6.6 Experiment 4: Using more objects
7.4.2 Exploitation of variation in the object views in the real world
El ser humano posee una ontología predefinida que es consecuencia de su configuración genética, lo cual determina una situación binaria: Varón o mujer; por tanto, existen situaciones que los diferencian física, sicológica. Por tanto, el sexo es lo “dado”, lo “recibido”, es una situación que no se elige; sino que viene configurada por la naturaleza.
Se presupone así, en términos muy generales, que hombres y mujeres son diferentes, pero, y al mismo tiempo, iguales. Diferentes, por ejemplo, desde un plano genético, endocrinológico e, incluso, psicológico. Sin embargo, tales diferencias no llegan a romper la igualdad ontológica, en cuanto que hombres y mujeres son personas y, por tanto, poseen una igual dignidad ontológica. De este modo, la distinción presupone, necesariamente la igualdad177.
El varón y la mujer tienen el mismo rango ontológico, por tanto, la misma dignidad humana, la cual se desprende de la naturaleza humana que les es inherente desde el origen de la vida (fecundación), por ello, tanto el varón como la mujer están llamados a ser protagonistas de un progreso equilibrado y justo que promueva la armonía y la felicidad. Lo cual está demostrado en los dos elementos estructurales comunes a la persona humana: i) La dignidad intrínseca a todo ser humano, que le corresponder por ser tal; ii) El carácter relacional con los demás seres humanos, es decir, que se comunica con los demás sin hacerse uno en el ser, esta cualidad le es inherente178.
176 FACIO, Alda y FRIES, Lorena. Ob. Cit., p. 255.
177 CASTILLA, Blanca. “Lo masculino y lo femenino en el Siglo XXI”, en APARISI, Ángela y
BALLESTEROS, Jesús. Ob. Cit. p. 29.
178 APARISI MILLARES, Ángela. “Modelos de relación sexo-género: De la “ideología de género”
Debemos tener en cuenta lo sostenido por Juana Jaramillo179, que
parafrasearemos y servirá como base fundamental en este apartado y se desarrolla en su totalidad por ella, quién expresa que cualquier pretensión al hablar de las diferencias morfofisiológicas entre el cerebro del varón y de la mujer debe superar el plano biológico. Se tiene presente que el ser humano es espíritu biologizado o biología espiritualizada y, por tanto, cualquier distinción o semejanza ha de remitir forzosamente a la realidad personal, no solo al componente animal, físico.
En esta misma línea, la biología confirma en el hombre esa posibilidad de irse construyendo, pues no está indefectiblemente atado a la información genética que poseen sus células, sino que la expresión de los genes depende de su relación con el ambiente. Esta información es fundamental para el desarrollo y construcción del organismo y de cada una de sus partes va emergiendo y manifestándose a medida que el organismo se desarrolla, por lo tanto depende de la propia historia180.
Según la citada autora, existe contundente evidencia, empírica y existencial, de que a pesar de las similitudes, el cerebro masculino y femenino son diferentes. No son los varones más inteligentes que las mujeres, desde la perspectiva de la inteligencia global, solo difieren sustancialmente en el modo como cada uno resuelve los problemas concretos de la vida (matemáticos, lingüísticos, anímicos, espaciales)181.
Las diferencias anatómicas comienzan por el peso, sin embargo hay que aclarar que el mayor peso del cerebro masculino se debe fundamentalmente a la relación de este con una mayor necesidad de neuronas para el control de un cuerpo que, en general, es más grande que el de la mujer, con una mayor masa muscular. Cuando se consideran los lóbulos independientemente, el derecho es más grueso en los varones, dado que allí residen las funciones visoespaciales y
179 JARAMILLO GÓMEZ, Juana. “Cerebro de varón y cerebro de mujer”, Libro Resumen del III
Congreso Internacional: Familia e Ideología de Género, Chiclayo, Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, 2014. p. 36.
180 JARAMILLO GÓMEZ, Juana. “Cerebro de varón y cerebro de mujer”. Ob. Cit. p. 36.
el procesamiento de las emociones; y el izquierdo en las mujeres, pues de allí se controla el lenguaje verbal182.
El dimorfismo sexual del cerebro es evidente desde inicio del desarrollo embrionario, ya que a las 7 semanas el embrión masculino, por acción de genes presentes en el cromosoma, comenzando así la diferenciación gonadal hacia testículo y da inicio a la producción de testosterona, hormona encargada de la masculinización de todo el organismo, incluido el cerebro. Esta diferencia seguirá a lo largo del desarrollo cerebral, y es muy evidente en varones entre los 6 y los 17 años, período en el que se reorganizan circuitos neuronales y se optimizan vías de mucho uso, así como se eliminan aquellas que se formaron en los primeros momentos pero que nunca se utilizaron. No en vano se reconoce el sexo incluso desde antes del nacimiento, se le asigna un nombre que en general corresponde al sexo y se le identifica socialmente como varón o mujer, lo que reforzará y modelará esas interconexiones neuronales ya establecidas desde la etapa embrionaria183.
Ciertamente hay diferencias en la anatomía y funcionamiento del cerebro del varón y el de la mujer, y estas se van haciendo mayores con el desarrollo. La propia historia modula esos cambios. No da lo mismo poner sobre el cuerpo cualquier estilo de vida, cualquier nombre, cualquier indumentaria y vivir como si se fuera andrógino, porque el cerebro no es unisex, desde tempranas fases del desarrollo embrionario184.
Es lamentable que abunde un panorama de globalización que ha caído en el ámbito personal en el terreno del uniformismo, que desconoce y elimina la diferencia que enriquece y que está destinada al amor, al reconocimiento del otro como igual y como diferente. El dimorfismo sexual no significa una lucha de poderes como lo plantean las ideólogas de género, no es una carrera por el uniformismo ni por derechos disímiles; es el presupuesto biológico que permite
182 Ibíd. p. 37.
183 JARAMILLO GÓMEZ, Juana. “Cerebro de varón y cerebro de mujer”. Ob. Cit. p. 38.
y manifiesta el misterio del amor humano, de la donación personal recíproca entre dos sujetos distintos y complementarios185.
En un mismo sentido, la autora186 manifiesta que aunque reciprocidad y
complementariedad se usan casi como sinónimos, vale aclarar que no lo son y que en la relación del varón con la mujer, esta disimilitud aunque sutil, es importante para ahondar en las profundidades de la diferencia enriquecedora de la bimodalidad sexual de la persona humana.
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es recíproco aquello igual en la correspondencia mutua, mientras que es complementario lo que sirve para completar o perfeccionar. Por tanto, hablar de reciprocidad es tocar el terreno de la igualdad de varón y mujer, mientras que hacerlo sobre complementariedad es abordar la diferencia. En cuanto a la persona humana, no es posible estudiar uno al margen del otro, por lo que se hace indispensable recurrir a la igualdad para salvar la riqueza de la diferencia187.
Incluso, durante los últimos años, desde la economía y la sociología se han publicado documentos relacionados con el beneficio que aportan ambos, varón y mujer en las dinámicas empresariales, sociales, estatales, etc188.
Ahora bien, en cuanto a la reciprocidad, lejos del uniformismo, la igualdad ontológica remite a reconocer que la estructura propia del ser humano es la persona, que debe su acto de ser, la existencia, al espíritu, pero que al ser un espíritu biologizado, esa existencia es bimodal: como varón y como mujer. Sin embargo, el ser humano que es persona pero que no es espíritu puro, es multidimensional189.
185 Ibíd.
186 JARAMILLO GÓMEZ, Juana. “Reciprocidad y Complementariedad Varón-Mujer”, Libro
Resumen del III Congreso Internacional: Familia e Ideología de Género, Chiclayo, Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, 2014. p. 32.
187 JARAMILLO GÓMEZ, Juana. “Reciprocidad y Complementariedad Varón-Mujer”. Ob. Cit. p.
33.
188 Ibídem. 189 Ibídem. p. 34.
La cultura actual que pretende ofrecer un modelo de ser humano andrógino desconoce la unidualidad de la persona que, en ejemplo de ZUBIRI, es como cuando se habla de la mano derecha: si sólo hubiera una mano no habría ni derecha ni izquierda, solo la mano. Pero siendo dos, derecha e izquierda, siguen siendo mano, cada una, pero sinérgicas. Claro, la complementariedad es en realidad un concepto intangible desde muchos aspectos, si bien en la vida diaria la mayoría diría que es fácil de ver y entender. En términos sencillos, se trata de explicar lo evidente que, en tiempos como los actuales, se torna complejo y confuso190.
La complementariedad, por otro lado, que radica en la diferencia, puede abordarse desde muchos planos. Desde la biología, JEROME LEJEUNE evidenció que no se forma cigoto cuando al huevo se le extrae el núcleo y este se sustituye por dos núcleos de espermios o dos de huevo. Eso significa que, incluso desde la conformación genética, hay una complementariedad irreemplazable entre el varón y la mujer. Pero también la disposición anatómica y fisiológica del cuerpo del varón y de la mujer para la relación sexual, tanto fértil como placentera, muestra un encuentro físico que evidencia el dinamismo psíquico y espiritual que sólo es posible entre el varón y la mujer191.
Desde la sociología la investigación es clara: los padres y las madres son esenciales para la óptima crianza de los hijos. La complementariedad sexual aporta a los niños la oportunidad de tener el mejor ambiente posible. Hay más resistencia al estrés en los niños que tienen una fuerte relación con sus padres192.
El padre equilibra el temperamento y la inclinación de la madre, esta es más intuitiva y tiene más capacidad para tranquilizar con la voz; este es más tajante en la imposición de normas. También en la interacción lúdica hay diferencias, los
190 Ibíd.
191 JARAMILLO GÓMEZ, Juana. “Reciprocidad y Complementariedad Varón-Mujer”. Ob. Cit. p.
34. 192 Ibídem.
padres tienden a ser más organizadores en el juego con sus hijos, tienden a usar ese espacio para enseñar (dirigen como un profesor a un alumno)193.
Las madres se ponen al nivel del niño. Lo interesante es que el modo de jugar los padres con sus hijos se ha relacionado con la adquisición de comportamientos socialmente aceptables y con menos desarrollo de agresividad y violencia. Se correlaciona con autodominio. Los niños que tienen espacios de juego brusco con sus padres rápidamente aprenden que morder, pegar, patear, no son aceptables194.
Para finalizar, se puede afirmar que la atracción por el otro sexo nace de la misteriosa experiencia de la soledad humana, la cual empuja a la persona a salir de sí misma en busca del otro. Es decir, la atracción sexual erótica nace de una necesidad psicológica no física: la de superar la “pobreza” del propio ser por la unión con la otra persona195.
193 Ibídem. p. 35. 194 Ibíd.
195 LUCIAÑEZ SANCHEZ, María José; PEÑACOBA ARRIBAS, Alejandra; RISCO LAZARO,
Ana; REDONDO REDONDO, Lourdes; SANCHEZ MARTINEZ, Mercedes y SANTOS HARO, Isabel. Ob. Cit. p. 107.
CAPÍTULO 4
LA DIRECCIÓN DEL ENFOQUE DE GÉNERO EN EL
ORDENAMIENTO JURÍDICO PERUANO Y SUS POLÍTICAS
PÚBLICAS
Durante el período comprendido entre 1985 - 1990 estuvimos gobernados por el abogado Alan García Pérez, posteriormente de 1990 – 2000 por el Ingeniero Alberto Fujimori Fujimori, del 2001 – 2006 por el economista Alejandro Toledo Manrique, del 2006 – 2011 nuevamente por el expresidente Alan García, en el periodo 2011 – 2016 por el militar en retiro Ollanta Humala Tasso y actualmente por Pedro Pablo kuczynski. Esta línea política de tiempo nos permitirá ubicarnos en el pensamiento dominante de cada una de las épocas196.
Sin embargo, es preciso señalar que la contemplación de la familia dentro de la Constitución, como una institución básico familiar, tiene como consecuencia que la interpretación de la misma se realice conforme al texto constitucional, debiendo estar todos los ordenamientos jurídicos sujeto a él. Lo que implica también la posibilidad para impugnar vía amparo u otro instrumento de control constitucional, las leyes o actos de los poderes que vulneren principios o constituyan un peligro para la estabilidad de la familia.
196 Cfr. SÁNCHES BARRAGÁN, Rosa y VASSALLO CRUZ, Kathya Lisseth. La ideología de
género en el derecho peruano y en sus políticas públicas. Revista de investigación jurídica IUS, Vol. 01, Nº 10, octubre 2015. p. 02. [Ubicado el 13.IV del 2016]. Obtenido en: http://publicaciones.usat.edu.pe/index.php/ius/article/view/274
En estos últimos años, desde mi perspectiva, se ha generado una gradual desestructuración cultural y humana de la institución matrimonial, pues se pretende separar aspectos íntimamente ligados al ser, la identidad sexual y el género; llegando a la falsa afirmación que ser hombre o mujer no está determinado fundamentalmente por el sexo, sino por la cultura y lo que aprendes en ella; tendiendo como consecuencia el bombardeo a las bases de la familia y de las relaciones inter-personales.
En nuestro país se esté gestando la presencia del “enfoque de género” con consecuencias prácticas en el ámbito del derecho peruano y sus políticas públicas197; de ahí que sea importante analizar como a través de cada poder del estado se han ido dando propuestas y figuras legales, duraderas o no, pero que apuntan a cambiar los cimientos en los cuales se desarrolla y protege a la familia, la vida y la integridad de los seres humanos.
Por ello en este capítulo desarrollaremos algunos de los pronunciamientos, Leyes, proyectos ley y Políticas públicas que, desde el Legislativo, Ejecutivo, Poder Judicial y Operadores Autónomos han pretendido aportar para la “modernización” social.