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2 IAM dependencies in AR5

2.7 The evolution of IAMs

Sin embargo, los conflictos no fueron sólo con el obispo de Astorga, sino que los hubo también entre los miembros del cabildo villafranquino y su abad. Sin lugar a dudas, el motivo de estos conflictos radicaba en la discrepancia que existía entre unos estatutos elaborados antes del

decreto De reformatione, donde específicamente se regulaba sobre los cabildos y que fue aprobado en diciembre de 1563. Tras la sentencia de la Rota sobre la jurisdicción del abad de Villafranca, surge un conflicto interno dentro de la misma colegial y su cabildo sobre los derechos jurisdiccionales del abad en su visita al cabildo y sobre el ceremonial a observar en la colegiata estando presente el abad. El abad Fernando Carballido trabajó todo lo posible para persuadir a los prebendados que debían guardar con él las atenciones que ordena el ceremonial de los obispos. Sin embargo, su empeño no produjo los efectos deseados, a tenor de una carta del marqués don Fadrique de Toledo, fechada en Madrid el 24 de noviembre de 1677. Enterado el marqués, patrono de la Iglesia Colegial, de los abusos cometidos por los canónigos y racioneros, se dirige en esta carta al cabildo ordenando “que se castigue con penas condignas a los inquietos y poco cuerdos la desobediencia que tubieren de aquí adelante […] y que a la dignidad abacial se le guarden todas las preeminencias y ceremonias que a los obispos en sus yglesias. Pues goza de ellas como ellos desde su fundación”448.

Pese a la reprimenda del marqués, las desavenencias continuaron hasta tal punto que, una vez muerto el abad Fernando Carballido, el nuevo abad Andrés Carrillo y Torres en 1702, por no respetar el rito del ceremonial de los obispos al recibirlo y despedirlo de la iglesia, excomulgó al chantre y otros prebendados, siguiéndose de aquella providencia poner la villa en entredicho durante once meses449.

Unos años más tarde, en 1718 el abad Pedro Cantero y Contreras “llevó quatro canónigos a la cárcel vestidos con sus capas corales” por no haber cumplido el ritual para con él en una función litúrgica. Por este mismo motivo su sucesor Alonso Flórez de Omaña “puso en tablillas al chantre y al canónigo hebdomadario, metiéndose en terribles contiendas que duraron más de trece años”450. El abad Francisco Arjó tuvo tales desavenencias con el chantre Juan Manuel

Herrera en lo relativo a la dignidad abacial, que llegó dirigir una carta al marqués en los siguientes términos: “Reservándome el mejor parecer de V.E., me parece conveniente a la maior paz, tranquilidad y perfección del estado eclesiástico suplicar al rey o separadamente al papa la súplica de que esta abadía se declare obispado y al mismo tiempo la absoluta jurisdicción sobre todos los canónigos y dignidades del cavildo…”451

Naturalmente la abbatia nullius de Villafranca no fue convertida en obispado, pero los continuos conflictos y la inobservancia de los estatutos de 1548 llevaron al acuerdo unánime del cabildo de elaborar unos nuevos, deseo que fue satisfecho con las órdenes de la Real Cámara de Castilla de 21 de febrero de 1770 y 26 de enero de 1775. En la primera se previene que el abad, de acuerdo con el cabildo, haga las declaraciones competentes en las dudas de los estatutos. En la segunda se dice literalmente: “Y ha acordado la Cámara que V.S. procure puntualizar y arreglar sus antiguos estatutos o hacerlos de nuevo, en caso necesario, bien sea con acuerdo del abad o bien (estando ocupado) el cabildo por sí solo”452. Aunque unánimes en el deseo de elaborar unos

nuevos estatutos, por la documentación existente parece que no hubo acuerdo en la forma concreta de llevar a cabo esta elaboración, puesto que existen dos borradores: uno firmado por el abad, Dr. Francisco Martínez Moles, fechado el 19 de junio de 1775453, y el otro firmado por

Ignacio María Blanco y Dionisio Buendía y Arjó, canónigos diputados y apoderados del cabildo de la insigne iglesia colegiata de Villafranca del Bierzo, fechado el 10 de noviembre de 1786454. Por

448

Carta transcrita en AHN, Consejos, Leg. 15.567, nº. 4-2º, fol. 153rv. 449 Ibid., fol. 154r. 450 Ibid. 451 Ibid., fol. 174v. 452

AHN, Consejos, Leg. 15.567, nº. 4-2º, fols. 2rv. 453

Cf. AHN, Consejos, Leg. 15.567, nº. 4-2º, fols. 1r- 182r, con el título: 1ª. Pieza que contiene los estatutos formados por el muy

ylustre abad y más yndividuos de la colegiata de dicha villa de Villafranca para mejor réjimen y gobierno, remitidos para su aprovación por la Real Cámara de Castilla a el ilustrísimo señor obispo de Astorga, ante quien pende este expediente.

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el momento, desconozco si la reelaboración de los estatutos se llevó a cabo, puesto que no he logrado localizar el texto definitivo.

En referencia directa al título de esta ponencia, no quería terminar sin citar el conflicto que se originó cuando el abad don Simón de Rentería y Reyes publicó la obra titulada Filosofía de la religión contra los sistemas de los impíos, dirigida a la instrucción de la juventud estudiosa, para preserverla de la impiedad455. Pese a la clara decadencia y debilidad de la Inquisición durante esta

época, un tal Juan Medina, presbítero y bibliotecario de Cámara de S.M., el 18 de junio de 1818 denuncia ante el Tribunal de Corte de la Inquisición algunas proposiciones de la obra del abad villafranquino como sapientes haresim. La acusación consistía en que el abad presentaba como tesis y no como hipótesis el sistema cosmológico copernicano, en contradicción con varios pasajes de la Sagrada Escritura (Eccles 1, 4.5 y 6). Tras los informes de los calificadores, esta acusación fue sobreseída el 30 de junio de 1819.

Sin embargo, el ser acusado ante el Tribunal de la Inquisición no fue óbice para que el abad de la Colegiata de Villafranca del Bierzo fuese nombrado obispo de Lérida el 19 de febrero de 1819, siendo preconizado obispo de la sede catalana el 29 de marzo de dicho año, unos meses antes de ser sobreseído su caso por la Inquisición. El 30 de mayo de 1824 el rey Fernando VII despachaba la cédula de traslado de Simón de Rentería y Reyes, nombrándolo arzobispo de Santiago de Compostela, siendo preconizado arzobispo de esta archidiócesis el 30 de julio de 1824. Falleció en Madrid el 4 de octubre de 1824, sin hacer la entrada en su sede456.

7- Conclusión

Sin lugar a dudas, los verdaderos artífices de la erección de la Colegiata fueron los II marqueses de Villafranca, Pedro Álvarez de Toledo y Zúñiga y María Osorio Pimentel. Pedro Álvarez de Toledo, hijo de Fadrique Álvarez de Toledo, segundo duque de Alva, sirvió al emperador Carlos V en tiempos de paz y guerra como valeroso capitán, recibiendo por sus servicios el nombramiento de virrey y capitán general del reino de Nápoles. La proximidad a la curia pontificia en unos momentos delicados para la política papal – en mayo y junio de 1527 tuvo lugar el Sacco di Roma por las tropas imperiales – y el matrimonio de su hija Leonor con Cosme de Médici, gran duque de Toscana, pariente del papa Clemente VII457, son las pautas que

explican la conversión del priorato de Curuniego en abbatia nullius por la bula de 1529, que vino a romper la antiquísima unidad de los territorios de la iglesia asturicense. De ahí que su erección no fuera del agrado de los obispos asturicenses ni del emperador Carlos V, lo que dio lugar a los numerosos conflictos que acabamos de exponer.

La Colegiata, dada su situación geográfica de entrada a Galicia, superó con grandes deterioros y pérdidas los excesos de las tropas francesas e inglesas en la Guerra de la Independencia. Pero no pudo sobrevivir al Art. 21 del Concordato de 1851, por el que, a excepción de unas pocas, quedaban suprimidas todas las colegiatas “cualesquiera que sea su origen, antigüedad y fundación…” y “reducidas, cuando las circunstancias locales no lo impidan, a iglesias parroquiales con el número de beneficiados que además del párroco se contemplen necesarios, tanto para el servicio parroquial, como para el decoro del culto” […] “La conservación

455

Aparecida en la Oficina de D. Juan María de Pazos, Santiago de Compostela, 1815. 456

Cf. M.R. PAZOS, El episcopado gallego a la luz de los documentos romanos: Arzobispos de Santiago (1550-1850), t. 1 (Madrid, 1948), 378-380. Era natural de Santoña (Cantabria), donde había nacido el 8 de septiembre de 1762. Cursó sus estudios de leyes y cánones en al universidad de Oñate, alcanzando los grados de doctor an ambas disciplinas. Ordenado sacerdote en 1786, forma parte a partir de 1795 del cabildo de la Colegiata de Villafranca del Bierzo, de la que llegó a ser abad: Cf. C. GARCÍA CORTÉS, “La iglesia compostelana en los siglos XIX y XX”, Historia de las diócesis españolas: Iglesias de Santiago de

Compostela y Tuy-Vigo, t. 14 (Madrid, 2002), 416 s. Sobre el proceso inquisitorial, vid. I. GARCÍA TATO, “La Colegiata de

de las capillas y colegiatas expresadas deberá entenderse siempre con sujeción al prelado de la diócesis a que pertenezcan, y con derogación de toda exención y jurisdicción vere o quasi nullius que limite en lo más mínimo la nativa del ordinario. Las iglesias colegiatas serán siempre parroquiales, y se distinguirán con el nombre de parroquia mayor, si en el pueblo hubiese otra u otras”.

Al ser suprimida la abbatia nullius de Villafranca a raíz del Concordato de 1851, y a tenor de las bulas pontificias Quo gravius y Quae diversae (ambas expedidas en Roma el 14-julio-1873), todas sus parroquias, ubicadas principalmente en el Bierzo y en la zona gallega, fueron de nuevo incorporadas a la diócesis de Astorga. Para el ejecución de ambas bulas Quo gravius y Quae diversa fue comisionado el cardenal arzobispo de Valladolid, Juan Ignacio Moreno, quien llevó a cabo su misión por sendos autos de 30 de enero de 1874. De la abadía de Villafranca del Bierzo, pasaron a forma parte de la diócesis asturicenses los curatos siguientes: Villafranca del Bierzo con su colegiata, Campo del Agua, Narayola, Quilós, Tejeira, Porquerizas, Dragonte, Friera, Carril, Horta, San Miguel de Corullón, Paradaseca, Cela, Prado, Paradiña, Villar de Acero, Veiguiliña, Cabarcos, Oulego, Sobrado, Cabeza de Campo, Portela de Aguiar, Cancela, Sobredo, Arnadelo, Pobladura de Somoza, Borrenes, Las Médulas, Villavieja, San Pedro de Trones, Puente de Domingo Flórez, Alixo, Millarouso, Cascallana, La Vega, Domiz, Candeda, Villardexeos, Villar de Omaña, Villaobispo, Castroquilame, Lomba, Trabazos, Encinedo, Chandoiro, Lentellais, Rigueira, Cambela, Santa Cruz das Ermitas, Xaba, Vilaseco, Balbuxán, Sever, Cepedelo, Castiñeiro, Edradelo, Ramisquedo, Humoso y Tabazoa458.

Nobles y monjes: los Osorio villafranquinos y los monasterios