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4.4 Complexity Analysis

5.2.3 Graph Anonymization

Algunos autores han señalado diversos inconvenientes por el consumo de glucomanano, como la flatulencia o las molestias abdominales (que se resuelven suprimiendo su administración e introduciéndolo gradualmente en la dieta); sin embargo, no llegan a comprometer la salud del individuo (Doi y cols., 1981; Livieri y cols., 1992; Venter y cols., 1990; Zhang y cols., 1995).

Sin embargo, Henry y cols., en 1986 (Henry y cols., 1986), detectaron que el consumo de esta fibra supone un riesgo de obstrucción esofágica debido a su gran capacidad de absorción, expansión y viscosidad en las soluciones que forma. Lo cual provoca que se hinche en el esófago manteniendo la forma que adopta, con la posibilidad de producir obstrucción. Estos investigadores puntualizan las diferencias que existen entre el consumo saludable del tubérculo de A. konjac en Japón (que se remonta al año 900), y el consumo de los orientales, que utilizan el tubérculo triturado y sin purificar, en formato polvo y como agente gelificante, permitiendo que se expanda antes de ingerirlo. En occidente, el glucomanano se emplea como suplemento dietético altamente purificado, principalmente en forma de cápsulas; no se le permite la expansión antes del consumo, así que es en el tracto gastrointestinal donde lo hace.

Por otra parte, dadas las propiedades beneficiosas que tiene la fibra dietética para la salud, cada vez se emplea más en preparados comerciales de fibras purificadas. Por lo cual es probable que la ingestión de glucomanano coincida con la administración de cualquier fármaco, produciendo interacciones que podrían afectar la biodisponibilidad este último. Un estudio en voluntarios sanos (Shima y cols., 1983) comprobó esta interacción, se les administró 2,5 mg de glibenclamida junto con 3,9 gramos de glucomanano, para después comparar los datos con los obtenidos en los mismos individuos, que recibieron la misma dosis del agente hipoglucemiante, pero no la fibra, durante un periodo de 6 horas se estudiaron los niveles plasmáticos de una sulfonilurea. La ingestión de glucomanano produjo un descenso del 50% en la concentración de glibenclamida plasmática a los 30, 60, 90, 120 y 150 minutos, por lo que se concluyó que esta fibra reduce la absorción intestinal de la sulfonilurea. Un estudio más reciente (González y cols., 2004) demostró que la ingestión de glucomanano puede limitar la absorción de etilenestradiol un 15% en conejos a los que se les administró 1,5 gramos de glucomanano disuelto en agua junto con el fármaco.

1.5.2. ESPIRULINA

Este apartado debiera comenzar con un comentario de taxónomia. El término "Spirulina" ha sido ampliamente utilizado para referirse indistintamente a dos géneros, Arthrospira reportada por primera vez por (Stizenberger, 1852) y Spirulina por (Turpin, 1829), así como a dos especies de cianobacterias, S. platensis (Geitler, 1932) y S. maxima (Geitler, 1925), las que tienen importancia económica, ya que son cultivadas y vendidas para elaborar una gran cantidad de productos a los que se les atribuyen propiedades nutritivas y de prevención de la salud (Ramírez-Moreno y Olvera-Ramírez, 2006). Sin embargo, desde 1989 se ha reconocido que estos dos géneros (Arthrospira y Spirulina) son distintos y que en realidad estas especies (S. platensis y S. maxima) pertenecen al género

Arthrospira (Sánchez y cols., 2003; Sili y cols., 2012; Sotiroudis y Sotiroudis, 2013;

Tomaselli y cols., 1997).

Muchas especies que figuran actualmente como Spirulina, por tanto, deben ser re- incluidas en Arthrospira y esto incluye todos aquellos cultivados comercialmente y vendidos como Spirulina. Este “material” se conoce ahora tan ampliamente bajo este nombre que parece inevitable que el nombre se siga manteniendo; sin embargo, debe ser escrito Spirulina o spirulina es decir, sin itálicas (Vonshak, 1997); o en su caso el españolizado «espirulina» como es referida en esta memoria doctoral. Actualmente, ninguna especie perteneciente al género Espirulina es comestible (Sili y cols., 2012). 1.5.2.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE EL USO DE ESPIRULINA COMO ALIMENTO Tiempo atrás la espirulina fue clasificada en el reino vegetal, debido a su riqueza en pigmentos vegetales, así como a su capacidad de fotosintesis. Más adelante fue colocado en el reino de las bacterias en base a una nueva comprensión de su genética, fisiología y propiedades bioquímicas (Vonshak, 1997). La Espirulina crece de forma natural en reservas de agua alcalina de alto contenido en sales en zonas subtropicales y tropicales, incluyendo Estados Unidos, Asia, México y África central (Sili y cols., 2012; Vonshak, 1997). Existe evidencia sobre el uso de esta alga en el México de la época precolombina; en el lago de Texcoco la S. maxima era abundante y los habitantes de esa región la utilizaban como alimento, llamado tecuitlatl (nombre náhuatl que siginifica excremento de piedras)

Los antiguos habitantes de Tenochtitlán, hoy Ciudad de México, lograron mantener sana a una numerosa población a través de una dieta equilibrada, basada en el maíz, que representaba un 80% de la dieta diaria (Paniagua-Michael y cols., 2004), frijol, calabaza, jitomate, chile, chía, amaranto, "el alga espirulina" entre otros (Barros y Buenrostro, 1999) que provenían del conjunto lacustre del Valle de México.

En 1940 la revista de la Sociedad Lineana de Bordeaux publicó la investigación realizada por el ficólogo francés Dangeard sobre una sustancia llamada dihé ("madre de la salsa"), un puré seco que es consumido en forma de galletas o bizcochos por el pueblo de Kanem en la región del Lago de Chad (Ramírez-Moreno y Olvera-Ramírez, 2006). Estas galletas o bizcochos fueron analizados y se descubrió que esencialmente contenían a la cianobacteria S. platensis (A. platensis). En 1976, Delpeuch y sus colaboradores de la Oficina de Investigación Científica y Tecnológica Ultramarina de París (ORSTOM, por sus siglas en francés), llevaron a cabo una investigación sobre la importancia nutricional y económica del dihé para las poblaciones de Kanem y Lac en Chad, y en 1991 Delisle y colaboradores hicieron mención sobre el consumo de Espirulina por los Kanembous en un estudio sobre el consumo y valor nutricional de la comida casera en los valles de Chad (Abdulqader y cols., 2000).

Por lo anterior es claro que los Kanembous, habitantes de Kanem, del norte de Chad, consumen y venden desde hace mucho tiempo esta cianobacteria en forma de estos bizcochos y representan la fuente de la que obtienen la mayor cantidad de proteína. Cabe señalar que de forma natural, las principales poblaciones de Espirulina (Arthrospira) también crecen en otros lagos en África, particularmente en Kenia, Etiopia, Egipto, Sudán, Argelia, Congo, Zaire y Zambia, así como en Asia tropical y subtropical (India, Myanmar, Pakistán, Sri Lanka, China, Tailandia y Rusia), en América (Perú, Uruguay, California) y en Europa (España, Francia, Hungría y Azerbaiján), que como el antiguo Lago del Valle de México y las lagunas de Kanem en Chad, son cuerpos de agua poco profundos que están ubicados sobre depósitos de bicarbonato de sodio, con un pH alcalino y una salinidad elevada (Ramírez-Moreno y Olvera-Ramírez, 2006).

1.5.2.2. ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN

La Espirulina (Arthrospira), es una microalga filamentosa azul-verdoso –o cianobacteria– perteneciente a la familia Oscillatoraceae. Pertenece a la clase de cianobacterias con

características de capacidad fotosintética (Deng y Chow, 2010). Los principales aspectos que diferencian el género Espirulina del género Arthrospira son el tipo de hélice que presentan los tricomas, la ausencia de septos celulares visibles al microscopio óptico y el patrón que presentan los poros de la pared celular. Además, las especies del género Espirulina son de menor tamaño que las del género Arthrospira. Por último, Espirulina no contiene ácido γ-linoleico y Arthrospira sí.

Entre el gran número de especies incluidas en Arthrospira, existen dos especies, Espirulina platensis (Arthrospira platensis) y Espirulina máxima (Arthrospira máxima), que se han investigado de manera más amplia debido a que son comestibles, con alto valor nutricional y con alto potencial terapéutico (Iyer, 2008; Karkos y cols., 2008; Khan y cols., 2006; Sili y cols., 2012; Vonshak, 1997).

El valor nutricional de Arthrospira es reconocido debido a su alto contenido en proteína (60-70% de peso seco) y su riqueza en vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales y otros nutrientes (Sili y cols., 2012). La Tabla 5 muestra el contenido en macro y micronutrientes de Espirulina (Arthrospira) así como el contenido de fitonutrientes.

Debido a su alto e inusual valor nutricional, en la década de 70`s se creó el Instituto Intergubernamental para el uso de Micro-alga Espirulina Contra la Malnutrición (IIMSAM por sus siglas en inglés) para promover la Espirulina como un alimento de gran valor nutricional en la lucha del hambre y malnutrición en el mundo (Ahsan y cols., 2008). También fue recomendada tanto por la NASA (por sus siglas en inglés: National

Aeronautics and Space Adminitration), como por la ESA (European Space Agency) como

uno de los alimentos principales durante las misiones espaciales de larga duración. Datos recientes sobre los efectos beneficiosos para la salud asociados a un consumo de estas cianobacterias incluyen la mejora del status antioxidante, mejora del perfil lipídico (hipocolesterolemiante, hipolipemiante), control de glucosa en sangre, acción como hepatoprotector, vasorelajante, inmunomodulador, antiviral y antimutagénico, entre otros (Fujimoto y cols., 2012; Jensen y cols., 2015; Samuels y cols., 2002; Torres-Duran y cols., 2007). También se ha demostrado que el consumo de Espirulina como suplemento en la dieta tiene beneficios para la salud en la prevención o tratamiento de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras enfermedades metabólicas (Deng y Chow, 2010; Karkos y cols., 2008; Khan y cols., 2005). Por otra parte, la Espirulina también ha demostrado tener buena aceptación por sus propiedades

organolépticas y no ha mostrado toxicidad aguda ni crónica, lo cual asegura su consumo humano (Gutiérrez-Salmeán y cols., 2015).

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