Chapter 2: Literature Review
2.6. Modelling terrestrial ecosystem productivity
2.6.3. Remote sensing based models (Production Efficiency Models-
2.6.3.2. Input datasets for the PEM models
• Sinopsis del libro72
Es considerado el segundo libro de viajes, publicado en España. La hoja de presentación del libro nos da la bienvenida con la sonrisa del retrato caricaturista del autor. En el prólogo, titulado A manera de prólogo, Miguel Rivas presenta el libro de Ticán de siguiente manera:
“…Ahora nos brinda un nuevo libro: “Perdidos entre las
fieras”; otro capítulo de la sorprendente novela de su vida de nómada inteligente, acreditado de sagaz analizador de abstrusas psicologías, interpretador de ritos extraños, que comprueban lo abstracto de la moral al uso; de esa moral que en Occidente exige la ocultación pudorosa del cuerpo femenino, a excepción del rostro, mientras en Oriente impone el velado del rostro y la desnudez olímpica de la mujer.
Lleva Ticán a su nueva obra, primera de una serie, momentos de una enorme intensidad trágica; trances de esos que al conocerlos el más sereno duda de que sus nervios hubieran podido soportar la brutal vibración de un sobrecogimiento generado por el terror; y lo hace con la sencillez propia de los grandes caracteres, que lo mismo presencian impasibles un acto de canibalismo escalofriante, que asisten risueños a la representación de una tragedia de Esquilo, arrellanados cómodamente en una butaca de platea. Es que las fibras nerviosas de éste simpático rumano, que sonríe siempre, son filamentos de acero.”
Así caracteriza a este “simpático rumano”, como un hombre de gran carácter y resistencia psíquica emocional. En la introducción el autor nos explica los hechos que motivan la narración de sucesos que preceden y determinan jornadas trágicas de su estancia en tierras de negros que no podría olvidar jamás.
72 Descripción bibliográfica y paratextual
- Barcelona: Lux, cop. 1928.
- 155 p., 8 h. de lám., il. ; 20 cm.
- Prólogo de Miguel Rivas.
- Capítulos I-IX.
Confiesa Ticán que los que viajan por países de rudimentaria o nula civilización, poblados por gentes de instinto salvaje en la mayor parte de los casos, sin más finalidad que la de estudiar pacíficamente sus usos y costumbres, llevados por simple curiosidad unos por razón de sus funciones los demás, ven frecuentemente la muerte de cerca; sufren privaciones sin cuento, corren peligros de diversos órdenes y, sin embargo, jamás podrán los años borrar de sus memorias el más pequeño detalle de un hecho determinado, entre tantos, en que creyeron llegado su último momento.
El lector tiene la posibilidad de seguir el camino errante y peligroso por la selva virgen, pero con la ventaja de no exponerse a las asechanzas de gentes indómitas ni temer el inesperado ataque de la fiera traidora, ni correr el riesgo de verse repentinamente atacado por la fiebre, el cruel azote de las tierras vírgenes de civilización.
El libro está organizado en nueve capítulos. El autor se presenta como protagonista del viaje y narrador-testigo de su aventura, compartida en este caso por su amigo Laffite. Se proponen recorrer el camino de Haraga a Sambak, para el cual se necesitan de quince a veinte días por la senda llana y la mitad de tiempo por la montaña, siguiendo la senda que traspone el abrupto macizo que separa ambas localidades, además el viaje por la montaña supone sorprender a tribus completamente salvajes, verlas en su elemento, contemplar y juzgar sus costumbres.
Reclutan unos negros y se aventuran en el viaje por la montaña, un viaje lleno de acontecimientos inesperados, de angustias, de desesperación. Al final del primer día del viaje los guías se dan cuenta de que siguen un camino equivocado y no saben por dónde han llegado, ni saben cómo salir del atolladero. Por la noche empiezan las desgracias, un ataque de chacales que pudo terminar fatal si lo hubieran descuidado, habrían matado un centenar de ellos. Vuelven a emprender la marcha, pero el terreno es tan malo que tienen que hacer una parada, cuando sólo llevan tres horas de andar.
En adelante el autor narra los sucesos de la marcha, las paradas para descansar durante el día o para pernoctar, describe las dificultades del viaje como por ejemplo, menciona a los mosquitos que no les deja ni comer y casi ni respirar, los monos y un combate con ellos.
Llegan por fin a una aldea indígena, poblada por gente completamente salvaje que no vio un rostro blanco hasta aquel entonces, que se escondió en las cercanías a la llegada de la caravana. Y son las galletas que acaban con la hostilidad de los indígenas, así se enteran de que la aldea se llama Kambojar. Allí nuestros viajeros se quedan sin los negros que han tomado en Hagara, han desaparecido tras una pelea con los habitantes de la aldea.
Como pueden contar sólo con cuatro negros, tienen que continuar el camino a pie, tropezando a cada paso con obstáculos invisibles a causa de yerbajos que los ocultaban. La tempestad anuncia la aproximación de una desgracia, los negros, espantados por la tormenta, abandonan a los caminantes, dejándolos sin guía ni orientación, perdidos en una selva inhospitalaria como en un inmenso océano, los expedicionarios se quedan solos, sin negros, con todo mojado y con las cinco balas de cada uno de los revólveres.
Deciden regresar a Kambojar o, mejor dicho, intentar encontrar el camino de regreso a la aldea indígena. Nuestros héroes pasan por unos de los momentos más angustiosos de su vida. En su camino encuentran de todo, temen a cada momento por no ser devoradas por las bestias, tropiezan con unos seres que les parecen de los más primitivos, que viven en troncos de los árboles, y apenas pueden hablar.
Consiguen encontrar con la ayuda de las galletas unos voluntarios para poder continuar su viaje, unos pobres salvajes que cansan bastante a Ticán y Laffite, dado el hecho que deben cazar a menudo para darles de comer. Estos piden cada vez más insistente su comida, unos pájaros, pero más que les gusta es el gato-tigre. Se encuentran nuestros personajes en una situación de la más grave, pues no saben si adelantan o no, sólo la Divina Providencia puede salvarlos.
siguiente tienen de nuevo que luchar con los salvajes para proporcionarles comida abundante, y de su gusto, se sienten desesperados por la situación irremediable en que se hallan, se desvanecen las esperanzas.
Pero no tarda en anunciarse la sorpresa, llegando a una colina en la cual no es tan espeso el bosque, ven una caravana, unos guías, unos cuantos conductores y tres blancos. Son tres oficiales del ejército colonial francés y, lo mismo ellos, van a Sambak para asistir a la fiesta anual que les han despertado la curiosidad. Les explican éstos que en lugar de adelantar, han retrocedido. Se agregan a la caravana para llegar a Sambak.
“... he aquí cómo un viaje sencillo, sin peligro ninguno, por un
cúmulo de circunstancias adversas, pudo sernos fatal, de no mediar el feliz encuentro que dejo reseñado y que de la desesperación nos llevó en un momento a verlo todo color de rosa.” (ob. cit., p.13)
El libro “Perdidos entre las fieras” se nos presenta como un relato de aventura por la selva africana, espacio hostil para el europeo, un infierno para el forastero, un laberinto sin salida. De esta manera, la narración se limita a una “pérdida entre las fieras devoradoras”, de la cual los personajes adquieren verdaderas competencias del modo de sobrevivir en condiciones peligrosas, experiencias escalofriantes pero indispensables para un viajero-aventurero.