Chapter 4. Research Methodology and Methods
5.2 Changes in SEC’s Management Accounting Control Systems
5.2.6 External Environment:
La técnica del “encarnado”, será analizada partiendo de su tecnología, los tipos de pigmentos usados y algunos procedimientos especiales que utilizaron para realizar este tipo de policromía, basados en los tratados de pintura de la época con la que se aplicó en la Escuela Quiteña.
Una de las características comunes de las Escuelas de escultura españolas y la Escuela Quiteña es su técnica de encarnado, este término se aplica tanto en pintura como en escultura a la manera de simular el color de la carne del cuerpo humano, en el caso de la escultura, ésta se aplicaba cuando la pieza estaba tallada y perfectamente lijada.
Las tallas realizadas por los imagineros de la Escuela Quiteña, resaltan por la finura, delicadeza y tesura de los encarnes, adquiriendo la apariencia de que fueron realizadas en loza o en marfil; este procedimiento, conocido como “encarnado”, era el más costoso de los trabajos de la época virreinal, y estuvo en manos de especialistas llamados encarnadores.
Este hermoso y brillante aspecto de rostros y manos se lograba primero aplicando a toda el área donde iba a aplicarse el encarne, un preparado fino de blanco de zinc, o blanco de Albayalde, en sucesivas capas, pulidas cada una, y luego se aplicaba el color con diferentes veladuras de pigmentos, hasta lograr los colores adecuados en dependencia de la imagen que deseaban obtener, para finalizar con el abrillantado del color mediante el frotamiento continuo de la vejiga de cordero.
Los dos procedimiento que se deben realizar antes de aplicar la técnica del encarnado, son el Taponado o emporado y el del estucado o imprimatura, como se detalló anteriormente, son imprescindibles para realizar el encarne.
El oficial del taller procedía a recubrir la madera con capas delgadas de yeso y cola; después de cada aplicación, esta debía ser pulida perfectamente hasta que el estucado consiga quedar perfectamente liso.
Una vez que el oficial consideraba que la pieza estaba lista para recibir la policromía, esta pasaba a manos del encarnador para que aplique el color.
Dentro de un taller, el color solo podía ser aplicado únicamente por los encarnadores, ya que eran los conocedores de la aplicación de los colores. En la Época Colonial la aplicación de los colores fue heredado por la tradición medieval de la que se habló anteriormente, eran simbólicos y debían estar íntimamente relacionados con el carácter y el tipo de imagen. Esta relación se aplicaba no solo a la vestimenta, si no a los encarnes.
Los escultores que habían adquirido gran maestría en la talla de rostros, manos y pies se dedicaron entonces únicamente a esta labor del encarnado, dejando a talladores menos expertos la elaboración del cuerpo de la imagen.
A partir del final del siglo XVII y durante el XVIII, los rostros y manos de plata o de la aleación de plomo- estaño se fijaban más adelante en la escultura de madera, que luego se procedía a estucarles y encarnarlas.
Las partes visibles del cuerpo, cabeza, manos, píes eran pintadas al óleo imitando las naturales, es decir, encarnadas, captando la apariencia física y el estado anímico no solo en la pies, sino en los labios, las cejas, el sonrojo de las mejillas, etc.
Los encarnadores aplicaban el color a todas las partes desnudas de la imagen, directamente sobre la base de preparación, o sea sobre el yeso. Esta encarnación podría quedar mate, semi mate o a pulimento; ésta última daba un resultado muy brillante. Las primeras capas se daban con albayalde, en algunos casos coloreados, para luego aplicar capas de color por medio de veladuras de óleo, estas debían ser muy sueltas; hasta lograr los diferentes tonos de la piel, permitiendo la mezcla óptica de los colores superpuestos, inclusive nunca se descuidaba la transparencia de la piel, notándose hasta el color azulado de las venas, las cuales eran dibujadas finamente debajo de las primeras capas de veladura, luego de varias aplicaciones es donde aparecía la policromía. Los colores de sombras eran los primeros en aplicarse, tales como los azules, verdes y ocres; luego se daban los colores claros, el blanco, el rosa y el amarillo; para finalizar la aplicación con los colores de resalte que son el naranja y el rojo, este último se usaba para lograr el sonrojo en las mejillas, las rodillas y los codos de los niños Jesús o los querubines.
Para representar las heridas y moretones de Cristo recibidos en su crucifixión o para las sombras de barbas incipientes de personajes imberbes se usaba el azul oscuro, el verde y el violeta.
La línea de los ojos, las pestañas y el rojo de los labios se aplicaba antes de que la pintura se secara.
El proceso finalizaba con darle un acabado extremadamente fino al encarne, para lo cual se utilizaba la vejiga de cordero, se aplicaba con golpes suaves sobre el encarne todavía fresco, para ayudar a difundir y alisar el color frotando continuamente la superficie. Cuando la pintura estaba en el proceso de secado, que impedía el deslizamiento adecuado de la vejiga, esta se humectarla con la saliva. El continuo frotamiento del encarne se realizaba hasta alcanzar un pulido perfecto.
Había tres tipos de encarnes: mate, a pulimento y mixta. El pulimento brillante y mixto fueron los de mayor acogida en los imagineros de la Escuela Quiteña.
Las encarnaciones mate, muy habitual en la producción de las escuelas españolas, permitía sombreados que modelaban el rostro, las veladuras permitían que la imagen tenga un aspecto más humano.
2.6.1. Encarnación mate
La técnica más antigua es la encarnación mate, esta consistía en dejar las superficies opacas; a pesar de ser ésta técnica la que presentaba mayor naturalidad a la imagen, rara vez se usó en América; recientes restauraciones realizadas en el convento de San Francisco de Quito, se ha encontrado que el encarne mate aparece en esculturas desde el siglo XVI, pero en el siglo XVII la producción de escultura mate disminuye notablemente.
Según Manuel Samaniego para lograr la encarnación mate se debía hacer con tinta de albayalde y rojo, mezclado con aceite de linaza o de nueces.59
2.6.2. Encarnación a pulimento o brillante
No son encarnaciones que se ven visualmente naturales, este tipo de técnica se uso desde el siglo XVI.
Se realizaban con óleo, albayalde de Venecia y el barniz que se aplicaba, es el que daba este tipo de acabado brillante, aunque ese brillo también se obtenía si se frotaba continuamente con la vejiga de cordero, pero resultaba una labor bastante larga.
120. Encarnación brillante60
59 VARGAS, José María, O.P. (1975). Manuel Samaniego y su Tratado de Pintura.(aprox. 1780). Quito: Pontifícia Universidad Católica. Museo Jacinto Jijón y Caamaño. Editorial Santo Domingo.
2.6.3. Encarnación mixta
Esta técnica se obtenía primero con la realización del encarne a pulimento y luego se aplicaba el encarne mate, para que pierda el lustre y así se obtenía matizar suavemente la piel.
121. Encarnación mixta