5.5 Implementation and Experimental result
5.5.1 Experimental result
El planteamiento inicial de Cloninger sobre los TP se enmarca en una línea de investiga- ción poco usual en la corriente que ha dominado el estudio de la personalidad en el pensa- miento psicológico desde la irrupción en escena del concepto de rasgo: el estudio del tem- peramento. Los primeros y más remotos antecedentes del estudio de la personalidad humana, desde Hipócrates y después Galeno, hasta los intentos por buscar tipos de personalidades con referentes biológicos de Kretschmer, Pavlov, o más recientemente Strelau, Plomin o Buss, fueron oscurecidos y sustituidos por el concepto de rasgo que era, en muchos senti- dos, incompatible con la idea de tipos excluyentes y diferenciados de personalidad que se asociaba al estudio clásico del temperamento. Dicho en otros términos, el estudio de la per- sonalidad normal se centró en el rasgo, que no necesitaba hacer referencia a factores o varia- bles constitucionales o biológicas, y se basaba en una noción de dimensión continua. Fue este enfoque el que se impuso a partir de la década de los años treinta del pasado siglo, rele- gando a un segundo plano los planteamientos sobre los tipos de temperamento como sus- trato de la personalidad y como fuente fundamental de diferencias individuales.
La traslación y aplicación de los modelos rasguistas al ámbito clínico, y especialmente a la comprensión de la personalidad anormal, no constituía un foco de interés especial para la mayoría de los psicólogos de la personalidad, ni tampoco cuáles eran los referentes bio- lógicos de las variables de personalidad, con notables excepciones como Eysenck y Gray en
Inglaterra quienes siempre estuvieron interesados en encontrar esos referentes. En contra- posición, a los clínicos les interesa precisamente comprender cómo la personalidad influye en la psicopatología y cómo se configura, a su vez, como una psicopatología en sí misma, sin obviar la influencia de los factores biológicos en todo el proceso. El planteamiento ini- cial de Cloninger se encuadra en esta perspectiva y, especialmente, en la búsqueda de los referentes biológicos de las diferencias individuales en los modos de ser de las personas. En consecuencia, mediada la década de los ochenta Cloninger formuló un modelo racional, que denominó psicobiológico, para el estudio del temperamento el cual, según la tradición Hipocrático-Galénica, constituía la base fundamental de la personalidad. Pero al mismo tiempo, y en consonancia con la evolución del modo de abordar el temperamento por inves- tigadores como Strelau en Europa (recogiendo la tradición soviética) y Buss y Plomin en los EE UU, adoptó la idea de dimensionalidad o continuidad para definir los diversos compo- nentes del temperamento.
Para formular su modelo sobre el temperamento, Cloninger (1987, 1999, 2000) adop- tó una perspectiva racional o teórica, a partir de la cual diseñó un programa de investiga- ción encaminado a encontrar apoyo empírico para sus predicciones. La noción de tempera-
mento hace referencia a las respuestas automáticas de naturaleza emocional que se emiten
ante las experiencias vitales. En consecuencia, el temperamento constituye el “núcleo emo- cional” de la personalidad, hipótesis que en general ha sido defendida por los teóricos del temperamento (por ej., J. Strelau), hasta el punto de que otros (por ej., G. Allport o G. Gray) trataron de reducir el concepto mismo de temperamento a las variables emocionales. Este núcleo temperamental está formado por las predisposiciones neurobiológicas (hereda- das) a reaccionar con emociones primarias (miedo, ira, apego), y con las conductas auto- máticas con ellas relacionadas (inhibición, activación y persistencia), ante estímulos ambien- tales específicos (daño, novedad y recompensa, respectivamente). En la medida en que el temperamento es heredado, al menos en su mayor parte, se supone que permanece relati- vamente estable a lo largo de la vida. La noción de predisposición neurobiológica hereda- ble hace referencia al procesamiento perceptivo pre-semántico de la información viso-espa- cial y la valencia afectiva que está regulada por el sistema córtico-estriado-límbico (la denominada memoria de procedimiento). Es decir, los rasgos que configuran el tempera- mento constituyen sesgos o tendencias heredados para el aprendizaje de procedimientos, el cual dirige el condicionamiento asociativo de las respuestas automáticas ante el daño, la novedad y la recompensa (Svrakic et al., 2002).
En un primer momento se postularon tres dimensiones de temperamento indepen- dientes que, hipotéticamente, capturaban las diferencias individuales en el aprendizaje aso- ciativo como respuesta a la novedad (Búsqueda de novedades), al daño o al castigo (Evitación
del daño) y a la recompensa (Dependencia de la recompensa o la gratificación). Cada una de
estas tres dimensiones fluctúa, respectivamente, desde la impulsividad e irascibilidad a la rigidez y templanza, desde la ansiedad y el pesimismo hasta la sociabilidad y optimismo, y desde la calidez y la búsqueda de aprobación hasta la frialdad y la distancia emocional. La primera de ellas recoge aspectos del funcionamiento personal muy similares a la dimensión de búsqueda de sensaciones de Zuckerman y, especialmente, a la dimensión de Fuerza de
excitación del Sistema Nervioso Central formulada por Pavlov. La segunda recoge la idea de Inhibición protectora del mismo Pavlov y la reformulación de Strelau de esta dimensión del temperamento, además de confluir con los planteamientos cognitivos sobre la ansiedad como un trastorno que se caracteriza, entre otras cosas, por la evitación de las amenazas o peligros percibidos (y, por tanto, no necesariamente objetivos) (por ej., Beck, Foa, Öhman, McLeod, entre otros). Así pues, en nuestra opinión, la novedad del modelo de Cloninger reside no tanto en postular este tipo de dimensiones como fuente de diferencias individuales, dada la amplia tradición y acumulación de evidencias al respecto de su existencia desde ópticas muy diversas, sino a su integración en un modelo unificado para explicar la diversidad humana en relación con la personalidad normal. Elaboró un cuestionario para la evaluación de estas tres dimensiones, el Cuestionario Tridimensional de Personalidad (TPQ). Más adelante observó que la Persistencia o perseverancia a pesar de las frustraciones o el cansancio no for- maba parte, como inicialmente había supuesto, de la Dependencia de la recompensa, ya que sus primeras investigaciones indicaban que se sustentaba en un circuito cerebral específico. En consecuencia, reformuló su modelo para incluir esta cuarta dimensión del temperamento. Los primeros estudios indicaban que estas cuatro dimensiones eran útiles para diferenciar entre distintas variantes de los TP y, especialmente, para valorar el riesgo y/o la vulnerabili- dad a padecer trastornos mentales (Cloninger, Svrakick y Przybeck, 1993; Svrakic et al., 1993). Una buena parte de los trabajos iniciales de Cloninger y sus colaboradores se cen- traron en la búsqueda de las variables de temperamento que explicaran el alcoholismo y la vulnerabilidad a padecerlo, formulando la existencia de dos tipos de personalidad indepen- dientes, que han sido y siguen siendo objeto de numerosos estudios.
Los planteamientos de Cloninger tuvieron una acogida extraordinaria en el contexto psiquiátrico de los EE UU, especialmente por las referencias neurológico-genéticas que implicaba para la comprensión de las diferencias individuales en personalidad y, a nuestro parecer, también por la escasa implantación de los enfoques psicológicos sobre la persona- lidad normal en el ámbito médico-psiquiátrico (en parte por desinterés de los propios psi- cólogos hacia el mundo clínico, en parte por la dificultad de uso que esos enfoques tenían en la clínica). La mayor parte de las primeras investigaciones se centraron en la búsqueda de los referentes biológicos hipotetizados, con resultados en general prometedores y que apoyaban, en parte, las hipótesis de partida en ámbitos tan diversos como las adicciones (en especial, el alcoholismo como se ha dicho antes), la esquizofrenia, y más adelante los trastornos alimentarios, la depresión, y algunos trastornos de ansiedad, como la fobia social. Esta rápida traslación del modelo de Cloninger a la clínica psiquiátrica explica en buena medida que sea bien conocido en ese ámbito, pero mucho menos en el contexto de la inves- tigación psicológica sobre la personalidad humana y sus disfunciones o anomalías. A medi- da que el modelo se iba difundiendo y aplicando y, por tanto, se iban acumulando datos sobre su utilidad y fiabilidad, se fueron introduciendo modificaciones. La más sustantiva fue ampliar su propuesta sobre la configuración de la personalidad normal introduciendo la búsqueda de diferencias individuales en el Carácter, entendido como el conjunto de manifestaciones y contenidos que definen los conceptos sobre el sí-mismo y sus interac- ciones con el medio social (Cloninger, Svrakic y Svrakic, 1997). Concretamente el carác-
ter hace referencia, en este enfoque, a las diferencias individuales en procesos cognitivos superiores, tales como representación simbólica, razonamiento lógico y formal, e imagi- nación y capacidad de inventiva (la denominada “memoria proposicional”). Incluye por tanto los conceptos sobre uno mismo y las diferencias individuales en las metas, objetivos y valores, que ejercen una influencia decisiva en las elecciones voluntarias que hacemos, así como en el significado e importancia que adquieren las diversas experiencias que acumu- lamos a lo largo de la vida. Se postula que las diferencias individuales en el carácter están bajo la influencia del aprendizaje socio-cultural y, por tanto, va modificándose y madu- rando progresivamente durante toda la vida consciente. En consecuencia, el carácter es el resultado final de la combinación entre los rasgos heredados de temperamento, las presio- nes y condicionantes socio-culturales y los acontecimientos vitales que cada uno experi- menta. Esto significa que el carácter optimiza la adaptación del temperamento al medio, en la medida en que modula y modifica las emociones primarias: por tanto, la influencia del carácter sobre el temperamento reduce o atenúa el impacto negativo (o lo incrementa) que pueden tener algunos de los rasgos temperamentales en el desarrollo y adaptación de una persona. Dicho en otros términos, carácter y temperamento mantienen una relación bi-direccional. A través de dicha relación, por ejemplo, si el temperamento regula aquello de lo que nos damos cuenta, el carácter modifica (o le otorga) un significado específico, de tal manera que la saliencia y el significado de todas nuestras experiencias dependen tanto del temperamento como del carácter (Svrakic et al., 2002).
Se postularon tres dimensiones del carácter: la primera, Autodirección, recoge la ten- dencia a percibirse a uno mismo como un individuo autónomo, y oscila desde la confianza y determinación para actuar, hasta el auto-reproche y la falta de objetivos. La segunda, Coo-
peración, valora la visión de uno mismo como parte de la sociedad en la que vive, y fluctúa
en un continuo que va desde la tolerancia y la disposición a ayudar, hasta el estar domina- do por los prejuicios y los deseos de venganza o revancha. La tercera, Autotrascendencia, eva- lúa en qué medida la persona se considera a sí misma y sus actos como parte de la humani- dad en general, y fluctúa desde la espiritualidad y el auto-perdón hasta el materialismo y la necesidad de control. El Cuadro 5.3 resume las características de cada dimensión y sus face- tas o rasgos correspondientes.
En definitiva, el modelo sobre la personalidad normal (Cloninger, 1999; Cloninger et
al., 1993) incluye siete factores independientes y diferenciados, formulados en términos
dimensionales, cuatro de ellos relativos al temperamento, y tres al carácter. Los primeros están asociados sobre todo a factores biológicos, y se hipotetiza que sus referentes neuroló- gicos residen en el sistema córtico-estriado-límbico, que entre otras funciones regula los hábitos y las habilidades o capacidades. Además, la Búsqueda de novedades parece estar rela- cionada con una baja actividad del sistema dopaminérgico, la Evitación de daño con alta actividad serotoninérgica, y la Dependencia de la recompensa se asocia a baja actividad nor- adrenérgica. Por su parte, se supone que los tres factores o dimensiones del carácter se aso- cian, a diferencia de lo que hipotéticamente sucede con las del temperamento, con activi- dad en las regiones cerebrales más recientes o nuevas desde el punto de vista evolutivo: neocórtex frontal, temporal y parietal, que participan en la regulación del aprendizaje. Tan-
Cuadro 5.3. Factores y facetas del modelo de Cloninger sobre el Temperamento
y el Carácter
DIMENSIÓN Y DESCRIPCIÓN GLOBAL FACETAS (Nº ítems) TEMPERAMENTO
Búsqueda de novedades (Ira, Activación conductual)- 35 ítems Predisposición heredada a la activación o inicio de actividades explo- ratorias en respuesta a la novedad y a los indicios de recompensa, toma de decisiones impulsivas, pérdida rápida del buen humor y evitación activa de las señales de castigo y la frustración. Los cua- tro comportamientos covarían y forman parte de un sistema de apren- dizaje heredado.
1. Excitabilidad exploratoria (10) 2. Impulsividad (9)
3. Extravagancia (9) 4. Desorden/Irritabilidad (7)
Evitación de daño (Miedo, inhibición conductual)- 33 ítems Predisposición a la inhibición de la actividad a través de preocupa- ción por anticipación de problemas futuros, conductas de evitación pasivas (miedo a la incertidumbre, timidez ante extraños), fatigabi- lidad rápida, miedo al castigo y frustración por la falta de recom- pensa.
1. Preocupación (11) 2. Miedo a lo incierto (7) 3. Timidez (7)
4. Fatigabilidad fácil (8)
Dependencia de la recompensa (Apego social)- 30 ítems
Tendencia heredada a mantener o persistir en la conducta como res- puesta a los indicios de recompensa social, y a mantener una con- ducta que previamente se asoció con premios o con evitación de castigo.
1. Sentimentalismo 8) 2. Calidez (10)
3. Apego/Comunicatividad (6) 4. Dependencia (6)
Persistencia (Ambición)- 35 ítems
Predisposición a mantener una misma conducta a pesar de la frus- tración, el cansancio, o el refuerzo intermitente.
1. Esfuerzo (9) 2. Laboriosidad/Trabajo (8) 3. Ambición (10) 4. Perfeccionismo (8) CARÁCTER Autodirección- 40 ítems
Refleja en qué medida una persona tiene fuerza de voluntad o capa- cidad para controlar, regular, y adaptar su conducta a las situacio- nes sin perder de vista sus metas y valores.
1. Responsabilidad (8) 2. Orientación (6) 3. Recursos (5) 4. Autoaceptación (10) 5. Congruencia (11) Cooperación- 36 ítems
Refleja en qué medida una persona se percibe a sí misma como par- te integral de la sociedad. Hace referencia a la aceptación social, a sentirse parte de una comunidad que se apoya y se respeta.
1. Tolerancia social (8) 2. Empatía (5) 3. Altruismo (8) 4. Compasión (7) 5. Integridad (8) Autotrascendencia – 26 ítems
Refleja la espiritualidad del individuo, entendida como anhelos y valo- res de inmortalidad, permanencia, comunión con el mundo, etc.
1. Ensimismamiento (10) 2. Transpersonalidad (8) 3. Espiritualidad (8)
to las dimensiones de temperamento como las de carácter son independientes entre sí, tie- nen una tasa de heredabilidad moderada (en torno al 50%, según los autores), poseen deter- minantes genéticos específicos y, como se ha dicho, parecen estar reguladas por sistemas cerebrales diferentes, según los estudios realizados por Cloninger y su equipo.
Con todo, y pese a la determinación genética de estas dimensiones, se postula que todas ellas están bajo la influencia de las interacciones complejas que se establecen con los aconteci- mientos vitales, las experiencias y los elementos y variables del ambiente. En suma, la perso- nalidad se concibe como un sistema complejo de adaptación a las experiencias de la vida, que está modulado y dirigido por una amplia variedad de factores (internos y externos, facilitado- res y entorpecedores), que interactúan de una forma no lineal para dar lugar finalmente a un único “producto” evolutivo de entre muchos posibles. Desde esta perspectiva, la personalidad tiene una influencia decisiva en la susceptibilidad a los trastornos emocionales y comporta- mentales (Cloninger, 1999). Así, una misma dimensión de personalidad, ya sea del tempera- mento o del carácter, puede ser ventajosa o no dependiendo de las circunstancias vitales, el contexto social o la edad. En el Cuadro 5.4 se ofrece un resumen de estos aspectos.
Cuadro 5.4. Ventajas e inconvenientes de la pertenencia extrema a cada una
de las dimensiones del temperamento y el carácter, según el modelo de Cloninger
Altos Bajos
Ventajas Inconvenientes Ventajas Inconvenientes
Búsqueda de novedades
Exploración entusiasta de estímulos y situacio- nes nuevos que pueden propiciar la originalidad, el descubrimiento y el logro de recompensas.
Se aburre con facilidad, impulsividad excesiva, arrebatos, inconstancia o volubilidad en las rela- ciones, esfuerzos inade- cuados por impresionar.
El estoicismo, la sereni- dad, capacidad de refle- xión, frugalidad, tole- rancia de la monotonía y el orden, pueden ser muy adaptativas cuando las circunstancias requie- ren este tipo de compor- tamiento y actitud.
El conformismo, falta de entusiasmo y la toleran- cia de la monotonía pue- den llevar a una rutini- zación de las actividades y limitar el desarrollo personal.
Evitación de Daño
Cuidado y precaución ante peligros reales y/o muy probables.
Miedos, inhibición so - cial, vergüenza, pasivi- dad, cansancio fácil, pe - simismo.
Confianza optimista ante el peligro y la incerti- dumbre, valentía, des- preocupación, pocas o ninguna sensación de malestar.
Falta de respuesta ante el peligro, optimismo no justificado ante peligros o riesgos probables.
Dependencia de la re- compensa
Sensibilidad a los signos sociales que facilitan las relaciones.
Sugestionabilidad fácil y pérdida de objetividad.
Independencia y objeti- vidad; decidir sin estar presionado por agradar.
Retirada social, desape- go y frialdad en las rela- ciones sociales.
La evaluación de las siete dimensiones se realiza mediante el Inventario de Cloninger sobre el Temperamento y el Carácter (TCI) que en su primera versión constaba de 240 pre- guntas que se respondían como verdadero/falso. Las preguntas se agrupaban en las 7 dimen- siones con diferente número de ítems y subescalas para cada una de ellas. Problemas de vali- dez y estructura interna dieron lugar a una reformulación y revisión del cuestionario, que a partir de entonces se denominó TCI-Revisado (TCI-R; Cloninger et al., 1994) y es el que se utiliza desde entonces en las investigaciones sobre el modelo y en el contexto clínico apli- cado. En esta versión revisada se sustituyó la escala de respuestas dicotómica por otra de 5 pasos (1= completamente falso, a 5=completamente verdadero), en la que el grado 3 es neu- tral (ni cierto ni falso, igual de cierto que de falso) y se modificó el número de subescalas para algunas de las dimensiones, manteniendo el número total de 240 ítems (5 de ellos son de control interno para valorar la validez de las respuestas). En el Cuadro 5.3 se especifican las facetas o rasgos de cada dimensión y el número de ítems que corresponde en cada caso.
Persistencia
Cuando las recompensas son intermitentes, pero las contingencias per- manecen estables.
Cuando las contingen- cias cambian con rapi- dez.
Cuando las contingen- cias de las recompensas cambian rápidamente.
Indolencia, inactividad, in- estable, comportamiento errático, se rinde fácil- mente, no se plantea me - tas altas.
Autodirección
Realismo y eficacia, ca- pacidad de adaptar la conducta a metas, eva- luación realista de si- tuaciones y metas ade- cuadas.
— — Sentimientos de culpa,
desesperanza, irrespon- sabilidad, incapacidad para plantearse metas y cómo lograrlas, pocos recursos personales.
Cooperación
Cuando la actividades o el estilo de vida requie- ren trabajar en equipo, colaborar con otros, etc.
Cuando las situaciones vitales requieren o con- llevan aislamiento y tra- bajo en soledad.
— Intolerancia, egoísmo,
tendencia a ser vengati- vo y no perdonar, opor- tunismo, desconsidera- ción hacia los deseos, sentimientos y necesida- des de los demás.
Autotrascendencia
En situaciones de enfer- medad, desgracias, su- frimiento o muerte. Más ventajas con el aumento en edad.
En la mayoría de nues- tras sociedades, el idea- lismo, la modestia, la búsqueda de paz interior pueden interferir con la adquisición de poder y bienes materiales.
La mentalidad práctica y el materialismo son ven- tajas en nuestras socie- dades, pues propician el éxito social y material.
Las dificultades para to- lerar el sufrimiento, las pérdidas materiales y personales dificultan el ajuste a las situaciones vitales en las que esto se produce. Peor con la edad.
El TCI-R ha sido validado y baremado para su utilización en castellano en población gene- ral no clínica, lo que significa que no se dispone todavía de criterios o puntos de corte para su aplicación en nuestros contextos clínicos de esta versión revisada. Las puntuaciones tipi- ficadas a partir de las puntuaciones directas obtenidas en esta muestra, teniendo en cuenta además algunas diferencias entre hombres y mujeres, se pueden consultar en Gutiérrez-Zotes
et al. (2004). Hay una versión más breve del TCI con 140 ítems, pero de momento no está
siendo la más utilizada en la mayoría de los estudios.
Las primeras investigaciones sobre las relaciones entre este modelo y el TP (Cloninger et
al., 1993; Svrakic et al., 1993) indicaban que las puntuaciones bajas en dos dimensiones del
carácter, Autodirección y Cooperación, indicaban la presencia de una personalidad disfun-