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Este capítulo responde al objetivo número tres: “Analizar la experiencia carcelaria como parte clave de la trayectoria política de estos actores sociales”. De acuerdo con el agrupamiento de las respuestas de los líderes sociales que participaron en la presente investigación, se encontraron varias temáticas recurrentes: cómo se encamina la

judicialización para los presos políticos; su experiencia penitenciaria per se en los diferentes reclusorios y centros carcelarios; la convivencia y resistencia carcelaria; cómo fue el impacto del sistema penitenciario a la comunidad; y los juicios que estos líderes dan del sistema penitenciario, esto en busca de la comprensión de lo que significa la cárcel y haber estado en ella.

6.1.1 Judicialización

La experiencia legal de los líderes sociales entrevistados para esta investigación, tiene

en común la judicialización de estos actores de manera arbitraria, desde su perspectiva, donde como se verá posteriormente, denuncian tratamientos indignos, incoherencias procesales, y esquemas donde no son tratados como sujetos de derechos que pueden demostrar su inocencia sino como objetivos del Estado.

Para ampliar la comprensión de esta situación, se acude a la propuesta de Foucault (1998), quien permite aterrizar el concepto de judicialización en torno a los fenómenos sociales que buscan entender las instituciones de control y retratar la red de dispositivos aparentemente distintos y autónomos (la escuela, la prisión, las instituciones penales

juveniles, el hospital, especialmente el hospital psiquiátrico, el orfanato, el asilo y el cuartel), pero, que ejercían un mismo poder de normalización, conformando un ‘archipiélago

Desde este postulado, se analiza la experiencia de la cárcel como una incógnita de solución o problema, donde las expectativas de tratar un profundo problema social se dejan en manos de una sola institución teóricamente especializada.

El marco institucional de la ciencia penitenciaria moderna tiende a limitar la percepción del fenómeno y a oscurecer las ramificaciones sociales del castigo. A

continuación se presentan testimonios al respecto, con el propósito de tener mayor lucidez y fuerza, evitando simplificar el concepto de judicialización.

María José nació biológicamente como hombre, con lo cual no se sintió identificada y desde muy joven descubrió que quería ser mujer, esto en su liderazgo social tuvo

repercusiones. Dice, “fui judicializada por el tema de liderazgo que llevaba, según ellos yo estaba conduciendo a los niños para que se volvieran gais, ese fue el motivo”.

Cuando pequeño me vulneraron mis derechos, para mí sería algo estúpido yo hacer lo mismo, porque no estaría haciendo nada en la vida, entonces recojamos y vámonos. (...) Ellos llegaron ya con orden de captura, todo empezó con el tema de que yo traficaba con jóvenes, lo que hicieron fue tenerme en esta estación de acá y ahí esperar a que la juez me enviara arriba a Zaragoza, eso se demoró como 5 ó 6 días. (María José, Soacha).

La discriminación y las ideas erróneas sobre qué es ser trans, fueron motivo suficiente para verla como un peligro inminente (prevenir el libertinaje y la homosexualidad), cosa que desde otra dimensión pero con el mismo resultado sucede con Soraya, lideresa tildada como guerrillera. En sus palabras,

En el 2017 me capturan en mi casa de una manera arbitraria, a las 4:30 de la mañana más o menos, yo estaba durmiendo, luego de que me sacan de mi casa me llevan a la estación de policía en Arenal, y de ahí me llevan en un helicóptero, en

donde están haciendo el aeropuerto de Aguachica y luego de ahí, me llevan a

Cartagena, que es donde nos presentan ante la Fiscalía. Nos tuvieron por espacio de quince días, en la Estación de Policía de Chambacú, exactamente, mientras hacían las audiencias de legalización de captura, de allanamiento, y de imputación de cargos; y luego de esos quinces días, me dejaron dos días en la cárcel de San Diego, cárcel de mujeres en Cartagena. La detención domiciliaria el abogado se la peleó para que fuera en Bogotá, entonces mientras que hacían todo el proceso, ah bueno, inicialmente en Arenal porque si se hacía ese proceso de privación domiciliaria tenía que ser en el municipio, pero entonces la señora fiscal, que hoy en día está detenida, privada de la libertad, digámoslo así, por este tipo de cosas, argumentaba que yo no podía estar allá porque había presencia del ELN.

Cuando llegan a la casa, los señores que participaron en el operativo eran como 40 hombres, algo así, se entraron por el techo de mi casa y luego abren la puerta, como en Arenal hace mucho calor, yo estaba durmiendo en ropa interior, y los tipos pretendían sacarme así, lo digo tal como es, entonces cuando ellos empezaron a hacer eso y uno de los tipos me dijo “esto es una orden de allanamiento, de captura”, y yo “¿cuál orden de allanamiento o de captura?, señor… yo no sé de qué me está hablando”, entonces los tipos empezaron a grabar, y cuando yo le dije a mi familia por qué no los dejaban que ingresaran a la habitación sino que mi padrastro fue el que se quedó en la puerta, a la fuerza, sentado observando porque nosotros ya habíamos escuchado muchas historias de cosas, y entonces, también me acordé que un compañero nos contó que una vez en zona rural de San Pablo, pensaban

llevárselo, él empezó a gritar y la comunidad puyó y lograron que no se lo llevaran; entonces yo en ese instante recordé esa historia y empecé a gritar para que llamaran a la Defensoría, al Ministerio del Interior, pero resulta que todos esos contactos yo

los tenía en mi teléfono y los tipos que me habían tomado el dispositivo no me querían dar el teléfono, entonces yo dije que llamaran a Ludi, que es la persona que siempre anda conmigo y es la persona que más o menos sabe cómo son las cosas, que ella tenía algunos teléfonos, pero como se pudo ella logró entrar porque no dejaban entrar a nadie a la casa, y así empezaron a llamar a las personas que yo les iba diciendo; entre esos, un abogado, y ya cuando ellos sintieron que yo decía que llamaran a fulano y a sutano de la Defensoría, hay que decirlo, el nivel bajó, en realidad el nivel bajó… Sin embargo, me puse ropa como pude, porque los tipos nunca se salieron de la habitación y luego de eso, bueno, me iban a colocar las esposas y yo les dije que eso no era necesario, que si tenía que ir que yo me presentaba y entonces me llevaron a la estación de policía, estando allá en la

estación, querían que les firmara los documentos correspondientes al buen trato y ese tipo de cosas y yo les dije “yo no firmo nada, yo no voy a firmar nada”, pedí hablar con la abogada que estaba ahí y ella me dijo que si no estaba segura, no estaba obligada a firmar, entonces no firmé nada. Ahí la indignación de los tipos de por qué nos les firmaba hacía que ellos presionaran pero yo insistía en que no les firmaba porque también les dije que ellos estaban siendo injustos conmigo y que yo no era ninguna guerrillera, que quién era el que había pagado para que ellos hicieran eso, yo les empecé a decir eso, la verdad de las cosas, y entonces luego de ahí, yo no sabía que había otras personas detenidas del sur de Bolívar, porque a mí siempre me tuvieron aparte, luego cuando empezó a llegar la gente del proceso, ellos me sacaron y me pusieron afuera para que todo el que llegara se acercara y me saludara, porque la idea era no dejarme llevar, y cuando ya me iban a llevar me acompañaron hasta el helicóptero. (Soraya, Arenal - Bolívar).

La fiscal María Bernarda Puente López, quien en inicio llevaba el proceso de Soraya, fue condenada en 2008 por hacer parte de una red de corrupción, con pruebas tangibles, luego

recibió beneficios y subrogados penales alejados de la legalidad41, mientras que Soraya sigue

procesada y sin un proceso transparente. Entonces, en este orden de ideas, surge un

interrogante sobre el litigio de Soraya y su desarrollo judicial ¿cómo esclarecer su situación? para esto ella cuenta cómo va su proceso:

Ni siquiera se ha avanzando en el tema de descubrimiento probatorio, porque el tema es que la Fiscalía presenta un descubrimiento probatorio y la defensa lo refuta todo por las irregularidades que hay en el tema de las pruebas. Es un proceso que ni siquiera tiene una fotografía mía, tienen solo una foto que tiene la

Registraduría, de la cédula. O sea, la foto que aparece y la información que hay es una cantidad de información inconsistente, los archivos están mutilados. (Soraya, Arenal - Bolívar).

¿Cómo llegan a constituirse los procedimientos legales actuales y con qué clase de consecuencias? El caso de Soraya está abierto, eclipsado por una acusación de ser guerrillera, sin pruebas, irregular, comenzado por una fiscal corrupta, pero sigue en el limbo procesal. Y si de anomalías se trata, se tiene el caso de Justo, quien fue encarcelado sin saber el porqué.

Duramos ahí como 23 meses en la cárcel, en la Distrital, nosotros entramos en enero del 91 y salimos en diciembre de 1992 porque no pudieron esclarecer las cosas; eso sí tenían un informe ni el hijuemadre, ellos decían que el informe del ejército era el informe oficial, entonces la palabra de uno no vale, ahí lo que vale es el documento oficial. (Justo, Sumapaz).

Después de dañar la imagen de una persona, hacerla perder años de vida, resquebrajar su proyección y alejarlo de sus redes sociales, vislumbramos que las cuestiones sobre el                                                                                                                          

41 Esta información se obtuvo de la noticia “condenan a exfiscal que integraba red de corrupción en Cartagena”

(Fuente: https://www.elheraldo.co/bolivar/condenan-exfiscal-que-integraba-red-de-corrupcion-en-cartagena-459580 consultado 2 de octubre)

significado del castigo no pueden traducirse inmediatamente –por lo menos hoy en día- en los términos establecidos por la ideología institucional. Más bien se advierten asuntos incómodos e inciertos, que solo deja capítulos inconclusos que siguen sus terribles secuelas, como lo muestra Justo:

En el segundo momento estuve del 28 de julio de 1993 al 15 de diciembre de 1998 más o menos. Nos llevaron a La Picota y ahí estuve en el segundo periodo carcelario como unos cinco años y tres meses, o sea yo estuve en total como siete años en la cárcel; y el juicio era algo curioso porque era con los jueces sin rostro, me tenían como cinco testigos sin rostro también, que me conocían supuestamente y cada uno de ellos me daba un nombre diferente, uno decía que yo me llamaba Pablito, otro decía que yo era Edwin, otro decía que yo era Milton, y no recuerdo los otros

nombres, y ninguno de los nombres coincidía… ah bueno, uno sí dijo mi verdadero nombre (...), La primera fue entonces que nos sacan a un reconocimiento en fila de presos, se trata de que alguien que lo conoce a uno lo identifique en medio de otras personas similares, que tengan algunos rasgos parecidos y deben haber algunas condiciones para eso, entonces nos llevan al reconocimiento de filas de presos, quienes nos sacan de La Picota son militares de la Escuela de Artillería, nos suben a un carro y nos llevan a la Fiscalía y quienes se paran con nosotros en esa fila de presos eran militares y quien estaba al otro lado, reconociéndonos, también era militar, entonces ahí eso era para legalizar la captura, para legalizar ese “falso positivo judicial”42. (Justo, Sumapaz).

                                                                                                                         

42 Los falsos positivos judiciales son una realidad que actualmente afecta a Colombia. Las personas involucradas en esta

situación son víctimas de montajes judiciales y muchas de ellas no encuentran presas o en el exilio. Durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez este fenómeno se hizo más visible entre los colombianos y bajo la política de seguridad democrática aparecieron los llamados "falsos positivos" y "falsos positivos judiciales". Los primeros son los civiles dados de baja en combate y presentados como guerrilleros y los segundos son civiles inocentes acusados de guerrilleros o terroristas que atenían contra la seguridad nacional. Fuente: Tesis, falsos positivos judiciales, ¿otro crimen de estado? Juliana Cortés Pulido, 2012.

Partiendo del relato de Justo, la cárcel fue una manera de mostrar resultados, pasando por encima del debido proceso, con testigos falsos y acomodación de las leyes. Parte del

problema radica en lo que Stone43 (1999) llama “la abrumadora evidencia de (…) la

disfunción social44” (p, 20): el ya bien conocido catálogo de deficiencias del castigo,

“fracasos” explican por qué el castigo se vuelve cada vez más problemático. Mientras el castigo siga tomándose por parte del Estado como la manera de mostrar resultados sin pensar en el ser, que debe salir a encajar de nuevo en la sociedad con una “lección aprendida” entendiendo lección aprendida como proceso de concientización y resocialización, será imposible que la cárcel sea algo más que la proliferación de la violencia.

En el caso mío el abogado dice que al fin cuál era mi seudónimo en la guerrilla, si cada uno decía que me conocía y cada uno hablaba de mí de formas diferentes, pero ninguno daba fechas, nadie habló de fechas, de tiempo, modo o lugar, nadie decía más allá de un “él iba, venía, permanecía en el campamento…”, pero no decían nada en concreto, pero entonces dijeron que los testigos no coinciden en el nombre y en otras cosas pero que en lo que sí coinciden es que es un terrorista, entonces ahí se quedó ese proceso y no fue tan fácil porque ahí no había nada, y pues esos jueces y fiscales eran militares seguramente, retirados o sancionados, creo, ya por alguna cosa, y ahí conforme fue pasando el tiempo le estuvimos fue trabajando a conseguir la libertad condicional, me la negaron. (Justo, Sumapaz).

Los relatos de los líderes han reflejado que sus procesos de judicialización tienen que ver con apuestas de control que buscan maquillar la imagen de dicho líder, buscando

                                                                                                                         

43 Lawrence Stone fue un historiador británico. Se le considera una autoridad en la Guerra Civil Inglesa y otros periodos de

la historia del Reino Unido en la Edad Moderna. Es un experto que permite detallar la complejidad social en la que se justifican los impactos económicos de las guerras, teniendo en cuenta el capital humano. Castigo y sociedad moderna: un estudio de la teoría social, 1999.

44 Disfunción social, es la irrupción de actores que atentan contra el sistema o elementos que el sistema no ha contemplado

debidamente y que, en consecuencia, afectan el correcto funcionamiento de éste. Disponible en:

(https://www.estudioteca.net/universidad/sociologia/conceptos-sociologicos-fundamentales/) Consultado el 13 de septiembre de 2019.

estratégicamente sacar del camino a quien piensa diferente. Como se puede diagnosticar un sistema que sin argumentos lleva personas a la cárcel, definiéndolas como sujetos de alta peligrosidad, por su trabajo con la comunidad.

En esta nueva era, caracterizada por continuas crisis y desorganización en el sistema penal, tanto el valor de la rehabilitación como las ideologías que la sustentaron han perdido credibilidad (Garland, 1990).

Siendo parte de un estado de derecho es válido no estar de acuerdo, son democráticas las luchas que defienden como sustentamos a continuación, en este caso la tierra, que

compromete reivindicaciones ancestrales, con una historicidad y una cosmovisión propia. Kupx, líder indígena Nasa hace parte de una auténtica cultura de la resistencia, donde defender la tierra está ligado a su historia propia, a su sentido de vida, sentido que lo llevó, según él, 36 veces a la cárcel.

Pues a mí me judicializaron porque me consideraron que era uno de los organizadores y azuzadores de la toma de tierras, esta fue la detención de los dos años y algo en La Picota. Los terratenientes son los políticos que mandaban, los jueces dependen de los políticos, la ley estaba en contra de uno, uno no tenía derecho a defenderse.

Las otras 35 veces estaba por ahí 8 días, 15 días, hasta un mes preso en la cárcel de Popayán o en la cárcel de mi pueblo, en Coconuco.

La detención más extensa fue de 2 años largos. Para ese entonces habíamos logrado que en las cárceles a los indígenas se les diera un trato especial, de manera que yo llegué a la cárcel y pasé a un patio donde habían más indígenas y el trato era distinto.

Mientras me hicieron el proceso, porque a mí me detuvieron y me tuvo el ejército allá en sus áreas de tortura, estuvieron torturándome como 16 días para que

dijera que era comunista, yo no era comunista, me sostuve, me dieron muy duro, me aplicaron corriente, me hicieron muchas cosas, que uno dice “esta autoridad, este ejército, esta policía, son maltratadores, torturadores y criminales”, porque a mucha gente la matan y después la dan como desaparecida. (Kupx, Nasa - Coconuco). Considerar que alguien, por ser organizador o incitar procesos de reclamación, en este caso de tierras, es un criminal, es arbitrario, ruin y desconocedor de los derechos de las comunidades indígenas. Que esto sea motivo de judicialización muestra un diagnóstico de los intereses del Estado y los inescrupuloso que puede llegar a ser el sistema con tal de eliminar procesos sociales de exigibilidad.

Una razón fuerte de que actualmente los excesos guarden correlación con el nivel socioeconómico bajo, es que las élites manipulan las instituciones para su beneficio, en los casos anteriormente relacionados se observa que no existe el debido proceso y cómo a pesar de todo, terminan siendo liberados por falta de pruebas, incoherencias en los archivos y falsedad en las mismas.

¿Cuál es el tratamiento penitenciario que reciben los presos políticos? El desarrollo de esta pregunta permite darle validez al aporte generado por Alvarado (2012) en su

investigación, en donde comparte la siguiente premisa: el tratamiento penitenciario que reciben los presos políticos es especialmente represivo en comparación con dicho tratamiento que reciben las personas recluidas en cárceles y penitenciarias por otra clase de delitos.

En ese orden de ideas, se puede sustentar que la judicialización de los líderes sociales y comunitarios contactados se caracterizó por ser de manera arbitraria y que el trato que recibieron dichos líderes fue indigno y denigrante por ser tildados de enemigos del Estado, por tener razones políticas que dieron mérito a ser privados de su libertad. Esto abre espacio para hacer enlace con el siguiente apartado, donde se pasa del procedimiento a la experiencia de reclusión siendo líder social.

6.1.2 Experiencia penitenciaria de los líderes

En este apartado se exponen las vivencias que líderes sociales participantes en la presente investigación tuvieron que transitar por su empeño en defender causas que brindaban garantías a sus comunidades.

Las filosofías del castigo, al menos en su forma tradicional, se basan en una imagen del correctivo idealizada y unidimensional, imagen que muestra la sanción como una manera en que el Estado debe relacionarse con el individuo. Con la contribución de los testimonios de Kupx, Alirio, María José, Soraya y Justo líderes sociales, se muestra un panorama general de lo que fue su experiencia en los distintos centros de reclusión.

De manera, pues, que la experiencia mía en las áreas de tortura fueron muy grandes; un día me llevaron al área de tortura, me torturaron y después me

preguntaron si tenía sed y yo les dije que ¡sí! y me metieron en la boca una botella