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Performance evaluation

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4.4 Complexity Analysis

4.5.2 Performance evaluation

Como se mencionó anteriormente, el glucomanano posee una elevada capacidad de absorción de agua lo que hace que en el estómago se hinche, proporcionando sensación de saciedad, y debido a su capacidad de aumentar la viscosidad del contenido gastrointestinal retrasa el vaciado gástrico, prolongando así el efecto de plenitud. Varios autores recomiendan el consumo de entre 2 y 3 gramos diarios de esta fibra como coadyuvante en tratamientos de adelgazamiento (González Canga y cols., 2004).

Efecto Gastrointestinal

La ingestión de glucomanano mejora el tránsito intestinal en cuadros clínicos de estreñimiento crónico (Marsicano y cols., 1994; Staiano y cols., 2000), los autores coinciden en aconsejar su uso en pacientes estreñidos, pues el consumo de esta fibra contribuye a normalizar el ritmo de evacuación intestinal, favoreciendo la producción de heces blandas y voluminosas. El glucomanano incrementa el volumen de las heces, debido al aumento de la masa bacteriana que se produce en el colon (Marsicano y cols., 1994).

Aunque el glucomanano no se hidroliza por las enzimas del tracto gastrointestinal humano, sí es fermentado en el colon por las enzimas bacterianas, las cuales lo degradan mediante fermentación anaerobia, dando lugar a la formación de gases y ácidos grasos de cadena corta: acético, propiónico y butírico (Matsuura, 1998).

Efecto hipoglucemiante

Desde hace ya más de dos décadas, esta fibra se viene empleando en los tratamientos dietéticos de la diabetes, Doi y cols. (Doi y cols., 1979; Doi y cols., 1981) señalaron que la adición de glucomanano a la dieta reduce la glucemia y la insulinemia posprandiales en individuos sanos y en pacientes diabéticos, hecho que se ha demostrado en numerosos estudios realizados con posterioridad, tanto en el hombre como en los animales. Por mencionar algunos, Melga y cols.,en 1992 comprobaron que había un descenso significativo en las concentraciones de glucosa posprandial (6,5%) cuando se

administraron desayunos tipo test, ricos en hidratos de carbono, junto con 1,7 gramos de glucomanano a pacientes diabéticos tipo 2 (Melga y cols., 1992,). Magnati y col., en 1984 observaron que la ingestión de 4,8 gramos diarios de glucomanano disminuyó la glucemia posprandial entre un 13% y un 16% en individuos sanos (Magnati y cols., 1984). Por otro lado, en años más cercanos, se han detectado descensos del 11% en la glucemia basal en personas diabéticas tipo 2 que recibieron 10,5 gramos diarios de glucomanano durante 3 semanas (Vuksan y cols., 1999a).

En relación con los trabajos llevados a cabo en animales; la suplementación en mandriles de un 5% diario de glucomanano, durante 12 semanas, disminuyó significativamente la insulina plasmática y normalizó el perfil de la curva de glucemia (Vorster y De Jager, 1984). Además, la administración de 12,6 gramos diarios de glucomanano a 8 mandriles, produjo descensos del 13,5% en la glucemia basal 9 semanas después del inicio del ensayo, comprobándose también la normalización del perfil de la curva de glucemia al igual que ocurría en el trabajo anterior (Venter y cols., 1990). Estudios en ratas, como el de Hozumi y cols (Hozumi y cols., 1995) demostró que tras una ingesta de 18 semanas de una dieta hipercolesterolemica con 15% de glucomanano, los animales redujeron significativamente su hiperglucemia y las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) .Otro estudio en condiciones similares al anterior, respalda la disminución de los niveles de glucosa, así como la mejor del perfil lipoproteico en ratas alimentadas con glucomanano (Yoshida y cols., 1991). Un estudio de nuestro equipo de investigación demostró que, ratas Zucker fa/fa que recibieron dietas con surimi de calamar enriquecido con 30% de glucomanano en un periodo de 8 semanas, disminuyeron los niveles de glucosa en plasma en un 20% (Vázquez-Velasco y cols., 2015).

Efecto hipolipemiantes

El glucomanano como complemento, también tiene aplicación en los tratamientos dietéticos para reducir o mejorar el perfil lipídico. Algunos estudios han demostrado que, el colesterol total disminuye un 11,2%, tras la administración de glucomanano (3,6 gramos diarios durante 20 días), en individuos diabéticos (Doi y cols., 1979). De forma similar, se han detectado descensos del 11% en el colesterol total y del 12% en la fracción LDL, en mujeres que recibieron 3 gramos diarios de glucomanano durante 8 semanas (Walsh y

glucomanano, durante 4 semanas, redujo en un 20% la concentración de colesterol LDL en individuos hipercolesterolémicos (Onakpoya y cols., 2014). En otros trabajos se comprobó, en 31 individuos, que con el consumo de 3 gramos de glucomanano diarios durante 4 semanas, el colesterol total disminuía entre un 10 y un 13%; igualmente, se ha señalado que, tras 2 meses de tratamiento con 3 gramos diarios de glucomanano, el colesterol total descendía un 10%, siendo la reducción del 14% si el tratamiento se prolongaba 2 meses más (Onakpoya y cols., 2014; Reffo y cols., 1988). En otro estudio se determinó que la suplementación de la dieta con 3,9 gramos diarios de glucomanano, reducía el colesterol total un 10% y la fracción LDL un 7% en hombres (normo e hipercolesterolémicos) después de un mes de tratamiento (Arvill y Bodin, 1995). Un estudio más concluyó que, tras administrar a 11 diabéticos 10,5 gramos diarios de glucomanano durante 3 semanas, se produjeron descensos del 16% en el colesterol total y del 25% en la fracción LDL (Vuksan y cols., 1999a). Sin embargo, Onakpoya y cols., en el 2014 realizaron un meta ánalisis de diversos estudios realizados con glucomanano, entre ellos los que aquí se ha descrito, en el cual, después del estudio estadístico varios de ellos perdieron significancia (Onakpoya y cols., 2014).

También en animales se ha evaluado el efecto de esta fibra sobre el colesterol plasmático y lipoproteínas. En ratas que fueron alimentadas con dietas hipercolesterolemicas, recibieron además, una suplementación durante 42 días, de 0,5 gramos diarios de glucomanano, se observó que el colesterol total disminuía un 16% y la fracción LDL un 25% (Vorster y cols., 1985). En este mismo trabajo, se suplementó la dieta de 9 mandriles con un 5% de harina del tubérculo de A. konjac que contenía un 60% de glucomanano durante 12 semanas, y se observaron descensos en el colesterol total del 27% y en la fracción LDL del 25%. Sin embargo, no fue posible determinar la cantidad exacta de glucomanano que ingirieron diariamente los animales. En otro ensayo con mandriles, Venter y cols., (Venter y cols., 1990) los alimentaron con una dieta típica occidental, la mitad de los animales recibieron 12,6 gramos diarios de glucomanano y la otra mitad placebo, a las 9 semanas el colesterol total había aumentado un 25% en el grupo de mandriles que no recibía la fibra, mientras que en el lote que ingería glucomanano los niveles de colesterol permanecían inalterados. Otro estudio en ratas (Hou y cols., 1990) comprobó que si estas ratas eran alimentadas con colesterol y suplementadas con un 10% de glucomanano, sus niveles de colesterol plasmático volvían

a los valores habituales en 12 semanas. Vázquez-Velasco y cols. en 2013 observaron en ratas Zucker fa/fa una disminución significativa de los niveles de lípidos en plasma tras recibir, por un periodo de 8 semanas dietas hipercolesterolemicas enriquecidas con surimi de calamar y 30% de glucomanano añadido (Vázquez‐Velasco y cols., 2013).

Son numerosos los autores que atribuyen la acción hipocolesterolemiante de esta fibra a su elevada capacidad para formar geles (Fanelli y cols., 1986; Gallaher y cols., 2000; Kiriyama y cols., 1974; Kiriyama y cols., 1970; Levrat-Verny y cols., 2000; Shimizu y cols., 1991; Vázquez‐Velasco y cols., 2013; Vorster y cols., 1985; Vuksan y cols., 1999a; Wu y Chen, 2011). La absorción intestinal de colesterol disminuye debido a que los ácidos biliares (encargados de vehiculizar el colesterol hasta la superficie de la mucosa absortiva), quedan atrapados en el interior del gel de glucomanano, excretándose posteriormente con las heces. Como mecanismo de compensación a esta pérdida de ácidos biliares, las células hepáticas los sintetizan a partir del colesterol, con lo cual la colesterolemia disminuye (González Canga y cols., 2004). Sin embargo, el secuestro y posterior eliminación de las sales biliares con las heces puede reducir la absorción de las vitaminas liposolubles, hecho que se comprobó en un estudio de Doi y cols.(Doi y cols., 1983) tras administrar a 11 individuos, 500 mg de vitamina E junto con 3,9 gramos de glucomanano, observándose la disminución de su absorción intestinal.

Ya que el glucomanano ha demostrado su capacidad para reducir el colesterol total y la fracción LDL, las investigaciones sobre éste se han enfocado hacia la prevención de las enfermedades cardiovasculares a través de su inclusión en los tratamientos dietéticos. De esta manera, (Yoshida y cols., 1991) ha demostrado que ratas alimentadas con colesterol desarrollaban lesiones ateroescleróticas en la aorta y en las arterias coronarias, sin embargo, las ratas que además del colesterol, recibían un 15% de glucomanano diario en su dieta no presentaban dichas lesiones. Otros autores como (Hozumi y cols., 1995) demostraron que la suplementación de la dieta con glucomanano evitaría o retrasaría la formación de lesiones ateroescleróticas, como consecuencia de la disminución del colesterol total y la fracción LDL.

A diferencia con otras fibras dietéticas, el glucomanano no limita la absorción de minerales como el calcio, el hierro, el cobre o el zinc (Hou y cols., 1990; Rosado y Díaz, 1995; Zhang y cols., 1995).

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