Se han propuesto distintos modelos teóricos sobre cómo se sustituyen las fuentes de apoyo social cuando las relaciones que proporcionaban apoyo de distintos tipos ya no están disponibles.
El modelo compensatorio‐jerárquico sugiere que las preferencias de las personas mayores por quién debe proporcionarles apoyo siguen una jerarquía normativa (Cantor, 1979). Normalmente las personas mayores reciben ayuda de su cónyuge y, cuando esta relación no está disponible, esperan recibir ayuda de
sus hijos, sus amigos y otros familiares, en este orden. Este autor proporcionó evidencia empírica para este modelo y demostró que las personas mayores prefieren recibir apoyo de los miembros de su red social en un orden establecido. En su estudio, el único aspecto para el que además de las relaciones con la familia, se preferían a los amigos y vecinos, era para el alivio de la soledad. En otros estudios realizados en Europa se ha demostrado que existe una jerarquía en las personas que proporcionan apoyo y que, después del cónyuge y los hijos, los amigos y vecinos son la fuente más frecuente de ayuda (van Tilburg, 1995; Wenger, 1993).
De acuerdo con este modelo, unas relaciones pueden sustituir la ausencia de otras cuando no existe la fuente de apoyo preferida en la red social. No obstante, es posible que esta sustitución en la red social no pueda compensar los efectos del apoyo en el bienestar y que, por ejemplo, cuando el apoyo instrumental es dado por amigos y vecinos, las personas mayores se sientan menos satisfechas (Rook y Shuster, 1996).
Por otro lado, el modelo de tareas específicas plantea que distintos tipos de relaciones son más eficaces al proporcionar distintos tipos de apoyo a las personas mayores (Litwak, 1985; Messeri, Silverstein y Litwak, 1993). Se ha encontrado que la familia proporciona en mayor medida apoyo instrumental en la vida diaria, mientras que los amigos proporcionan apoyo emocional y compañía. Los miembros de la familia cercana también proporcionan intimidad, y un sentido de seguridad al ser una fuente de apoyo instrumental a largo plazo. Los amigos es más probable que compartan actividades placenteras, compañía y que den ayuda instrumental a corto plazo. Por otro lado, los vecinos pueden proporcionar contacto cara a cara y ayuda en emergencias debido a su proximidad (Adams y Blieszner, 1995; Larson, Mannell y Zuzanek, 1986). De acuerdo con este modelo, la relación que más tipos de apoyo proporciona es la del cónyuge. Antonucci y Akiyama (1995)
señalan que la relación con el cónyuge comparte características con los amigos y la familia y se caracteriza por ser la única relación familiar elegida por las personas. Según este modelo las relaciones sociales no se pueden sustituir fácilmente y cuando una de ellas está ausente y otro grupo debe asumir la provisión de un tipo de apoyo no normativo, se produce un decremento en el bienestar.
De forma similar, Weiss (1974) plantea el modelo de la especificidad
funcional, según el cual las distintas relaciones proporcionan diferentes
provisiones de apoyo. Para que los individuos obtengan el apoyo necesario para mantener su bienestar es necesaria una diversidad de relaciones sociales. Este autor propuso seis necesidades sociales que sólo se pueden satisfacer mediante determinados tipos de relaciones: el apego o un sentido de seguridad y cercanía, la integración social en un grupo que comparta actividades e intereses, la oportunidad de dar ayuda a otros, la afirmación en un rol social, la confianza en que otros proporcionarán apoyo cuando sea necesario y la disponibilidad de ayuda y consejo en situaciones problemáticas.
Los estudios que comparan los distintos modelos sobre las fuentes de apoyo social no han llegado a resultados concluyentes. Rook y Shuster (1996) señalan que probablemente las diferencias entre distintos estudios se deben al énfasis en la fuente o en el tipo de apoyo en las medidas, lo cual conduce a conclusiones diferentes. En el modelo jerárquico se mide la preferencia por distintas fuentes para recibir apoyo, mientras que en el modelo de tareas específicas se mide el apoyo que proporciona cada tipo de relación. Es probable que el apoyo recibido de otras personas en la red social se ajuste a una combinación del modelo jerárquico y el de las tareas específicas. Berges, Dallo, Dinuzzo, Lackan y Weller (2006) preguntaron a una muestra de adultos por las personas a las que acudirían en busca de apoyo en diferentes situaciones. Los resultados indican que existe un modelo cultural compartido sobre la jerarquía
de apoyo, pero que el orden de las personas preferidas como fuentes de apoyo depende de los escenarios, de acuerdo con el modelo de las tareas específicas. No obstante, en la mayoría de las situaciones se seguía un patrón similar en la preferencia de las fuentes de apoyo, con los familiares antes que los no familiares.
En un estudio longitudinal realizado en Holanda, se encontró que, a pesar de los cambios en la cantidad de apoyo recibido, la jerarquía de fuentes de apoyo se mantenía estable. Sin embargo, después del cónyuge y los hijos, los vecinos proporcionaban la mayor cantidad de apoyo, tanto emocional como instrumental. El rol de los vecinos no era el mismo en toda la muestra de personas mayores, y parecía ganar importancia en situaciones específicas o cuando era necesario (van Groenou y Van Tilburg, 1997). Por tanto, la jerarquía de relaciones no se ajusta de forma exacta a la propuesta por Cantor (1979) y se pueden dar diferencias individuales dependiendo de las necesidades específicas de apoyo.
Es necesario señalar que los modelos sobre las fuentes de apoyo se basan únicamente en el apoyo recibido por las personas mayores. Sin embargo, hay una falta de desarrollo teórico sobre los tipos de relaciones a las que las personas de edad avanzada proporcionan apoyo en su vida diaria. En el siguiente capítulo trataremos los estudios que analizan el apoyo proporcionado a otras personas en la red social y sus consecuencias en el bienestar.