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Testing & Results

6.3. Experiments with Materials

La motivación extrínseca en el presente trabajo de investigación se manifiesta mediante los siguientes indicadores:

Castigo

Los sistemas de premios y castigos funcionan, también son una forma eficaz de mover el aprendizaje para obtener ciertos resultados. Sin embargo, incentivar externamente el aprendizaje tiene ciertas limitaciones que hacen que su eficacia disminuya considerablemente en ciertas condiciones. Los resultados del aprendizaje dependen totalmente del mantenimiento de los premios y castigos. (Pozo Municio & Gómez Crespo, 1998, p. 46)

De acuerdo a Pozo Municio & Gómez Crespo (1998, p. 46), los castigos es una manera de incentivar al estudiante en el aprendizaje, pero sólo si tiene resultados; si no, el estudiante no le tomará interés. Son acciones que el estudiante realiza y que para él es un castigo hacerlas, pero a la vez está consciente que esto le ayudará a llegar a su objetivo y por ende influenciará en su rendimiento académico

Recompensa

La recompensa en el área de la educación se refiere a la manera en la cual el estudiante recibe elogios por parte de otras personas mediante diferentes instrumentos, y también la recompensa se refiere a aquella a la cual el estudiante hace o realiza una actividad porque sabe que a cambio va a recibir un incentivo que le va a generar satisfacción propia, que va a repercutir en su rendimiento académico.

Según Reátegui, Arakaki, & Flores (2001) nos dice que la recompensa ejerce complejos y poderosos efectos sobre la conducta. Puede llevarnos a aprender conductas nuevas, pero también puede influir sobre la motivación y la ejecución de una tarea sin que ello suponga un aprendizaje nuevo.

Si la motivación nos lleva aprender, la recompensa que aparece al final de la ejecución de una tarea facilita esta motivación porque se comporta como un elemento reforzador. Para Wilson, Robeck y Michael (1978) dice que un incentivo es algo que incita a una persona a actuar. Existe la tendencia a equiparar los incentivos y las motivaciones extrínsecas. Los premios, las notas son incentivos para estudiar, siempre que el estudiante

22 le gusten tales cosas. Muchos educadores están prevenidos contra tales incentivos por el mal uso que de ellos se ha hecho. En muchos casos el incentivo puede convertirse en lo más importante, más que el aprendizaje al que debía estimular. Muchos estudiantes confiesan que su educación ha sido una carrera de obstáculos en forma de notas que debían franquear. Un incentivo es algo externo de lo que se espera que estimule una actividad.

En incentivo o recompensa más usado por los estudiantes universitarios son las notas. Se exige normalmente una nota aprobatoria de 11 para pasar a otro nivel, en este caso si hablamos del curso de inglés. Si esta no interesa por sí misma, lo que el estudiante busca es sacar nota aprobatoria. Es así como para sacar nota aprobatoria el estudiante estudia antes del examen, es decir recurre a memorizar, que no es apropiado para el aprendizaje; puede sacar una nota aprobatoria pero pasa unos días y todo lo que estudio y/o practicó se olvida, el objetivo fue aprobar más no aprender. Entonces las notas son un incentivo, recompensa.

Influencia del docente

La influencia nos hace referencia al efecto o consecuencia que puede tener una cosa sobre otra, es decir, se emplea para denotar la repercusión de algo en la función de una persona u objeto que pueda manipularse. Es el acto con el que se puede convencer a la otra persona al punto de guiarlo por un camino determinado.

Los nuevos planteamientos de la enseñanza y del aprendizaje han supuesto una reconceptualización del papel didáctico del profesor, que pasa de ser "el que enseña" a ser "el que facilita el aprendizaje" (Himmel, Erika, Olivares, María Angélica, & Zabalza, Javier, 1999, p. 190), si bien consideramos que se puede decir que el profesor pasa a ser el que muestra una enseñanza y una conducta encaminada a facilitar las tareas de aprendizaje de sus estudiantes. En ese facilitar va a intervenir no sólo su formación profesional, sino también su formación humana. Algunos estudios han demostrado que los alumnos "prefieren a los profesores cálidos, amistosos deseosos de ayudar y comunicativos, y al mismo tiempo ordenados, capaces de motivar y de mantener la disciplina".

Algunos investigadores como Gómez, Máximo y Nora Miranda (1989, p. 71)hacen hincapié en que “el genuino profesor no se conforma con transmitir información, sino que propicia la formación de habilidades haciendo de su clase un laboratorio en el que ambos

23 (profesor y estudiantes), se plantean diferentes problemas que han de resolver conjuntamente, pues el verdadero aprendizaje se conquista haciendo”, y la forma más adecuada de dirigir la actividad cognitiva del alumno es enseñándole a caminar sólo a través de la actividad autónoma y la creatividad.

Como señala Canibe Rosas & Andrade Vallejo (1994, p. 132) “...para lograr que un grupo produzca intelectualmente y avance hacia el logro de sus objetivos, es conveniente que exista un clima que propicie el aprendizaje en un ambiente de libertad para pensar, expresarse, intercambiar experiencias, hacer proposiciones, señalar coincidencias, ejercer el análisis y la crítica”.

El profesor es clave en la formación académica de los estudiantes, su forma de ser, su forma de llevar la clase es fundamental en la motivación del estudiante; explicar bien no sólo los contenidos, sino todo lo que facilite al estudiante su aprendizaje y, como consecuencia el aprender un idioma; es importante destacar que el profesor siempre debe estar dispuesto a dar su paciencia, escuchar a los estudiantes, ayudándoles con sus debilidades y mejorando sus fortalezas en el aprendizaje del idioma.

Relación docente-estudiante

La relación profesor estudiante se ve afectada por factores que se evidencian tanto fuera del aula como en ella; según Gallardo y Reyes (2010) esta relación se define como “la interactividad desarrollada entre los participantes en un proceso de aprendizaje, reunidos con el propósito de que las personas involucradas aprendan y aprendan determinadas cosas”. Es decir, que durante el proceso de enseñanza -aprendizaje no sólo los estudiantes están destinados a aprender, también los profesores. Según Manen (1998) considera que los profesores y alumnos interactúan como una unidad durante el proceso pedagógico constituyendo la relación pedagógica

Según Albert (1986) considera que a la “relación profesor-estudiante” como relaciones educativas se refiere a ella como una relación que es afectada tanto por factores psicológicos como sociales y que depende del contexto en el que ésta se desarrolle. Además, al ser esos factores tan amplios, se hace imposible considerar que la relación se dé únicamente en un contexto, porque ocurre en contextos diversos y con personas diferentes tanto en número, como en género, edad, etc. Además, depende también de la institución, los logros educativos, la manera en la que se dé el aprendizaje, entre otros.

24 De acuerdo a Postic (1982, p. 30) refiere que todos los elementos que ocurren y caracterizan a la relación educativa están unidos entre sí, y si se pretende conocer a fondo esta relación , no se deben aislar unos de otros porque no se estaría hablando entonces de un entorno real. Polstic también indica que estos elementos son las tareas, los contenidos, logros y factores de la personalidad; dentro de estos tenemos la actitud y la empatía del maestro hacia los estudiantes.

Según Rogers & Freiberg (1996, p. 30) establecen que hay ciertas cualidades que los profesores deberían tener para facilitar el aprendizaje, y que definitivamente influyen en la relación con los estudiantes. Estas cualidades se definen en la actitud y la empatía que tengan los profesores hacia la clase que dictan y hacia los estudiantes.

Las posturas de los profesores que demuestran poca accesibilidad, escasa tolerancia o demasiada rigidez o exigencia hacia sus estudiantes, hacen suponer que ejercen un tipo de “liderazgo autocrático”; esto implica que proporcione menos ideas de orientación, menos comunicación de conocimientos y menos estímulo para la autodirección. Es el profesor que da una orden a cada paso, que es intolerante ante las ideas de los alumnos, es autoritario dando instrucciones y los interrumpe tratando de imponer sus ideas; es aquel que por lo general ha dirigido más que participado ( Klausmeier y Goodwin, 1977). No obstante, y por fortuna, también llegan a darse relaciones

Al respecto, Albert (1986:64) argumenta que “...las buenas relaciones estudiante-profesor perfilan un profesor simpático y con sentido del humor, interesado y respetuoso con las opiniones de los alumnos, sensible a las necedades y dificultades que les plantea la propia clase, comprensivo con los problemas y asequible a esas necesidades.” No obstante, hay quien prefiere que los profesores asuman y ejerzan un rol más directivo y menos flexible, necesario para alcanzar con éxito los objetivos de los cursos, condición a la que se ajustan mejor por considerar que debe primar la autoridad del maestro para conducir y evaluar el trabajo de los estudiantes. En este caso, son los estudiantes los que ponen distancia en la relación educativa y prefieren que tanto ellos como el profesor asuman el rol que tradicional y convencionalmente se les ha asignado. Sin embargo, con ello se pierde la posibilidad de encarar y ajustar de manera conjunta las necesidades, tanto de organización de la enseñanza, como del aprendizaje significativo y duradero.

Finalmente, como sostiene Spaulding, (1991, p. 65) la relación profesor-estudiante que se caracteriza por mutuo afecto, respeto y confianza parecen ser las que más provocan

25 alto grado de motivación académico, a la vez que ayuda a los estudiantes a depender de su profesor.