APPENDIX F TARGETING
F-15STEP 2 DETECT:
Dado lo que hemos desarrollado, especialemente en el capítulo IV.13. Estructura Social y Economía, y V.15. Los Desafíos de la Economía Moderna, con respecto a la cuestión económico-social en el pensamiento de Röpke, consistente en analizar los principales problemas de la crisis social asociada a la industrialización, como la ‘masificación’ y la ‘proletarización,’ resulta evidente partir de que asume íntegramente los motivos de la existencia del Estado de Bienestar.
“… es incontestable que la ayuda organizada por el estado tuvo su origen histórico y propósito en el período entre la vieja sociedad pre- industrial y la presente sociedad industrial altamente desarrollada cuando la contextura social se fue desintegrando y el individuo, desatado de sus lazos, se encontró a sí mismo como un proletario virtualmente desauciado”529
Para Röpke el Estado de Bienestar es el punto culminante de una evolución histórica en aras de una solución para la cuestión social en una sociedad industrial moderna, que según su opinión, había pasado por tres etapas principales: “...[El Estado de Bienestar] se halla al final de una evolución que atravesó tres etapas en el curso de los últimos cien años, comenzando por la previsión individual y, según la auténtica necesidad, pasando después a la del seguro social estatal y llegando finalmente a la etapa actual de una previsión general, cuya meta es la seguridad universal y absoluta.”530
Esta última etapa se produjo por la elaboración y la posterior difusión de la solución planteada por W. Beveridge. Esta consistía básicamente en la universalización del principio de la seguridad provista por el Estado a través de subsidios, y fue aplicada en la segunda posguerra, primero en Inglaterra, y extendiéndose luego por todo el mundo:531 “Este plan Beveridge… No es más que la realización concienzuda y en extremo consecuente del viejo principio de la seguridad y previsión sociales; es lo que resulta cuando un hombre inteligente, experto en la técnica administrativa y conocedor a fondo de los orígenes de la miseria de los estados industriales modernos, toma el lápiz y calcula un sistema tal de derechos, beneficios y pagos, aquí y allá, en que, por así decir, cada uno subsidia a todos, ya sea como asegurado, patrono o contribuyente, y cada uno es subsidiado por todos.”532
En la opinión de Röpke esta solución, si bien esta dirigida a solucionar un problema efectivo y concreto como la crisis social derivada de la industrialización avanzada, no contenía la orientación correcta: “Es innegable que el Estado de Bienestar es ciertamnte
una respuesta a la descomposición de la genuina comunidad que ha tenido lugar en los
529
“…it is incontestable that organized State aid has its historical origin and purpose in that period between the old pre-industrial society and the highly-developed industrial society of today when the outworn social fabric was disintegrating and the individual, released from its bonds, found himself a virtually helpless proletarian.” Welfare, Freedom and Inflation, University of Alabama Press, 1964,pg. 36. A partir de ahora: WFI.
530
MAOD, pg. 214.
531
Beveridge William, Social and Allied Services, 1942, Executive summary byInternet Modern History Sourcebook.
532
últimos 100 años y que carga a nuestro tiempo con uno de sus más dolorosos defectos – llameselo como se quiera, centralización, proletarización, o cualquier otra cosa. Pero es una respuesta falsa...”533
El problema fundamental según el autor es que el Estado de Bienestar no sólo no soluciona la ‘proletarización,’ si bien combate sus síntomas, sino que en definitiva la profundiza:
“Muy lejos de curar radicalmente la dolencia de nuestra cultura, el Estado de previsión social mitiga algunos de los síntomas de la enfermedad a cambio de su disimulado empeoramiento, hasta alcanzar finalmente el grado de incurabilidad.”534
“El Plan Beveridge: Es la extrema consecuencia hasta ahora de una sociedad proletarizada en la que, simultáneamente, se impulsa aún más la proletarización…”535
Esta consecuencia contraproducente, que fundamenta la evaluación negativa que el autor realiza sobre el mencionado sistema, se basa en tres consideraciones: 1. económica: centrada en las condiciones de estabilidad de la economía, 2. la política: referida a la fortaleza del estado y la sociedad, y 3. la ética: concerniente en el fomento o debilitamiento de la espontaneidad, libertad, y responsabilidad asociada a la actividad humana en un sistema así diseñado.
“Todos saben que existen grandes secciones de la población que no pueden ser expuestas sin esperanza a eventos que la pueden hundir en un sufrimiento totalmente inmerecido...; donde los individuos o los grupos son incapaces de cargar el peso de su propia subsistencia, la sociedad debe ayudar. Sin embargo, aceptando esto como verdad, la experiencia recogida en un número de países desde la guerra ha hecho claro que la concepción moderna de lo que se ha denominado Estado de Bienestar acarrea una sugerencia no desdeñable de posible mal uso y peligrosos exceso. El investigador más científico rápidamente percibe una seria amenaza a la estabilidad de la economía, el estado y la sociedad como un todo, y también a la libertad, responsabilidad y espontaneidad de las relaciones humanas. El deseo de seguridad, que es perfectamente natural y legítimo en sí mismo, puede tornarse fácilmente en una obsesión. Aquellos que se rinden a ella, conciente o inconcientemente, encontrarán que en el largo plazo esto significa rendir la libertad y la dignidad humana, y encontrarán al fin que habiendo pagado el precio habrán perdido su seguridad también...” 536
533
“It is undeniable that the Welfare State is certainly an answer to the decomposition of the genuine community which has taken place in the last 100 years and which burdens our time with one of its most grievous defects –call it, as we will, centralization, proletarianisation or anything else. But it is a false answer…” WFI, pg. 42. 534 MAOD, pg. 223. 535 CH, pg.174. 536
“Everybody knows that there are large sections of the population who cannot be left helplessly exposed to events that may plunge them into wholly undeserved distress...; where individuals or groups are unable to shoulder the burden of providing for themselves, society must provide for them. Nevertheless, accepting that as true, the experience gathered in a number of countries since the war has
En cuanto a las consecuencias económicas hay que partir de la base de que el Estado de Bienestar estuvo ligado desde el principio con consideraciones económicas que provienen de la teoría ‘keynesiana’ de la macroeconomía y de la demanda agregada, con sus corolarios sobre la distribución del ingreso y el consumo: 537 “…han sido bien pocas las cosas que han fomentado tanto el desarrollo del Estado de previsión social como el concepto nacido durante la Gran Depresión de una inmensa riqueza de la sociedad, que merced a una errónea circulación monetaria se había convertido en una simple riqueza potencial, que únicamente podía ser convertida en efectiva mediante el mayor aumento posible de la ‘demanda efectiva.’ Después habría de ser distribuida equitativamente por el Estado de previsión social esta riqueza despertada de su sueño. Pero al mismo tiempo –y como consecuencia particularmente popular que se creía poder deducir de la doctrina keynesiana– parecía precisamente que tal redistribución de los ingresos, gracias al incremento del consumo masivo y de la disminución del ahorro originados por la misma, era el mejor procedimiento para asegurar el empleo y para mantener con ello dentro de la mayor fluidez de fuente del Estado de previsión social. Esta creencia en una especie de autofinanciación del radical Estado de previsión social… que floreció durante la crisis del cuarto decenio, aclara tan sólo la despreocupación con que se ha tratado durante tanto tiempo el problema de sus gastos.”538
La despreocupación con respecto al financiamiento de los gastos del Estado de Bienestar fue soslayada, y por otra parte la previsión de la situación del ciclo esperada para la segunda posguerra fue de auge en lugar de la pronosticada depresión crónica. Por ello en lugar de incentivar la demanda lo adecuado hubiera sido incentivar la formación de ahorro y de capital, justamente lo que ponía en peligro el Estado de Bienestar con sus altas tasas impositivas y su gasto público: “El miedo a una gran oleada de desempleo en la posguerra –un miedo nutrido de una previsión económica falsa– se probó como una fuerza impulsora importante. Ningún país fue capaz de escapar del todo de la tendencia universal hacia el Estado de Bienestar”539
Sin embargo, Röpke afirma que el ahorro, no sólo no causaría problemas al sistema económico por su exceso, como los que se relacionan con un proceso contractivo, sino que por el contrario una alta tasa de ahorro era necesaria para el crecimiento genuino en
made it clear that the modern conception of what is called the Welfare State carries with it a not altogether unwarranted suggestion of possible misuse and dangerous excess. The more scientific enquirer quickly senses the serious threat to stability of the economy, the state and society as a whole, and also to the freedom, responsibility and spontaneity of human relations. The desire for security, which is perfectly natural and legitimate in itself, can easily become an obsession. Those who give in to it, consciously or unconsciously, will find that, in the long run, it means giving up freedom and human dignity, and they will find in the end that, even having paid that price, they will have lost their security as well…” WFI, pg 15.
537
“At the same time (this was an especially popular inference which it was then believed could be drawn from Keynesian theory), such redistribution of income –with the resulting increase in mass consumption- seemed the best means of securing full employment and keeping the source-reservoir of the Welfare State replenished. Only this faith (kindled through the great Depression and its lessons) in a kind of automatic self-financing of the radical Welfare state can explain the lack of concern which people have for so long shown over the problem of how to finance such a policy.” WFI, pg.44.
538
MAOD, pg. 225.
539
“Fear of a great wave of post-war unemployment –a fear nourished by false economic prognostications– proved to be a strong driving force. No country was able to escape altogether from the universal trend towards the Welfare State.” WFI, pg. 34.
base a un aumento de la inversión. Sólo este crecimiento genuino proveería los recursos para financiar el sistema de previsión:
“Algunas personas van tan lejos hasta representar la provisión individual, no sólo como inservible sino como contraproducente, desde el punto de vista de la economía nacional. Se basan en que demasiado ahorro será más de lo que nuestro sistema monetario moderno puede sostener... El primer punto que es omitido es que la expansón general de la provisión individual presupone un ingreso promedio elevado y que este debe provenir de un alto nivel de productividad económica. Esto depende de un crecimiento ecnómico genuino –no artificial ni inflacionario– que a su vez descansa e una inversión elevada contrapesada por un ahorro elevado, para no ser inflacionario. Una tasa de ahorro creciente en el contexto de una provisión individual creciente es, por cierto, urgentemente necesaria para que la masa del ingreso elevado, la única que puede hacer posible el aumento del ahorro, pueda ser mantenida sin recurrir a un financiamiento inflacionario de la inversión.”540
Como vimos más arriba, en el capítulo sobre la política anti-cíclica, sólo el ahorro genuino es capaz de financiar un crecimiento sustentable en el tiempo, es decir sin inflación. Y la estabilidad de la moneda es fundamental a la hora de decidir el nivel de ahorro: “A medida que el ahorro crece con el crecimiento económico, provee la base para un futur crecimineto no-inflacionario. No inflacionario ciertamente. Esto es siempre el punto decisivo. La única cosa sobre la cual debe descansar la provisión individual por el ahorro y el seguro es la confianza en que el valor del dinero permanecerá constante, donde esa confianza se debilita, del mismo modo se perderá la auto-responsabilidad”541
Por el contrario el Estado de Bienestar más bien estaba ligado en ese momento, para Röpke, con la presión de demanda y la inflación que fue creciente durante todo el período.
“Entre éstas úlceras de nuestra economía y de nuestra sociedad occidental, que poco a poco van extendiéndose más y más, figuran dos como más importantes: el progreso, aparentemente incontenible, del Estado de previsión social y aquel socavamiento del valor del dinero, que se denomina inflación deslizante. Ambos están íntimamente relacionados tanto en sus orígenes como en su mutuo favorecimiento.”542
540
“Some people go so far as to represent far-reaching individual provision not only as hopeless but even as undesirable from the point of view of the national economy. They say that so much saving would be more than our modern monetary system could bear… The first point that is overlooked is that a general expansion of individual provision presupposes high average incomes and that these must come from a high level of economic productivity. This again is dependent on a genuine –not artificial or inflationary– economic growth which in its turn relies on high investment balanced by genuine saving, if it is to be non-inflationary. A rising rate of saving in the process of increasing individual provision is, indeed, urgently necessary in order that the high mass income, which alone renders rising savings possible, may be maintained without resort to an inflationary financing of investment.”WFI, pg .31
541
“As savings rises with economic growth, it provides, at the same time, the basis of further non- inflationary growth. Non-inflationary, to be sure. This is always the decisive point. The one thing on which individual provision by saving and insurance must rely isconfidence that the value of moneywill remain constant; where such confidence is weakened, self-reliance will likewise peter out.” WFI, pg. 32.
542
Sin embargo los dos problemas son diferentes: “Naturalmente existen diferencias fundamentales entre el Estado de previsión social y la inflación crónica. Mientras no debería adoptarse más que una posición en relación con la inflación, la más encendida e indignada repulsa, siendo incluso reprochable hacer relativa esta posición, es indiscutible, sin embargo, que el concepto de Estado de previsión social encierra muchas cosas a las cuales no podemos decir simplemente no. No puede tratarse, pues, de condenar el Estado de previsión social como tal, sino de establecer sus límites y peligros.”543
Por otro lado el sistema de transferencias cruzadas que está en la base del Estado de Bienestar, al minar los incentivos a ahorrar, termina siendo un obstáculo de la productividad de la economía y de un alto nivel de actividad económica: “Pero este monto de poder de compra a ser meramente transferido del bolsillo izquierdo al derecho, al derivarlo, con tremendos gastos, a través de los canales del estado... el punto esencial es que el Estadod e bienestar, en su frma extrema, se ha mostrado como una causa primaria de la restricción de la productividad total.”544
Precisamente este análisis llevó a Röpke a la conclusión de que el sistema de transferencias, que suponía que la gente de mayores ingresos financie a la de menores, a través de dificultades para crecer y del gasto que implica la misma transferencia, con sus costos administrativos asociados, llevaría a la debilidad del financiamiento y finalmente los que terminarían proveyéndolo serían las mismas personas de bajos recursos. Asimismo para cubrir los subsidios es necesaria una maquinaria tributario- impositiva, cuando no inflacionaria, que funciona a partir de transferencias de ingreso. Idealmente se lo concibió como una transferencia de ingresos entre los que más tienen hacia los que menos tienen, pero eso, según nuestro autor fue más aparente que real.
“ El estado no puede dar más de lo que ha sacado de otros, sea por tributos o por la imposición de otros deberes o por el insidioso e injusto método de la inflación... Uno no puede incrementar constantemente el número de aquellos que reciben el beneficio... sin llegar, tarde o temprano, al punto donde los recursos de los que deben pagar la cuenta sin recibir ningún beneficio terminan siendo demasiado pocos para pagar el costo total. Por consiguiente las masas que toman del estado en una forma son las mismas requeridas a dar al estado en una forma o la otra.”545
543
MAOD, pg. 208.
544
“But this amount merely to a transfer of purchasing-power from the left-hand into the right hand pocket, by diverting it, with tremendous wastage, through State channels… the essential point is that the Welfare State, in its extreme form, has shown itself to be a primary cause of the restriction of total productivity.”WFI, pg. 44.
545
“The State cannot hand out more than what it has taken from others, be it by taxation or by the imposition of other duties or by the insidious and appallingly unfair method of inflation… One cannot constantly increase the number of those who are to be supported… without reaching sooner or latter, a point where the resources of those who have to foot the bill without getting any return will become too slim to pay for all of it. Thereafter, the masses who take from the State in one form or another are at the same time requested to give to the State in one form or another.”WFI, pg.19.
Desde el punto de vista de las consecuencias sobre la estructura del Estado, Röpke destaca que se pervierte el principio de subsidiariedad cuando el necesario mínimo de ayuda estatal deja de ser algo excepcional para convertirse en la solución normal.
“Igualmente sorprendente es otra particularidad del moderno estado de previsión social, que está íntimamente relacionada con su esencia. Mientras antes, como se ha dicho, la ayuda estatal debía presentarse sólo subsidiariamente y como simple sustitutivo de la autoprevisión de los hombres, no garantizando más que un mínimo, la actuación estatal
se convierte cada vez más en la forma normal de satisfacer la necesidad en cuestión, y esto con la pretensión, a menudo apenas disimulada, de ser suficiente para proporcionar un nivel máximo e incluso un nivel de lujo.”546
En este sentido se vulnera la delicada estructura de la sociedad libre donde la responsabilidad surge desde el individuo, pasando por las asociaciones intermedias, hasta culminar en el estado: “El camino que sigue [estado de previsión social] conduce claramente a elevar cada vez más el centro de gravedad de la sociedad, dejando atrás las auténticas comunidades de limitada extensión, impregnadas de calor humano, dirigiéndose hacia el centro de la impersonal administración estatal y de las impersonales organizaciones de masas que la acompañan.”547
Por último la consecuencia es que de este modo, con la ubicación en el estado de estas prestaciones, se toma el riesgo, asociado al sistema político, de que los fines del sistema pasen a estar sujetos a consideraciones electoralistas más que las que realmente se deben tener en cuenta, con la consabida degeneración hacia el ‘clientelismo’.
“El otro punto al que debería darse la más seria consideración es un hecho que puede ser borrado fácilmente por la fraseología social de nuestro tiempo, consistente en que la provisión estatal por compulsión directa o indirecta significa que las salvaguardias sociales son