APPENDIX F TARGETING
F-26Reattack recommendation.
Como se desprende de su metodología de consideración de los temas económicos, Röpke enmarca el sistema económico internacional en un orden aún más amplio que lo abarca y le da fundamento: “La organización económica, es decir, la suma de principios con arreglo a los cuales está organizada la vida económica, se encuentra siempre en una determinada relación de coordinación con la organización general de la sociedad, y esta tesis fundamental ha de tener aplicación a las relaciones internacionales de la sociedad... apenas cabe discutir que una determinada organización económica irá acompañada de un carácter inarmónico de las relaciones internacionales y otra determinada de un carácter pacífico de las mismas...”564
De este modo Röpke se mantiene firme en los principios que hemos desarrollado con vista a la estructura y operatoria del sistema social, como el de subsidiariedad,. En este sentido al ver la máxima organización humana (que es el sistema internacional) como algo, íntimamente vinculado con la persona, por lo cual lo que sucede en una esfera repercute sobre la otra y viceversa: “¿De qué sirven todas estas cosas, qué provecho reportan los más bellos planes de un orden internacional, si en el alma de cada individuo reina el desconcierto, si la estructura política, económica y social de los diferentes pueblos no responde a las exigencias del orden internacional; si, en suma, la crisis moral, espiritual, política, económica y social de nuestra sociedad no es vencida en toda su estructura, esto es, partiendo del individuo y pasando por la familia, la profesión, el municipio, hasta la nación propiamente dicha?”565
Desde este punto de vista amplio del marco de la economía internacional Röpke distingue dos soluciones, por un lado la existencia de un orden descentralizado y subsidiario, y, por otra, la existencia de un poder político unificado. Claramente se manifiesta a favor de la primera solución y en contra de la segunda por los peligros que traería aparejada, todo lo cual es estrictamente coherente con sus posturas en otros temas:
principios, pues las masas aglomeradas suelen tener, en general, por ellos muy poco respeto.” OIEI,
pg.189.
564
CH, pg. 276.
565
“...se tienen a la vista dos posibilidades fundamentales de organización política mundial: un verdadero estado mundial con abolición de la soberanía de los estados nacionales actuales o una organización internacional que renuncia a tal ‘Civitas Máxima’ y limita, en lo posible, pero no suprime, la soberanía de los estados nacionales... La idea de un despotismo mundial colectivista de esa índole pertenece, sin dudas, a las cosas más espantosas que la fantasía humana puede imaginar...”566
Röpke opta por la primera alternativa y desarrolla entonces una visión apoyada en el sistema internacional y económico liberal con muchos elementos del orden que rigió con anterioridad al conflictivo período de entreguerras. En este sentido estaba a favor del sistema de ‘Balance de poder’ por el cual un grupo de potencias se aliaba para contrapesar la alianza del otro grupo de potencias de tal modo que nunca uno de los grupos excediera por mucho en poder al otro grupo, y por lo tanto se viera disuadido de iniciar un conflicto armado.567
En este sistema, liberal, no sólo se contrapesaban los poderes político-militares de las grandes potencias, sino también, vía el principio liberal de la separación del poder político del económico, se ponía otra valla para la acumulación de poder y por lo tanto se reducía el peligro de los abusos a los que daba lugar:
“En efecto: imperium [poder político] y dominium [uso económico- propiedad] son dos cosas fundamentalmente distintas, pero únicamente dentro de un mundo liberal dominado por la economía de mercado.” 568
Esto precisamente era lo que se estaba abandonando en el período de entreguerras debido al aumento del proteccionismo y del abandono del patrón oro, cosa que Röpke veía como muy negativa.
“Ya antes de que le hubiere dado el golpe de gracia el sistema de medidas colectivistas de la política económica internacional, la economía mundial, restablecida después de la primera guerra mundial, había sido sobrecargada con dos pesos que, por extraños a su esencia, no pudo soportar a la larga: la política de alto proteccionismo
566
CH, pg.278.
567
“The principle of the balance of power, misused as it was like every other principle, was a foundation of international order, which not even a man like Bismarck could disturb. In all these respects the career of Napoleon I constituted a bloodly, but short episode of international anarchy and disorder, which, because it was relatively short, did not change the general character of the period.” IED, pg.75.
568
CNST, pg.135. La cita completa reza: “En efecto: imperium [poder político] y dominium [económico- propiedad-uso] son dos cosas fundamentalmente distintas, pero únicamente dentro de un mundo liberal dominado por la economía de mercado. Para una economía mundial de tipo liberal, las fronteras nacionales no tienen ninguna significación económica esencial; el mercado mundial viene a ser una unidad, con las mismas posibilidades de compra y venta para todos, sin tomar en consideración fronteras o nacionalidades… Una de dos: o la lucha sin fin por ampliar todo lo posible el solar propio rodeado de alambradas, o el retorno a los escarnecidos principios de la economía liberal, con aranceles tolerables, sistema preferencial, política de puerta abierta, un sistema de moneda internacional y nada de ‘grandes espacios’.”
aduanero de los principales países y el endeudamiento político internacional (reparaciones y deudas interaliadas)...”569
Este sistema, más amplio que el económico, daba el contexto para el funcionamiento de este último. En lo esencial Röpke lo veía como compuesto por dos elementos fundamentales: por un lado, por el sistema monetario, el patrón oro, y por otro por el sistema jurídico que se posibilitaba por el ‘balance de poder’ y que venía de la herencia cultural europea: “Justo como el patrón oro universal era, para tdo fin y propósito, equivalente a una moneda mundial, así el alto grado de comunidad moral y legal de las diferentes naciones, que unían al mundo civilizado, era la aproximación más cercana a un supre-estado internacional...”570
Este sistema político de equilibrio, sin embargo, no funcionaba en un vacío de dirección completo sino que se veía conducido por un liderazgo, que Röpke asociaba al de Gran Bretaña, como había sucedido hasta la Primera Guerra Mundial.571