CHAPTER 2 Does Corporate Social Performance yield any tangible financial
2.3 HYPOTHESIS DEVELOPMENT
2.5.1 Event Window definition and test of Event Study’s assumptions
Después de su nacimiento, los niños se crían y crecen en su hogar, siendo sus padres los principales encargados de su educación y bienestar. Posteriormente al llegar a una edad apta para comenzar su etapa escolar, la escuela empieza a considerarse un segundo hogar y es entonces cuando los niños se encuentran con sus profesores, quienes
estarán encargados de complementar su educación desempeñando un rol crucial enseñándoles todo tipo de materias, pertenecientes entre otras áreas a las ciencias
exactas, humanidades y letras, convirtiéndose así en una parte muy importante en la vida del alumno.
El maestro es responsable de enseñar e impartir sus clases, sin embargo aunque no puede forzar a los alumnos a aprender o a prestar atención, si es su deber buscar la forma de motivarlos y de buscar las mejores maneras de actuar y enseñar en el salón de clase, que logren captar la atención de su grupo, mas esto no es siempre una tarea fácil y puede llegar a ser frustrante, por lo que una serie de cualidades, conocimientos y
estrategias son recomendables para aumentar las posibilidades de conseguir el éxito académico para el profesor.
Al respecto, Esteve (1998) establece que el rol del profesor actual es lograr que los estudiantes tengan curiosidad y no obligarlos a aprender contenidos, por lo que los profesores deben de aprender a serlo de acuerdo ha: 1) elaborar una identidad
profesional, un profesor ideal se define como una persona que promueve que sus alumnos alcancen los objetivos de aprendizaje; 2) dominar las técnicas didácticas para ser un buen interlocutor, lograr la comunicación a través de la interacción verbal con los alumnos; 3) disciplina, estrategias para lograr la atención de los alumnos; 4) adaptación a contenidos y niveles, de acuerdo a los alumnos para que sea motivador y comprensible.
Con esto se puede concretar que el profesor además de tener conocimientos sobre la materia que imparte, debe ser capaz de transmitirlos a los alumnos; incluso como complemento, debe buscar el desarrollo de aspectos no tangibles como: imaginación,
creatividad, ingenio, animación, motivación, capacidad de comunicación, entre otras cosas, para poder lograr el conocimiento en el alumno.
Por su parte, Kozol (1981) considera que son muchos los profesores que trabajan y viven para sus alumnos, siendo aquellos que demuestran permanentemente estar buscando prepararse mejor y determinados a despertar esa sed de aprendizaje, curiosidad y a expandir las mentes de sus estudiantes.
2.4.1 La vocación y las cualidades en la labor docente
De acuerdo con Emilio Tenti (1999), la definición es bastante clara: la docencia no se define como una profesión, sino como una misión o incluso, un sacerdocio. Además, agrega que la práctica de la docencia requiere no sola y prioritariamente de un conjunto de conocimientos, es aún más relevante y necesaria una serie de cualidades de carácter ético y moral. La primera de ellas y tal vez la más importante de todas, es la vocación, aunque ésta deba ser complementada por un conjunto de virtudes de diversa índole.
La vocación es un concepto que sin duda tiene efecto en toda la definición pedagógica de la función docente, debe tomarse en cuenta que se trata de algo que no tiene nada que ver con una elección racional, se trata de una predisposición que se puede definir como innata y no adquirida, en otras palabras, se nace educador (Castellanos, citado por Tenti, 1999).
El hecho de que la vocación no tenga relación con el razonamiento, marca una distancia entre este componente innato del profesor y los otros componentes clásicos de la docencia, específicamente con aquellos que se refieren a los conocimientos y
habilidades que pueden ser aprendidos. Actualmente, para cumplir con su labor en la educación, las escuelas necesitan en sus maestros más experiencia práctica, una real vocación y menos teoría. Se trata de una inclinación hacia la docencia que responde a una predisposición, a un llamado interno.
De acuerdo con Tenti (1999) las características no cognitivas deseables y prioritarias que deben estar presentes en el perfil de un maestro ideal, se pueden
clasificar en dos tipos: a) las características morales y conductuales como pueden ser el entusiasmo, paciencia, perseverancia, afabilidad, prudencia, honestidad, entrega y temperancia; y b) las características físicas tales como el porte, buenos modales, tono de voz, buena vista, oído, vestimenta, entre otros.
Woolfolk (2006) por su parte considera que un buen profesor debe ser reflexivo, pensativo e inventivo. Esto para recordar cada una de las situaciones en las que están involucrados en el salón de clases, analizar lo que hicieron, por qué lo hicieron, para posteriormente tomar decisiones para poder mejorar el aprendizaje de sus alumnos.
Para Whitaker (2004), quien ha estudiado la práctica docente durante ya muchos años, realizando estudios en más de 50 escuelas diferentes a lo largo y ancho de los Estados Unidos de América, sugiere que cualquier maestro que quiera lograr una buena labor, debe contemplar entre otras cosas que un gran profesor es aquel que: 1) nunca olvida que son las personas y no los programas, quienes hacen buena a una escuela; 2) establece claramente las metas al inicio del período escolar y se mantiene concentrado y comprometido para conseguirlas; 3) cuando un alumno demuestra un mal
de sus alumnos, como de sí mismo; 5) sabe que la variable constante dentro del salón de clases, es precisamente el profesor, por lo que buscan ser cada vez mejores; 6) busca crear una atmósfera positiva en el salón de clase, tratando a todos con respeto y
reconociendo el trabajo cuando es bien merecido; 7) ignora situaciones o distracciones triviales y sabe responder eficientemente a los comportamientos inapropiados sin
magnificar inútilmente el hecho; 8) tiene planeado todo lo que va a emprender en el aula y si no tiene éxito, esta preparado para reaccionar y hacer los ajustes necesarios para conseguirlo; 9) antes de hacer cualquier cambio, piensa en todas las personas
involucradas; y 10) continuamente se pregunta e interesa por el bienestar de los alumnos y entiende que su comportamiento y creencias están ligadas a sus emociones.
A pesar de reconocer la utilidad de esta serie de recomendaciones como una guía para una mejor práctica sobre lo que el docente debe y no debe hacer, es imposible determinar una especie de “receta”, al respecto Ponce (2005) reconoce que la labor de un maestro depende en gran parte del buen uso de su juicio. No es posible seguir una lista de reglas sin perder de vista que la realidad de cada uno de los salones de clases es diferente y muy compleja, por lo que el profesor depende en gran parte de su intuición y de sus habilidades, aspectos que como ya se ha dicho, no se pueden aprender.
Esta ideología del magisterio como vocación innata, entra en clara contradicción con todas aquellas demandas de “cientifización” de la labor docente, que lo convierten parcialmente en un oficio aprendido.
2.4.2 La cientifización de la docencia
Junto con las cualidades morales, conductuales y físicas, el discurso pedagógico actual, ha resaltado la necesidad de que el profesor además tenga una instrucción, una preparación pedagógica y una serie de conocimientos científicos, esto considerando que el maestro es el encargado de difundirlos entre sus alumnos. Sin embargo, estos
conocimientos no se refieren necesariamente al saber acumulado, sino al dominio de asuntos teóricos y métodos sobre pedagogía y técnicas didácticas (Tenti, 1999).
Considerando lo anterior, lo que define a la práctica pedagógica como científica es precisamente el dominio del método y no primordialmente de una serie de
conocimientos, por lo que se puede decir que el conocimiento de la ciencia pedagógica es un aspecto importante para llegar a ser un buen maestro. En relación a esto, Tenti (1999) comenta que el maestro pedagogo, a diferencia del maestro empírico, posee la “ciencia de enseñar”, lo que podría ofrecerle ciertas ventajas para enfrentar la compleja situación actual de la educación.
Por su parte, Esteve (2003) considera que la calidad de la educación depende mucho de la calidad del personal que la ofrece, por lo que cree de suma importancia la formación inicial y sobretodo continua de los profesores para lograr un buen sistema educativo. Es fundamental que los profesores conozcan además de pedagogía, los contenidos científicos de las materias tradicionales como matemáticas, física, química, historia y lengua. Esto tomando en cuenta y sobretodo para evitar, que un buen número de profesores aprende a serlo por ensayo y error.
Para impulsar la formación de los profesores, Esteve (2003) sugiere algunas tendencias claras: 1) Es recomendable un aumento en los años de la formación inicial del docente; 2) Para mejorar la calidad, se debe apostar por la profesionalización y
especialización de los estudios formativos iniciales; y 3) Se debe adoptar la práctica a los nuevos modelos y tendencias educativas.
Aunque cada profesor para llevar a cabo una buena práctica, considere dominar los métodos pedagógicos y obtener una buena formación, no debe perderse de vista que así como cada escritor maneja su propio estilo, el verdadero maestro también lo tiene. El factor más importante en la enseñanza, es la personalidad del docente, su carácter, el grado de su cultura intelectual y moral, el interés que le da a su profesión, el cariño que le inspiran sus alumnos, el entusiasmo que siente por su alto y noble ministerio (Tenti, 1999).
Contemplando las posturas y sin dejar de mencionar que la “cantidad” de cada uno de los componentes, puede variar dependiendo de la realidad y exigencia educativa predominante en el lugar y en el momento que se vive es posible, se puede decir que el buen maestro es aquel que logra una combinación de genuina vocación, cualidades morales, conocimiento del método pedagógico y conocimiento de los contenidos.
Sobre esto, Woolfolk (2006), apoyándose en algunos estudios hechos por Lee Shulman, comenta que un profesor experto es aquel que conoce: 1) los temas
académicos que enseña; 2) las estrategias generales de enseñanza, como el manejo del salón de clases, la enseñanza eficaz y la evaluación; 3) los programas y materiales del currículum, adecuados para su materia y grado; 4) los conocimientos específicos de la
materia para su enseñanza, además de mejores formas para enseñar a ciertos estudiantes; 5) las características y orígenes culturales de sus alumnos; 6) los escenarios o ambientes donde aprenden mejor los estudiantes, como en parejas, en equipos o en exteriores; y 7) las metas y propósitos de la enseñanza.
2.4.3 La estrategia en la práctica docente
La modernización y demanda social de mejor educación, ha propiciado la necesidad de una cuidadosa planeación del proceso educativo. En dicha planeación el establecer los objetivos es importante, sin embargo, definir cómo se van a conseguir es aún más determinante.
Son las estrategias las que guían las acciones hacia la consecución de los objetivos, determinando cómo lograrlos. Según el Manual de la Educación (2000), una estrategia es un conjunto planificado de acciones y técnicas que conducen a la
consecución de objetivos preestablecidos durante el proceso educativo.
De acuerdo con Sarramona (1989), la correcta aplicación de determinadas estrategias educativas por parte de los profesores, puede provocar que los estudiantes se involucren en sus actividades escolares con una mayor motivación, incluso influyendo en la disminución de malas conductas y en un mejor aprovechamiento del tiempo.
A pesar de ser un concepto subjetivo, la motivación de los estudiantes es algo que puede plantearse como objetivo dentro del plan estratégico de un profesor para su clase, es cuestión de identificar las acciones clave que propician las condiciones óptimas para la motivación de los alumnos hacia mejores aprendizajes y que puede llevar a cabo el docente de una manera sistemática, para organizarlas y ponerlas en práctica.
CAPÍTULO 3
Metodología
3.1 Diseño de la investigación
Para llevar a cabo cualquier investigación científica es necesario definir el enfoque más adecuado según la situación que se desea estudiar y resolver. Hernández, Fernández y Baptista (1991) han determinado que existen dos tipos de aproximaciones para desarrollar una investigación, siendo estas la cuantitativa y la cualitativa.
En el caso de este trabajo se ha considerado que la implementación de una combinación de ambos enfoques es lo más adecuado para poder obtener resultados más confiables y completos, por lo que se puede decir que se trata de una aproximación mixta.
Por un lado, tomando en cuenta las características del tema tratado en la presente investigación, el uso de un enfoque cualitativo es útil por la necesidad que existe de observar cuidadosamente la realidad de la motivación de los alumnos en el salón de clase, significando esto el uso de un diseño no experimental en donde el comportamiento de los sujetos es contemplado tal y como sucede en su contexto natural, sin ningún tipo de manipulación ni construcción de ninguna situación, para posteriormente ser analizado (Hernández, Fernández y Baptista, 1991).
En relación a la recolección de datos para el análisis, se ha planteado hacerlo en una sola ocasión por lo que es posible decir que se trata de una investigación de tipo
una situación social, en este caso la motivación del alumno adolescente en clase y como es propiciada por el profesor, la relación con sus compañeros y las condiciones del salón, un estudio de caso ha resultado ser el más adecuado (Bernal, 2006).
Por otro lado, después de realizar la observación de la situación, una encuesta preliminar entre alumnos de los semestres más avanzados y la respectiva reflexión de la información obtenida, volteando al enfoque cuantitativo, se pretende diseñar una
encuesta de opinión con preguntas cerradas, para ser aplicada entre los alumnos que conforman la muestra y obtener las estadísticas para su interpretación.
Como un complemento interesante para redondear el estudio, se realizarán un par de entrevistas a informantes clave relacionados con el tema. De acuerdo con Tenorio (1990), un informante clave es aquella persona que está bien enterada de lo que el investigador desea saber, por lo que la información obtenida de ellos puede orientar acertadamente el estudio, es por eso que se busca obtener opiniones de personas con autoridad en el medio de la docencia y trato con jóvenes, para obtener un mejor panorama de la situación.
Después de realizar lo anteriormente descrito, con base en los resultados
obtenidos y por petición de la dirección de la escuela preparatoria en cuestión, se llevará a cabo un documento con las recomendaciones finales, que contenga las estrategias para poder propiciar la motivación a los alumnos dentro del aula, el cual será distribuido de acuerdo a las necesidades o preferencias del mismo director.
Tal y como se estableció en la delimitación del capítulo 1, la Preparatoria Eugenio Garza Lagüera, es una escuela privada que se encuentra ubicada en la Colonia Las Brisas de la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Pertenece a la Vicerrectoría de Enseñanza Media (VEM) de la Rectoría de la Zona Metropolitana de Monterrey (RZMM) del sistema del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
Tiene actualmente 20 años trabajando y cuenta con amplias instalaciones para el desarrollo de clases, así como para actividades complementarias. De acuerdo con Norberto Garza (comunicación personal, 31 de agosto, 2007) director de Planta Física del campus, la escuela cuenta se localiza en un terreno de 91,412 m2. Consta de ocho edificios con 11, 468 m2 de construcción.
Esta institución se maneja académicamente con su Director General y un director por cada uno de los 7 departamentos académicos, en dónde se concentran las materias según el área de conocimiento, éstos son: Ciencia y Tecnología; Ciencias Sociales; Desarrollo Integral; Computación; Matemáticas; Idiomas; y Español.
Los planes de estudio de esta institución académica contemplan tres modalidades diferentes de bachillerato que son: Bilingüe, Bicultural e Internacional, siendo 42
materias las que deben acreditarse durante seis semestres para concluir los estudios de preparatoria en cualquiera de ellos.
Por otro lado, la escuela procura brindar a sus alumnos una serie de posibilidades de actividades cocurriculares en las áreas de deporte, cultura y liderazgo, las cuales se
vinculan con las materias del plan de estudios, al mismo tiempo que complementan y favorecen la formación integral de sus estudiantes.
Actualmente la preparatoria cuenta con 1,510 alumnos distribuidos en 6 semestres y en los tres bachilleratos, 618 en el bachillerato Bilingüe, 811 en el Bicultural, 79 en el Internacional, más 2 alumnos extranjeros que han llegado de intercambio.
En su mayoría, estos alumnos pertenecen a clase media y del gran total 511 cuentan con algún tipo de beca. Las edades de los estudiantes fluctúan entre los 15 y los 18 años.
La academia del Campus Eugenio Garza Lagüera está conformada por un total de 119 profesores, de los cuales 36 trabajan con un contrato de planta y 83 lo hacen con un contrato eventual por cada semestre escolar.
Del total de los profesores, 57 cuenta con estudios de posgrado, siendo 31 maestros de planta y 26 eventuales.
3.3 Selección de la muestra
Las personas que van a ser investigadas o medidas y que conforman por lo tanto la unidad de análisis, serán alumnos adolescentes de ambos sexos, que durante los
semestres enero-mayo y agosto-diciembre 2007 forman parte de la matrícula de 3er a 6to semestres de la preparatoria Eugenio Garza Lagüera.
La población en la que se centrará el estudio, como se acaba de mencionar son alumnos de la escuela en cuestión, sin embargo en la determinación de la muestra no se
incluirán estudiantes de los primeros dos semestres, para intentar recolectar opiniones con un poco más de experiencia y bases de los alumnos que van un poco más avanzados en sus estudios.
La selección de una muestra de 280 jóvenes se llevará a cabo de una manera no probabilística entre sujetos tipo de los semestres tercero a sexto, debido al control que desea tener el investigador para lograr en el estudio un equilibrio de alumnos de los tres bachilleratos mencionados (bilingüe, bicultural e internacional), con y sin beca, de ambos sexos, que estén involucrados en actividades co-curriculares, como son las deportivas, culturales y de liderazgo estudiantil y aquellos que sólo se limitan a asistir a las sesiones de clase para después retirarse a sus casas.
El inconveniente de la selección no probabilística es que se considera informal y un poco arbitraria (Hernández, Fernández y Baptista, 1991), por lo que se pretende compensar por la utilidad que ofrece la elección dirigida y cuidadosa de los sujetos más idóneos para resolver el planteamiento del problema.
3.4 Sujetos
Los sujetos que conforman la muestra serán 280 jóvenes, 140 mujeres y 140 hombres, con edades que fluctúan entre los 16 y los 18 años. Debido a su edad, las personas que conforman la muestra se encuentran en plena adolescencia por lo que muchos de ellos son inquietos y posiblemente un poco rebeldes y se puede esperar algo de desinterés de su parte al momento de participar en las entrevistas y encuestas, pudiendo representar esto una limitación para la investigación.
Dichos jóvenes, como ya se ha mencionado, pertenecen en su mayoría a una clase media e incluso alta, cuyas familias cuentan con los recursos económicos necesarios para poder absorber el elevado costo de la colegiatura, sin grandes dificultades o sacrificios.
Sin embargo, la escuela cuenta con un porcentaje considerable de alumnos (cerca de la tercera parte) con algún tipo de beca, la cual puede representar desde un 10% hasta un 90% (para los alumnos con excelencia académica) del pago de sus estudios. En muchos de los casos de acuerdo a observaciones preliminares del investigador, los alumnos que cuentan con una beca, no podrían asistir a la escuela si no fuera por este