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5.4 Protection Process: Our Proposal

5.5.3 Evaluation metrics

Tanto el estrés oxidativo como la inflamación intervienen en la patogenia de las ECV, incluyendo aterosclerosis, hipertrofia cardiaca, hipertensión y fallo cardiaco. Agentes con

actividad antioxidante y/o antiinflamatoria pueden demostrar ser benéficos en el combate de estas ECVs.

Como hemos descrito, la Espirulina contiene distintos compuestos activos, notablemente PC y β-carotenos que presentan una importante actividad antioxidante y antiinflamatoria. Estas propiedades fueron atribuidas por primera vez en 1998 a la PC (Romay y cols., 1998a; Romay y cols., 1998b) y más tarde confirmadas por numerosos estudios (Cherng y cols., 2007; Gonzalez y cols., 1999; Khan y cols., 2006; Manconia y cols., 2009; Patel y cols., 2006; Remirez y cols., 2002; Riss y cols., 2007; Romay y cols., 2001; Romay y cols., 2003; Shih y cols., 2009). La PC, además de su capacidad para atrapar radicales libres, también disminuye la producción de nitritos, suprime la expresión de iNOS e inhibe la peroxidación lipídica en los microsomas (Cherng y cols., 2007; Gonzalez y

cols., 1999; Khan y cols., 2006; Manconia y cols., 2009; Patel y cols., 2006; Remirez y cols.,

2002; Riss y cols., 2007; Romay y cols., 2001; Romay y cols., 2003; Shih y cols., 2009). Con respecto a su capacidad antiinflamatoria, se ha demostrado que la PC inhibe la formación de citoquinas proinflamatorias tales como el factor de necrosis tumoral α (TNF-α), disminuye la expresión de ciclooxigenasa 2 (COX-2) y reduce la producción de prostaglandinas (Cherng y cols., 2007; Patel y cols., 2006; Remirez y cols., 2002; Riss y cols., 2007; Romay y cols., 2001). Además, se ha reportado que la PC suprime la activación del factor nuclear-κB (NF- κB) (Riss y cols., 2007).

Otro ingrediente de la Espirulina, los β-carotenos, actúan como antioxidantes y antinflamatorios (Bai y cols., 2005; Katsuura y cols., 2009; Schafer y cols., 2002). En un estudio que comparó β-carotenos, vitamina E y óxido nítrico como antioxidantes de membrana, se encontró que los β-carotenos protegían contra la peroxidación lipídica mediada por oxígeno. Otros estudios también demostraron que los β-carotenos inhiben la producción de óxido nítrico y prostaglandina E2, y disminuye la expresión de iNOS, COX-

2, TNF-α y IL-1β. Así como disminuyen la transcripción de otras citoquinas inflamatorias como IL-6 IL-12 y IL1β (Bai y cols., 2005; Katsuura y cols., 2009).

Un buen número de estudios realizados in vitro e in vivo han demostrado la actividad antioxidante y/o antiinflamatoria de la Espirulina o sus extractos. En un estudio con células de neuroblastoma SH-SY5Y se investigaron los efectos del extracto proteico de Espirulina sobre el estrés oxidativo inducido por hierro. El tratamiento con espirulina protegió la actividad a nivel celular de enzimas antioxidantes incluyendo glutation

peroxidasa (GPX), glutation peroxidasa dependiente de selenio (GPX-Se) y glutation reductasa (GR), e incrementó los niveles de glutation reducido (GSH) en respuesta a la “agresión” por hierro (Bermejo-Bescós y cols., 2008). Recientemente un estudio in vitro (Dartsch, 2008) demostró las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes de cuatro diferentes preparaciones de Espirulina, evaluadas en células. Se encontró que la espirulina de forma dosis-dependiente inactivó los radicales libres de superóxido generados durante el estrés oxidativo; además de reducir la actividad metabólica de neutrófilos funcionales, indicando así su capacidad antinflamatoria. Miranda y cols. (1998) investigaron el efecto antioxidante del extracto metanólico de espirulina sobre la peroxidación lipídica en homogenados de cerebros de rata. Demostrando que el extracto de espirulina inhibió dramáticamente la producción de TBARS (sustancias reactivas al ácido tiobarbitúrico), tales como el MDA (malondialdehido) en casi un 95%. Lo mismo se reporta en el trabajo de Ray y cols (2007) donde se utilizó un extracto acuoso de espirulina en homogenados de hígado de rata tratados con un fármaco anticancerígeno que presentaba cardiotoxicidad (Fluorouracil 5-FU). Se demostró que el extracto de espirulina disminuyó muy significativamente la peroxidación lipídica inducida por 5-FU.

Efectos hipolipemiantes

Aunque los efectos hipolipemiantes de Espirulina han sido demostrados en ensayos preclínicos y clínicos, aún se desconoce casi en su totalidad este mecanismo de acción. Los ingredientes activos de esta cianobacteria responsables de la actividad hipolipemiante quedan aún por identificar. En estudios realizados con concentrado de Espirulina

platensis, se encontró que este microorganismo es capaz de enlazar metabolitos de

colesterol y ácidos biliares y así disminuir la solubilidad del colesterol dietético. Las ratas alimentadas con Espirulina aumentaron significativamente la excreción fecal de colesterol y ácidos biliares. Lo cual representa una explicación para la acción hipocolesterolemiante de Espirulina (Colla y cols., 2008; Nagaoka y cols., 2005b; Riss y cols., 2007).

La ingesta de ficocianina proveniente del Espirulina dio como resultado una disminución significativa del colesterol total en sangre y del índice aterogénico, mientras que los niveles de HDL-colesterol en sangre se vieron aumentados. Esto sugiere que la ficocianina es el ingrediente activo de la Espirulina responsable de la actividad hipolipemiante (Colla

y cols., 2008; Nagaoka y cols., 2005b; Riss y cols., 2007). Sin embargo se requieren más

estudios para confirmar estos resultados.

Efectos hipoglucemiantes

La Espirulina contiene minerales como el Cr, Mg, Mn y Zn los cuales mejoran la tolerancia a la glucosa ayudando a su transporte y regulación de su homeostasis. Además la fibra dietética presente en esta microalga mejora los niveles de glucosa en sangre disminuyendo su absorción (Pankaj y Varma, 2013). Un estudio en ratas diabéticas (Gupta

y cols., 2010), demostró que la complementación con Espirulina (500mg/kg/d) en un

tratamiento con un medicamento antidiabético (Rosiglitazona), potenció los efectos antihiperglucemiante y antilipemico de éste. Además el Cr y el ácido γ-linoeico que contiene la Espirulina ayudaron a disminuir la glucosa en sangre, así como los niveles de HDL, LDL y triglicéridos en estas ratas. Otro estudio que analizó diferentes plantas conocidas por su actividad antihiperglucemiante utilizó extractos hidroetanólicos de Espirulina en ratones diabéticos (AbouZid y cols., 2014), comprobando que este extracto fue con diferencia el que presentaba mayor actividad antihiperglucemiante entre todas las algas analizadas. Ou y cols., (2013) estudiaron los efectos antidiabéticos de la PC en ratones KKAy (presentan resistencia a la insulina y obesidad), en dosis de 100mg/kg/d durante 3 semanas, sus resultados mostraron que la PC redujo significativamente el peso, niveles de glucosa, insulina, triglicéridos y colesterol plasmáticos, acusando este efecto antidiabético a su habilidad de mejorar la resistencia a la insulina plasmática y de los tejidos diana periféricos así como la regulación del metabolismo glucolipídico. Muchos estudios por tanto, han propuesto a la Espirulina y algunos de sus componentes como potenciales coadyuvantes en el tratamiento de la Diabetes tipo 2.

1.5.2.5. TOXICIDAD

La Espirulina lleva utilizándose como alimento desde hace cientos de años sin mostrar toxicidad aparente. En los últimos tiempos se han llevado a cabo distintos ensayos clínicos que demuestran escasa o nula toxicidad, por lo tanto, puede usarse de manera segura como un alimento en humanos. Los niveles de esta microalga, probados durante el análisis toxicológico fueron mayores que cualquier consumo humano previsible. Por lo tanto, se acepta que no existe ningún riesgo toxicológico que se relacione con el uso actual de esta

cianobacteria como una fuente de proteína y otros compuestos en los alimentos (Gutiérrez-Salmeán y cols., 2015).

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