CHAPTER 3 Admission Standards and Student Effort: An Example 78
3.2 A Simple Case 81
3.2.3 Equilibrium 84
Los viajes realizados a diversos países europeos en 1885 y 1886 con el propósito de obtener apoyos para su proyecto fueron un reflejo de las convicciones personales de Acquaderni. Después de que el secretario de Estado remitiese una circular solicitando la colaboración con la comisión general a los nuncios en París, Viena, Madrid, Lisboa y Múnich, al internuncio en La Haya, y al encargado de negocios en Bruselas, Acquaderni les escribió presentando los preparativos del jubileo y la Exposición Vaticana.28
Alemania
El viaje se inició en Austria con una parada en Bolzano donde, a pesar de la brevedad de la misma, le permitió dejar arreglada la edición en lengua alemana del boletín del
27 Véase el programa completo en su versión británica en «Spiritual Pilgrimage to the Tomb of
the Holy Apostles SS. Peter and Paul», s. d., ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 100; y G. Acquaderni a M. Mocenni, 23 mayo 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 77, prot. 62933.
28 Véase L. Jacobini a los nuncios en París, Viena, Madrid, Lisboa y Múnich, el internuncio en
La Haya y el encargado de negocios en Bruselas, 6 marzo 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 50-9, prot. 61563.
jubileo.29 Seguidamente se detuvo en el colegio de los jesuitas en Innsbruck, donde se
encontró con el rector Johann Nepomuk Mayr30 y pudo explicar el proyecto a diversos
religiosos italianos. Sería finalmente en esa ciudad donde se imprimiría la edición en lengua alemana del boletín.31 En Alemania, el primer destino fue Múnich, sede del
nuncio apostólico en ese país. Tanto el nuncio, Angelo di Pietro, como el auditor, Andrea Aiuti, le obsequiaron con una recibimiento muy cordial y le asistieron en todo momento.32 Monseñor Aiuti había comenzado ya a organizar el jubileo, auspiciando la
creación del comité nacional alemán, que, sin embargo, todavía no se había formalmente establecido. Acquaderni se refirió al trabajo de monseñor Aiuti como circunspecto y prudente, a la par que muy eficaz.
Seguidamente visitó Ratisbona, donde se encontró con el obispo Ignatius von Senes- tréy, un firme valedor del poder temporal del papa. En 1871, este obispo había acompañado a monseñor Mermillod al congreso de Einsiedeln, donde propugnó que la tarea más importante del momento presente era la restauración del catolicismo en la vida social. Si bien Acquaderni no proporciona detalle alguno relativo a su encuentro con monseñor Senestréy, este no debió de ser en absoluto improductivo, pues antes de partir hacia Francia le transmitió su satisfacción por los resultados obtenidos en Alemania.
Francia
Todavía más productivo en términos organizativos fue su paso por París, puesto que durante su estancia se creó el comité de industriales franceses que quedaría presidido por Paul de Damas. Originario de Libourne, el vizconde De Damas era el presidente de la Œuvre de Notre-Dame du Salut, una obra pía fundada por el asuncionista François Picard. La formación del comité nacional francés fue anunciada a los obispos. El comité nacional francés exhibió una lealtad a los principios contenidos en la encíclica Humanum
genus y el sílabo de errores.
29 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 21 abril 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1,
f.º 61, prot. 62277.
30 Sobre el «famous and rather redoubtable» John Nepomuk Mayr, remitimos al testimonio de
John LaFarge, que pasó de Harvard al colegio de los jesuitas en Innsbruck para estudiar teolo- gía, véase John LaFarge, The Manner is Ordinary (New York: Harcourt, Brace, and Company, 1954), 123.
31 Véase «Il Giubileo Sacerdotale del S. P. Leone XIII. Pro memoria», G. Acquaderni a G. Boc-
cali, s. d., AAB, AA, caja 148, f.º 25233.
32 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 21 Abril 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1,
Bélgica
En Bélgica, su próxima meta de viaje, Acquaderni se encontró con un medio católico militante que trataba de reorientar su estrategia después de los años de radicalización que habían derivado en la ruptura de relaciones diplomáticas entre Bruselas y la Santa Sede. Esta deriva reaccionaria había tenido su origen en la pérdida del poder temporal del papa, agravada a los ojos de algunos católicos por los Gobiernos pro laicistas de Jules d’Anethan y Theux-Malou. Tampoco había sido ajenos a esta orientación la comuna de París y el nuevo orden regional impuesto tras la guerra franco-prusiana. Esta radicalización fue particularmente intensa en el medio ultramontano, que en Bélgica había logrado una significación social relevante entre 1850 y 1870 gracias a las conferencias de San Vicente de Paúl y a los comités de las «œuvres pontificales». Para la década 1860-1870, Els Witte ha mostrado cómo esta pugna se desarrolló en el país a través de una polarización general de la sociedad.33 Una de las figuras más relevantes de
este momento fue Joseph de Hemptinne, quien, además, había sido cofundador de Le
Bien Public, un periódico fundamental para la irradiación en Bélgica del
ultramontanismo. Hemptinne se convertiría en el promotor en Bélgica del programa emanado de la reunión de Ginebra en 1870, por el cual diversos líderes del catolicismo europeo se comprometieron a trabajar por la restitución del poder temporal al papa a través de un frente internacional.
El viaje de Acquaderni a Bruselas estuvo plagado de incertidumbres, al no haber en- contrado respuesta la carta que remitido al encargado de negocios Aristide Rinaldini.34 A
pesar de ello, este no dudó en transmitir el contenido de la circular de la Secretaría de Es- tado al arzobispo de Malinas Pierre-Lambert Goossens y, muy particularmente, a Hemptinne, presidente nacional de las «œuvres pontificales».35 Estos comités habían sido
los principales impulsores de las movilizaciones en favor del papado, lo que hacía necesa-
33 Véase, particularmente, Els Witte, «The Battle for Monasteries, Cemeteries and Schools: Bel-
gium», en Culture Wars: Secular-Catholic Conflict in Nineteenth-Century Europe, ed. Christopher Clark y Wolfram Kaiser (Cambridge: Cambridge University Press, 2003), 113-8.
34 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 10 mayo 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1,
f.º 76, prot. 62932. La Santa Sede estuvo representada en Bélgica por un encargado de nego- cios tras la ruptura relaciones a raíz del proyecto de ley del ministro de Instrucción Pública Pierre Edouard Van Humbeeck de secularización de la enseñanza primaria.
35 Véase A. Rinaldini a L. Jacobini, 12 marzo 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º
rio contar con su cooperación. Por ello, el rechazo de Hemptinne al proyecto suponía un contratiempo importante.
En 1870 se había establecido en Gante el Cercle de la Vraie Espérance,36 una hermandad
de ideología ultramontana integrada por estudiantes de la Universidad Católica de Lo- vaina entre los cuales se encontraba Joseph de Hemptinne, el cual habría de auspiciar dos años después la fundación del semanario L’étudiant catholique. El nacimiento de esta publi- cación había sido una consecuencia de la participación de Helleputte en 1871 en el Primer Congreso Internacional del Comité de Ginebra, presidido por Gaspard Mermi- llod. El alcance mediático de esta publicación llegó hasta la Universidad de Lieja, desde la cual un estudiante anónimo comenzó a colaborar asiduamente con el periódico. Cuando al cabo de algunos meses este estudiante interrumpió sus colaboraciones, surgió la necesidad de encontrar un nuevo corresponsal que permitiese a L’étudiant catholique con- tinuar manteniendo su influencia sobre los jóvenes católicos de Lieja. La persona elegida para tal menester fue Joris Helleputte. L’étudiant catholique era una publicación familiar a Acquaderni, quien lo consideraba un ejemplo de la valentía de Helleputte.
Tras una improductiva mañana en Bruselas, Acquaderni partió esa misma tarde ha- cia Lovaina para encontrarse con Joris Helleputte, profesor en la Universidad Católica, a quien le unía una amistad que se remontaba al menos a los tiempos del I Congreso Inter- nacional del Comité de Ginebra, promovido por Gaspard Mermillod en 1871. Merece ser reproducida la semblanza que Acquaderni realizó del joven Helleputte:
36 Véase Joris Helleputte, 1852-1925: architect en politicus, KADOC-Artes 1 (Leuven: Universitaire
É il Prof. Helleputte un Professore della Università di Lovanio ed insegna filosofia dell’arte ed architettura: è ora una delle più belle e gloriose illustrazioni del Belgio. Quattordici anni fa era scolare nelle scuole liberali del Belgio, e colà ebbe il coraggio di alzare la bandiera romana intraprendendo la pubblicazione del Étudiant Catholique. A quell’epoca noi eravamo in continua relazione per opere a servizio della S. Sede, poi le relazioni cessarono, ed ora son ben contento di averle riannodate.37
Durante el encuentro entre ambos, además del proyecto del jubileo y la exposición, se ocuparon de la encíclica Humanum genus contra la masonería. El impacto de esta encíclica entre los católicos belgas motivó que hubiese sido el tema central del segundo congreso de la Union Nationale en 1884. Concienciados por la encíclica, el círculo de Helleputte se declaró partidario de llevar a término una movilización internacional entre los católicos ante el escenario que la Iglesia y el papa estaban atravesando.38
Reino Unido
Acquaderni emprendió su viaje al Reino Unido después de haber encargado a Helleputte la promoción de la peregrinación espiritual, a quien le adelantó dos mil liras para sufragar los gastos de impresión y distribución del programa.39 Acquaderni se embarcó
rumbo al Reino Unido inmerso en un gran escepticismo debido a que no poseía ningún contacto en Londres.40 En el siglo XIX, la libertad de culto en el Reino Unido permitió
normalizar el culto católico en la vida pública, de modo que la acción del clero, las órdenes religiosas y las prácticas devocionales impulsadas por Roma pudieron extenderse
37 La interesante semblanza continuaba del siguiente modo: «Il Prof. Helleputte è tuttora giova-
ne, simpatico, di belle maniere, dicitore logico ed elegante, e quello che più monta di princi puri e veramente romanci (cosa difficilisima nel Belgio) e di una pietà veramente singolare. Ho voluto dirle chi è il Prof. Helleputte, per farle conoscere un uomo che può rendere grandi ser- vigi alla S. Sede. Ai primi del p. v. giugno si riuniranno in sua casa persone altolocate nel movimento cattolico delle diverse nazioni, per studiare il modo di organizzare un azione gene- rale e uniforme dei cattolici in certe circostanze speciali a servizio della Chiesa e del S. Padre.» G. Acquaderni a M. Mocenni, 15 mayo 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 65-6, prot. 62571.
38 Véase J. Helleputte a M. Mocenni, 15 mayo 1885, ASV, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1,
fasc. 1, f.º 67-8, prot. 62572.
39 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 15 mayo 1885, ASV, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1,
fasc. 1, f.º 66, prot. 62571.
40 G. Acquaderni a M. Mocenni, 10 mayo 1885, ASV, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1,
socialmente.41 A partir de 1860 las órdenes católicas habían aumentado su presencia en
el Reino Unido, contribuyendo de este modo a solidificar el catolicismo en el Reino Unido. Los capuchinos y los jesuitas eran quienes primero habían llegado, haciendo posible una importante comunidad en Londres.
El arzobispo de Canterbury también había sido nombrado recientemente cardenal. Londres, capital económica del mundo y metrópolis del mayor imperio colonial, era un destino obligado, máxime teniendo en cuenta las condiciones favorables en las cuales se encontraba el catolicismo tras la restauración de la jerarquía católica romana.
El programa para la Peregrinación Espiritual fue leído y aprobado por el Edward Manning, arzobispo de Westminster desde 1865. Procedente del anglicanismo, el carde- nal Manning se había caracterizado por la escrupulosidad con la cual «vivía» las características diferenciales del catolicismo, lo que le había convertido en uno de los campeones de la infalibilidad papal antes y durante su participación en el Concilio Vati- cano I.42
El escepticismo inicial, sin embargo, se disipó con la buena disposición mostrada por el jesuita George Porter, que en 1881 había vivido en la curia general en Fiésole. La co- laboración que estaban dispuestos a prestar los jesuitas ingleses, manifestada anteriormente en otros lugares de Europa, impulsó a que Acquaderni visitara a su regreso a Italia a Anton M. Anderledy, vicario general de los jesuitas. El sustituto Mocenni le es- cribió solicitándole su cooperación con Acquaderni, a lo que Anderledy no se opuso en absoluto.43 Acquaderni se había ganado el afecto de Beckx cuando ante la posible supre-
sión de la Compañía de Jesús difundió publicó en la prensa una carta al rey Víctor Manuel suplicándole que se opusiese a ello en nombre de la fe, la civilización, la ciencia y la patria.44
41 Véase al respecto Heimann, Catholic Devotion in Victorian England; Edward Norman, The English
Catholic Church in the Nineteenth Century (Oxford: Clarendon Press, 1984); J. Derek Holmes, More Roman than Rome: English Catholicism in the Nineteenth Century (London: Burns & Oates, 1978).
42 Ferdinand Gregorovius se refirió al cardenal Manning como «the fanatic, a little grey man,
looking as if encompassed by cobwebs». Gregorovius, The Roman Journals of Ferdinand Gregorovius, 1852-1874, 354.
43 Véase L. Jacobini a A. Anderledy, 4 julio 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, f.º 1, fasc. 2, f.º
130, prot. 63075; M. Mocenni a G. Acquaderni, 4 julio 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 132, prot. 63077; y G. Acquaderni a M. Mocenni, 7 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 171, prot. 63556.
Sin embargo, fue en los capuchinos donde Acquaderni encontraría su más leal y so- lícito apoyo. Esta orden había sido reintroducida en el Reino Unido por el italiano Luigi Da Lavagna en 1850. Cuando se propuso visitar su monasterio en Peckham, Acquaderni probablemente no desconocía que el provincial de Gran Bretaña era el italiano fray Lui- gi Da Castelferretti,45 que le brindó una cálida acogida y se comprometió a cooperar
activamente en la organización del jubileo y la exposición, así como en la peregrinación espiritual.46 Ante esta excelente disposición, Acquaderni no dudó en adelantarle la suma
de mil liras para cubrir los gastos de impresión y distribución del programa de la peregri- nación, cuya realización favorecería la irradiación del proyecto del jubileo y la exposición.47 La diligente difusión de la peregrinación llevada a cabo reportaría solo en
Londres más de dieciocho mil adhesiones. Tras haber constatado la eficiencia de los ca- puchinos, Acquaderni trataría de afianzar aún más su compromiso con el proyecto pidiendo que le fuese impartida la bendición apostólica. La petición, por cierto, habría de ser rechazada por el cardenal Jacobini.48
Tras finalizar su tour europeo, monseñor Mocenni le correspondería con unas líneas menos ásperas de lo habitual a fin de felicitarle por el trabajo realizado: «Mi congratulo ora con lei dei risultati del suo viaggio, e le rendo i dovuti elogii per l’impegno che adope- ra a raggiungere lo scopo di cotesta commissione promotrice.»49
45 Los numerosos intentos por conocer más datos biográficos de «Luigi Da Castelferretti» han si-
do en vano. Apenas sabemos su nombre de pila, Luigi —probablemente sería llamado en inglés «Fr. Louis»—, pues «Da Castelferretti con mucha probabilidad solo indica la localidad de su nacimiento, Castelferretti (Ancona) en la región italiana de Las Marcas.
46 Véase L. Da Castelferretti a L. Jacobini, 13 diciembre 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1,
fasc. 1, f.º 253, prot. 65095; y G. Acquaderni a M. Mocenni, 1 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 169, prot. 63463.
47 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 23 mayo 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1,
f.º 77, prot. 62933.
48 Se denegó la bendición apostólica por ser «superfluo ogni speciale favore di questo genere».
Véase M. Mocenni a G. Acquaderni, 4 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 169, prot. 63463.
49 M. Mocenni a G. Acquaderni, 22 junio 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 73,