A Novel Autonomous Management Distributed System for Cloud Computing Environments
II. D ESIGN OF THE AMDS
En su discurso en el congreso de unificación de Éstocolmo (1906). Lenin decía:
“ ...La revolución rusa puede triunfar con sus propias fuerzas, pero no puede en modo alguno mantener y consolidar sus conquistas con sus propias manos. No puede conseguir esto si no se produce la revolución socialista en Occidente... Nuestra república democrática no tiene más reserva que el proletariado socialista.de Occidente, y en este sentido no hay que perder de vista que la revolución burguesa clásica en Europa, la gran revolución francesa ,del siglo XVIII, tuvo lugar en una situaeíón internacional completamente distinta a aquella qué transcurre la revolución rusa. La Francia de fines de siglo XVIII estaba rodeada de estados feudales y semifeudales. La Rusia del siglo XX, que lleva a cabo la revolución burguesa, está rodeada de países en los que el proletariado socialista se halla plenamente pertrechado en vísperas de la contienda final con la burguesía.”59
Estas palabras de Lenin se aplican más exactamente a la revolución socialista en Rusia. Hace tiempo que ésta no tiene otras reservas que el proletariado socialista internacional (y, en cierta medida, los pue blos oprimidos de Oriente), no tiene otras garantías absolutas contra la restauración del régimen burgués que la revolución socialista en los países capitalistas avanzados. Olvidar estas palabras de Lenin, no sa berlas aplicar a la situación actual, quiere decir hacer una concesión a la “estrechez nacional”.
No cabe duda que la situación actual (aflojamiento de la revolu ción europea, desarrollo económico de la URSS, condiciones sociales y políticas creadas por la NEP) presiona hacia una restricción del leninismo en un punto esencial: en el carácter internacional de la revolución proletaria. La influencia burguesa y pequeñoburguesa presiona actualmente a la clase obrera de nuestro país a encerrarse en la estrechez naeiónal60 y en una autosuficiencia /pequeñ o burguesa. Esta influencia se hace sentir en todos los dominios.
Aunque parezca paradójico, es verdad que tal estado .de ánimo es un síntoma del reforzamiento del poder soviético. Nuestra economía renace y se desarrolla tanto, en' el campo como en la ciudad. Las masas populares tienen la necesidad, comprensible y justificable, de tomarse un descanso, de trabajar la tierra en paz, de recuperar nuevas fuerzas, de tomar aliento después de la crisis, de las alarmas de gue rra, de la lucha ininterrumpida, de los conflictos internacionales, etc. Un estado, de ánimo similar existe también entre los comunistas. Pero los enemigos de la revolución proletaria, los ideólogos de la burguesía internacional, la gente agazapada, intentan aprovechar este deseo de descanso para empujar al bolchevismo hacia el camino de la estrechez nacional.
Es necesario prestar atención a este estado de ánimo de las masas populares y tenerlo en cuenta. Nuestro partido, que dirige el estado,
está obligado a emplear todos los medios para asegurar la paz al país
y la posibilidad de trabajar en calma. Pero la sensibilidad por el estado de las masas y su comprensión, el tener en cuenta sus tenden cias, no significa ser complacientes con sus debilidades, no significa alentar sus prejuicios. Ir a remolque de las masas sería particular mente peligroso. Los intereses fundamentales de millones de trabaja dores exigen, hoy más que nunca, que todos los problemas de la revolución rusa sean planteados en.vinculación estrecha con las cues
tiones de la revolución internacional.
Es posible, distinguir dos tipos de estado de ánimo en las masas trabajadoras de la población.
En fin, la economía comienza a levantarse, las heridas de la guerra se cicatrizan; queremos un pocp de reposo, queremos trabajar en paz y elevar nuestro nivel de vida; evitad nuevas crisis, nuevas sacudidas; vinculad menos nuestra suerte a la de los demás países; basta de crisis y de tempestades; nosotros no estamos en contra de la revolución mundial, pero no consideramos que nos corresponde encaminarla; queremos tranquilidad a cualquier precio. He aquí, en síntesis, como se expresa el primer estado de ánimo.
Así se expresa el otro: también nosotros queremos paz, tranqui lidad; no queremos nuevas guerras, nuevas pruebas; nosotros también queremos dedicamos al trabajo pacífico; pero sabemos por la expe riencia de 1914-1925, que toda la vida social se ha internacionalizado, lo querramos o no; la guerra del 14 nos ha enseñado que los destinos de los pueblos están estrechamente vinculados entre sí; sabemos que no podemos encerramos en nuestra torre de marfil; sabemos que no podremos trabajar en una paz definitiva, elevar nuestra cultura, con solidar el socialismo, si no es después de haber abatido al imperialis mo rapaz en los. países más importantes y haber triunfado sobre el capitalismo no sólo en la URSS, sino en una serie de otros países. Es por esto que debemos ligar nuestra suerte a la suerte de la revolución internacional; es por ello que la llegada de delegaciones obreras de diversos países a la URSS tiene la máxima importancia para nosotros.
El primer estado de ánimo es el de los campesinos, de numerosos obreros y también de ciertos comunistas. Este se refleja de manera especial en el aparato estatal y, así, penetra hasta en el partido. No hay que hacerse ninguna ilusión, por el momento éste es el estado de ánimo más difundido en las masas. El segundo estado de ánimo es el de la vanguardia, firme, decidida. El partido del proletariado, llevando a cabo su dictadura, debe necesariamente tomar en cuenta él primer estado de ánimo. Pero otra cosa es que deba sostenerlo y desarrollar
lo, Hay que llevar al primer grupo a alinearse con el segundo, pero, es
necesario, proceder con inteligencia y prudencia. El segundo estado