Chapter 3: Evaluation of the leaf area index and the fraction of absorbed
3.2. Materials and Methods
3.2.2. Field data collection and processing
• Sinopsis del libro74
Miguel Rivas dice en la introducción que ha leído el manuscrito, pluma en mano, y lo ha puesto en honesta relación con los preceptos sintácticos del castellano, mencionando que uno de los privilegios de este escritor ingenioso es apoderarse del alma del lector en el primer capítulo y mantenerla cautiva en el encanto de deliciosos exotismos hasta el final, sin fatigarla con difíciles desahogos de erudito pedante, sin apelar para conseguir sorprenderla a exageradas y absurdas ficciones imaginativas, añade las palabras del mismo Ticán:
“yo deseo que usted diga que no invento nada, que no engaño a
mis lectores. Yo refiero siempre mis andanzas de explorador honrado. Como verá, empleo la hermosa lengua de ustedes, los españoles, para rendir con ello homenaje a la tierra hospitalaria que me ha acogido con inmerecida benevolencia”. (ob. cit., Introducción)
El lago de los elefantes es otra historia de otra aventura de Mihai Ticán por las tierras de África. Se encontraba el autor en la factoría de su amigo Laffite con el propósito de descansar después de algunos meses de viaje continuo por las selvas, cuando Matadí le parecía entonces un París encantador y la factoría de su amigo un Claridge-Hotel en miniatura.
74 Descripción bibliográfica y paratextual
- Barcelona: Lux, 1928 - 256 p., 1 h. : il. ; 19 cm - prólogo de Miguel Rivas - capítulos I- XVII - 10 fotografías
¿Cómo puede un viajero quedarse tranquilo después de oír un relato impresionante sobre la existencia de un presupuesto lago en el bosque y donde además habitan elefantes? Esta vez de la expedición se propone buscar el lago de elefantes que debe existir, según lo relatado por el Dr. Wertey, en uno de los lugares donde nadie haya visto alguna vez a estos animales.
Para comprobarlo, los expedicionarios deciden emprender el viaje con el propósito de encontrar el lugar donde viven los paquidermos, son seis, contando un guía, a Van Thyft y Borel, todos se acomodan en el automóvil Citroen y salen camino de Kerata, donde contratan a unos negros que les lleven en palanquines por los senderos de la selva con el fin de explorar los lugares del supuesto lago.
El lector tiene la posibilidad de realizar junto con los miembros de la caravana, un inquietante recorrido por una pequeña parte de la enorme selva africana, esperando emocionado el encuentro con los paquidermos. Y, de verdad, dentro unos días de camino, por la noche, los negros oyen extraños ruidos, como los que producen al ser desgajadas las ramas de los árboles, hecho que sólo puede ser realizado por fieras de cierta corpulencia.
El día siguiente comprueban que el lago no ha sido una invención del Dr. Wertey, sino que efectivamente, se extiende tranquilo a una distancia no menor de un par de kilómetros de ellos. Llegando al lago, encuentran señales inconfundibles de muy reciente paso de elefantes, la tierra húmeda cercana al agua aparece llena de agujeros que sólo pueden ser abiertos por dichos animales y por su propio peso, dada la calidad arenosa y la poca consistencia de aquel terreno resplandecido por las lluvias; ya no es posible la duda.
Dice el explorador Franz Wolf que el agua es el único elemento que atrae a los elefantes, y que es muy raro no hallar a esos paquidermos en la orillas de todo lago del África Occidental. El autor inserta dentro la narración del viaje unas descripciones del comportamiento de los elefantes basadas en las propias investigaciones. Ticán nos relata historias que demuestran la inteligencia y la cultura de los paquidermos. Pero el lector encontrará en las páginas de este libro también unos episodios trágicos de la cacería de los elefantes con la ayuda de la
trinchera, la que utilizan los negros durante siglos contra las fieras.
El escritor nos demuestra una vez más su habilidad de mantener el interés del público que presencia en adelante un espectáculo asombroso. Una hembra y sus cachorros caen en la trinchera, otros miembros del grupo de paquidermos emprenden el rescate:
“…con indescriptible sorpresa vimos que todos los elefantes,
enfilando sus trompas hacia la excavación, arrojaban a ella toda el agua que habían ingerido.
- Están llenando de agua el agujero para que el prisionero pueda salir sin la menor dificultad.
En efecto, los elefantes, con una actividad infatigable, fueron varias veces del pozo al lago y del lago al pozo, absorbieron con las trompas cuanto líquido les fue posible, que luego vertían en la alberca y después de una hora de incesante trasiego, cuando el nivel del agua se elevó sin duda hasta el borde del pozo, vimos que el gran paquidermo salía tranquila y fácilmente de su baño, dirigiéndose al bosque seguido de sus altruistas camaradas.
Tenía, pues, razón Wolf al considerar a los elefantes dotados de una gran inteligencia, a lo cual era necesario añadir una gran cultura, ya que hasta conocían el principio de Arquímedes, del cual ni sospecha debían tener los negros de nuestra escolta, y aun el mismo guía.” (ob. cit., p.194-195)
Los elefantes intentan vengarse de sus “agresores” después de un disparo por imprudencia, todos los participantes de la expedición se hallan en una situación tanto peligrosa, como cómica, los elefantes empiezan a asaltar los árboles en los cuales están los blancos y los negros. Los paquidermos comienzan a rodear con sus trompas los troncos de los árboles con claro intento de descuajarlos, el odio a los enemigos es tan acerbo que están decididos a recurrir a todos los medios para vengarse.
Nuestros personajes, “héroes”, encuentran una solución: después de intentar a matar a los elefantes con las escopetas- hecho fracasado, un negro salta del árbol al árbol al mono con la ayuda de las cuerdas, corta algunas ramas de ellas para encenderlas y tirarlas abajo como si fuera una hoguera, esto hace retroceder a los elefantes a la orillas del lago. Improvisando una hoguera
ambulante, emprenden el camino de regreso al campamento. ¡No es esto acaso una demuestra de la inteligencia, el heroísmo y la solidaridad de los paquidermos! Pero este encuentro con los elefantes no ha sido lo peor del viaje, el fragmento de la descripción del ataque de una manada de caimanes, cuando los expedicionarios se hallan en un puente flotante, causa momentos de miedo y escalofrío:
“volví los ojos hacia el punto en que convergían las miradas de
los espantados indígenas, y vi que un caimán casi había logrado subir a bordo y movía la enorme cabeza a derecha e izquierda, como si eligiera presa. Las extremidades torácicas se aferraban al tronco borde de la embarcación, mientras revolvía con violencia la cola dentro del agua, como si aquel movimiento le diera impulso para realizar el propósito”. (ob.cit., p.47)
“El lago de los elefantes” ofrece la posibilidad de realizar un nuevo viaje por el África de diferente itinerario y objetivo, descubriendo el lector otra cara de la selva africana y un comportamiento ameno de los paquidermos.