda. La alusión a Rea es probable que deba interpretarse del siguiente modo: Rea,

Jasón siendo vomitado por el dragón, hijo de Ares, ante Atenea. Tal imagen no la describen las fuentes literarias. Detrás observamos el árbol y el vellón áureo. Museo Vaticanos.

madre de Zeus, es protegida por los curetes cuando da a luz al niño-dios, pero no cuando ella es una recién nacida. En cambio, Zeus, Dioniso y Kore fueron protegidos por los curetes cuando acababan de nacer. Su danza golpeando la tierra simula una canción de cuna: Rea, madre tierra y madre de Zeus y de Kore, tiembla con sus golpes. Los curetes acunan, moviendo la tierra, al niño/a dios. Además lo protegen con sus escudos. La imagen evoca la del despertar al dios regente en la noche. En el antro de la noche Zeus se resguarda antes de salir a la luz del sol para gobernar. Con sus golpes, los curetes acarician a la tierra y despiertan al Zeus sol dador de luz.

Vinculados tan firmemente a la tierra y a su impenetrabilidad como los curetes, los titanes convergen con ellos:

Fr. 304: “(I) Y Dioniso, al que, según dicen, despedazaron, por una maquinación de Hera, los Titanes que se hallaban en torno suyo. // (II) El padre, un día que salió de viaje, como conocía las calladas iras de su esposa, para no dar lugar a alguna añagaza por parte de la airada mujer, confió la tutela de su hijo a guardianes que se le antojaron seguros. Entonces Juno, que encontró la ocasión favorable para sus acechanzas y que se había enardecido más aún porque al partir su padre había transmitido al niño el trono y el cetro, lo primero, sobornó a los guardianes con regalos y favores regios.”

Fr. 306: “Celebran los misterios de Dioniso de una forma salvaje. En torno suyo, aún niño, se agitan en danza armada los Curetes, pero los Titanes se introducen en medio con astucia y, tras engañarlo con juguetes infantiles, sí, estos Titanes, lo despedazaron, cuando era aún muy pequeño”.

Fr. 309: “(II) Luego sitúa Juno a sus propios guardias de corps, llamados Titanes, en las partes retiradas del palacio, y con sonajeros y con un espejo artísticamente fabricado engatusó el ánimo del niño”.

Los titanes son identificados con los curetes o se mezclan entre ellos. En realidad, son dos manifestaciones de una misma potencia, la de la impenetrabilidad terrestre y gigantesca, la del escudo. Una de las manifestaciones presenta lo monstruoso como devorador y titánico. La otra, mediante un proceso de eufemización, convierte a tales personajes en baluartes inexpugnables. Al niño dios se le da la leche de Amaltea, alimento de la intimidad. El niño dios, símbolo de la tangente, recibe de su padre el cetro, símbolo verticalizante, y el trono, horizontalizante.

A la convergencia de titanes y curetes se la añaden la de otros personajes:

Fr. 279: “Semejante a la de los Curetes es la clase de los Coribantes, que va delante de la muchacha y la custodia en todas partes, como cuenta la teología. Por ello recibieron este sobrenombre”.1018

1018 Anota Bernabé que la etimología de Coribante que el fr. propone es “que va delante de la muchacha”, probainousa ten koren.

Fr. 351: “Dice Onomácrito en sus versos que este Heracles es uno de los Dáctilos del Ida”.

Anota Bernabé que la etimología de Coribante que el fr. 279 propone es “que va delante de la muchacha”, probainousa ten koren. Y por otro lado, dice que los Dáctilos del Ida son una especie de genios frigios o cretenses, relacionados con la metalurgia y que aparecen en el séquito de Rea o el de Cibele, y que a veces se los identifica con los Curetes (Pausanias 5, 7, 6).1019 Según Eliade, Telquines, Kabiros,

Curetes y Dáctilos constituyen a la vez cofradías secretas en relación con los misterios y hermandades de trabajadores de los metales: “los Telquines fueron los primeros en trabajar el hierro y el bronce; los Dáctilos ideos descubrieron la fusión del hierro y el bronce, y los Curetes, el trabajo del bronce: eran además reputados por sus danzas, que ejecutaban entrechocando sus armas. Los Kabiros son llamados “dueños de los hornos”, “poderosos por el fuego”, y su culto se extendió por todas partes en el Mediterráneo oriental. Los Dáctilos eran sacerdotes de Cibeles, divinidad de las montañas, pero también de las minas y las cavernas, que tenía su morada en el interior de las montañas”.1020

Algunos testimonios invitan a pensar que los misterios de los dáctilos eran los órficos. Se decía que mientras Rea paría a Zeus, apretó los dedos contra la tierra para mitigar sus dolores y de ellos surgieron los Dáctilos: cinco hembras de su mano izquierda y cinco varones e la derecha. Incluso en detalles como éste se observa un modelo de pensamiento tradicional: como a lo largo de la edad media, la derecha es varonil, y por ello golpea y conforma mediante el martillo, mientras la izquierda es femenina, recibiendo esa fuerza y forma como yunque. Sin embargo, la versión más común dice que vivían en el monte frigio Ida, como dice el fr. 351, desde mucho antes del nacimiento de Zeus. Algunos dicen que la ninfa Anquiale los dio a luz en la Cueva Dictea, cerca de Oaxo. Los dáctilos varones eran herreros y fueron los descubridores del hierro en el monte Berecinto, mientras que sus hermanas se instalaron en Samotracia y le enseñaron a Orfeo los misterios de la Diosa.1021 Otros dicen que los varones fueron los Curetes que cuidaron a Zeus en

Creta, y que sus nombres eran Heracles, Peoneo, Epimedes, Pasión y Acésidas.1022

Graves los interpreta como equivalentes a los dedos de la mano derecha, sustentando su afirmación en las etimologías e historias de los Dáctilos y en los nombres populares para los dedos en Europa: “el dedo del tonto” correspondería a Epimedes y Crono, y sería el corazón; el “dedo médico” correspondería a Yasión, sustituido en ocasiones por Apolo, y sería el anular; el índice se le concede a Zeus, el ganador; el meñique correspondería a Hermes, el “dedo mágico”. No dice nada del pulgar.

En la historia de los Dáctilos observamos un proceso de empequeñecimiento del gigante bueno. Los curetes se reducen hasta el tamaño de los dedos de las manos, evocando cómo el padre y la madre

1019 Bernabé, A., Hieros Logos. Poesía órfica sobre los dioses, el alma y el más allá, Akal, Madrid, 2003, p. 211. 1020 Eliade, Herreros y Alquimistas, Alianza editorial, Madrid, 2001, p. 95.

1021 Diodoro Sículo, v. 64; Sófocles, Los sátiros sordos, citado por Estrabón x, 3, 2; Apolunio de Rodas, i, 509 y 1130, cf. Graves, R., Los mitos griegos, Alianza Editorial, Madrid, 2001, vol 1, p. 245.

1022 Pausanias, v, 7, 4; Flemón de Tralles, Fragmenta Historica Graeca, iii, 604, cf. Graves, R., Los mitos griegos, Alianza Editorial, Madrid, 2001, 1 vol., pp. 245-246.

acunan a su bebé protegiéndolo con sus gigantescas manos. Graves añade que la magia de las Dáctilas se debe a que hacían referencia a un tipo de código digital-alfabético-arbóreo usado por los órficos, pero no da más referencias clásicas que las ya dadas.

Pero además, Graves interpreta, como ya dijimos, que cuando Crono perseguía a su hijo para devorarlo, Zeus “se transformó en una serpiente, y sus nodrizas en osas; de ahí las constelaciones de la Serpiente y las Osas”.1023 Aunque en este caso se refiere a las constelaciones circumpolares, de nuevo

convergen los curetes-nodrizas de Zeus, los osos y el siete (el carro de la Osa Mayor y el de la Osa Menor tienen siete estrellas cada uno).

La vinculación de los dedos, los enanos, los nacidos de la tierra y la magia se lee también en un pasaje de la República que probablemente inspiró a Tolkien.

“Una fuerza tal como la que se dice que cierta vez tuvo Giges, el antepasado del lidio. Giges era un pastor que servía al entonces rey de Lidia. Un día sobrevino una gran tormenta y un terremoto que rasgó la tierra y produjo un abismo en el lugar en que Giges llevaba el ganado a pastorear. Asombrado al ver esto, descendió al abismo y halló, entre unas maravillas que narran los mitos, un caballo de bronce, hueco y con ventanillas, a través de las cuales divisó adentro un cadáver de tamaño más grande que el de un hombre, según parecía, y que no tenía nada excepto un anillo de oro en la mano (…) Tras sentarse entre los demás, casualmente volvió el engaste del anillo hacia el interior de su mano. Al suceder esto se tornó invisible para los que estaban sentados allí (…) mató al rey y se apoderó del gobierno. Por consiguiente, si existiesen dos anillos de esta índole y se otorgara uno a un hombre justo y otro a uno injusto, según la opinión común no habría nadie tan íntegro que perseverara en la justicia y soportara el abstenerse de bienes ajenos”.1024

El abismo, el nombre de Giges (“nacido de la tierra”) y el tamaño del cadáver remiten a la tierra y a los que de ella nacieron; el anillo y la invisibilidad que provoca, a los dáctilos y su magia. Por otro lado, que el anillo haga a Giges invisible significa que lo “libera” de su corporeidad. Si esta interpretación es correcta, entonces este mito debe conectarse con los anillos de piedra o de hierro que llevan los iniciados órficos en recuerdo del que lleva el propio Prometeo.1025 Éste, liberado por Heracles, llevó

desde entonces un anillo hecho con el hierro de las cadenas que lo inmovilizaron y con una incrustación de piedra de roca del Cáucaso, en memoria de su condena. Algunos dicen que también se vio obligado a llevar una corona. La corona también puede conectarse con las encontradas en tumbas órficas. En general, el simbolismo del anillo y la corona es cíclico: alude al eterno retorno. Sin embargo, es posible que entre los órficos, mediante un proceso de eufemización, acabara significando precisamente lo contrario: a saber, la liberación del ciclo.

1023 Graves, R., Los mitos griegos, Alianza Editorial, 2ª edición, Madrid, 2001, 1 vol., p. 48. Se basa en: Hesíodo, 485 ss; apolodoro, i, 1, 7; Primer Mitógrafo Vaticano, 104; Calímaco, Himno a Zeus 52 ss; Lucrecio, ii, 633-9; escoliasta sobre Arato, v, 46; Higinio, Fábula 139.

1024 Platón, República, ii, 359b-360a, cf. Droz, G., Los mitos platónicos, ed. Labor, Barcelona, 1993, p. 148. 1025 Luri, G., Prometeos, biografías de un mito, ed. Trotta, Madrid, 2001, p. 63.

También debe señalarse que entre los procesos de eufemización que los gigantes sufren, además del de empequeñecimiento, se encuentra el de feminización. En ese sentido los Cobaloi, enanos risueños del séquito de Dionisos, son el ejemplo perfecto: son enanos que comparten la compañía del ocasionalmente afeminado Dionisos y su séquito de mujeres.

Estos personajes convergen con lo pétreo. Es notable que ““los guardianes de tumbas” neolíticos eran colocados al lado de los depósitos mortuorios a fin de asegurarles la inviolabilidad. Los menhires parecen haber desempeñado una función similar (…) La piedra protegía contra los animales, los ladrones, pero sobre todo contra la “muerte”; pues, a semejanza de la incorruptibilidad de la piedra, el alma del difunto debía subsistir por tiempo indefinido sin dispersarse (el eventual simbolismo fálico de las piedras tumbales prehistóricas confirma este sentido, ya que el falo es un símbolo de la existencia, de la fuerza, de la duración)”.1026

Los enanos que siguen a Dionisos a menudo llevan el pene erecto, lo que los une de forma sorprendente a los guerreros que lo defendieron y a los que lo devoraron.